Apostados


El problema de los postes eléctricos en Melilla

     Apostar o apostarse es situarse una o más personas en un determinado lugar para un fin, que puede ser bueno o no. Apostar es también hacer una apuesta. La colocación de postes eléctricos en Melilla, concuerda con la primera acepción. De aquí surge la expresión «a posta», que es la realizada con una intencionalidad determinada, sin que quepa la casualidad en ella.

     En El Alminar he escrito 10 entradas sobre postes eléctricos, telefónicos y farolas y sobre la peligrosa colocación de estos en la vía pública, sin respetar la normativa, que seguro existe, sobre su fijación a una determinada distancia del bordillo. Es la compañía eléctrica, Gaselec, la que se lleva la palma en cuanto a la mala colocación de los mismos, aunque también es cierto que es la que tiene un mayor número de postes en las calles. A mayor cantidad de postes, hay más probabilidades de que estén mal colocados.

       Por eso, sabiendo que en Melilla se lee absolutamente todo, no se entiende la pésima y chapucera colocación de estos dos últimos postes. Ambos rebasan el bordillo y entran, aunque solo sea por unos pocos centímetros, en la calzada. Lo peor es que uno de ellos, no solo rebasa el bordillo, sino que además está colocado en medio del paso de cebra, en la parte rebajada para permitir una mayor accesibilidad. La colocación de los mismos, como puede apreciarse, es chapucera, pues los postes se han movido, y ya han fracturado el cemento recién puesto. En  no muchos meses pueden estar en el suelo, o encima de la cabeza de alguien.

       Como colofón, está el intentar aparcar en esa acera de la calle Valencia,  sin partir el cristal del faro, como me sucedió hace dos años en otra parte de la ciudad, y que  fue el origen de este serial sobre postes. Y si se consigue aparcar sin fracturar el faro, luego no hay quien pueda abrir la puerta.

      Nota: Así comenzó la serie de postes. https://elalminardemelilla.com/2011/07/19/postes-peligrosos-en-melilla/

La gestión de las ruinas


 

                            Un derribo tras otro, hasta la ruina final

      Con el desmontaje de marcos de ventanas, rejas de los balcones, cristales y otros elementos interiores, se ha iniciado lo que parece ser  el próximo derribo de un inmueble modernista, el situado sobre la calle del General Marina. Cuando todo esté desmantelado, y en un fin de semana, cuando el corte de tráfico no cause excesivos problemas, las máquinas demoledoras acabarán con un edificio modernista más. Todo llega demasiado lejos en Melilla. La Administración actúa tarde y mal, y ya no puede evitar el derribo. El expediente de ruina técnica se impone sobre cualquier otra actuación.

     Mientras este emblemático perfil se encamina hacia la desaparición, otro edificio languidece y se deteriora a la vista de todos. Es el inmueble de Correos, que decidió abandonar el anterior gobierno de La Nación. La Administración abandonó un inmueble propio, sin ni siquiera reformarlo, para pasar a pagar un oneroso alquiler en la calle Marqués de Montemar. Es una de las muchas acciones incomprensibles que han llevado a este país a la quiebra económica. Los derroches, lo gastos innecesarios no disminuyen, y la única receta que se le ocurre a los gestores políticos, es la de reducir los sueldos, empobrecer a la población, situar a los pensionistas en la senda de la pobreza, recortar prestaciones sociales, hacer pagar las recetas a la ciudadanía y engrasar la máquina de los despidos. Cualquier cosa antes que recortarse cualquiera de sus privilegios y  de sus  elevados e injustificados sueldos.

            Mientras se inicia la demolición de un edificio, al que seguirán otras decenas, otro se deteriora a la vista de todos (Correos) y sigue sin uso, mientras continúa paralizado el Centro Tecnológico. Es la gestión de las ruinas.

Las mejores aceras de Melilla V


                         El bordillo de los gigantes

     La espectacularidad de este bordillo de la calle de Orán, en el Barrio de La Victoria, sorprende desde el primer momento. Es muy difícil adivinar el sentido de un bordillo de este tamaño y calibre. Parece un despeñadero o incluso un acantilado urbano.  Impide el aparcamiento junto al mismo, los coches deben retirarse de su proximidad, si es que alguien quiere salir por el lateral derecho de su vehículo. La único explicación posible es que cuando se construyó la casa y la acera, el suelo no estuviese a ese nivel, y que la diferencia de altura proceda de un rebaje posterior del terreno. Tampoco perderemos más tiempo en buscarle explicación a este despropósito. Lo que debe solventarse es su existencia.

              Nadie puede caminar por esa acera y si se utiliza como zona de juegos por los niños, entonces resulta peligroso, pues carece de barandillas que impidan la caída al precipicio. Es una acera que va desde ningún sitio, a ninguna parte. No es útil mantenerla en esa situación.

La fuente y el jardín de Trara


        Melilla sigue siendo un pueblo en algunos aspectos, y eso es bueno, porque quiere decir que el proceso de aculturación y de desvinculación de los habitantes con sus raíces, no ha sido eliminado del todo. Uno de esos referentes, es el trasiego de los melillenses hacia las fuentes públicas, que siguen en el punto de mira de la Consejería de Medio Ambiente. La presión ciudadana y algunas denuncia públicas, han conseguido aparcar, de momento, estos funestos planes.

               Una de los más emblemáticos e  históricos espacios ciudadanos, es el de la fuente de Trata. su aspecto resulta desolador. El mármol está cubierto de humedad  y de hongos y solo hay tres grifos activos. Todo adolece de una absoluta falta de mantenimiento, pese a que es un lugar céntrico y eso que a pocos metros se encuentra la sede del Ministerio de Defensa. El descuido es absoluto y la suciedad se ha hecho dueña de la zona.

             El jardincillo de la fuente de Trara

          Sin embargo, el motivo para traer hasta El Alminar el desolador aspecto de la fuente y sus inmediaciones, junto con la horrible barandilla de madera y la rampa de accesibilidad, no es solamente el de la propia fuente, sino además el del jardincillo que debía embellecer la zona, y que mas que podado, ha sido arrasado. Mucho se ha escrito y denunciado, en todos los medios posibles y por parte de infinidad de grupos y de ciudadanos,  sobre la brutalidad de las podas en nuestra ciudad, en estado de poda permanente; pero pocas veces se consigue obtener una imagen que evidencie de un modo tan claro, el paso de los podadores por un lugar, como este del jardín/erial de Trara. Poca más hay que decir, cuando se puede mostrar algo así. Hace un año estaba descuidado, ahora ya ni siquiera existe.

Roedores en las calles de Melilla


             Las cloacas de cualquier  ciudad tienen mucha vida. Eso lo sabe todo el mundo, sin embargo, no es fácil saber qué ocurre dentro de ellas. Casi nadie entra allí dentro. También suele ser muy difícil que la vida de las cloacas se manifieste en superficie. Cuando esto ocurre suele ser un síntoma de que las cosas no van bien. No hay un mantenimiento adecuado, no hay un efectivo control de plagas. El año pasado, en fechas próximas al verano, la Consejería de Medio ambiente informó de que se iban a cambiar los productos plaguicidas, pues los anteriores no estaban resultando efectivos. También dijeron, y eso sí resultó sorprendente, que se había producido un aumento de las colonias de insectos (cucarachas), por causas que desconocían.  El que desde el organismo encargado de evitar estas plagas, se reconociese desconocer las causas del aumento de las mismas, resultó sorprendente y desconcertante. ¿Si no lo saben ellos, quién puede saberlo?

                Si hay un animal que simbolice la vida en las cloacas es la rata. No es fácil verlas, mucho menos a plena luz del día. Resulta todavía más difícil fotografiarlas, pues es un animal muy escurridizo y que huye con facilidad. Esta de la fotografía deambulaba tranquila por la calle Valencia. Había intentado meterse en la alcantarilla, pero otra rata, dos veces mayor se lo había impedido. Si su presencia a la luz del día es un síntoma, debería empezar a actuarse desde este mismo momento. El otro día hablábamos de las aves rapaces y hoy de su principal sustento.

         Nota: el recorte de prensa demuestra que no es una plaga, si no una colonización, presente desde el año 2004.

La arboleda perdida del ferrocarril


Escalones centenarios de madera

                    Hace mucho tiempo que algunos ciudadanos interesados en conservar las zonas verdes, y la historia de esta ciudad, llevan denunciando la situación de dejadez y abandono de esta zona de Melilla, contigua a la aulas infantiles del Colegio Reyes Católicos. Debería ser acondicionada y convertida en un parque urbano, y también en un parque infantil. Con un proyecto adecuado, se podría rehabilitar la zona sin necesidad de hacer uno de los desembolsos millonarios, a los que no tiene acostumbrados el dilapidador Gobierno de Melilla.

              En días pasados, un amigo y colaborador de este blog, Carlos Esquembri, me informaba DE que la asociación Mem Guimel, que preside el melillense Mordejay Guahnich, estaba empeñadA en la conservación de estos escalones de madera, que pudieran ser centenarios, o camino de serlo. Por esta zona estaba la estación de ferrocarril del Hipódromo, y un poco más allá se encuentra el «pseudo monumento» al ferrocarril, del que hemos hablado en la entrada anterior. No sería difícil unir ambas entradas y proponer que esta zona, una vez rehabilitada, se convierta en «el parque del ferrocarril», en el que se podría instalar la locomotora que el Gobierno de Melilla piensa traer a la ciudad. También se podría reubicar aquí el monumento antes mencionado, y crear una pequeña biblioteca o centro de recuperación de la memoria del ferrocarril.

       No puedo precisar cuál es la antigüedad de esos escalones de madera, pero en 1980 yo realizaba el servicio militar en el cuartel que estaba justo encima, el de la Policía Militar, y recuerdo que ya estaban esos escalones, pues una de nuestras misiones era vigilar esa zona, que entonces no era de libre acceso. durante el mandato de Ignacio Velázquez (1991-1998), se acondicionó como zona verde, y se decidió conservar esos escalones de madera, porque ya entonces se determinó que su antigüedad lo merecía. Las fotografías, realizadas hace un año, muestran el deterioro irreversible de algunos de los escalones.

      Nota: Aprovecho la entrada para incluir en la lista de blogs recomendados del Alminar, el de Mordejay Guahnich: http://mem-guimel.blogspot.com.es/ .

Parques infantiles en Melilla


                     Cuando el peligro está en el suelo

    El Parque infantil del Barrio de La Victoria está absolutamente vetusto. Hace más de un año lo escribimos en El Alminar. Las atracciones infantiles son metálicas, algo ya absolutamente prohibido. Sin embargo, son de buena calidad, porque pese a los años, no presentan signos claros de oxidación. Todo lo contrario de la ferralla con la que se realiza el mobiliario urbano melillense, que pese a su reciente instalación, menos de 5 años, se deteriora y oxida con gran rapidez.

        Sin embargo, el peligro de este parque infantil está en el suelo. Esta niña, llamada Nour, se cayó el pasado lunes y se ha dañado el brazo, presentando una fisura ósea que precisó de atención medica hospitalaria. Las baldosas de goma, de más de 20 años de antigüedad, están totalmente endurecidas y deformadas, formando salientes y escalones con los que tropiezan los niños y se caen. La dureza del suelo y su mal estado, provocan tremendas erosiones en la piel, y en algunos casos, como el presente, fisuras óseas.

                         ¿Seguros de usuarios de los parque infantiles?

        Cualquier contingencia que le ocurra a un ciudadano en las vías públicas, y cuyas causas  sean el deficiente estado de mantenimiento y conservación de las mismas, tiene al Gobierno de Melilla como responsable civil subsidiario. Eso sí, las reclamaciones a las que se tengan derechos deben ser presentadas en los plazos y formas exigidos por la Ley vigente. Ya hemos escrito 70 veces 7 veces, que inaugurar es muy bonito, pero que la verdadera batalla se encuentra en el día a día, en el mantenimiento de las cosas, que es lo que no parece hacerse en nuestra ciudad, en el modo en el que la abundante cantidad de dinero de nuestras arcas públicas, lo exigirían.

     Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2011/09/25/parque-infantil-arcaico/; (2) https://elalminardemelilla.com/2012/01/11/la-torre-herida-por-el-rayo/