La muralla islámica de Melilla


 

          Mixtificada con cemento el resto de muralla más antiguo

     Este resto de muralla estaba empotrado dentro de la muralla española de Melilla.Quedó a la vista cuando se derrumbó la muralla de La Florentina en 1996. Apareció por sorpresa y como siempre que eso ocurre, no saben qué decir. Aquí estuvo ubicado el antiguo museo Amazigh de Melilla, el que creara Ignacio Velázquez. De este resto de muralla sólo acertaron a decir que era: «prehispánico», cuando prehispánico es todo, desde 1497 hasta los tiempos de Adán y Eva.

          Era un trozo de muralla islámica o musulmana, lo que se prefiera, ocurría que aparecía en un lugar y en un tiempo inesperado, y en una zona en donde se había jurado, y nos habíamos creído casi todos, que todo lo allí existente pertenecía al 100% a las construcciones españolas. Tras liquidar el Museo Amazigh, todo quedó en estado de abandono, hasta que lo denuncié el 1 de febrero de 2010, en los periódicos locales. Entonces retiraron los restos arqueológicos, crearon el centro de interpretación arqueológica y decidieron convertir este espacio, en una sala de exposiciones. Pero la muralla seguía sobrando y no importando a nadie. Yo sé que hay cosas que prefieren que se desmoronen.

           El caso, es que casi dos años después, esta muralla de caliza amarilla, da unos mil años de antigüedad, ha estado apunto de desmoronarse, desde luego ha perdido masa con respecto a las fotos de 2010, y antes de que se viniese abajo y provocase «un escándalo» han procedido a intervenirla, esto es, a cubrirla con cemento y a cubrirla con yeso. Un despropósito más, que sumar a los que se están produciendo en nuestro patrimonio monumental. El silencio cómplice es cada vez mayor y más espeso.

Las huellas del incendio de Melilla


  

          Debía ser el año 2002 o quizá algo más tarde. El arqueólogo director de Melilla, Noé Villaverde había sido expulsado de Melilla, por la nomenclatura que ahora domina todo y que entonces estaba empezando a formarse. Fue la primera prueba de fuerza y en ese sentido triunfaron, aunque a la larga perdió Melilla, porque lo que debiera haberse hecho entonces, es paralizar por completo cualquier obra o remodelación de La Plaza de Armas, habida cuenta de la importancia arqueológica de los restos hallados allí, aunque esa es una historia que ya hemos contado muchas veces y que tampoco cesaremos de repetir. Se perdió todo aquello a cambio de nada, cuatro o cinco artículos de escaso valor en la revista Akros, dominada por la nomenclatura aunque es la revista del Museo de Melilla y poco más. No hay nada, ni catalogación de restos, ni exposición pública, ni realización de estudios académicos. Nadie puede meter las narices, ni siquiera visitar, el laboratorio de piezas del Área 51. El objetivo de todo esto es desconocido para todos, salvo garantizarse el catálogo de publicaciones exclusivas durante la próxima década.

                               Antes quemada que cristiana

    Así se titula el capítulo correspondiente a la conquista de Melilla del autor árabe Juan León el Africano, escrito en 1550: «… Y los habitantes de Melilla, habiendo sido muy bien informados sobre la grandeza de la armada de los españoles (30 barcos y 5000 hombres), y desconfiando en poder contener el asalto, evacuaron la ciudad y, con sus cosas, huyeron a los montes de Buthoia. El Rey de Fez, viendo lo sucedido, bien por agravio a los de la ciudad o por desprecio  hacia los cristianos, puso fuego a todas las casas, quemando la ciudad. Después de este hecho llegaron los cristianos que se quejaron grandemente de ver la ciudad quemada y vacia».

      Este no reconocido texto, prueba y desmonta todo. Prueba que Melilla fue incendiada para no dejar nada útil a los conquistadores castellanos, prueba que había una intención de conquista y que los habitantes eran conocedores del tamaño de  la flota que pensaba arribar a Melilla. Prueba que si los «cristianos» habían llegado a algún apaño con aquellos alguaciles traidores, este trato ya no existía ni nadie se acordaba de él, porque queman la ciudad para inutilizarla. También prueba que los conquistadores se sintieron molestos por verla quemada y vacía. Osea, que lo que les prometieron los alguciles traidores en Torrox, ya era papel mojado o quemado en Melilla. Pero lo más importante, es que desmonta toda la historiografía oficial que todavía pretender apuntalar, sobre un hecho innegable, Melilla fue conquistada y no había pacto alguno en pie.

       En 2003 , la plaza de Armas yacía abandonada en su zona de excavaciones. Todo estaba lleno de basura y la obra nueva, el cemento, ya se mezclaba con lo antiguo. Cuando entramos a hacer las fotos, un amigo y yo, nos asombramos del grado de descuido, del nulo interés por conservar el pasado. Fue una pena que en aquellos tiempos no estuviese tan extendido el mundo de la fotografía digital, pues de haber sido así, habría hecho 1000 fotografías. Hoy me quedan apenas estas, suficientes para probar al menos que la tríada de: «Se oculta, se desstruye, se tapa», se inició en aquellos años, y sigue vigente en la actualidad.

     Nota: Una de las series de fotos prueba que las cenizas abundaban por doquier en esa capa del terreno, muestras que confirman la existencia del incendio destructor de Melilla. Prueba que lo que dice El León Africano es cierto y que la historia oficial sigue sustentada en una mentira.

La muralla de caliza amarilla


         Tenemos localizados tres segmentos de la muralla de caliza amarilla (Florentina, parque Lobera y plaza de Armas), dos están enterrados y solo uno a la luz, el primero mencionado. Había otro segmento más, estaba en las laminadas escalinatas de acceso a la Batería Real, pero fue picado a conciencia y eliminado sin consideración y sin criterio científico alguno. Las fotos que realicé en diciembre de  2010, muestran claramente la diferente composición de la muralla, e incluso los restos de la argamasa original. Diferente composición significa diferente periodo de construcción.  Esto prueba realmente que el baluarte y el caballero de La Concepción se construyeron sobre la antigua alcazaba árabe, e incluso ésta sobre algún resto de construcción anterior.  Así que cuando se escribía: «se afirma sin pruebas que el baluarte de La Concepción se construyó sobre una edificación anterior de origen árabe…….», se estaba haciendo esa afirmación más acorde con los deseos de un origen hispano inmaculado, que con la evolución histórica de la fortificación de Melilla.

         Había otro segmento mucho más grande de muralla de caliza amarilla, según me comentaron  los operarios que trabajaban en la reinterpretación  de Melilla La Vieja, pero la orden fue igualmente taxativa: «pasarla por la piqueta». Las fotografías lo muestran claramente. Aquí había algo anterior, que no era hispano, y que quedó empotrado dentro de las fortificaciones que se construyeron a partir de  1525, cuando el Rey Carlos I ordenó el repliegue de los castellanos hacia el peñón rocoso, abandonando La Alafía o Plaza de Armas, por considerarse demasiado insegura.

                Las Crónicas de la conquista de Melilla, nunca publicadas en la ciudad y que no están en ningún archivo o biblioteca, hablan de que se trajeron: «gran cantidad de maestros para reedificar», no para construir o hacer nuevo.

Parque Lobera, espacio medieval islámico


 

              La amenaza se cierne sobre el parque Lobera

   Han quedado tan orgullosos de la «milenaria y millonaria» remodelación del parque Hernández, que ahora prometen nuevos gastos suntuarios en el parque L0bera, con fuentes y plantas de mil colores de fantasía. Nos prometen recrear el jardín del Edén, o la nueva versión de los jardines de Babilonia, con un paseo «histórico » que se iniciará en el fuerte de Victoria Grande y llegará hasta el mencionado parque. Será una senda mágica que conectará el pasado con el presente y nos transportará hacia el futuro. Pero esto es la propaganda y la ensoñación.

   Lo que está claro, fuera de los sueños infantiles, es que el parque Lobera era un espacio medieval islámico de tipo rural. Todas las prospecciones realizadas allí, han hecho aparecer silos para almacenamiento de grano (islámicos o bereberes), abundante  cerámica (casi toda de factura musulmana), e infinidad de restos. Históricamente también han aparecido restos romanos por las inmediaciones. Como se ve en esta foto que nos cede amablemente un colaborador de El Alminar, los restos están prácticamente en superficie, lo que quiere decir, que aquí, por ser un lugar de interés arqueológico de primer orden, no se puede remover el suelo sin excavar y prospectar antes, toda la superficie del Parque. La Ley de Patrimonio Histórico español protege este tipo de suelos, y si hace falta presentar una denuncia en los juzgados, ante el riesgo de pérdida de patrimonio arqueológico, se hará, que no les quepa duda alguna.

        El parque Lobera necesita arreglos y sobre todo mantenimiento, que es lo único que no hacen, pero respetando el entorno, la historia del suelo y sobre todo, la esencia y las características de este parque. El parque Lobera es un espacio muy agradable, en donde solo se oyen los sonidos de la naturaleza. Así que si pretende venir aquí a instalar fuentes de mil colores con banda sonora de Bonnie Tyler y ruido ambiental, que vayan pensando otra opción.

Nota: En la foto se aprecia la existencia de una cerca de caliza amarilla, del mismo color que la muralla de La Florentina, igual que otra que hay enterrada bajo la falsificación de La Plaza de Armas, igual que la que apareció en la batería de la Muralla Real (estos últimos fueron pasados por la piqueta). Esas similitudes hacen pensar que proceden del mismo periodo histórico, que son de la misma factura y traza, y nos situarían, casi con toda seguridad, en la Melilla medieval musulmana.       En el plano se ven claramente dónde estaban las construcciones existentes a la llegada de los españoles. Casi todo lo que queda está en la zona del parque Lobera.

 

Melilla sin excavaciones arqueológicas


                                Casa de Oficios, empiezan sin excavar

           Ya han colocado la 1ª piedra de los próximas 26 viviendas de protección oficial que se construirán aquí. No dudamos que ya tienen la certificación negativa de la inexistencia de restos arqueológicos. También tendrán la aprobación de La Comisión de Patrimonio (  la voz de su amo ), pero lo aconsejable era excavar aquí. Razones sobran. No se entienden esas urgencias cuando se trata de solares públicos. En Melilla sólo hay una excavación en vigor, la de la Casa del Gobernador  y llevan diez años (2001-2011) en la misma parcela. Este mismo lunes 19 de septiembre empiezan las obras.

                       Esto es zona roja según la Carta Arqueológica, que sólo es ridículamente secreta en la ciudad de Melilla, y que en los Museos de Andalucía se puede comprar la de cualquier ciudad por sólo 10€.

                     Siempre que ha habido obras en la zona de la calle Villegas o sus inmediaciones, como la antigua Casa de Socorro, han aparecido restos. Aquí los hay seguro porque está claro que el extinto Cerro de San Lorenzo era un monte funerario, del estilo de los kurgan tártaros, de fundación ¿ fenicia? o «cartaginesa»  y  que luego las diferentes culturas que pasaron por la zona lo siguieron utilizando del mismo modo (romanos, árabes), hasta que los ingenieros militares lo dinamitaron en 1920. Quedó un resto que fue machacado antes de 1990 y que albergaba restos de estructuras antiguas muy importantes.

            En Málaga, en Sevilla, ciudades en donde se están realizando obras para las líneas de metro, están apareciendo restos de un modo constante. La diferencia es que en ambas ciudades se excava durante un tiempo determinado antes de que empiecen las obras y si no se encuentran restos o son de escasa importancia, se concede la licencia de obras. En Melilla como mucho se realizan sondeos o prospecciones, que son intervenciones muy limitadas, tanto en superficie como en profundidad, además de aleatorias, por lo que la posibilidad de encontrar algo en en ese tipo de intervención, es muy limitada. La única intervención sugura es la excavación. El caso más sintomático es el del Cine Nacional, en donde se hicieron los sondeos y al final, al excavar en profundidad para hacer la cimentación es cuando apareció el célebre «muerto del Kursaal».

        En el caso del solar de la antigua Casa de Oficios ha habido tiempo de sobra para excavar, de haber querido, pues ha estado en la situación de solar casi dos años. Por mucho que se alegue que allí estaba el antiguo matadero y que el suelo estaba ya posiblemente removido, si se excava en profundidad, seguro que aparece algo y probablemente, aunque no quieran, aparecerán cosas y tendremos un nuevo escándalo.

 

La zanja del Gobernador


             El pasado 25 de julio, varios blogs de Melilla publicábamos unas fotografías tomadas en el interior del Gobernador, en las que aparecían detalles interesantes sobre nuevos hallazgos, de los que nadie ha dado la menor comunicación o noticia. Todos los veranos, los periódicos peninsulares se llenan de noticias relacionadas con excavaciones arqueológicas. Cualquier hallazgo, sea pequeño a grande, es rápidamente puesto en conocimiento de la comunidad científica y de la divulgación general. Esto sucede en todos los lugares, menos en nuestra irreductible aldea gala, en la que la orden es: » No decir nada, no dejar entrar a nadie en el Gobernador, no sacar ninguna foto y no responder a ninguna pregunta». Toda la información está secuestrada

          No vale la pena solicitar información o permisos en los «canales oficiales», porque la respuesta es invariablemente NO». Todo hay que obtenerlo en vías terciarias o si se tiene suerte, lograr algunas fotos «paparazzi» y algo de información en líneas de tipo secundario o terciario.

            He consultado la prensa del mes de agosto por si se había producido algo noticiable en el patio del Área 51, pero el resultado ha sido nulo. Parece que este año no ha habido excavación veraniega. Se sigue excavando pero es la excavación rutinaria habitual. Se excava en la zanja nueva, en una superficie muy pequeña con respecto a la superficie del patio, que permanece inalterada. No hay noticias sobre su futuro. Solo derrumbaron el muro que separaba el patio, que ahora ofrece continuidad visual. No hay nada mas.

El cerro de San Lorenzo


El cerro de todos los muertos

             En 1920 los militares decidieron hacer saltar por los aires el Cerro de San Lorenzo, necesitaban explanar la zona y dieron un plazo muy corto de tiempo para que se pudiese recuperar los vestigios históricos que allí se encontrasen. El entonces Cronista de Melilla y unos pocos voluntarios mas, pero ningún arqueólogo excavan, casi en superficie, y encuentran los afamados restos que conforman gran parte de los restos púnicos del Museo Nacional de Arqueología de Madrid. En Melilla no quedó casi nada importante.

       Se localizaron muchos restos, enterramientos, ánforas y luego se procedió a la voladura del cerro, con todo lo que allí quedase. La historia antigua de Melilla desapareció allí para siempre. Quedó sólo un resto del cerro de San Lorenzo, por detrás de la plaza de toros y que recordamos muchos de los que vivimos en Melilla actualmente. Ese resto de monte se eliminó para hacer el colegio infantil que existe junto a  La Gota de Leche.  En la 2ª de las fotos se aprecia claramente que existían todavía estructuras pétreas de gran interés y valor.

      Debo decir que «ellos», los que reinan en las tinieblas, poseen decenas o centenas de fotografías de todo lo que había allí, pero no las muestran ni dirán nunca nada. Si callan es que otorgan y si ven algunas posibilidad de error en lo que se divulga, entonces replican y lo enmarañan todo, porque manejan las sombras como nadie.

       Las dos fotos que voy a añadir a esta entrada, son del año 1986 o 1988, en las dos campañas de excavaciones que se realizaron allí, y tuteladas por la Dirección Provincial de Cultura. En ambas campañas o excavaciones hallaron restos humanos, fragmentos cerámicos y tumbas de época medieval. Dos años antes ( 1984) , en la calle Villegas,hallaron un molino romano de piedra.

       Lo primero que llama la atención, como siempre, es el espeso silencio divulgativo y de publicación sobre lo hallado o excavado y eso que fueron excavaciones dirigidas por dos arqueólogos, Enríque de Álvaro y Alicia Rodero, respectivamente. Está claro que no divulgan las cosas que no les interesan. Lo segundo que provoca curiosidad es la aparición del adjetivo «medieval» ( así denominaron a los enterramientos localizados en 1986), como si eso quisiera decir algo. Las cosas son romanas,  griegas cartaginesas o púnicas. Si decían medievales o «enterramientos con un acusado carácter oriental», es que estaban ocultando su denominación real, que es o era, islámico o musulmán. En cualquier caso nunca más se supo de lo que allí se encontró.

         Nosotros nos movemos en la conjetura y en la interpretación de los datos, ellos en la certeza, pero aun así, nuestras conjeturas contienen más verdad que sus certezas, esas con las que ocultan la realidad de nuestro pasado.

        PD: Las fotos han sido cedidas por una colaboradora, que en aquellos años vió los enterramientos y decidió fotografiarlos. Todo quedó dormido en los recuerdos y en una caja de fotografías. Una conversación despertó aquel recuerdo dormido y hoy están aquí, a la luz de todo el mundo.