Las mejores aceras de Melilla, (II)


         Esta acera pertenece a la calle Roberto Cano y ha sido desposeída de su función de acera. Quisieron impedir que aparcaran los coches de mala manera y lo que han conseguido es eliminar el paso de los peatones.  En caso de abrirse la puerta lateral de la Iglesia Arciprestal, o hacer uso de los salones parroquiales del fondo, el transeúnte debe caminar por la calzada, o cambiarse de acera, con todo lo que eso conlleva. Justo en el otro lado se encuentra la sede del Partido Popular de Melilla y a lo mejor, la reforma solo pretende que caminemos por la acera de enfrente,  en donde se está más seguro y a salvo de todo. Hay un refrán popular que dice: «No es prudente mear contra corriente».  ¿Porqué algunos nos empeñamos en transitar por aceras difíciles o poco frecuentadas, cuando justo cruzando la calle hay otra más grande, amplia y que ofrece mejores cosas?. No hay respuestas fáciles, ni únicas. He escrito muchas veces que la cohesión,  la urdimbre que teje El Alminar es la del día a día. Hay que tocar temas transversales, que nos afectan a todos y también aquellos que conforman lo cotidiano,  pero dándoles también, cuando el tema lo permita, cierto toque de sentido del humor.

Melilla, la ONU de la pobreza


           Hace ya muchos años, en la época del V Centenario de Melilla, el insigne melillense Fernando Arrabal, nombre que debería llevar el Teatro Kursaal, propuso que Melilla fuese una sede de las Naciones Unidas (ONU). Visto con perspectiva, hay una cosa que queda clara, y es que casi cualquier acontecimiento que se produzca en el Mundo, tiene su impacto migratorio en Melilla. Hace ya 20 años desde que empezaron a llegar a nuestra ciudad los primeros inmigrantes subsaharianos, y en estas dos largas décadas, han pasado por nuestras fronteras ciudadanos de casi todos los países, ya sea en conflicto bélico, o porque las situaciones económicas hacen imposible la vida en las naciones de las que proceden. Iraquíes, pakistaníes, búlgaros, argelinos, sirios, tunecinos, casi todos los países de centro África, han pasado en algún momento por esta ciudad y siempre en relación con algún conflicto político en  los países de los que proceden.

           Vista con perspectiva y amplitud,  la frase de Fernando Arrabal tiene mucho sentido y de haber comprendido la clase política melillense la situación de la ciudad, podría haber sacado mucho partido de la innegable situación geográfica de la ciudad, buscando ayudas y recursos europeos para antender a los inmigrantes (que van a seguir llegando siempre), en vez de malgastar  5 millones de euros en un campo de golf, cuyo gasto en mantenimiento es probablemente igual que el del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrnates), con la diferencia de que el primero lo usan una media de 100 personas al año, y el el segundo unos 1000. Se trata de resolver los problemas y que estos sirvan para el desarrollo de la imagen de la ciudad. Sin embargo, el tema de la inmigración se ha usado siempre como bandería para desgastar al adversario (sobre todo la derecha);  y la acción política, en vez de tender a resolver los problemas, ha sido, por lo general, muy «llorica».

                               Dos tunecinos en Melilla

           Badel Arruah y Abdulah Ben Rabeh son dos ciudadanos tunecinos que están acampados en la Plaza de España. Llevan más de un año en Melilla y no ven solución a su problema. Obtener la condición de refugiado político es muy difícil y también es una trampa legal, pues para ello hay que demostrar que el dictador te persigue de modo específico, lo que es casi imposible. Toda inmigración es económica en el fondo. Los españoles que se exiliaron de España a partir de 1940, eran en el fondo emigrantes políticos, aunque pasaron como económicos, pues la dictadura de Franco había convertido el solar hispano en irrespirable. Se huía para buscarse una vida mejor, pero también se huía, quien podía, de la dictadura.

          Los emigrantes que continúan llegando a Melilla desde 1992, lo hacen por las mismas razones que lo hicieron los españoles en 1940 y probablemente, casi en las mismas condiciones documentales.  Si se hubiese exigido a los españoles, lo mismo que ahora se solicita a estos inmigrantes, casi nadie hubiese podido salir de España. Países como Méjico, Argentina y tantos otros, recibieron a los españoles con lo puesto. El mito es Alemania, pero Alemania no es ejemplo de nada.

          En medio de todo esto, la mayor parte de la gente solo quiere mirar a otro lado y no sentirse afectada, pero el mundo no se hunde  para un solo país. ni por una sola causa.

Aterrizar


       Muchas veces son las circunstancias las que nos obligan a hacerlo. Son aterrizajes forzados. Hay que dejar cualquier otra cosa que se esté haciendo y posarse en el suelo. Aterrizar no es sencillo, es la más difícil de las tres partes en que se divide un vuelo. Fuera de la gravedad terrestre, en el espacio, y sin rozamiento ninguno, el vuelo es perpetuo. Nada parará de moverse nunca. El despegue en vertical, el de los cohetes, es una situación de riesgo pero sencilla. ¿Porqué los cohetes tienen ese tamaño?. Es también sencillo de responder. Tienen ese tamaño porque es el imprescindible para el transporte del combustible necesario para superar la gravedad terrestre, más la carga transportada. El aterrizaje de la nave Challenger, Columbia o el Endeavour eran complicadísimos, pues debían circunvolucionar la tierra varias veces, haciendo a la vez giros y rotaciones, diseñadas mediante ecuaciones matemáticas. No se puede aterrizar cuando uno quiere, es más frecuente abortar un aterrizaje que un despegue. En muchas ocasiones no se despega porque el aterrizaje no es seguro.  Es necesario hacerlo en las condiciones adecuadas, en el lugar justo, en el momento idóneo. Antes o después no sirve para nada. Se puede echar a perder el trabajo realizado.

            Aterrizar, posarse, tras una semana como la anterior, con casi 6500 visitas es algo obligado. Siempre volvemos a lo mismo, porque siempre están ahí las mismas cosas, así pasen los tiempos o los gobiernos. Nada de esto se resolverá nunca. Las tensiones que crean ciertos acontecimientos se reflejan luego en la vida diaria.  Al final se prefiere siempre vivir amparado bajo el engaño, que salir a enfrentarse con la verdad cara a cara. Además, la verdad suele ser siempre muy esquiva, mientras que la mentira se ofrece rápida y clara.

Un domingo en el Museo


El extraño Museo de Andrés Ibáñez

       Andrés García Ibáñez es un pintor almeriense de Olula del Río. Es un gran artista, según casi todas las opiniones que he podido leer. Además es un coleccionista de pintura y también le gusta provocar con algunas de sus obras. No se conforma con dejar clara su calidad como artista, sino que también quiere provocar reacciones con sus cuadros, con su arte, lo cual también es muy bueno. En las últimas elecciones generales, pintó desnudos a los 36 integrantes candidatura de Equo. Sus actos y sus obras conllevan una gran impacto mediático. Una de sus cuadros está dedicado al Cristo de la Buena Muerte, protector de La Legión. No es uno de los cuadros que está en Melilla, a la que ha cedido la parte más blanda de su obra. Este cuadro en Melilla podría provocar cierto debate, o al menos visitas al Museo. Es un artista encuadrado en el realismo, muy creativo, lo que hace que su pinacoteca aumente de modo constante.

                         La donación de parte de su obra a Melilla

          Las obras de rehabilitación de la Casa del Reloj han costado 800.000€ y ahí empieza la parte «custionable» de todo este asunto. Tras el cambio de ubicación del Museo Municipal a Las Peñuelas, se pensó en este lugar como idóneo para exponer cuadros de artistas melillenses, y parte de la amplia colección de cuadros cuyo titular es la Ciudad de Melilla. A la costoso rehabilitación hay que añadir un caro mantenimiento, porque el Museo, dada la categoría de y vulnerabilidad de algunas obras de esta colección, debe mantenerse a unas temperaturas entre 20º y 24º, tanto de día como de noche. Sorprendió este gasto tan elevado y sobre todo, el cambio de orientación del Museo, que pasó de concebirse como ubicación de los artistas melillenses (escasamente representados), a la prolongación del Museo que Andrés García Ibáñez tenía en su localidad natal de Olula del Río, en donde tenía su exposición permanente.

         Unas desavenencias con el regidor socialista del municipio del valle del Almanzora, le llevó a tomar la decisión unilateral de cerrar esa exposición. El pueblo de Olula se manifestó en contra de esta decisión del artista. ¿Cómo ha llegado todo a Melilla?. ¿Que ocurrió con el artista melillense, Francisco Hernández, afincado en Málaga, que también había donado parte de su obra a la ciudad.

                                 La rentabilidad de un Museo

          El Thyssen, El Prado y el Reina Sofía en Madrid, han visto reducidas las subvenciones que reciben del Estado. La garantía y el futuro de un Museo es su rentabilidad, que solo se obtiene con visitantes y con las tiendas de de bventa de objetos. No todo puede ser sostenido con dinero público, y menos en su totalidad, como es el caso del nuevo museo de Melilla.

         Gracias a esta colección privada, podemos ver en Melilla cuadros de Goya, Dalí o Picasso, pero nadie pretenderá que se puedan restar visitantes al Museo Picasso de Málaga, a la Galería Thyssen malagueña o al propio Museo del Prado. Es excesiva la inversión realizada, no es sostenible el mantenimiento y no se ha explicado el cambio de orientación de La Casa del reloj.

  Nota:   http://www.20minutos.es/noticia/811941/0/

http://www.laopiniondemalaga.es/axarquia/2012/04/05/fallece-80-anos-pintor-francisco-hernandez/497900.html

El muro transparente


      En la calle del malogrado General Pintos, en el barrio del Tesorillo, existe desde hace años un campo de fútbol, denominado en la actualidad como Fernando Pernías. Allí se juegan muchos partidos de las diferentes categorías de escolares melillenses. Melilla tiene cinco instalaciones relacionadas con el fútbol, una de ellas la muy ruinosa, destartalada y semi abandonada «ciudad del fútbol», de la que hemos hablado sobradamente en El Alminar. Esta última instalación está en un páramo y en invierno, sin protección alguna frente a los fríos aires que bajan del Gurugú, la zona deportiva resulta muy inclemente. Nadie quiere ir allí. En Melilla, como para algunas cosas sobra el dinero, se malgasta y tira a espuertas.

           Teníamos de todo, pero nos faltaba un muro transparente. Se ha tirado el antiguo muro de obra, que no molestaba a nadie y va a ser sustituido por otro, de material transparente, que permitirá integrar el conjunto deportivo en el entorno del barrio, esa es la motivación oficial. Cuatro meses de obras y un coste total de 120.000€. Ignoro, porque no he entrado nunca, en qué condiciones estarán los vestuarios y las zonas de duchas de los deportistas. No sé si habrá agua caliente, si habrá taquillas y todas esas minucias, que por lo general no suelen estar en muy buenas condiciones, pero hacía falta el muro transparente. Aquí ya no se le da importancia a nada. Nos hemos acostumbrados a que nos falte lo necesario y a que nos sobre lo superfluo y eso sí, a callarnos con casi todo.

       Esperaremos a ver si el resultado, al menos visualmente merece la pena.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/25/el-olvidado-caso-de-la-ciudad-del-futbol-de-melilla/

El barco que sostiene Melilla


        

                            Husky racer ( el corredor fornido)

             Todos vemos en algún momento de la semana este barco. Incasablemente lo vemos descargar contenedores repletos de mercancía y volver a llevárselos vacíos. Esa es toda nuestra industria y nuestro presente y futuro se concentra en ese pantalán de carga. Hoy leo una noticia que habla de que el tráfico de contenedores se ha incrementado de modo notable. Esa es la madre de todas las claves. La mercancía llega regularmente a nuestra ciudad, se descarga, su cuantifica y paga de modo inexorable el IPSI, que llena y satura nuestras arcas públicas. Estamos en una coyuntura favorable, en Melilla, y eso nos beneficia.  El éxito indudable de la recaudación por IPSI, provoca esa sensación dual de que mientras todo lo concerniente al Estado se esté hundiendo, todo lo relacionado con la Ciudad Autónoma se mantenga a flote.

                Lo único que preocupa es que se esté derrochando a manos llenas, las cifras de gastos inexplicables de la CC.AA. o de la Autoridad Portuaria son sobrecogedoras, y no se está guardando nada para el futuro. quien gasta todo lo que tiene, crea su propia inseguridad para el futuro. En Melilla se gasta hasta el último euro que se ingresa, pero no siempre en cosas que luego permanezcan en la ciudad. Se hacen obras muy caras y que luego resultan de un mantenimiento más caro aún. Hasta ahora parece que se puede pagar todo, pero las coyunturas económicas son así, hoy favorecen y mañana se vuelven en contra. Una política económica sensata y con vistas al futuro, debería estar llenando las cuentas públicas de superavit.

                Cuento esto para que quien no haya  haya pensado las cosas  de esa manera, entienda que Melilla debe aceptar como una compensación obligada, la afluencia de inmigrantes subsaharianos, cuando obtiene tanto del actual comercio fronterizo.

En las fronteras de Jauja


 

              Cuando las autoridades pierden los papeles

            Jauja es sinónimo de riqueza y prosperidad. Solo la pronunciación de este nombre, sugiere tanta abundancia como otro lugar mítico, El Dorado. Jauja es una ciudad de Perú, de las primeras fundadas por el  español Francisco  Pizarro en la conquista del país andino. Esto sucedió el 25 de abril de 1534. Ahora, por obra y gracia de la nueva avalancha migratoria sobre nuestra ciudad, nos enteramos que Melilla es el equivalente africano de Jauja. Por eso vienen hasta aquí millares de centroafricanos. Desde luego, para algunos, como decían ayer varios/as  comentaristas del Alminar, nuestra ciudad sí es Jauja y El Dorado también.

             Esta es la parte «jocosa» de una fase no excesivamente pensada, porque la realidad es mucho más dura y cruel. No hay que olvidarse nunca, que lo que hay al otro lado de la frontera, son ante todo, seres humanos. Hasta ahora creíamos que los «sin papeles» eran los inmigrantes que cruzaban o intentaban entrar en Melilla, pero desde ayer hemos comprobado que los que han perdido los papeles son nuestras autoridades civiles. Hay frases que los representante públicos y políticos no deben pronunciar. Hay imágenes que un alto cargo de la Administración del Estado no debe ofrecer.    Mil personas pueden resultar un inconveniente grave, pueden  provocar situaciones difíciles, pero nunca pueden constituir una invasión. En cualquier caso, ellos son las autoridades y de ellos es la responsabilidad. Lo único que tienen que hacer, es repasar la hemeroteca y exigir y actuar, del mismo modo en que debían hacerlo, según ellos, las autoridades socialistas del periodo 2004-2011. Se puede volver a solicitar la comparecencia del Ministro del Interior, llamar a José Mª Aznar o  invocar a Santiago, por aquello de: .. ¡ Y cierra España!.

                                   Ni soberbia, ni prepotencia

       No sé de donde han salido estos lamentables adjetivos referidos al grupo de inmigrantes subsaharianos que entraron en Melilla y recorrieron el cauce del Río de Oro. En muchos se aprecia temor y cansancio y en otros satisfacción por haber logrado la proeza. No se puede hacer aflorar los sentimientos de xenofobia, hacia gente que solo está luchando por su vida y por su supervivencia, con frases y calificativos mal medidos, desde los representantes políticos, ya sean locales o estatales.

           En 1992 empezaron a llegar a Melilla los primeros colectivos de inmigrantes centro africanos. Tras las primeras sorpresas, y la misma falta de sensibilidad de La Administración, fueron los ciudadanos y entidades sociales melillenses las que iniciaron la labor de atención y amparo de los primeros inmigrantes. Durante varios años, hasta la construcción del CETI, al que se negaban las autoridades gubernativas de la época, por entonces socialistas; los inmigrantes se refugiaron primero en el abandonado edificio de la Cruz  Roja, y posteriormente en las dependencias de La Granja Agrícola.

            Fue durante el septenio de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando el PP melillense convirtió el problema de la inmigración en un «casus belli» contra el Gobierno de España.  A veces, hay una cierta justicia histórica que pone a algunos responsables políticos, frente al espejo de sus actos y declaraciones pasadas. Eso es lo que ha sucedido ahora. Han quedado atrapados por sus propias palabras y actos anteriores.

             Entre 1992 y 1996, tanto como corresponsal de periódicos nacionales, colaborador de medios locales y como voluntario de organizaciones no gubernamentales, pude conocer y tratar a decenas de inmigrantes subsaharianos. También publiqué infinidad de artículos de prensa.  Jamás vi en ninguno de ellos nada parecido a la prepotencia o a la soberbia. Había dos días felices en sus vidas, uno era el de la llegada a nuestra ciudad, el otro era el de la salida. La fotografía es del año 1996, cuando acompañé a Alex Brown, uno de los 46 hijos del comerciante y  ex presidente de Nigeria Abiola.

              La emigración no se acabará ni hoy ni nunca, así como tampoco con las mafias que tratan con las personas. Los melillenses ya nos hemos acostumbrados a esta situación, ahora solo falta que lo hagan las autoridades.