El Sol como una luna


         En la mañana de hoy una densa bruma cubría toda la ciudad. Era casi imposible ver más allá de lo inmediato. No se veía ningún barrio, ni se distinguía ninguna silueta de edificios representativos. La visibilidad era nula. Hace apenas un mes escribía sobre una Luna que parecía un sol, y hoy escribo sobre el Sol que se asemejaba a la luna. Son efectos engaños, cosas que parecen lo que no son. Si el adecuado filtro de las nubes resultaría imposible mirar al disco solar sin quedar cegados al instante. La bruma ha retrasado su salida casi una hora, porque el Sol de enero es dormilón, sale muy tarde. Pese a todo, el astro solar aparecía potente tras la niebla, y en este momento empezaba a mostrar su inmensa fuerza. Apenas un instante después ya era imposible mirarlo de frente.

          Sin referencias nada es lo que parece. Sabemos lo que son las cosas o distinguimos sensaciones porque las oponemos o comparamos con algo. En sí mismas las cosas no son nada. Ayer escribíamos sobre despegues y aterrizajes, y el primer avión de la mañana no pudo aterrizar en Melilla.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/12/17/la-luna-como-un-sol/

La mala sombra de los podadores


                       

Lo que queda de las imágenes de otoño

            Nada, no queda nada. Quien repase las fichas botánicas que elaboramos en otoño,  con las que disfrutamos visualmente, y se decida ahora a pasear por esas calles, no encontrará mas que árboles fantasmas, espectros arbóreos, podados por encima de todo límite y lógica. Dicen que una imagen vale más que mil palabras  y que algunas imágenes no precisan de comentarios. Ambas cosas son ciertas, aunque sea una leve variación de la misma idea. Desde que nos ocupamos de las cuestiones arbóreas, no salimos del asombro y de la incredulidad.

            Los árboles ornamentales de Melilla son una fuente de noticias, aparte de un maná específico para quien esté encargado de su “cuidado”  o como quiera llamarse  eso que hacen con ellos. He leído cientos de páginas sobre poda y cuidado de las especies arbóreas ornamentales y en ninguna se recomienda hacer lo que se ve en nuestra ciudad. Se poda y tala en cualquier época del año y momento, sin atender recomendación alguna, incluso aquellos árboles, como las acacias de Constantinopla, que no precisan de cuidados especiales.

                ¿Por qué se hace esto?, ¿por mala sombra?. Por mala no, porque no dejan ninguna, ni buena ni mala. ¿Por qué callan todos los que pudieran tener algo que decir en esta salvajada?. No he visto hacer esto en ninguna de las ciudades por las que he pasado. Nadie poda de modo constante a lo largo de todo el año.  La sombra que se elimina ahora, tardará años en recuperarse, y eso la de los árboles que sobrevivan.

                 Resulta curioso que las podas más salvajes se hayan llevado a cabo en las calles mostradas en El Alminar. Durante el día de hoy podaban los naranjos amargos de la calle Sor Alegría. Han liquidado todas nuestras fichas botánicas. Si alguien puede explicar esto, que lo hago.