El mar blanco


 Las salinas del Cabo de Gata

                     Es el gran producto para la conservación de los alimentos. La sal generó una industria, las salinas, y un comercio muy próspero por todo el Mediterráneo. La sal puede encontrarse en estado sólido, y  en manantiales y en pequeñas lagunas de escasa profundidad. Es de suponer que el encuentro con este mineral soluble con el agua, se produjo de modo casual. Luego el ser humano, sobre todos los romanos, con la experimentación y la observación sacaron de ella todo su potencial. Las salinas del Cabo de Gata están llenas de agua todo el año. Solo al finalizar el mes de julio se ha evaporado casi todo el agua y ofrecen esta impactante imagen. Es un mar blanco, que luego se transformará en pequeñas colinas blancas. La extracción de la sal no es un asunto fácil. Las lagunas tienen que tener una determinada profundidad, pues de ella depende la calidad y cantidad de la sal. Se necesita también un Sol implacable, como el del Almeria, que provoque la constante evaporación del agua hasta convertirlo todo en este campo de sal de intenso color blanco. Por mucho que se vaya al mítico y afamado Cabo de Gata, siempre podrá encontrarse una imagen diferente.

Ntra. Sra. del Rosario de Huebro


Huebro es un lugar mágico y magnético. No recuerdo cuando fue la primera vez que subí hasta sus alturas, situadas a casi 700 metros de altitud. Desde aquella primera visita he ido cada vez que he podido y he realizado excursiones, separadas en el tiempo, con mis sobrinas e hijas. La verdad es que son senderos y riscos para las cabras, pero aun así, no hemos dejado de acudir, pese a la corta edad de las excursionistas. Los antiguos aljibes árabes son hoy refugios para las cabras, por eso se han preservado casi mil años después de su construcción. Sólo existen dos modos de proteger las cosas, por el olvido o por el uso, pese a que éste sea distinto de su concepción original. En la parte más alta de la montaña existe el resto de un castillo almohade, que fue expugnado en la última revuelta morisca del siglo XVII. Esa fue la época en que la antigua mezquita cambió de manos y de culto, pasando a ser la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, advocación reciente por aquella época, tras la batalla de Lepanto en 1571.

                Como en esas estribaciones de Sierra Alhamilla hubo una batalla, y feroz, es de suponer que todo fue arrasado hasta los cimientos, por lo que de la antigua mezquita no debió quedar más que el emplazamiento. Lo que si está claro es que se quedaron los obreros musulmanes, bajo el nombre de mudéjares, que reconstruyeron la iglesia con artesonado y estilo mudejar, aunque todo eso se perdió en sucesivas ruinas e incendios. Queda, eso sí, un emplazamiento magnífico, que hipnotiza, desde el que se ve todo el valle y la comarca de Nijar, la del Cortijo del Fraile, la de Bodas de Sangre, de Federico García Lorca.

              Huebro apenas cuenta con 30 habitantes. En este viaje tuve la suerte de encontrar a la señora Ángeles, que solicita y amablemente nos abrió la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que nunca había visto. Allí me encontré con una cruz hospitalaria, una imagen de Juan el evangelista, con una bella iglesia y con una bonita imagen de la Virgen del Rosario. La original, datada en 1690, fue quemada en 1936.

                En un lugar de clima especial y abundantes manantiales y albercas que se rellena de modo constante. Huebro se cierra al Oeste por un alto pico, que hace que la luz del Sol caiga dos horas antes que en el resto del valle, lo que le convierte en un lugar frío incluso en verano. La villa de Huebro está enmarcada en la «ruta del agua» y protegida por un reglamento específico.

            Nota: http://www.huebro.es/index.htm

La ermita-mezquita almohade de Fiñana


  

      La iglesia de Jesús Nazareno, que antes fue mezquita

                     Enrique Delgado/ El Alminar de Melilla

    En un entonces incipiente Instituto de Estudios Almerienses y en colaboración con la Diputación de Almería, Mª del Pilar Sánchez Sedano publicó en 1988, la obra titulada Arquitectura musulmana en la provincia de Almería, un magnífico trabajo que merecería una reedición, pues se trata de una catálogo artesanal de los restos de la España musulmana en la provincia que probablemente, mayores restos islámicos acumula. Era un trabajo contra corriente, porque en aquella época no se estaba por la labor de descubrir, conservar y mostrar restos de la España musulmana. Fue la 1ª vez que leí algo de la mezquita de Fiñana.

      Fiñana es una villa de la alpujarra almeriense que abre el camino de Sierra Nevada por aquel lado de la provincia y que cuenta con una población de 2387 personas*. A los que primeros que hay que agradecer algo,  es a aquellos que ocuparon lo que probablemente fuese una mezquita de arrabal en 1522?, y simplemente se limitasen «a cambiar el culto de manos», sin derribar nada y sin transformar el templo. Gracias a aquella actitud tolerante, que procedía a su vez de una gran muestra de intolerancia; la que mostraba el Cardenal Jiménez de Cisneros quien con sus pragmáticas iba demoliendo tanto el fondo como la forma, de las Capitulaciones de Granada en 1492, surgió aquel acto anónimo de principios del siglo XVI, por el cual  podemos hoy disfrutar de la contemplación de lo que fuera una sencilla mezquita de la sierra almeriense, lejos de la magnificencia de Córdoba o del esplendor de Santa Mª la Blanca de Toledo, la sinagoga mayor  que también antes fuera mezquita toledana.

         A lo largo de cinco siglos de culto, los fiñaneros se limitaron a introducir en el templo las imágenes de culto cristiano y a colocar, en lo que fuera el Mihrab, la imagen titular de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno, que es la que da nombre y titularidad a la ermita. Desde fuera aparenta ser una sencilla iglesia y si no se está en la clave, nadie sospecha o intuye lo que atesora en su interior, aunque actualmente está muy bien señalizada e indicada. El mihrab está completo, conserva la decoración, el color original y las molduras, pero es lo único que no puede verse de modo directo, pues la imagen del Nazareno está cubierta por un cristal y además, el nicho como tal solo puede verse con permiso de La Cofradía. No ha habido casi ninguna modificación el probablemente largo milenio de historia del templo.

         El resto está íntegro. La sala de oración está dividida por dos hileras de arcos de herradura, limpios y esbeltos que dividen la nave en tres partes. El techo era y es un armazón de limas que fue restaurado en 1986 por la Consejería de Cultura de La Junta de Andalucía. No quedan restos del patio contiguo a cualquier mezquita, ni restos o datos que permitan suponer que la mezquita tuviera alminar. Las yeserías de la mezquita están datadas en el periodo almohade, tanto por el tipo de decoración como por la interpretación de los textos epigráficos.

               El  estudio de Carmen Barceló Torres y Antonio Gil Albarracín

           En 1994 la profesora Carmen Barceló y el profesor Antonio Gil publicaron, con la colaboración del Ayuntamiento de Fiñana y el Grupo Editoral Universitario, un  extenso y exhaustivo estudio  sobre la mezquita almohade de Fiñana. Realizaron fotografías en el interior del edificio y contaron con toda la información y planos procedentes de las obras de rehabilitación. Así mismo, fotografiaron, dibujaron e interpretaron todas las yeserías y epigrafía árabe del templo, fijándolo de modo casi definitivo en el periodo almohade, aproximadamente en el entorno del año 1200. Para ello recurrieron a la interpretación de los textos, las características epigráficas y a los paralelismos epigráficos con otros edificios del mismo periodo. Este antiguo estudio era la última llave que me faltaba para poder escribir y ofrecer el descubrimiento personal de la antigua mezquita de Fiñana, hoy ermita de Jesús Nazareno, a la que me acerqué en una calurosa tarde del mes de agosto. El estudio lo encontré por casualidad en la librería Picasso de la capital almeriense, pues  se trata de un texto casi agotado y que no suele estar  disponible, salvo en bibliotecas.

          Fiñana dispone de otros restos de la España musulmana, un aljibe muy similar en su factura al de la capital almeriense y un pequeño resto de la antigua alcazaba, completamente integrado en el casco urbano y que sólo puede verse desde lo alto de algunas viviendas. Para la visión de la ermita/mezquita conté con la colaboración de Sebastián, sacristán de la parroquia de Fiñana y sin cuya colaboración y amable disposición,  me hubiese sido imposible realizar la visita y las fotografías.

            El viaje hasta la villa de Fiñana fue rápido, aunque antes había realizado una labor de documentación,  y personal  de aproximación que ha durado dos años. En ese tiempo he conseguido el libro de viajes de Jerónimo Munzer, el primer testigo directo  de un gran acontecimiento mediático, la caída del Reino Nazarí en 1494 y muchos textos relativos a la tragedia de los moriscos en el Reino de Granada, siendo imprescindibles los de Mármol Carvajal y Hurtado de Mendoza, así como el análisis de Julio Caro Baroja. Todo ello compuso un viaje personal, necesario para percibir los hechos  del modo más completo y objetivo posible. Las cosas deben suceder en el momento justo y preciso. Hacer algo antes de tiempo y con precipitación no sirve más que para ver sin comprender. Todo debe tener su tiempo y su momento.

            Nota: La qibla está orientada en una correcta dirección Este.

         PD: Ninguno de los s viajeros, visitantes, relatores y estudiosos de la mezquita de Fiñana, entre los que me incluyo aunque en el apartado más modesto, hemos conseguido fotografiar el interior del nicho del Mihrab.

El Alminar en los mares del Sur


 

               San José: La costa de los volcanes

     Todo lo que se escribe en El Alminar tiene relación con Melilla. Clara y evidente en muchos casos, y más oculta y no tan visible  en otros. San José es un municipio de Almería enclavado en el parque natural de Cabo de Gata-Nijar. Todo pertenece al término municipal de Nijar. Toda la costa, desde el mítico Cabo de Gata hasta San José es de formación volcánica. Hay arrecifes y farallones en muchos puntos de la costa, muy abrupta y difícil, tanto para la navegación, como para recorrerla a pie.

          No sé en qué momento del remoto pasado se formó toda esta costa, ni qué tipo de erupciones volcánicas la formaron. Lo que está claro es que en algún momento del remoto pasado, la lava ardiente se detuvo en esta costa y se enfrió hasta convertirse en roca.  Es una zona llena de historias y de leyendas. Son los mares del sur de España, en este caso de Almería. por aquí, camino del Estrecho, pasaron todos, desde el legendario Ulises hasta Hércules, de hecho, antes de recibir su actual nombre, el de Gibraltar ( Yebel Tariq); en honor y gloria del legendario conquistador musulmán de España, el Estrecho era conocido como «las columnas de Hércules».

                            Iván Sánchez y La Reina del Sur

          Iván Sánchez es un actor cuya carrera se inició en 2002. Desde entonces ha alcanzado gran fama y celebridad participando, entre las series más conocidas, en : Hispania, Hospital Central, Imperium o La Reina del Sur. Esta última serie, fue rodada en parte en la ciudad de Melilla. Durante dos semanas, los actores rodaron en nuestra ciudad, de la que Iván Sánchez guarda muy buen recuerdo. La serie está basada en la novela homónima del periodista, escritor y académico Javier Pérez Reverte, muy conocido en nuestra ciudad por haber acudido a ella en innumerables ocasiones, cuando era corresponsal de TVE. No vamos a contar nada más de él porque es de sobra conocido, solo que aceptó de muy buen grado posar para El Alminar de Melilla. Lo encontramos en un restaurante en la calilla de San José.

        Nota: http://www.ivansanchez.es/

La iglesia del Cabo de Gata


        

            En la carretera de las salinas de Cabo de Gata y poco antes de llegar al pueblo de Las almadrabas de Monteleva, se yergue esta singular iglesia, cuyo perfil resulta inseparable del paisaje en el que se encuentra. Toda la zona del Cabo de Gata está llena de leyendas. En el mismo Cabo se encuentra el arrecife de Las Sirenas, a donde cuentan que llegó el mítico Ulises en su viaje tras la caída de Troya. Esta costa estuvo asolada durante siglos por piratas berberiscos y dicen que había piratas de mar y de tierra. En el libro de «El anillo del dedo del diablo» se cuenta, aunque de modo intemporal, que en estos pueblos habitaban piratas de tierra que con luces engañosas intentaban atraer barcos cerca de la playa, forzando qee embarrancaran y poder hacerse con sus mercancías. Engaños, como los de las sirenas de Ulises.

            La iglesia siempre ha estado ahí, desde la década de 1940. Juan Goytisolo la verá en su viaje por los «Campos de Nijar», aunque solo señalará su existencia. Todo los que han ido a bañarse en las interminables playas del Cabo de Gata, y en sus aguas de azul cobalto, tienen la mágen de la iglesia cerrada, sin culto y en progresivo y constante deterioro. Eso ha sido un hecho en los últimos 20 años. No conozco bajo qué advocación se erigió.

            En 2010 me acerqué hasta sus inmediaciones e hice unas fotografías de su interior, a través de las ventanas sin cristales. Quedaban restos del antiguo mobiliario, pero ninguna imagen o exorno litúrgico. En los últimos años sirvió de refugio a excursionistas y no parecía excesivamente mal tratada. Solo mostraba abandono. Sin embargo, en el verano pasado una noticia incendió el mundo religioso  almeriense. La abandonada iglesia había servido para una misa de rito satánico. Decían que se habían visto velas negras en su interior, e inscripciones de culto diabólico. El Obispo de Almería D. Adolfo González Montes no desaprovechó la ocasión y consiguió concitar el interés del Ayuntamiento de la capital y de otras instituciones almerienses. Un año después de aquellos hechos, que al final fueron negados, la iglesia del Cabo de Gata aparece perfectamente rehabilitada, aunque eso sí, sigue cerrada al culto.

          En el libro de Mary Nelux que he mencionado, también se relatan episodios de misas negras en esa iglesia. En el mismo Cabo de Gata, hay un farallón con forma de dedo, que también tiene una curiosa leyenda relacionada con los piratas. Al parecer capturaron a una reina que llevaba un fabusolo anillo de oro y diamantes y al no poder sacárselo, le cortaron el dedo. Esa es la explicación  de la forma de ese farallón.

        Nota: Excelente artículo sobre la Iglesia de las salinas del Cabo de Gata. http://www.culturandalucia.com/ALMER%C3%8DA/CABO_DE_GATA/LAS_SALINAS/Las_Salinas_de_Cabo_de_Gata_%C3%81RTICULO_IGLESIA.htm

 

Marineros marroquíes atrapados en Almería


 

         Comarít abandona a la tripulación del Berkane en Almería

     La noticia saltó a los diarios almerienses esta semana. Los tripulantes del Berkane, barco de la naviera marroquí Comarít, llevan encerrados más de 7 meses, desde el pasado mes de enero, en el Puerto de Almería, sin cobrar sus sueldos y sin poder abandonar el buque, único modo de poder cobrar sus salarios en el futuro, si es que llegan a interponer la perninente reclamación laboral en los juzgados marrqoquíes.  Los usuarios y viajeros que pasan o pasamos por el puerto almeriense hemos podido fijarnos en el abandonado barco de Comarit, de bandera marroquí y fletado con el nombre de Berkane, de hecho el pasado mes de mayo en una entrada del Alminar ( https://elalminardemelilla.com/2012/05/15/subidas-generalizadas-en-las-navieras/), reflejábamos la noticia de la quiebra de las navieras marroquíes que realizaban el trayecto entre Melilla y el puerto marroquí de Beni- Enzar. Lo que nadie sabía, hasta esta reciente fecha, es que los tripulantes permencecían en el barco desde el pasado mes de enero, cuando la naviera dejó de operar en el enlace de pasajeros entre la capital almeriense y la lcalidad marroquí fronteriza con Melilla.

          Los miembros de la tripulación marroquí han colocado varios rótulos en árabe, en el que expresan y dan a conocer su situación de abandono, y también en sendas pancartas traducidas el español y al francés. Tal cual nos enteramos y coincidiendo con el viaje de regreso a Melilla, hice las pertinentes fotos y procedo dar a conocer la situación a través del Alminar.

        Cada día que pasa, los barcos deben pagar un arancel por el uso del muelle de atraque, por lo que la deuda de la naviera marroquí se incrementa día a día. Ya no son solamente los sueldos de los tripulantes, sino también las tasas correspondientes a los siete meses que el Berkane lleva atracado en el Puerto de Almería.

       Nota: Algunas voces, a través del mail reclamaban a El Alminar la vuelta a la realidad, y el abandono del retiro espiritual. Todo es necesario, los viajes son a veces sueños hechos realidad, y para volver al duro quehacer cotidiano, no hace falta propósito alguno. La realidad choca con nosotros de cualquier manera, sin que la busquemos. No hay porqué preocuparse. De momento El Alminar no pierde su sentido de la orientación.

Tras el manto de la Virgen de los Dolores


El manto que llegó de Melilla a La Virgen de los Dolores de San Pedro

        Dos años siguiendo el rastro de un manto del que solo tenía la referencia testimonial, proporcionada por Pepe Vacca en 2006. Me decía que era un manto hermoso, espléndido, que procedía a su vez de la Virgen de la Paloma de Málaga. Debió llegar a Melilla en la década de 1940, cuando se reflotó y puso en marcha la Semana Santa melillense. El manto lo lució siempre la Virgen de Los Dolores del barrio del Real, hasta que en 1980, la renaciente Semana Santa de Almería, viajó a nuestra ciudad en busca de tronos, enseres, ornamentos e incluso las propias tallas. Encontraron muchas cosas en Melilla, y la verdad es que le dieron a todo un uso santo. Con el paso del tiempo desaparecieron algunas cosas, se reformaron tronos, ornamentos, pero algo permaneció de modo espléndido, inigualable, porque la hermosura del manto impresiona.

           A pesar de sus 100 años de antigüedad, se ven como nuevas las espléndidas palomas bordadas que hablan del origen del manto, la Virgen de la Paloma de Málaga. Tiene un impresionante escudo de Alfonso XIII bordado en la espalda, que indica la secuencia temporal de su creación. El manto es largo y de una densa tela.  Su textura me recuerda a los tapices del Palacio Real de  San Ildefonso, en Segovia. Desprende el mismo aroma. Se nota el tiempo y las historias que acumula entre sus tramas.

             Me contaba Pepe Vacca que el manto había sido rebordado y restaurado por las Adoratrices de Melilla. Murió sin poder llegar a ver ninguna de las cosas de las que me había hablado y de las que yo desconocía todo. En 30 años nadie fue capaz de encontrar a la antigua virgen de Los Dolores del Real o al Nazareno de Vélez de La Gomera, hasta queen  unas navidades, las del 2008, encontré ambas tallas en la iglesia de La Concepción en Barlerma, localidad de la costa del poniente de Almería.

              El último de esos trabajos de localización era el de este singular, irrepetible y compartido manto (Málaga, Melilla y Almería).  En las navidades pasadas fue iglesia por iglesia de Almería en busca de las vírgenes dolorosas, hasta que en la parroquia de Santiago me informaron de que la virgen y el manto que buscaba, se encontraban en la iglesia de San Pedro. Curiosamente San Pedro tenía las llaves de mi última búsqueda, la que hoy ofrezco y comparto con Melilla. El manto de la Virgen de los Dolores de San Pedro solo lo usa en Semana Santa, en la procesión del Viernes Santo, a la que pienso asistir y buscar.

              Desde el Lunes hasta el Jueves Santo,  la Virgen de los Dolores se encuentra expuesta, con su trono y manto procesional, en la nave lateral de la iglesia, fuera de la capilla en donde pasa el resto del año. Había quedado en Navidad con los encargados de la parroquia de San Pedro, para fotografiar a placer, en Semana Santa,  a la Virgen y a su manto, encontrándome y cerrando con este encuentro, una busqueda que había prometido culminar hace ya más de cinco años.