Las reglas de Melilla La Vieja


                    Si hay algún sitio en donde se puede decir que la presencia española acumula ya cinco siglos ininterrumpidos es en Melilla La Vieja o El Pueblo, como también se la conoce en el resto de la ciudad. Realmente son apenas nueve calles habitadas (Soledad, Alta, Ledesma, San Miguel, San Antón, Horno, Miguel Acosta y Concepción). La población sería exigua de no haber sido porque en los años finales de la década de 1980 el alcalde socialista Gonzalo Hernández, decidiera instalar allí un grupo de viviendas de protección oficial. Gracias a aquella decisión, hoy sigue existiendo un nucleo de población con arraigo en la zona, aunque los vecionos de raigambre sean apenas un centenar.

       La Asociación de Vecinos Acrópolis es la originaria del barrio, aunque en tiempos también existió otra, y ha tenido diversos emplazamientos hasta ocupar el actual, en lo que fuera un antiguo colegio y detrás del edificio de la farmacia militar. Desde la asociación vigilan y bastante bien, cualquier movimiento en el barrio, e incluso defienden al vecindario de acciones un tanto extrañas, como cuando quisiero cubir los contenedores de basura con una obra de ladrillo y piedra en el último solar de la calle del Horno.

      Sin embargo, hasta El Alminar  de Melilla se han dirigido dos vecinos a los que no dejan asociarse en la asociación vecinal del barrio, pese a que cumplen la condición más indispensable de todas, que es residir en el solar fundacional de la Melilla española. Nos comentan que les han dado todo tipo de evasivas, que el cupo está completo, que existe otra asociación, etc, cosa que no entienden, pues lo que quieren es peetenecer a esta, que es la de su barrio.

       Las asociaciones de vecinos son entidades púbicas que reciben subvenciones del Gobierno Local y también locales e inmuebles en usufructo y por tanto parece claro que estas personas tienen todo el derecho a que se les admita como socios o usuarios y en caso contrario, a que se les exprese claramente cual es el motivo por el que se les impide asociarse.

Diferentes grados de ruina de un edificio en Melilla


 

       Post nº 100   

         Ruina absoluta en la calle Lope de Vega

      Gracias a la colaboración de un amigo arquitecto, puedo hoy ofrecer a «la comunidad del Alminar de Melilla», una  descripción pormenorizada y exacta de qué es la ruina de un edificio, y cuáles son sus diferentes grados. Este en concreto, de la calle Lope de Vega, está en un grado de ruina absoluta, aunque da la impresión de que se ha ayudado algo a ese estado, porque nunca he visto una forma tan extraña de derrumbarse un edificio.

         Hace años, el  Cardenal Paul Casimir Marcinkus ( 1922-2006) al ser preguntado por el «insólito estado» de las finanzas de La Iglesia respondió que: «La voluntad de Dios es la que es, pero a veces hay que estimularla». La reflexión encaja pefectamente con esta de que : «La ruina es la que es, pero a veces hay que fomentarla». En este caso, albergo dudas sobre este  extraño e intenso grado de ruina, al que califico de absoluta y que excede, con mucho, la académica descripción de la ruina edificable que me proporciona mi amigo Javier Herrera, Decano del Colegio de Arquitectos de Melilla, y que por su interés transcribo literalmente:

     1)_ La Ruina Economica es cuando el coste de las reparaciones necesarias para dejar el edificio en condiciones de habitabilidad originales, supera el 50% del valor de reposición, (lo que costaría hacer este edificio nuevo hoy),,, en estos conceptos se justifican todos los expolios interesados.

      2)_ La Ruina Técnica  es un concepto más que un número,,, Pues lo que viene a decir es que ,independientemente de la ruina economica, si algún elemento fundamental de la estructura ( en este campo de fundamental entra toda la jurisprudencia del mundo y algunas ordenanzas intentan fijarlo en porcentajes) está ruinoso o ha perdido su capacidad portante,,, se puede considerar que el edificio está en ruina técnica. y por lo tanto exonera al propietario del deber de conservar,, ya que la reparación de tal elemento supera dicho concepto de mantenimiento o conservación.

 3)-  La Ruina inminente , es fácil de deducir, que es aquella que exige el desalojo inmediato de los ocupantes y el apuntalamiento integral del edificio.

         Visto este edificio yo añadiría el estado, fuera de categoría, de:

4)_ Ruina absoluta, que sería aquel que ha atravesado los tres estados anteriores, sin que la Administración responsable de evitarla se haya dado cuenta de nada, ni conseguido anticiparse a ninguna de las calificaciones de ruina ni sus respectivos saltos cualitativos. También sería aquel en el que el edificio es derribado por el propietario, sin que la Administración lo haya autorizado, que no es el caso, pero sí el de otros edificios de Melilla, uno de ellos extrardinariamente emblemático.

El baluarte de San José


                    Una restauración que sólo dura 5 años

      Entre guerras, terremotos, reconstrucciones, derrumbes, las murallas de Melilla han aguantado, en algunas partes, varios siglos en pie. Sin embargo, las rehabilitaciones a las que se han sometido, no duran mas de 5 años y en algunos sectores ni siquiera eso. Apenas pasados unos años, algunas zonas parecen que no se hubieran rehabilitado nunca. Un ejemplo de esto es el llamado «baluarte de San José bajo», que fue rehabilitado en el año 2006 y reinaugurado por la entonces ministra socialista de Cultura Magdalena Álvarez, y hoy ya no queda ni la placa, porque un conveniente e intencionado golpe hizo añicos el recuerdo rehabilitador que se llevó a cabo con el dinero del «malvado gobierno socialista». Ese es otro tema del que hablaremos proximamente, porque este Gobierno de Melilla, está llevando a cabo las obras más grandes, como dinero del Estado o de Europa.  Ocurre que luego saben vender muy bien esa gestión y convencer a los ciudadanos de lo que hacen, aunque eso sí, cada obra nos cueste como si hubiésemos hecho tres cosas.

         El baluarte de San José bajo y todo el frente de Santa Ana y San Fernando, es lo que más recuerda en su aspecto a las antiguas fortificaciones musulmanas, es más, si se compara con otros frentes de la muralla,  éste tiene muy poco que ver  con el resto. Lo primero que lo distingue de otros es su forma trapezoidal procedente de la anterior fortificación musulmana. Lo segundo es que dentro alberga los restos de un antiguo silo de grano, de factura claramente musulmana o bereber, aunque luego está enteramente recorrido por las galerias de comunicación que llevaron a cabo los ingenieros españoles. Para mí es uno de los más llamativos e interesantes. En tiempos, estaba instalada a sus piés la antigua Comisaría de La Policía Nacional, y es una pena que al derribarla, las reformas se tragaran los contrafuertes de ladrillo rojo que lo sustentaban y que procedían, seguramente de la edificación de la Melilla islámica.

            Hoy, cinco años después de aquella obra rehabilitadora, está a punto de derrumbarse el amurallamiento de piedra que rodea el peñon rocoso sobre el que se sustenta, La recosntrucción es del siglo XVIII, pues anteriormente sufrió varios derrumbes por terremotos, aluviones del río y temporales.

Playas de Melilla. ¿ Expuestos a todo ?


          La rotura de un colector contamina las playas de Melilla

         A cualquier gobierno le puede pasar que se le rompa un colector de aguas fecales y contamine las playas o las áreas de baño de una ciudad de costa. Eso es un accidente que le puede pasar a cualquiera. Lo que no es admisible es tanta ineficacia, tanta mala gestión y tanta falta de atención al ciudadano al que supuestamente se sirve.

     Estamos ya como en la época de Franco, en dónde había que leer los comunicados del Gobierno pero al reves. Si se dice o comunica oficialmente que se reabren las playas, es porque antes habían estado cerradas pero no se comunicó. Si se informa a los ciudadanos de que en tal calle «se ha completado y mejorado la señalización vial» (transcribo la frase textual de los comunicados del Gobierno de Melilla), debemos enteder que ya no existía esa señalización o que estaba en tal lamentable estado, que ya no se distinguía. Y así con todo, hasta hacer un catálogo.

       Lo que nadie entiende es que ayer domingo (26 de junio), no se cerraran las playas totalmente y que éstas aparecieran llenas de gente. Lo que no se entiende es que no se suspendiera » la travesía a nado del Puerto», o que los socorristas estuvieran en sus torretas como si tal cosa, y que sólo informaran a la gente cuando se acercaba a preguntar, porque los rumores y las noticias iban creciendo entre los bañistas. No se entiende que se celebrara «La travesía», cuando la «pseudo playa» del Club Marítimo sí prohibe bañarse en unas aguas a las que sí llegaron «los nadadores». No se entiende esta absoluta falta de responsabilidad, y no  se entiende que alguno de estos «eficaces gestores» vayan a ser recompensados con la renovación en sus cargos «sine die», porque este desastre medio ambietal en el que se encuentran las playas de Melilla, nuestro supuesto escaparate turístico, implica a varias áreas.

                 El estado de las aguas y de la arena en el inicio de la temporada de baños era y es mas que deficiente. Tanto en el blog de :»La otra Melilla», como en este mismo, se advertía de que la realidad era muy distinta a la de la propagandística «bandera azul». Este viernes, después del funesto inicio de los fuegos artificiales de 2011, se veía que algo pasaba en la zona de la desembocadura del Río de Oro, porque había allí trabajando máquinas excavadoras. La desembocadura había sido dada por contaminada un día antes, pero comunicándose solamente que había cesado la contaminación.

       Diez, quince, veinte años después no puede seguir esta desembocadura del río en este estado, dadas las cantidades ingentes de dinero que se han dilapidado por toda la ciudad. La propaganda dirá lo que quiera, pero la realidad es absolutamente distinta. Con esta gestión «centrada en nosotros» estamos expuestos a enfermedades epidérmicas, grastrointestinales y sabe Dios cuantas cosas más.

     El domingo tenían que haber estado los «Agentes Medioambientales» dentro de la playa impidiendo el baño de cualquier persona y en el exterior, los «Agentes de Seguridad» repartiendo hojas informativas a los bañistas informándo de qué estaba ocurriendo. Por algún sitio y en primera fila debería haber estado el Consejero del Área, al frente de todo ese despliegue, que sin embargo, nunca se produjo. Eso hubiese sido hacer las cosas bien.

Cuevas en las casas de Melilla


                 Melilla era una ciudad de pequeños cerros o colinas, poblados desde que se tiene noticia. Las abundantes cuevas naturales servían de refugio a los pobladores o como silos de almacenamiento. Melilla fue allanada en su mayor parte, por necesidades defensivas y como fruto de la expansión de la ciudad a principios del siglo XX. Conforme se iba allanando y construyendo, aparecían cuevas y vestigios históricos de los antiguos pobladores. No hay cerro de Melilla en el que no hayan parecido cuevas, silos, enterramientos u otro tipo de vestigios. Ahora se están demoliendo muchas casas de las primeras que se edificaron en «los años de la expansión» y al excavar para hacer cimentaciones más profundas, aparecen restos de antiguas cuevas, como la de esta casa en el Monte de La Libertad, que deja ver el resto de una cueva en su parte izquierda y en la central, en otra parte de esa misma hueco natural o artificial, parece que fue utilizada como una pequeña «cripta» de la casa y una alacena en la parte baja de la misma. Las ciudades se van desarrolando y asentando sobre anteriores poblamientos y muchas veces se tapan y otras afloran algunos retazos de ese pasado. Siempre se oye que en tal obra o en tal otra ha aparecido no se sabe qué cosa y que rara vez saltan a la luz. De esta al menos ya queda la noticia.

El olvidado caso de La Ciudad del Fútbol de Melilla


 

         2,5 millones de euros en una infraestructura infrautilizada

         Fue inaugurada el 13 de septiembre de 2007, dentro de la presente legislatura, como el producto estrella de una gestión, mas que cuestionable, y que ha merecido la renovación por parte de la ciudadanía melillense en las elecciones del pasado mes de mayo. Quizá el secreto esté en que aquello de  lo que no se quiere hablar, como es el caso de «la ciudad del futbol», desaparece de las crónicas y de los anales. Al quedar sumida en el olvido, la gente ya no recuerda, porque no se quiere que se recuerde, que esta es la infraestructura más cara, más inutil y peor gestionada de la historia de la ciudad.

            Tras ser inaugurada y presentada a la opinión pública, empezaron los problemas geotécnicos, pues al estar edificada sobre el antiguo vertedero de basuras de los Altos del Real, el terreno cedía constantemente y se hundía, lo que la dejaba en condiciones de unutilidad durante meses. En esos cuatro años ha sufrido tres hundimientos, con las consiguientes reparaciones y sólo ha empezado a utilizarse en los últimos meses.

         Las crónicas de la época hablan de la grandilocuencia de la realización: «Destinada a dar satisfacción a las expectativas de los cientos de aficionados al fútbol de Melilla». Pero no sucedió nada de eso, sino todo lo contrario, pues ha sido la mayor frustración de la historia deportiva de Melilla. No sólo han sido los tres años en los que no ha podido utilizarse, sino que la zona es una auténtico erial, sin carreteras de acceso, con una pequeña zona de  aparcamiento.

         Consta de dos campos de futbol y uno de fútbol siete y una zona de vestuarios y duchas que fue inaugurada em 2009, dos años después que el resto de la instalación, pues los hundimientos del terreno fueron constantes en esos dos años y la hicieron impracticable. En 2010 volvión a hundirse el terreno pues lo que fue presentado como un gran logro técnicó, la instalación sobre el antiguo vertedero, ha sido realemente la causa de todos los problemas.

      A la inauguración acudieron el Presidente de La Ciudad Juan José Imbroda y los Consejeros de Deportes y Medio Ambiente Francisco Robles y Ramón Gavilán respectivamente. Se dijo entonces que se instalaba sobre un «vertedero incontrolado» queriendo dar la idea de que este gobierno convertía la basura en magnificencia, pero el vertedero no era incontrolado, sino controladísimo, pues fue el vertedero de Melilla durante los años de contrucción de la Planta Incineradora. Los residuos de materia orgánica urbana fermentan al estar tapados y siguen un proceso parecido al de la conversión de los vegetales en petroleo. Lo que era sólido se convierte en líquido, desprende gases,  y crea huecos para posteriores hundimientos. Cuando caen fuertes lluvias el terreno absorve el agua y hace el resto del trabajo para el próximo hundimiento. Su final será el colapso completo y el abandono total de la infraestructura, porque la inversión de 2,5 millones de euros ya está perdida. Eran los años en los que no importaba nada, ni el coste, ni la utilidad, ni la necesidad de hacer las cosas.

       El paraje sobre el que está instalada la Ciudad del Futbol es inhóspito y   salvaje. Allí no se puede ir a nada durante el día, pues el calor es intenso y cuando azota el viento no hay protección alguna. A día de hoy sólo acuden, o los llevan, los niños de los programas de las Escuelas de Fútbol» y alguno que otro grupo que reserva alguno de los campos para jugar algún partido de aficionados.

 PD: Al año de inaugurarse, en 2008, el blog de El informal de Fran, le dedicó un reportaje sobre su accesibilidad. http://www.elinformaldefran.com/2008/12/la-ciudad-del-ftbol-como-llegar.html

El Gobierno de Melilla incineró a la oposición


          La hoguera de San Juan

          El mal estilo y los malos modos de este Gobierno de Melilla empiezan a ser preocupantes. Absolutamente todos los ganadores en las pasadas «elecciones Municipales y Autonómicas» han ofrecido diálogo a la oposición, sea del signo que sea y han prometido hacer «borrón y cuenta nueva» con respecto a la campaña electoral y con respecto a la anterior legislatura. Todos menos el Gobierno de Melilla, el de la venganza personal y de la «vendetta» política. Prometieron mil y una querellas a particulares, a críticos, a partidos a organizaciones, a usuarios de internet, pero lo sucedido con «la hoguera de San Juan» ha hecho  reaccionar  a el  diario Melilla Hoy. Yo pensé que lo del «barco del Missisipi» hacía alusión a los tahures».

              En la noche de San Juan se quema todo lo malo y en una sano ejercicio de autocrítica podrían haber incinerado: «El abuso de Poder, la prepotencia, la soberbia, los malos modos, etc, etc, o sea, todo lo que les ha caracterizado en los 4 últimos años, por no decir los últimos diez».  Sin embargo, no se les ocurrió otro cosa que «reírse de las propuestas de la oposición», como si ellos tuviesen alguna que no fuese mantenerse en el Poder, pese a quien pese. Esta acción les define y le retrata, pero nada mejor que el » Editorial del Melilla Hoy», que ha sorprendido a propios y a extraños y que por su interés, reproduzco.

                      Melilla Hoy——————Editorial (24/06/2011)

                                                    Fiestas sin política

La noche de San Juan es, posiblemente, una de las festividades favoritas de los melillenses. Miles de personas se ven empujadas hacia la playa cada madrugada del 24 de junio por la mágica tradición de abrir la puerta al verano quemando en la hoguera lo malo ocurrido en los últimos 12 meses y mojándose los pies para hacer realidad los deseos para los 12 siguientes. Las llamas, el agua y los fuegos artificiales son los ingredientes de esta tradición, una de las más arraigadas en nuestro país, en la que los ciudadanos sólo quieren divertirse y dejar al margen cuestiones polémicas como, por ejemplo, la política.
Por desgracia, los coletazos de las elecciones celebradas hace poco más de un mes han «invadido» este año la noche de San Juan por la idea de alguien de la Ciudad Autónoma que pensó que sería divertido quemar en la hoguera las ideas que otros partidos políticos, concretamente CpM y el PSOE, han llevado a la campaña electoral hace tan solo varias semanas.
Concretamente, el área de Festejos realizó anoche una hoguera oficial inspirándose en la propuesta electoral de CpM de hacer navegable el Río del Oro. Para ello, además de crear un «ninot» de un barco antiguo, parodió un cartel de obra de los que el Gobierno central ha «plantado» por todo el país en el marco del Plan E. Y es en ese cartel donde la Ciudad Autónoma cometió la torpeza de mezclar la fiesta con la política, señalando al Gobierno de España como el «Desgobierno de España», comparando a la compañía Acciona con el lema de un conocido desodorante, y añadiendo la coletilla del polémico «Inshallah» que CpM ha utilizado en la campaña electoral, pero traducido al español.
Una fiesta tan popular como San Juan no debería ser utilizada por la Ciudad Autónoma para hacer política, y menos en una hoguera institucional confeccionada con el dinero de todos los melillenses, entre los que también se incluyen los votantes de PSOE y CpM. Este «ninot» politizado fue anoche pasto de las llamas y por lo tanto ya es historia, pero la experiencia de este año y el malestar que ha provocado entre ciertos sectores de la población melillense debería hacer reflexionar al próximo Gobierno local sobre lo inoportuno que es utilizar las tradiciones y fiestas de todos para reírse de las ideas de una parte, máxime cuando esta ironía se emplea en un acto institucional que debería representar a toda la población independientemente de sus convicciones políticas.