Ntra. Sra. del Rosario de Huebro


Huebro es un lugar mágico y magnético. No recuerdo cuando fue la primera vez que subí hasta sus alturas, situadas a casi 700 metros de altitud. Desde aquella primera visita he ido cada vez que he podido y he realizado excursiones, separadas en el tiempo, con mis sobrinas e hijas. La verdad es que son senderos y riscos para las cabras, pero aun así, no hemos dejado de acudir, pese a la corta edad de las excursionistas. Los antiguos aljibes árabes son hoy refugios para las cabras, por eso se han preservado casi mil años después de su construcción. Sólo existen dos modos de proteger las cosas, por el olvido o por el uso, pese a que éste sea distinto de su concepción original. En la parte más alta de la montaña existe el resto de un castillo almohade, que fue expugnado en la última revuelta morisca del siglo XVII. Esa fue la época en que la antigua mezquita cambió de manos y de culto, pasando a ser la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, advocación reciente por aquella época, tras la batalla de Lepanto en 1571.

                Como en esas estribaciones de Sierra Alhamilla hubo una batalla, y feroz, es de suponer que todo fue arrasado hasta los cimientos, por lo que de la antigua mezquita no debió quedar más que el emplazamiento. Lo que si está claro es que se quedaron los obreros musulmanes, bajo el nombre de mudéjares, que reconstruyeron la iglesia con artesonado y estilo mudejar, aunque todo eso se perdió en sucesivas ruinas e incendios. Queda, eso sí, un emplazamiento magnífico, que hipnotiza, desde el que se ve todo el valle y la comarca de Nijar, la del Cortijo del Fraile, la de Bodas de Sangre, de Federico García Lorca.

              Huebro apenas cuenta con 30 habitantes. En este viaje tuve la suerte de encontrar a la señora Ángeles, que solicita y amablemente nos abrió la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que nunca había visto. Allí me encontré con una cruz hospitalaria, una imagen de Juan el evangelista, con una bella iglesia y con una bonita imagen de la Virgen del Rosario. La original, datada en 1690, fue quemada en 1936.

                En un lugar de clima especial y abundantes manantiales y albercas que se rellena de modo constante. Huebro se cierra al Oeste por un alto pico, que hace que la luz del Sol caiga dos horas antes que en el resto del valle, lo que le convierte en un lugar frío incluso en verano. La villa de Huebro está enmarcada en la “ruta del agua” y protegida por un reglamento específico.

            Nota: http://www.huebro.es/index.htm

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5 Respuestas a “Ntra. Sra. del Rosario de Huebro

  1. Lugar idílico y conciliador del que no es la primera vez que he oído hablar.
    Siempre es reconfortante volver a ciertos lares.

  2. Siempre deben existir lugares talismán en donde recoger las energías del lugar y acumularlas a las nuestras. Cada visita es diferente. En este año y después de los más de diez de la primera excursión/expedición, he podido entrar en la iglesia del Rosario. Me doy por satisfecho y también por poder compartirla desde El Alminar.

  3. He estado buscando entre mis agendas, y he encontrado el dato de la primera visita a Huebro y data de 1998. La 1ª expedición hasta el aljibe, con investigaciones y datos del terreno la realicé un 31 de diciembre de 2002, con mi sobrina, que contaba entonces con 11 años. Son 15 años de visitas a Huebro. En esta no estuve más de media hora. En la calle había 8º de temperatura.

    • ¿Apuntas todos esos detalles en tu agenda? y, lo que es más sorprendente aún, ¿las conservas pasados tantos años?
      Curioso sin duda Hospitalario.

  4. Es imposible guardar memoria exacta de quince años atrás. La memoria es el recurso humano más débil de todos y el más impreciso. Creemos recordar cosas con exactitud, pero resulta todo lo contrario. La única manera de acordarse de cosas es apuntándolas, y luego guardándolas. Son terribles las desavenencias familiares en las que todos creen acordarse de cuándo y cómo se hizo algo. Para mí, de momento, las agendas son un instrumento necesario. Quizá algún día deje de apuntar las cosas. La excursión definitiva a Huebro, con mi sobrina, el último día del año 2002 fue muy importante y preparamos el terreno el día antes.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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