La desidia se adueña de Melilla


Algún día, alguien se tomará la molestia en sumar las cantidades de dinero de las que ha dispuesto el actual Gobierno, en ejercicio desde el año 2000, y en ver el impacto real de toda esa inmensa fortuna sobre la superficie de la ciudad. Ya se curaron en salud y dijeron que «eso era demagogia». El caso es que cualquier ciudad remonta y se la ve más lustrosa, que a Melilla, y puedo asegurar que la nuestra dispone y ha dispuesto, de diez veces más dinero del que sigue llegando a cualquier otra; partida tras partida, presupuesto tras presupuesto.

No hay una sola cosa o zona que se encuentre en estado óptimo, ni siquiera aquellas que han sido rehabilitadas hace apenas un año. Si nos fijamos en las que se han hecho «actuaciones» (como ellos las llaman), hace más de un año, el estado es lamentable, Si miramos aquellos lugares en donde nunca ha aparecido la gestión pública, o algo que se le parezca, lo mejor es no detenerse allí por mucho tiempo., y sobre todo, no mirar al suelo.

                  De puente a puente y tiro…porque me lleva la corriente

¿Cuánto dinero se ha invertido en la limpieza del cauce del río de Oro, año tras año, plan de empleo tras plan de empleo?. La suma nos desconcertaría, sin embargo, a apenas unos meses de la última limpieza del cauce, la situación del río, a la altura del puente de Los Bomberos, en el barrio del Tesorillo, es la que  muestra la imagen. No es que la corriente lo haya traído, porque hace muchos meses que por ese cauce seco de nuestro flamante río, no discurre el agua, salvo el pequeño riachuelo central. Eso es simplemente un vertido ilegal de escombros y de basura. Así de simple. No hay vigilancia, ni gestión alguna que lo evite.

                                     Perros en el Parque Forestal

En cualquiera de las entradas al Parque Forestal, en las que todavía quedan los carteles de advertencia de las cosas que no se pueden hacer allí dentro, se ve claramente que la prohibición de introducir allí perros sigue vigente, aunque algo atenuada. Sin embargo, y como se muestra en la fotografía, pueden verse al menos tres.  Los dueños/as de perros, suelen creerse las personas más civilizadas del mundo, no digo que no lo sean, pero la realidad es que solo una mínima parte de ellos/as, recogen los excrementos y deposiciones de sus mascotas. Aquí, en el Parque Forestal, los perros orinan y defecan sobre el césped a placer, sin que nadie se moleste en recoger nada, o sin que nadie recuerde la prohibición vigente, que en un principio fue de entrada, y ahora solo es de circulación libre. Antes había dos vigilantes en el horario diurno del Parque. Hoy solo hay uno. El número de altos cargos de libre designación de Melilla no se ha reducido en esas proporción, la del 50%.

                                                    Cualquier lugar

En cualquier lugar de Melilla, sea cual sea, se está incumpliendo alguna ley o normativa. Esa es otra norma inexorable de esta ciudad. Da igual la prohibición de que los perros de «razas peligrosas» deban llevar bozal. Pueden verse en cualquier lugar o barrio, incluso en las zonas en donde hay niños, sin el preceptivo bozal. Hace poco hemos visto unas imágenes en las que un guardia civil tenía que abatir a tiros a un perro que quería atacarle, y todavía, el dueño del perro protestaba y se quejaba por la «crueldad» cometida contra su perro. En Melilla ya da igual todo. Esta ciudad ya no tiene gobierno. Aguanta pero no sé cómo. Mientras tanto, los restos del armazón de la Feria de septiembre, siguen ocupando la plaza, 22 días después de su finalización. Todavía queda por instalar el mobiliario urbano propio de la explanada de San Lorenzo.

PD: Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse. François de la Rochefoucauld

Del abandono al refugio improvisado


Ha sido un verano de inmigración, de inmigrantes, que han entrado y entran por todos lados. Ya nos hemos acostumbrado al ruido de las aspas de los helicópteros, a cualquier hora del día o de la noche, sobre el mar o tierra adentro. Al principio llamaban la atención los vídeos o las fotografías de desembarco de pateras en las playas de Melilla. Hoy hay tanto cientos de ambas categorías colgados en internet, que la situación ya está asimilada. El ser humano se adapta a cualquier situación y Melilla ha sido siempre una ciudad fronteriza.
Hace no mucho, en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes), hubo una pelea entre internos, que acabó con la detención y expulsión de todos los implicados. Sabemos desde hace mucho, que hay rivalidades según se pertenezca al mundo francófono o al anglófono, que hay muchas diferencias según del país del que se proceda, que no es lo mismo ser cristiano, que musulmán o animista. Que los emigrados del mundo árabe tienen poca comunicación con los del mundo subsahariano, aunque todos sean musulmanes, que los recelos históricos se mantienen pese al paso de los siglos. No es lo mismo venir de Argelia y Siria que de Mali o Nigeria.
Melilla es un pequeño laboratorio de las tensiones mundiales. Cualquier conflicto que se produzca en el mundo, acaba teniendo su pequeño impacto y muestra en nuestra ciudad, en forma de grupos de inmigrantes. Ocurre que las autoridades melillenses, sobre todo las de la derecha, suelen ser muy lloricas, y se pasan el día lamentándose por situaciones de las que podrían sacar mucho partido, incluso a Europa, que debería aportar fondos y programas diferenciados para los distintos grupos de inmigrantes. Claro que estas cosas hay que decirlas y no gastarse 5 millones de euros de Fondos Europeas para el Desarrollo en un campo de golf. En bruselas y Estrasburgo viven muy bien, porque Melilla y Ceuta son sus fronteras.
¿ A dónde van los expulsados del CETI ?
Cuando leí que los causantes de la pelea o revuelta en el CETI habían sido expulsados del paraíso, mi pregunta fue: ¿a dónde van los expulsados del CETI?. La respuesta la obtuve pronto, al nº 7 de la carretera de Alfonso XIII, a una vivienda abandonada, en la que ya hubo un incendio hace tiempo. ¿Soy Sherlock Holmes?. No. ¿Andamos buscando por la ciudad motivos de crítica?. No. Me enteré porque ellos mismos pusieron un cartel en plena calle. We W(h)ant CETI. Argelia (Nosotros queremos Ceti. Argelia). Lo que no entiendo es por qué nadie más lo ve, ni siquiera los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. El Cuartel de uno de ellos está a solo 200 metros de distancia.
Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/09/29/la-corte-de-los-milagros-de-melilla/

Deterioro en la ciudad vieja


En Melilla La Vieja hay demasiado descuido, demasiado vandalismo, y demasiado poca vigilancia. Si hace menos de un año que se terminaron las obras de rehabilitación de la zona y ya empiezan a verse cosas así, es que algo está fallando. Un gran error del gobierno de Partido Popular, fue deshacer el cuerpo de vigilantes nocturnos, para crear una guardia de corps o pretoriana, que luego fue fulminada por los Tribunales de Justicia. Desde entonces, la práctica totalidad de sus integrantes están repartidos en tareas administrativas, lejos de las funciones para las que fueron pensados y creados.
La noche de Melilla está en manos del vandalismo urbano, de los deambulantes y los merodeadores. La ciudad vieja es la matriz de la ciudad actual, se ha rescatado desde un estado lamentable y de abandono total, pero parece, a juzgar por estas imágenes, que son incapaces de combatir la entropía en esta zona emblemática de la ciudad. El 17 de septiembre (aniversario de la Conquista) está ahí mismo, y el 8 de septiembre (día de La Patrona), a la vuelta de la esquina.
Los pocos turistas y los también pocos melillenses que se atreven a subir hasta sus escarpadas calles, se encuentran con una mezcla de lustrosidad artificial y un evidente deterioro urbano. Estamos a escaso días de importantes actos oficiales en Melilla La Vieja. Se ha invertido mucho dinero allí para que se empiece a ofrecer este resultado. Los Museos de no son excesivamente visitados. El Museo Municipal sigue sin director y el Ibáñez de pintura moderna, no ofrece resultados a la altura de la altura de la inversión en él realizada.
No hay servicios públicos en la zona, el yacimiento del Gobernador yace abandonado y sin futuro, como el propio edificio, e incluso una existente y sin actividad, Asociación de Amigos del Pueblo, conserva un local al que no le da utilidad alguna, salvo la paella del día 17 o 18 de septiembre. El conjunto sigue sin ser arropado por un plan de dinamización. Todo lo que se hace allí es de modo esporádico, como los «Conciertos a la luz de la Luna».
La pregunta es siempre la misma. Si existen cargos públicos, e incluso una Fundación Melilla Monumental, que debe vigilar la ciudad vieja: ¿por qué nadie advierte al Gobierno de Melilla de estos deterioros?.
La piedra artificial empleada también en la Plaza de Las Culturas, se quiebra con demasiada facilidad y se deteriora con rapidez. Estos son solo cinco detalles, pero hay casi un centenar de ellos.

Cuando el bar es la calle


Melilla, la ciudad del ruido público
Hay ordenanzas municipales que impiden beber en las calles, y no se trata de que te detengan por ir con una lata de cerveza, un refresco, una bebida energética, o un botellín de agua. Tampoco hablamos de los bulevares o plazas pobladas de pseudo terrazas, que sirven como ampliación al pequeño local de restauración que le sirve de matriz. En Melilla es usual que la acera, o la calzada se pueblen de mesas de los locales de restauración colindantes, cercenando casi el paso de los viandantes, como ocurre en algunos lugares céntricos. Imaginamos que todos esos negocios tiene los preceptivos permisos, aunque algunos han ampliado el local con instalaciones fijas, que merman el espacio público sobre el que se encuentran. Todas estas son las situaciones privilegiadas, aquellas que cuentan con licencia y permiso de explotación.
Sin embargo, todas estas son actividades molestas, porque generan ruido e impiden el natural descanso de los edificios colindantes. Para conjugar los dos derechos, el del descanso y del trabajo, se debe ser muy estricto en la observancia y cumplimiento de las normas, que es justo lo que no ocurre en Melilla, en donde son los propios propietarios de locales, los que piden el incumplimiento de la hora de cierre. Gente andando y bebiendo hasta altas horas de la noche, generan ruido y molestias. Melilla es una ciudad extraordinariamente ruidosa, es casi una capital del ruido urbano.
Eso sí, existe una zona (explanada de San Lorenzo), en la que vive el actual Consejero de Seguridad Ciudadana, en la que se ha impedido incluso la circulación rodada por la noche, algo absolutamente insólito. En el resto de la ciudad se puede hacer de todo, no solo por la noche, sino a cualquier otra hora del día.
Del botellón al botellín
El barrio del Real y la calle Mar Chica eran lugares tranquilos hasta hace muy poco, pues los locales de copas y nocturnos se habían asentado en el Puerto Deportivo. La situación se está invirtiendo por el progresivo cierre de los locales nocturnos de Puerto Noray, y se están volviendo a instalar en el barrio del Real y en el del Tesorillo. Se evita el ruido en algunas zonas, y se le echa encima a otras.
Todas las mañanas, las papeleras y los alcorques de la calle Mar Chica aparecen llenos de latas y botellines de cerveza y de envase de pizzas. El cierre nocturno del vial que divide los dos sectores del Parque Forestal, por los incidentes que se estaban produciendo allí, obliga a la población juvenil ambulante a recorrer la ciudad de nuevos lugares en los que beber, charlar o comer pizzas.
Cuando se carece de una visión conjunta de la ciudad y cuando no hay alternativas para nada, lo único que ocurre es que se trasladan los problemas de unos lugares a otros, pero sin arreglarse nunca. Las/os trabajadoras/es de la limpieza pública, dedican las primeras horas de cada mañana al vaciado de las papeleras y a la limpieza de los centenares de botellas de bebidas y otros envases que se encuentran en la calle, todos los días, en el San Fermín permanente de Melilla.

Las mejores aceras de Melilla VI



En busca del doble bordillo

En el mes de enero, encontramos una calle con doble acera en el barrio de Batería Jota, en la calle Ramiro de Maeztu. Pensaba que era un hecho excepcional, fruto de una reforma parcial, que mantuvo el anterior acerado, pero no fue así. No se trata de una excepción, sino de un vicio, el de no hacer las cosas bien, ocasionar constantes molestias al ciudadano, y a se posible, tener un gran caladero para «obras constantes».
Esta doble, doble acera, o doble bordillo, se encuentra en la calle Alferez Francisco Soriano, en el Monte de La Libertad (antiguo Calvo Sotelo, nombre imposble de erradicar). Afecta a ambos lados de la calle, por lo que el peatón o viandante, se encuentra con la misma dificulta en ambos lados de la calle. Una calle ya de por sí complicada, porque tiene una gran pendiente. Es insólito, e inexplicable, que las cosas se mantengan así durante años, sin corregir los desniveles, en una ciudad en estado de obras permanente.
Esto crea dificultades para el tránsito de las personas, para el tráfico rodado, impide la creación de nuevas plazas de aparcamientos, y provoca caídas de los ciudadanos/as. Y por si fuera poco, la comunicación con la calle colindante, Cadete Pérez Pérez, es casi inaccesible para personas con discapacidades y/o cochecitos de niños. La gestión y no toda, está solo en el centro urbano.
Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/01/05/las-mejores-aceras-de-melilla-iii/

El bache brutal


     Esta bache brutal se encuentra en la parte alta de la calle Mar Chica, por encima de la calle de Badajoz, y casi llegando a la intersección con la calle del Monte Gurugú. Es una prueba evidente de una gestión desordenada y mal coordinada. Las calles se abren una y otra vez, una vez asfaltadas, para meter en ellas todo tipo de cableado, o por rotura de las conducciones de agua. Hace no más de tres años, se abrió todo el pavimento de la ciudad, para cambiar todas las tuberías de conducción de aguas. En donde había asfalto se parcheó con hormigón, en donde había losas de cemento se volvió  a parchear con más cemento, y así hasta componer un remiendo absoluto.

         El pavimento parece estar  zurcido. Por tanta grieta, cuando llueve se filtra el agua y la cimentación de la superficie de rodadura se agrieta, se hunde, se levanta o todo a la vez. Esto es lo que ha sucedido en este tramo final de la calle Mar Chica, en sentido ascendente.

            Todo se abre una y otra vez, con el consiguiente gasto extra de dinero, y sobre todo, sin conseguir que ninguna calle de Melilla esté en óptimas condiciones de rodadura. Esta es la realidad. La propaganda ya nos la sabemos.

Poste de tendido cero


        Este poste se encuentra en el inicio de la avenida de la Duquesa de La Victoria, en el lado de los pares. Es de tendido cero, y pertenece o pertenecía a Movistar, antes Telefónica. El Alminar fue advertido por un colaborador de su existencia (Uno de Melilla), y nos remitió algunas fotos. Fuímos hasta allí y comprobamos que aunque tiene cable, ya no conectan a ningún sitio, por eso le llamamos de tendido cero. Hay un cable eléctrico que arranca en el bulevar de la avenida, y parece que llega hasta el poste, pero es solo un efecto óptico, pues pasao por detrás, aunque a escasa distancia. El antiguo cajetín telefónico ya no tiene conexión alguna, por lo que ya no presta ningun servicio y solo ocasiona incomodidad y  peligro, el de darse allí una «ostia» y no precisamente santa.

  En nuestra campaña por la eliminación de postes innecesarios y por su correcta ubicación, este poste acumula todos los puntos necesarios, para su retirada inmediata.