El duro trabajo del obrero


Penosidad laboral en La Autoridad Portuaria de Melilla

 Entrada nº 800

       Cuando se habla de costes laborales, de falta de rendimiento, de absentismo, casi nadie piensa en imágenes como ésta, vista en la mañana de hoy,  en los aparcamientos de La Autoridad Portuaria de Melilla. Un grupo de tres obreros, recogía a mano, sin picos, palas, o instrumento alguno, los trozos desfragmentados del pavimento, que está siendo renovado desde principios del mes de enero.

       Un directivo de La Autoridad Portuaria, que son, generalmente, cargos de libre designación, puede cobrar 10 veces más que un obrero, y desempeña su trabajo en un entorno laboral más cómodo, sin embargo, jamás se reduce el número de directivos, consejeros o sus sueldos, y sí el salario y número de los trabajadores.  La reducción de costes laborales recae solo sobre el obrero, sobre el desprotegido, y como siempre hay algo peor, se reduce también, hasta el máximo, como es el caso, el uso de herramientas laborales.

       Al ver a esta cuadrilla de trabajadores recoger a mano las piezas fragmentadas del suelo, pensaba en los trabajadores de las calzadas romanas del siglo I dC., pues sus condiciones parecen  casi similares. Se está caminando hacia «la nueva esclavitud laboral», sin derechos, sin herramientas y casi sin sueldo. Queda solo saber cómo desplazaban el contenedor.

Las mejores aceras de Melilla, III


 

 

                                     La doble acera de Ramiro de Maeztu

      ¿Qué sentido puede tener una doble acera?, ¿cómo se aparca en ella, o cuándo se está mal aparcado, cuándo se pisa la primera o la segunda?. Muchos melillenses aparcan mal, pero a veces no queda más remedio que hacerlo. En estas navidades se han hecho lógicas campañas de la Policía Local para evitar el estacionamiento salvaje, el que se realiza sobre las aceras, o no respetando el espacio señalado para cada coche. Sin embargo,  en determinados barrios de Melilla, como el del Monte de La Libertad, los conductores no aparcan sobre el acerado como un hábito salvaje, sino para dejar espacio a la calzada y permitir así la circulación de los vehículos. En ese barrio se ha centrado más la campaña contra el mal aparcamiento y es que a veces la calle es demasiado estrecha y no permite el estacionamiento en ambos lados de la calzada.  El que vive en esa zona tiene muchas dificultades para aparcar y no hay plazas de estacionamiento en las inmediaciones. Pese a todo, nada justifica aparcar sobre una acera.

         Este caso que presentamos en el Alminar es sorprendente. Nunca había visto una doble acera. No sé cuál es la utilidad. Esta calle se encuentra junto al Centro de Salud de Cabrerizas.  Los vehículos aparcan sobre la primera, inútil e intransitable acera, para no recortar espacio a la calzada, hecho que se produciría si se aparcase del modo recomendado y permitido por la seguridad vial. En medio de esta primera acera se encuentran las palmeras y junto a ellas, el segundo bordillo de la segunda, que impide también el paso de los peatones.

            Salvo que se denuncien de algún modo las cosas, las situaciones insólitas se mantienen durante años. Desde hace dos años se está remozando todo el Barrio de Cabrerizas. Esta es la zona conocida como Batería Jota. En estos lugares, objeto del fantasmal Plan de Desarrollo de los Distritos 4º y 5ª, no es ni siquiera conocido. Los ciudadanos se enfrenta a diario a situaciones que parecen no tener solución, ni lógica y que parecen  no ser conocidas por los gestores públicos. Salvo en los días de fotos o de inauguraciones solemnes, los ciudadanos jamás ven por las inmediaciones a sus representantes públicos. Ellos del Distrito 1 no salen nunca y ese ya está suficientemente desarrollado, incluso atiborrado, de altos cargos.

         Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2012/10/17/las-mejores-aceras-de-melilla/; (2) https://elalminardemelilla.com/2012/10/28/las-mejores-aceras-de-melilla-ii/

La peste negra


              La peste negra fue una gran pandemia que azotó Europa durante el siglo XIV  y que acabó con gran parte de la población europea. Sus causas fueron atribuidas entonces a males divinos. La peste negra son en la actualidad los derrames de petroleo en los mares y la contaminación, pero acotando aún más el término, quiero referirme al cambio de aceite de automóviles en plena calle, vaciando  el contenido en el primer lugar que se encuentra a mano. Esto que muestro está sucediendo en el llamado polígono industrial de Melilla, un ente desordenado y caótico que dista mucho de ser lo que en un principio se imaginó, o esperó de él. Este derrame de aceite usado sobre las jardineras, se está produciendo detrás del complejo municipal de petanca. Toda esa calle es utilizada como talleral aire libre  por mecánicos free lance, que se buscan la vida de esa forma. Melilla entera está llena de actividades desreguladas. Lo primero es que esa situación no debía producirse, pero claro, uno es muy libre de decir que el aceite del coche se lo está cambiando un amigo, o que le están realizando una reparación de urgencia, por alguien que entiende de eso. No sé que normativa se puede estar infligiendo en esta caso, aparte de la de verter aceites industriales en la vía pública.  Es una situación parecida a la de la venta ilegal de productos perecederos en El Rastro o a la actividad de los taxis piratas. En algunas de sus actividades, Melilla ya se parece  más a la Isla de La Tortuga, que a una ciudad perteneciente a la Unión Europea, pero enclavada en África. A veces se hace difícil distinguir si somos la puerta de Europa o su salida. Son cosas que uno ve cuando pasea por Melilla, o tra sbuscar aparcamiento en la zona para acudir al popular «Rastrillo del Real».

El árbol gordiano


             Cuentan que en el año 333 aC.,  Alejandro Magno  atravesaba la actual Turquía para enfrentarse al Imperio Persa, cuando se enfrentó al problema del «nudo gordiano», que era un tipo de lazo especial con el que un campesino de Gordion (Anatolia), ataba a sus bueyes y que nadie más podía desatar. Temeroso por no solucionar la atadura y no pudiendo perder más tiempo en solucionar el enredo, el gran Alejandro desenvainó su espada y cortó el nudo por la mitad, deshaciendo para siempre el enigma. Desde entonces, cuando alguien adopta una decisión semejante para soslayar un problema real, se le dice que ha deshecho el nudo gordiano.

         Algo parecido ha sucedido en la calle Mar Chica y la intersección con la calle Valencia, en donde unos operarios llevan varios días llevan varios días trabajando para adaptar las esquinas a la accesibilidad de personas discapacitadas.  La empresa concesionaria de la obra tenía que enfrentarse a tres problemas; la accesibilidad de los bordillos, dejar sitio para la ubicación de contenedores  y el árbol.  La complejidad de la operación, con tres factores a tener en cuenta, les llevó a arrancar el árbol de cuajo, o sea, una solución gordiana, la que menos esperaban los vecinos de la zona, la más sencilla, que es agresión medio ambiental. Hace no mucho tiempo, en unas obras de adecuación del jardín trasero del tanatorio de la ciudad, se adoptó una solución similar y se podaron de raíz varios eucaliptos con muchas décadas de existencia. La denuncia partió, como siempre, de un ciudadano.

                                 Sin respeto al calendario laboral

           El calendario laboral es una norma de obligado cumplimiento pactada entre los representantes de los trabajadores y de las empresas. Esta obra no se detuvo ni el día 6 de diciembre (festivo), ni el día 8, también festivo, pese a que eran días no hábiles en el calendario laboral del presente año. Llevan dos semanas alterando la paz del vecindario, cortando las losas con las radiales a partir de les tres de la tarde, o con el generador eléctrico constantemente encendido. Los trabajadores no son responsables de nada. Debería existir una vigilancia por parte de las Consejerías encargadas de las obras y de la Inspección de Trabajo, que es la encargada de velar por el cumplimiento del calendario laboral.

Las garitas de Valenzuela


 

     Aquí estuvo el acuartelamiento de una Bandera del Tercio, creo que la 3ª, denominada como Valenzuela. Desde hace más de 20 años es un solar abandonado y vacío, que fue objeto de especulación sobre el suelo. En sus terrenos han llegado a proyectarse varias decenas de centros comerciales, pero sigue sin hacerse nada. Es una inmensa zona abandonada. Todo los males que han llevado a este País a la postración económica, moral y política en que se halla, tiene aquí su ejemplo. Era un solar de titularidad estatal, que a través de varias ventas y reventas acabó en manos privadas. Ahora pertenece a la firma John Lang Lasalle. Hemos hablado en El Alminar de este caso. Ahora solo nos interesa el estado ruinoso y peligroso del muro.

     El muro de Valenzuela ya no protege nada. De hecho fue derribado casi en su totalidad y solo quedan en pie dos segmentos, que representan una molestia y un peligro.  Su estado es de ruina, incluso peligrosa en lo que respecta a las antiguas garitas de vigilancia. Debería ser derribado en su totalidad, lo que aumentaría la visibilidad del solar y favorecería la vigilancia del entorno. Así el muro no serviría de parapeto a ninguna actividad oculta. Además, resulta molesto, porque obliga a recorrer la calle completa si se quiere llegar hasta las inmediaciones de Beni Enzar. Esta incomodidad, ha llevado a que se aproveche un agujero en el mismo, que ha sido ampliado hasta servir para las funciones de puerta, que atraviesan muchas personas y porteadores de mercancía, que desean acortar trecho, con el consiguiente peligro de derrumbe. En cualquier momento puede caerse sobre alguien que lo esté atravesando.

          Los grafiteros le dieron un toque artístico al muro, con unas curiosas y adecuadas pinturas. Un poco más abajo están los restos de lo que fuera la mítica «posada del Cabo Moreno», toda una leyenda melillense.

         PD:  https://elalminardemelilla.com/2011/05/29/la-gran-superficie-de-melilla/,  https://elalminardemelilla.com/2012/02/09/el-gran-satan-de-la-gran-superficie-de-melilla/. Hay varias entradas más sobre este tema, a lo largo y ancho del Alminar.

El barrio de la incineradora


                                  La vida en el Cerro de Horcas 

         Ya habíamos hablado de este barrio, o grupos de casas que se encuentran al lado de la incineradora de residuos urbanos. Los temas siempre se relacionan y esta va unido al anterior.  El antiguo barrio del Carmen o de las canteras es el que está por encima del cementerio y se pobló a partir del año 1900. En un principio, junto a casas insalubres, la gente habitaba las cuevas naturales, de las que había decenas, las cuevas moras de las que también hemos hablado. Eran los años del inicio del Protectora español, cuando España se atrevió a desarrollar el Rif, teniendo gran parte de su población en el mismo estado de subdesarrollo en la ciudad de Melilla. En El Telegrama del Rif pueden verse muchos artículos relatando las penosas condiciones de vida de parte de la población melillense. Eso era en 1912, pero 100 años después, la vida ha cambiado muy poco en este grupo de casamatas.

                                       Retorno al pasado en Melilla

           Es difícil que en Melilla, en 2012, exista un entorno así, en la ciudad de los proyectos faraónicos, la que paga 700.000€ anuales por el leasing del Teatro Kursaal, la que imagina ampliar su puerto hasta el infinito, la que quiere construir 1550 viviendas más. Esta incineradora es de la época de Ignacio Velázquez (1996), y en todo ese tiempo se ha sido incapaz de sacar este grupo de 12 familias de este lugar. Claro que por aquí no viene, ni pasa nadie, ni siquiera en elecciones. En este lugar no se inaugura nada, no hay obras de acondicionamiento de calles, porque sencillamente no existen. Es uno más de los barrios olvidados y que no se sabe si estará incluido en el desarrollo de los distritos 4º y 5º, aunque es probable que ni siquiera estén.

           El ruido aquí es constante, durante 24 horas, tanto de día como de noche. El monstruo de la incineradora ruge a un ritmo constante y enloquecedor. Además está los ruidos de los camiones al entrar y salir del recinto, la descarga de su infecta carga, los olores, las enfermedades, la insalubridad, en definitiva, la inhabitabilidad absoluta. Enfermedades nerviosas, vasculares, epidemiológicas y gastrointestinales.

                Melilla sin modelo de gestión medio ambiental sostenible

          En este apartado hay que darle la razón a los ecologistas de Equo, de Guelaya y de la primigenia CEDENA (Colectivo para la Defensa de la Naturaleza). En Melilla no hay gestión medio ambiental sostenible. Apostar por el modelo de incineración de residuos es optar por un modelo caro, muy contaminante y sin futuro. No resuelve nada porque luego hay que almacenar y transportar a otro lugar, pagando por ello, las peligrosas y altamente tóxicas cenizas de la incineradora.  La basura está ahí siempre, solo que transformada. Además, un mes al año, la incineradora entra en parada técnica, pero la basura se sigue recogiendo y descargando. En ese mes, el hedor en esta zona es sencillamente insoportable.

             Pese a todo, el ser humano subsiste y se abre paso en cualquier circunstancia y condición. Aquí se ven pequeñas huertas, higueras silvestres o incluso rebaños de borregos. Lo que no tiene justificación es que la ciudad más derrochadora, tenga una zona así, a poco menos de 1km. del centro de la ciudad.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/24/vivir-junto-a-la-incineradora/

Cuando el asfalto es puzzle


             No hay una sola calle en Melilla que esté en perfectas condiciones de principio a fin. El encadenamiento de obras, sin aparente coordinación, ha convertido las calzadas de la ciudad en una sucesión de obstáculos y dificultades para la conducción. Todo está lleno de costurones, de cicatrices y de remiendos. Baches, diferencias de nivel, rellenos de cemento, asfalto mezclado con cualquier otro material de parcheo. Un aspecto deplorable. Se acaba una calle y se vuelve a abrir pasados algunos meses y por el mismo sitio, si es posible. Si había asfalto se parchea con cemento y si había cemento se rellena también, hasta tal punto que el firme cede, se abren enormes agujeros, socavones y vuelta a empezar.

                  Esto ha sucedido en la avenida de La Marina española, en dirección a la Delegación del Gobierno. El pavimento ha cedido, tras semanas venciéndose, y se ha producido un agujero. Pasar por allí ya resultaba peligroso para las ruedas y para la seguridad del vehículo. La zona se ha acotado, porque el hundimiento en el último día convirtió ese punto en un lugar impracticable.  Las cosas nunca están tan mal como para que no puedan seguir empeorando y un poco más atrás, el estado del antaño «firme», hace presagiar un horizonte nada prometedor para la conducción.

               Es este punto de la avenida de La Marina española, frente a la Casa del Mar, el pavimento presenta tres características diferentes (cemento a la derecha, adoquinado en el centro y asfalto en la izquierda), o en situación inversa según hacia donde se circule.