El misterio de los árboles tapados


       ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos?. Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos.  El árbol que no da fruto bueno, se le tala y se le echa al fuego.  Marcos 7, 16-20

       Parece que volvemos siempre a lo mismo, pero no es así. Es que los problemas permanecen y no parecen resolverse nunca. En febrero de año pasado, paseamos por la plaza del Callao, y por las calles de Méndez Núñez y Cervera, y nos fijamos en estos árboles tapados. Lo escribimos e intentamos explicar la causa. Nadie respondió y todo siguió igual. Algunos meses después, en verano, los vimos destapados, pero solo fue un hecho fugaz, pues en septiembre volvían a tener su caperuza y así hasta ahora, en que la situación sigue manteniéndose. Dicen algunos que está afectados por algún mal o plaga. Quizá sea así. Los árboles de la plaza están destapados, parecen de la misma especie arbórea y tienen unas significativas manchas amarillas en el centro de la hojas. El amarillo, en la naturaleza, es sinónimo de enfermedad o muerte y el rojo de peligro.

       Esta podría ser la causa, pero el mal está en la política de árboles ornamentales. Hay especies tropicales, que por muy coloridas que resulten, no pueden sobrevivir en un ambiente tan húmedo y salobre como el de las inmediaciones del Paseo Marítimo de Melilla. Que cada cual saque sus conclusiones. Nosotros volvemos a dejar constancia de la situación.

      Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/02/03/los-arboles-tapados-del-hipodromo/

La casa del capellán del cementerio


 

                                 En poder de «los sin techo»

        ¿Cómo pueden acabar propiedades públicas en manos privadas?, ¿por qué tenemos que ser los ciudadanos los que denunciemos este estado de abandono?. Hay que mover muchos contactos para conseguir que una propiedad pública acabe en manos privadas. En este caso, la antigua vivienda del capellán de cementerio, la titularidad correspondía a la Junta de Arbitrios, que la construyó, y que heredó el Ayuntamiento de Melilla. Entre la décadas de 1980 y 1990, esta propiedad pasó manos de una familia melillense, que la habitó durante un corto número de años. Desde hace más de 10 años, el inmueble está abandonado y vacío y solo desde hace unas pocas semanas, la puerta ha sido reventada y es utilizada como alojamiento por personas sin techo.

          Hemos hablado de esta vivienda, pero en el apartado de la Melilla esotérica, pues al parecer, la familia residente abandonó esta casa por los extraños fenómenos que se producían en ella, o al menos eso se dice en los círculos esotéricos de la ciudad. El caso es que sigue vacía, en constante deterioro, pese a ser un edificio histórico, y en lamentable estado de abandono. Todo muestra claramente la dejadez o la incapacidad de un gobierno, el melillense, para controlar de manera eficaz el estado de la ciudad.

             Se caen los edificios. El aspecto de la ciudad resulta muy descuidado y sucio, pese a las elevadísimas cifras invertidas en su mantenimiento. Casi nada se conserva, se prefiere la demolición a cualquier actuación previa para su conservación. No parece respetarse ley o reglamento urbano alguno y la sensación de un gobierno anquilosado y paralizado aumenta constantemente. Lo peor de toda esta situación, es que todavía queda mucho para las siguientes elecciones municipales, 2015.

                 La disyuntiva es ya clara, o se produce un golpe de timón rápido y enérgico (que no de timonel), o la situación social melillense puede volverse insostenible en los próximos dos años. Es un gobierno sobredimensionado, cada vez más, y cuya eficacia no se corresponde con el tamaño y coste del mismo. Ha pasado y pasa mucho dinero por sus manos, y algún día la situación económica podría invertirse. Si se ve este descuido y deterioro en épocas de abundancia, ¿qué sucederá cuando el dinero esté ajustado?.

               Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/01/16/cuarto-milenio-planea-rodar-un-programa-en-melilla/

En las torres de Averroes


                                     Situaciones de accesibilidad

          Las torres de la nueva barriada de Averroes, sustituyeron a la antigua edificación, la malograda urbanización que destrozó la riada del año 1997. Es una construcción moderna, con unas soluciones de accesibilidad casi inexistentes. La comunicación entre unos bloques y otros es imposible, salvo que se quiera y se pueda sortear grandes tramos de escaleras, en las que las barandillas están desapareciendo. Solo hay comunicación por la zona central de la construcción, o por la carretera exterior. Esto quiere decir, que salvo que se esté en perfectas condiciones físicas y en forma, para ir de un edificio a otro, o comunicarse entre dos bloques, se debe recorrer siempre todo el trayecto que media entre el punto en donde se esté,  y la zona central, que es la única que abre el paso de comunicación. Es el único lugar en donde existen rampas de acceso, bueno, solo una.

           Lo inexplicable de la situación es que se trata de una edificación reciente, de poco más de cinco años, con lo que las ordenanzas para la eliminación de barreras arquitectónicas actuales, ya estaban en vigor. Esto muestra que se hace lo imprescindible para cumplir con la ley, y nada más. Trabajar en esta zona, como repartidor de Correos, como notificador de organismos públicos,  como repartidor de butano, o en cualquier otra formar que implique visitar varias torres y bloques, supone un ejercicio notable y un rápido test de la condición física.

                                                      La torre inaccesible

           Hay una ley que dice que «no hay una situación tan mala, que no sea susceptible de empeorar», y eso es lo que ocurre en la nueva barriada de Averroes. Las torres que abren la barriada, en la parte más baja de la carretera del Tiro Nacional, y también las edificaciones más altas,  son únicamente accesibles por la parte superior del calle. Si se quiere acceder a ellas de modo directo se encuentra con una espectacular escalera. Si el acceso se pretende hacer desde el interior de los bloques, hay que optar por jugársela en la escalera de la que ya han sido aserradas las barandillas, y caminando por el soportal, del que también faltan las barandillas.

           Si uno se olvida algo y debe volver a salir a la calle y no puede utilizar las escaleras, inevitablemente tiene que recorrer todo el tramo hasta la mitad de la urbanización, independientemente del punto en el que se halle. Si se encuentra en el extremo de las torres inaccesibles, ya sabe lo que le espera. Así día tras día.

     Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2011/12/11/cabrerizas-las-ruinas-malditas/. (2) https://elalminardemelilla.com/2013/03/03/en-el-tiro-nacional/

En el Tiro Nacional


               La barriada del Tiro Nacional le suele gustar a mucha gente que vive en ella. Es una colonia urbana, bastante cercana al centro de la ciudad. Los edificios están bien construidos y han envejecido menos que otros grupos de VPO (Viviendas de Protección Oficial). Presenta un deterioro en las zonas comunes, y muchas incongruencias urbanísticas, como la ausencia de ascensores en todos los bloques. Los bloques altos son de cuatro pisos, y no se entiende cómo pudo vulnerarse de una manera tan descarada la normativa, que exige la presencia de ascensores en los edificios de tres o más plantas.

               La accesibilidad del barrio es casi nula, y las calles están en diferentes niveles, con más de diez metros de diferencia entre la parte más alta y la zona baja, la que es colindante con la carretera del Tiro Nacional, por dónde subían los reos de muerte a pié, en la dictadura de Franco, camino del paredón de fusilamiento en Rostrogordo.

              Se intentaron hacer unas rampas con pendientes más propias de la práctica del ciclismo, o del monopatín, pero al final están cerradas, son rampas muertas. Se colocaron  barandillas para evitar la caída en ellas, pero algunas están en un estado de destrucción total. Para subir de la calle Enrique Nieto a la de Juan Guerrero Zamora, y de ésta a la de Vicente Maeso, hay que recorrer la mitad, o incluso toda la calle, para poder cambiar de nivel.

               La rampa de escaleras de tres tramos, del interior de esta vivienda, da acceso a la planta baja, luego hay dos pisos más, pues  así no se incumplía la normativa sobre ascensores, que exige tres plantas. En los edificios de cuatro pisos, sigo sin comprender cómo se pude evitar la instalación de los ascensores.

            Muchas personas con discapacidades nunca pudieron vivir allí, otras tuvieron que renunciar a las casas y otras, que desarrollaron incapacidades ya viviendo en ellas, tuvieron que abandonarlas.

El humazo tóxico de Endesa


             

              Las Torres del V Centenario fueron un proyecto ideado para concentrar todos los servicios y dependencias de la Administración del Estado. En teoría se pretendía evitar el pago de onerosos alquileres de organismos administrativos instalados en inmuebles de la ciudad. Las Torres del V Centenario nunca resultaron ser lo que se pretendía. Fueron un fiasco, con un impacto visual demoledor sobre el entorno de histórico de Melilla, con grandes retrasos en las obras y un coste muy elevado. Nunca funcionó el ascensor  panorámico, ni el platillo giratorio para el restaurante y otros servicios de ocio.  Para evitar la quiebra del patronato de Las Torres, se obligó a todos los organismos administrativos del Estado a trasladarse a ellas. algunos ni siquiera lo intentaron. Lo escribí hace tiempo en una entrada, pero lo reescribo nuevamente. El envejecimiento de estos dos edificios es muy acelerado, para el poco tiempo que llevan construídas (1997). En menos del tiempo que llevan edificadas, deberán ser abandonadas, demolidas y buscar un nuevo emplazamiento para las dependencias de la Administración del Estado.

                                           El humazo negro de Endesa

                 Las Torres están orientadas como la Rosa de los Vientos, una de ellas hacia el Norte, la otra hacia el Sur y el pasillo central que las comunica, tiene la orientación Este/Oeste, la de los vientos dominantes de Melilla. Ese hace que la mitad de los días del año, cuando hay temporales de estos vientos, el tránsito por la zona sea difícil y complicado. La vida o el acceso a Las Torres se convierte en un ejercício inhóspito y desagradable. Lo peor, es que cuando el viento sopla desde el Oeste, el humo negro y tóxico de las chimeneas de Endesa, envuelve los edificios creando un ambiente molesto e insano. El hollín de los generadores de gasoil se mete en las vías respiratorias, en los ojos y produce instantáneos dolores de cabeza y afecciones respiratorias de diversa índole.

                 Al espacio existente entre Loas Torres se le conoce como «el pasillo del viento». Es un lugar inhóspito y desagradable en cualquier época del año.

En busca del vado correcto


             Caos en la señalización de vados en Melilla

   Hace ya algún tiempo, no se sabe cuanto y sobre todo, cómo, la propia Consejería, bien la de Fomento o la de Seguridad Ciudadana, advirtieron de la existencia de falsos vados en nuestra ciudad. El truco era sencillo, pues se solicitaba el vado en el primer año, pero luego se mantenía la placa y la pintura del bordillo y a disfrutar de las excelencias de un vado permanente. Cayeron algunos de esos vados, no sabemos cuántos, pero la práctica pícara parece seguir existiendo. En Almería el problema está resuelto con la instalación de una placa, en la que figura el año en vigor de la licencia. Así no hay picaresca, pero eso obliga a una gestión constante por parte de las  Consejerías o la Áreas delegadas municipales. En Melilla, los consejeros correspondientes, algunos con más de 10 años al frente de las Áreas de gestión, han caído en la indolencia y la inercia. Es imposible saber si los vados melillenses están en vigor. Hay unas placas, casi ninguna homologada e incluso muchas parecen procedentes de «los chinos», con el número de expediente escrito a mano, con rotulador, o con números adhesivos. No sabe uno a que atenerse con estos vados, así que ante la duda es preferible no aparcar.

          Los vados deben estar apoyado por señalización vertical, o pintura de bordillo de un tono determinado. Hemos observado pintura de dos colores distintos. La mala señalización perjudica tanto al usuario en busca de aparcamiento, como al que tiene un vado pagado y renovado anualmente. Todo sería más sencillo si se instalasen las placas que mostramos. Aquí ya da la sensación de no existir ley alguna, o lo que es peor, si existen nadie les hace caso, o muy pocos, con lo que el desánimo aumenta entre los ciudadanos cumplidores. El repaso a vista de pájaro que hemos realizado sobre los vados, muestra una situación de caos y dejadez absoluta, pero con una solución muy sencilla.

Las mejores aceras de Melilla IV


                       El eslalon de postes, de la avenida de Castelar

                 La palabra inglesa slalom se refiere a una modalidad de competición  en la que hay que zigzaguear entre diferentes obstáculos, y siempre en referencia a modalidades deportivas. La voz española es eslalon se refiere a: Una competición de esquí con pasos obligados. O sea, que hay un recorrido con un trazado determinado, marcados por palos, llamados también puertas, entre los que hay que pasar sin tocarlos, pues hacerlo supone alguna penalización.

                 Melilla, la ciudad que se ofrece como modelo accesible, tiene tal cantidad de postes de cableado eléctrico y telefónico, mas del primer grupo que   del segundo, que en algunas de sus calles se podrían realizar competiciones de eslalon, no de esquí, pero sí de monopatines. Este trazado de la avenida de Castelar tiene un grado de dificultad máxima. Sortearlos en un monopatín, en velocidad lanzada, supone un ejercicio de riesgo. Si no podemos ofrecer «puenting» u otras modalidades de deporte extremo, podríamos llevar a cabo la competición de «posting», que consistiría, obviamente, en atravesar este entramado de postes (se podrían incluir también farolas extremas), sin darse el más grande de todos los leñazos, u «ostión», en la acepción del lenguaje coloquial, todavía no admitida por el diccionario de la RAE ( Real Academia Española). La propuesta es seria.