Archivo diario: 15 enero, 2014

La rotonda que faltaba


                                             Y el semáforo resistente

                 Las dos rotondas de la Avenida de La Duquesa de La Victoria se han realizado albergando decenas de dudas sobre la utilidad y eficacia de las mismas. Ya sabemos que muchas de las obras se deciden por compromisos con las empresas constructoras existentes y no por la necesidad de las mismas. Melilla necesita más colegios públicos, un hospital nuevo, una piscina municipal digna de los tiempos actuales y acorde con las nuevas normativas. Melilla necesita muchas cosas que no tiene y sin embargo lo único visible son las rotondas, de todas las formar y tamaños posibles. Si sumamos las cantidades invertidas en rotondas, en nuevos viales y carreteras, en la extensión del cemento; obtendríamos la cantidad necesaria para las  infraestructuras que realmente la ciudad necesita y de las que carece, pese a encontrarnos en el año 2014. En Burgos la gente se ha hartado  y ha conseguido paralizar las obras de un bulevar prescindible, cuando lo que la gente demanda es trabajo. Todas esas obras suntuarias que permiten instalar una placa con el nombre del alcalde oficiante, luego necesitan un mantenimiento que deberá llevará a cabo una empresa “rémora”. Es la interminable espiral del gasto que ha arruinado este País. Estas obras apenas dan trabajo y solo sirven para que las empresas adjudicatarias sigan engordando sus ya abultadas cifras de ingresos.

                 La primera rotonda instalada en la avenida de La Duquesa de La Victoria se ha realizado para resolver un problema casi inexistente de tráfico, en un lugar (conexión con la avenida de La Democracia), en el que no había excesivos problemas. La rotonda está mal resuelta, y generará mas problemas de los que había. Entre una y otra han eliminado más de 50 aparcamientos gratuitos, algo que ha sido uno de los detonantes de las protestas del barrio del Gamonal en Burgos.

                La que no alberga casi ninguna duda sobre su inutilidad es esta segunda rotonda, inmersa dentro de la plaza primero de mayo, en intersección con la avenida de Los Reyes Católicos. No se sabe qué problema pretende resolver, pero ya ha eliminado una cantidad considerable de aparcamientos, y requerirá una modificación posterior de los actuales puntos de giro en esa calle, frente al Instituto Leopoldo Queipo. Todo se podía haber modificado y rectificado de una manera distinta, más barata, más sensata. ¿De verdad son necesarias toda esta cantidad indiscriminada de obras, estas molestias constantes a los ciudadanos?.  En  ninguna parte de la ciudad hay más de 100 metros de pavimento sin mordeduras, sin baches, sin desniveles

              Lo que sí llama la atención, por su resistencia y tenacidad es el semáforo tirado en el suelo, luciendo su luz intermitente de precaución, en un lugar en el que no volverá a hacerlo más, porque las rotondas les están dejando sin oficio. A ese semáforo resistente está dedicada esta entrada.

                PD: Las obras de la primera rotonda crearon problemas a los vecinos y daños en sus inmuebles, que han sido reclamados al Ayuntamiento. También ha perjudicado a un negocio cercano, que acababa de gastarse 3000€ en un vado, que ha sido eliminado por la rotonda.

Los vientos de La Cañada de Hidum


        ¡Quien siembra vientos, recoge tempestades!                                                                                                                                               Presidente Imbroda, octubre de 2010

      Los distritos 4º y 5º de Melilla (Reina Regente, Cabrerizas, Monte Mª Cristina y Tiro Nacional) son un polvorín, y en ellos se concentra la tasa más alta de paro de toda la ciudad. En el monte de Reina Regente hay una calle que se llama Pandora, de la que ya hemos hablado. La Cañada ya explotó en octubre de 2010, pero en contra del entonces Gobierno socialista, y resulta curioso releer la hemeroteca, para enfrentar a algunos a “sus vientos y tempestades”.

        ¿Podríamos hoy decir que comprendemos moralmente a los autores de los disturbios?. Esto lo dijo un presidente de Melilla, pero claro, los disturbios de entonces iban en contra de los dirigentes socialistas  y entonces sí eran moralmente justificables, no en las formas, pero sí en el fondo.

       Resulta enigmático que tras la publicación en un diario local de la lista de los Planes de Empleo, que dieron trabajo a 1600 personas, el número más alto de los contratados hasta la fecha, estallará una de las revueltas más violentas que se recuerdan. Las de este año 2014 han sido un pálido reflejo de aquellas, porque en octubre de 2010 afectaron a los dos distritos marginales de Melilla, y se prolongaron durante casi tres días.

         Destacan varias cosas al repasar la hemeroteca y una de ellas, la más llamativa es que los tres periódicos de la ciudad, atribuyeron a la Delegación del Gobierno la responsabilidad de la revuelta. Una unanimidad sospechosa, que hizo pensar en una “autoría intelectual de la rebelión”, o en algún hilo negro como conductor y zurcidor de los mismos. En aquel año, el entonces Delegado del Gobierno dio una buena muestra de reflejos, y recibió al cabecilla o máximo dirigente del barrio, que no de los disturbios.

         Tras la comprensión moral presidencial, que nunca de los disturbios, salió el resto de la corte a ahondar en el surco del arado establecido desde lo más alto, senda que siguieron el Vicepresidente 1º y la Presidenta de la Asamblea. Todos atribuyeron, sin excepción posible, al PSOE la responsabilidad de lo sucedido, resultando culpables tanto cuando estaban en el gobierno como cuando están en la oposición.

           Muestro los hechos, sin juzgar, para que cada cual compare ( yo ya opiné sobre los disturbios de 2010), y extraiga sus conclusiones, si es que quiere hacerlo. Mi opinión es que estas tempestades son las mismas que las del año 2010, y que el sembrador de las mismas, recoge ahora el fruto sembrado hace tres años. Ocurre también que una vez echada la semilla uno ya no puede detener el proceso y no le puede pedir al campo que este año no de fruto. También sucede que no siempre se recoge solo aquello que se siembra, porque junto al trigo también está la cizaña. Cada uno es responsable de sus actos, y de lo que hizo y dijo entonces, y de lo que hace y dice ahora.

                 Se recoge lo que se siembra,  pero no todo,  porque a veces los sembradores no son los mismos que los recolectores,  y también porque a algunos les toca recoger lo que sembraron otros. El fuego una vez encendido lo devora todo.