Archivo diario: 29 enero, 2014

Los cuernos del rinoceronte


                                                              Artefactos para remolques en automóviles

       Al aparcar en Melilla hay que tener cuidado no solo con los bordillos elevados, que han conseguido acabar con la mayor parte de los embellecedores de todo tipo de vehículos, sino también con las bolas de enganche para remolques, que obligan a dejar una distancia todavía mayor con los vehículos que la llevan, para evitar riesgo de quebrar o dañar el parachoques. Hay todo tipo de bolas y de instalaciones, y algunas sobresalen quizá demasiado, pese a que hay una normativa específica de la Dirección General de Tráfico.  Lo normal sería desinstalar la parte final o bola saliente, cuando no se está portando remolque alguno, lo cual sucede a lo largo de 360 días al año.  Muchas veces sucede que este tipo de artilugios acaban siendo utilizados como defensas anti-aparcamientos cercanos, dada la costumbre que tienen algunos conductores de situar el coche tan próximo, que luego resulta casi imposible desaparcar o se hace necesario un número excesivo de maniobras.

        Hay fabricantes que incorporan un parte desmontable del enganche, que es la bola que sobresale por detrás de la carrocería del vehículo, porque lo que está terminantemente prohibido es la manipulación de estos artilugios desmontables fuera de los talleres autorizados. Para cualquier otra diferencia de tipo técnico, deben ser homologadas en las Inspecciones Técnicas de Vehículos, que deben resolver cuáles están fuera de la normativa en vigor. En cualquier caso, es otro elemento a tener en cuenta a la hora de aparcar.

       Los llamo cuernos de rinoceronte porque un fabricante coreano de coches llamó así a uno de sus vehículos más populares, un mastodóntico 4×4.

Anuncios

De monolito a blosco


 

             Los cambios de estado en las cosas

     Las cosas pueden cambiar de estado y eso es  algo establecido por la ciencia, en un proceso lineal que va de líquido a sólido,  y/o hasta el gaseoso. Las cosas pueden cambiar dentro de un mismo estado y sin mediar proceso alguno. Este es el caso del monolito balizador turístico de la Iglesia de La Purísima, que ha pasado de su estado inicial de baliza, al de blosco, en un proceso que ha durado en año, contado desde el momento de su instalación. El deterioro no es inmediato, ya que en todo ese proceso ha estado 9 meses en estado de cochambre. Estos monolitos de piedra artificial dieron mucho que hablar desde su instalación.

     Se trataba de una campaña de señaladores de rutas turísticas, muy cara, y mal llevada a cabo desde el principio. Las losetas del suelo apenas se ven ya, entre la mugre habitual de las aceras. Los monolitos fueron más instalados y algunos se derrumbaron solos. En otros era mayor el tamaño de la losa de mármol que el propio monolito y tuvieron que ser recortados.

     El 28 de marzo del pasado año ya dimos cuenta de que el monolito de La Purísima había sido reventado en una acción vandálica, o quizá también por acción de algún coche de furgoneta de carga y descarga. El caso es que su fin ha sido el suelo. Ya no es un monolito. Es tan solo un blosco.

    La campaña fue una manera más de tirar el dinero, porque ni siquiera hay mapas con los senderos o rutas que marcas esos monolitos y losetas.

Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2012/07/21/campana-melilla-renovada/

                (2) https://elalminardemelilla.com/?s=monolito+reventado