Contenedores soterrados


                El día a día en la gestión de la ciudad es muy duro. Esta esperpéntica imágen se ofrece a los ciudadanos desde hace un mes. No se saben las causas pero este sistema de contenedores soterrados es el que menos resultados a ofrecido de todos. Por tratarse del centro de la ciudad, se quiso quitar los contenedores de la vista y del olfato de los ciudadanos, pero siendo buena la idea, no ha sucedido lo mismo con el objetivo. ¿Tan difícil es recoger la basura en Melilla?. El centro de Melilla es el que menos población alberga, aunque sí acumula todavía un cierto número de locales de hostelería. Los alrededores de los contenederores soterrados suelen presentar un aspecto algo dantesco. La separación de basuras no se ha llevado hasta su fin último. Solo existen los contenedores azules para papel y cartón y los verdes de vidrio. En Melilla parece que cualquier campaña se queda a medias. El último intento fue el de los contenedores naranjas para los aceites usados en las cocinas. El turista que viene a Melilla y pasea por nuestras ciudad lo hace por el centro urbano y esa es la zona en la que no tendría que existir defecto alguno. Se paga mucho dinero por la limpieza, se invierte mucho en infraestructuras urbanas, y las cosas no pueden estar así un mes entero.

  Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/21/el-hombre-del-reciclado

Las mejores aceras de Melilla


         El de las aceritas es un tema que gusta en Melilla, porque todos intentamos caminar por ellas sin matarnos. Hay otro blog que se ocupa de las aceras y es el de La Otra Melilla. Hoy vamos a mostrar, más que otra cosa, las llamadas aceras inexistentes o impracticables. Es un pequeño botón del amplio catalogo monumental de aceras imposibles de la ciudad de Melilla. La ciudad que se gasta 800.000€ en una inexplicable pinacoteca, 760.000€ en renovar la llamada avenida de Europa o zona de tránsito entre Melilla y la frontera marroquí, y 120.000€ en tirar un muro en uso para sustituirlo por uno transparente mantiene un pésimo estado de las aceras, con farolas y postes  en medio de un acerado de ridículo tamaño, o incluso inexistente. En cualquier caso son barreras infranqueables que se mantienen así desde hace décadas.

                 Eso sí, las campañas publicitarias sobre renovación de las mismas o sobre la construcción de zonas rebajadas para permitir el paso de sillas de ruedas, son de tal calibre, que pudiéramos pensar que toda Melilla es una acera nueva. Estos son temas blandos y motivantes, que suelen incitar a gran número de comentarios y de visitas. Los temas gruesos y de gran calado causan mucha prevención. No todos entienden o quieren opinar de temas complicados, pero todos pasamos y paseamos por las aceras. El Alminar debe dar cabida a todo.

           Nota:  Definición de acera según la RAE (Real Academía Española):  Orilla de la calle o de otra vía pública, generalmente enlosada, sita junto al paramento de las casas, y particularmente destinada para el tránsito de la gente que va a pie.

La amenaza de los cristales rotos


           

          Seguimos en la misma zona, calle del Viento. Cientos de cristales rotos, en la parte alta de los muros, fruto de un terrorífico concepto de seguridad de épocas pasadas. Se hincaban sobre el cemento fresco y resultaba  muy barato. El cristal abuandaba en la basura hace algunas décadas. En algún momento de la reciente histórica de La Democracia, este tipo de disuación fue prohibida. Solo quedan algunos restos en antiguas tapias de cuarteles, como por ejemplo en el antiguo Hospital Militar, aunque en alturas que no resultan peligrosas. Aun así deberían ser retiradas todas.

             Sin embargo esta agresiva selva de cristal está en la misma calle El Viento, en una altura apenas superior al metro, por lo que resulta muy peligrosa. Son los muros traseros del almacen abandonado del que acabamos de hablar. Esto era una zona tranquila, con apenas circulación, pero a alguien se le ocurrió, hace algunos años, hacer un ramal de acceso entre los bloques de viviendas Ciudad de Málaga y la plaza Martín de Córdoba. La expasión urbana de Melilla de los años 1990 a 2000,  se asienta sobre los mismos viales de comunicación de los años 60 del pasado siglo. Esa es la razón del caos de tráfico y de la saturación de nuestras calles. Esta zona debió mantenerse como estaba, solo para el acceso de residentes.

     Es mucha la gente que pasa por aquí. Los cristales ya no disuaden a nadie pero siguen representando un peligro. Deberían ser eliminados tras acabar de leer esta entrada. Es vergonzoso que Melilla, la que vive día a día la gente,  se encuentre en este estado, y se siga derrochando dinero en actividades suntuarias, en propaganda, en propocionar una ciudad inexistente.

La lucha contra la selva


            

                    El estado de poda permanente

             La ley de la selva es la que impera la ley del más fuerte, aquella en la que acaba venciendo casi siempre sobre el más débil. La victoria casi permanente del depredador, cuanto más potente mejor. En la selva hay poco espacio para el más astuto, o el más hábil. Nos llevan irremisiblemente hacia un estado social parecido al de la selva. En la sabana africana los ñúes, los búfalos, las cebras, las jirafas, las gacelas; conforman un habitat en el que casi siempre están y se mueven juntos, para dar menos opciones a los depredadores. Quien está más alto en la cadena trófica tiene más opciones entre las que escoger.En la sabana, entre los animales, existe un sistema de alertas colectivas para dar menos opciones a los depredadores, pero no es de este tipo de selva de la que quiero escribir ahora.  

     Durante 80 años, los estados y países socialistas intentaron poner coto al darwinismo social, pero los errores propios y los feroces y sostenidos ataques del capitalismo depredador, dejó todo eso convertido en humo, en un recuerdo difuso y al que nadie añora.

                                  La selva en la ciudad

           Parque, jardines, árboles ornamentales, proporcionan belleza, tranquilidad y sombra en la ciudades. Sin embargo, el mantenimiento de todo esto conlleva unos  cuidados obligatorios y una labor permanente de vigilancia, que ocasionan gastos al erario común. A veces ocurre que el resultado no pone de manifiesto el dinero que se invierte, o el sitema tiene fugas, como la red pública de aguas.

            No parece existir término medio. En algunos lugares la poda es circular y se realiza hasta dos veces al año, sin importar estación, épocas de anidaciones o amplitud de la poda. En otros lugares, los equipos de poda no pasan nunca y el estado selvático acaba adueñándose de todo y ocasioanndo molestias a los peatones. Hoy traemos hasta El Alminar estos dos ejemplos. Uno es en la Biblioteca Pública de Melilla, en donde la selva procedente de la Autoridad Portuaria ha invadido la rampa de acceso para discapcitados. El otro es una de la aceras o vías más concurridas de Melilla, la carretera de Alfonso XIII en el tramo que pasa junto a la marmolería de Gámez, ocasionando una incomodidad manifiesta. Son zonas concurridas. No hemos ido a buscarlas. Nos las hemos encontrado. 

Melilla, ¿aceras o bancales?. (II)


                            El gran bancal junto a La Comandancia

            Este gran bancal se encuentra en donde estaba el antiguo quiosco de Comandancia, un lugar muy agradable y lleno de buenos recuerdos que nunca se debió haber perdido. Apenas queda nada de la «vieja Melilla». Los ciudadanos/as de mi edad y que ya llevan 2/3 de su vida en esta ciudad, o los que son aquí nacidos, cada vez tienen menos espacios físicos a los que sujetar recuerdos de parte de su pasado. Todo o casi todo ha desaparecido. Sin embargo, hay formas de desaparecer. La de este quiosco parece que fue por destrucción o arrancamiento, porque el estado del suelo es uno de los más lamentables de la ciudad, y eso que está en pleno centro y junto a la Comandancia de Melilla. Enfrente hay una «invisible» parada de autobús en donde el ciudadano debe soportar a la intemperie, todas las inclemencias y rigores de la climatología melillense.

        En este trozo de acera, obligado paso de los habitantes de esta sufrida ciudad, uno encuentra una decena de formas distintas para tropezarse y caerse al suelo. Hay ondulaciones, cráteres, bádenes o elevaciones del nivel del suelo. Ante tanta dificultad, lo mejor es cruzar por la acera de enfrente.

     Son muchas las recomendaciones que se hacen al Consejo de Redacción del Alminar. Es verdad y lo he escrito muchas veces, que los temas estrella hacen subir la adrenalina y la audiencia, pero nunca se puede dejar de lado la realidad que se encuentra el ciudadano cada día. El Alminar es todo y desde aquí pretendemos no dejar ningún tema de lado. Hay una gestión derrochona, aficionada al gasto suntuario, a las grandes inauguraciones y fastos, que olvida la labor diaria de mantener la ciudad en un estado optima.

       Al final todo influye y los derroches de la Semana Náutica, de la que nos acabamos de enterar que durante las 10 ediciones anteriores la mitad del presupuesto se gastó en comilonas y gastos prescindibles, el tamaño y coste de un gobierno mastodóndico y un largo etcétera, al final lo que se come es la parte destinada a la inversión y al mantenimiento de la ciudad.

   PD: En este lugar concreto y a lo largo de 1980, realicé 52 puestos de guardia, cuando la Comandancia era vigilada por la Policía Militar, con cuatro puntos de guardia de dos horas y mediante rotaciones a lo largo de las 24 horas del día. Aquí se vigilaba la vivienda del Jefe de Estado Mayor.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/30/melilla-%c2%bfaceras-o-bancales-i/ 

Aparcamientos de La Hípica


                                     Zona Militar reservada

         Cuando no es temporada de playa no se evidencia esta peculiar y anacrónica cuestión. La ciudad de Melilla, su gente, es muy sensible a todo lo relacionado con La Hípica. Fueron varias décadas de aparheit social, modelo Pretoria, que dejaron una profunda huela en la sociedad melillense. Es un hecho que muchas personas inmersas en la década de los 50 años, no suelen pisar esa playa. Las personas se siguen distribuyendo en su playa, en la que frecuentaron sus padres o sus abuelos. Todos juntos pero nadie revuelto.

        Que la situación o su residuo se prolongue hasta el año 2012 no tiene explicación algunas, sobre todo despues de 32 años de Democracia y 24 de gobiernos socialistas. Los cluns o son privados o son públcios. Lo que no es admisible es un club público, en donde sólo puede entrar funcionarios públicos militares y los civiles, mediante exiguo cupo, y en una criba que solo superan determinadas y cintadas personas.

       Probablemente esto no es culpa del Ministerio de Defensa, ni de unas Fuerzas Armadas en las que los usos democráticos han entrado por todos lados y en todas las estancias. Nada queda en las Fuerzas Armadas españolas del ejército de Franco. Solo hay 4 nostálgicos que mantienen apenas 4 cosas y en lugares muy concretos.

     Lo que hoy nos ocupa es la situación de estos aparcamientos, reservados para usos militares, en la zona antigua zona militar de La Hípica. Nadie los ocupa, algunos están vallados pero en estado de abandono y otros muy pintados y cuidados, pero en igualmente en desuso. Tengo mis dudas que si un melillense, en caso de necesitar aparcamiento y ocupase la zona de acceso, pudiera ser multado o su coche retirado por la grua, como amenaza una de las señalizaciones.

       Todos sabemos que las licencias de aparcamientos o vados, deben ser revisadas anualmente, debe constar el uso y el tiempo de  exclusión (franja horaria)  y sobre todo, deben estar marcadas por señales de apoyo horizontales y verticales. No vale una única y birriosa placa de «propiedad militar» y una cadena oxidada con candado.

        Pese a toda la literatura en contra, los melillenses somos muy respetuosos y ninguno aparcamos en esa zona, cuando el deseo que se siente al ver esa señalización, es justamente el contrario, o sea, no respetar esa señalización y no tener que buscar sitio entre las piedras o de cualquier manera.

El parque que se llevó el fuego


             La zona infantil de Melilla La Vieja sigue inservible

     Hace un año o poco más (la memoria es más débil de lo que creemos), se inauguró este parque infantil, con gran ruido y pompa  mediática. Son los reyes de la propaganda, eso es algo que nadie duda. En realidad eran dos columpios y dos caballitos, ni siquiera había tobogán. Pese a todo, hizo mucha ilusión a los niños de la zona, del barrio de Medina Sidonia, porque desde la conquista española en 1497, nadie se había gastado allí un maravedí o euro. Es verdad que este gobierno fue el primero en instalar allí un parque infantil. Fueron algo rácanos, todo hay que decirlo, porque comparado con lo que se gastan en cualquier otra zona de la ciudad, en cualquier fruslería, la inversión pública realizada no era más que una limosna.  Eso sí, lo inauguraron como si aquello fuera el parque Warner o incluso Disneyland Sidonia.

          El caso es que allí no había sombra, muy necesaria en Melilla La Vieja, y sí  bancos incómodos, pero no importó, porque en apenas unos meses el parque ardió. La versión oficial atribuyó todo a los vándalos, siempre muy socorridos, aunque en las calles del barrio creen que fue un vecino, algo desequilibrado. Esto debió suceder hace un año o menos (vuelvo a repetir lo de la memoria).

           Desde entonces aquello sigue acordonado y sin reparar. No se sabe si es como un castigo por tamaña muestra de ingratitud. El abandono es abosoluto y el estado lamentable. Los vecinos se quejan y muestran el lugar a quien ellos conocen y piensan que puede ayudarles. La verdad es que el parque debería repararse, instalar al menos un tobogán, algo de sombra y algunos bancos con respaldo, que hagan la estancia más cómoda.. Hay bastantes niños en Melilla La Vieja y si el lugar estuviese bien cuidado, sería bastante agradable.

            El vandalismo y el mal trato de lo público es una mal endémico y común a todas las ciudades, por eso hay que cuidar el dinero invertido. No es tan dificil. En sus tiempos hubo un Cuerpo de Vigilantes Nocturnos» que se quiso convertir en una guardia pretoriana. Fue un despropósito que los Tribunales de Justicia anularon  y ahora hay 30 personas asignadas a labores administrativas, lejos de las funciones para las que fueron contratadas.