El muro vencido


                         Puente del Ferrocarril de Melilla   

          Este antiguo puente del ferrocarril, acabado en 1925,  es una de los pasos más transitados de la ciudad, está claro que por lo ciudadanos y no por nadie del equipo de gobierno de Melilla. En coche no se suelen ver estas cosas.  Basta simplemente pasear, o trabajar en la calle, fijarse un poco, aunque no demasiado,  para ver y apreciar cosas,  que «la propaganda no ve, ni tampoco aprecia «. Este muro está totalmente vencido y separado de sus apoyos laterales y desde el mismo arranque. Si no está en el suelo es por la ley de las fichas del dominó, que precisan de una pequeña fuerza externa que las ponga en movimiento  y las haga caer una detrás de otra.  Un poco de agua más, una semana de alta oscilación térmica entre el día y la noche y  Catacrac, el muro se precipitará al vacío sin solución.

            Está claro que el muro es un añadido posterior que  debió sustituir a alguna barandilla u obra anterior, con el fin de  impedir la caída al cauce del río, justo por encima de lo que fueron unos pretiles de un puente que no llegó a construirse. Este puente, llamado del ferrocarril, fue construido por la Compañía Española de Minas del Rif, entre 1920 y 1925. La última reforma, la que lo abrió a la circulación peatonal y rodada, está fechada en 1992.

           Lo que no tiene respuesta, es como el estado del muro no ha sido advertido por los correspondientes servicios operativos, dado su peligroso estado. Los planes de empleo están próximos a iniciarse, y suele emplearse a mucha gente en la limpieza del cauce, por lo que el estado de este muro, supone una amenaza potencial. Cuando se caen las muros, la casas y causan víctimas, es por que en las etapas anteriores se ha fallado en la vigilancia.

Con las rotondas partidas


                                   El mal de la rotonda o rotondismo

          Se han extendido como una plaga por todo el mundo.  Si son grandes y amplias no suele haber problemas. Circular por ellas no es difícil. En Madrid se encuentran desde hace mucho.  Son plazas circulares o glorietas, grandes y espaciosas. En Melilla no hay espacio. Las rotondas suelen ser pequeñas, y en muchas de ellas se permite el aparcamiento,  lo que reduce la zona de circulación. Muchas son realmente un estorbo, y obligan a hacer giros muy forzados. En otras, situadas en un punto tangencial a la calzada de circulación, constituyen más una molestia que ayuda al tráfico rodado. La rotonda de acceso al Barrio del Tesorillo por la calle Fernández Cuevas, organiza unos embotellamientos en las horas punta, cuyos efectos se notan hasta la Base militar de Alfonso XIII.

      Un imprevisto, un exceso de velocidad de entrada, un coche que se queda parado en el momento más inoportuno y…BLAM, el golpe está asegurado y para empeorar las cosas, porque siempre pueden empeorar, algunas son de ladrillo, bien rellenas de tierra y entonces el destrozo sobre el coche es aún mayor. La mayor parte de los golpes en ciudades suelen producirse en rotondas. Algunas provocan efectos engañosos, pues el automóvil que circula en línea recta en dirección a la rotonda, puede pensar que el coche que circula por ella está más lejos y va más despacio, de lo que en realidad lo hace, produciéndose también alcances. Hay una potencialmente peligrosa, la de acceso al Puerto Deportivo, en la que se se produce una falsa sensación de línea recta, porque la rotonda queda muy a la izquierda, y no se ve el vehículo en giro, hasta que no se está encima de ella, lo que provoca bastantes frenazos y sustos.

   Notas:  https://elalminardemelilla.com/2011/06/15/el-rotondismo/, https://elalminardemelilla.com/2011/07/13/la-mega-rotonda-de-alfonso-xiii/

Contenedores soterrados


                El día a día en la gestión de la ciudad es muy duro. Esta esperpéntica imágen se ofrece a los ciudadanos desde hace un mes. No se saben las causas pero este sistema de contenedores soterrados es el que menos resultados a ofrecido de todos. Por tratarse del centro de la ciudad, se quiso quitar los contenedores de la vista y del olfato de los ciudadanos, pero siendo buena la idea, no ha sucedido lo mismo con el objetivo. ¿Tan difícil es recoger la basura en Melilla?. El centro de Melilla es el que menos población alberga, aunque sí acumula todavía un cierto número de locales de hostelería. Los alrededores de los contenederores soterrados suelen presentar un aspecto algo dantesco. La separación de basuras no se ha llevado hasta su fin último. Solo existen los contenedores azules para papel y cartón y los verdes de vidrio. En Melilla parece que cualquier campaña se queda a medias. El último intento fue el de los contenedores naranjas para los aceites usados en las cocinas. El turista que viene a Melilla y pasea por nuestras ciudad lo hace por el centro urbano y esa es la zona en la que no tendría que existir defecto alguno. Se paga mucho dinero por la limpieza, se invierte mucho en infraestructuras urbanas, y las cosas no pueden estar así un mes entero.

  Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/21/el-hombre-del-reciclado

Las mejores aceras de Melilla


         El de las aceritas es un tema que gusta en Melilla, porque todos intentamos caminar por ellas sin matarnos. Hay otro blog que se ocupa de las aceras y es el de La Otra Melilla. Hoy vamos a mostrar, más que otra cosa, las llamadas aceras inexistentes o impracticables. Es un pequeño botón del amplio catalogo monumental de aceras imposibles de la ciudad de Melilla. La ciudad que se gasta 800.000€ en una inexplicable pinacoteca, 760.000€ en renovar la llamada avenida de Europa o zona de tránsito entre Melilla y la frontera marroquí, y 120.000€ en tirar un muro en uso para sustituirlo por uno transparente mantiene un pésimo estado de las aceras, con farolas y postes  en medio de un acerado de ridículo tamaño, o incluso inexistente. En cualquier caso son barreras infranqueables que se mantienen así desde hace décadas.

                 Eso sí, las campañas publicitarias sobre renovación de las mismas o sobre la construcción de zonas rebajadas para permitir el paso de sillas de ruedas, son de tal calibre, que pudiéramos pensar que toda Melilla es una acera nueva. Estos son temas blandos y motivantes, que suelen incitar a gran número de comentarios y de visitas. Los temas gruesos y de gran calado causan mucha prevención. No todos entienden o quieren opinar de temas complicados, pero todos pasamos y paseamos por las aceras. El Alminar debe dar cabida a todo.

           Nota:  Definición de acera según la RAE (Real Academía Española):  Orilla de la calle o de otra vía pública, generalmente enlosada, sita junto al paramento de las casas, y particularmente destinada para el tránsito de la gente que va a pie.

La amenaza de los cristales rotos


           

          Seguimos en la misma zona, calle del Viento. Cientos de cristales rotos, en la parte alta de los muros, fruto de un terrorífico concepto de seguridad de épocas pasadas. Se hincaban sobre el cemento fresco y resultaba  muy barato. El cristal abuandaba en la basura hace algunas décadas. En algún momento de la reciente histórica de La Democracia, este tipo de disuación fue prohibida. Solo quedan algunos restos en antiguas tapias de cuarteles, como por ejemplo en el antiguo Hospital Militar, aunque en alturas que no resultan peligrosas. Aun así deberían ser retiradas todas.

             Sin embargo esta agresiva selva de cristal está en la misma calle El Viento, en una altura apenas superior al metro, por lo que resulta muy peligrosa. Son los muros traseros del almacen abandonado del que acabamos de hablar. Esto era una zona tranquila, con apenas circulación, pero a alguien se le ocurrió, hace algunos años, hacer un ramal de acceso entre los bloques de viviendas Ciudad de Málaga y la plaza Martín de Córdoba. La expasión urbana de Melilla de los años 1990 a 2000,  se asienta sobre los mismos viales de comunicación de los años 60 del pasado siglo. Esa es la razón del caos de tráfico y de la saturación de nuestras calles. Esta zona debió mantenerse como estaba, solo para el acceso de residentes.

     Es mucha la gente que pasa por aquí. Los cristales ya no disuaden a nadie pero siguen representando un peligro. Deberían ser eliminados tras acabar de leer esta entrada. Es vergonzoso que Melilla, la que vive día a día la gente,  se encuentre en este estado, y se siga derrochando dinero en actividades suntuarias, en propaganda, en propocionar una ciudad inexistente.

La lucha contra la selva


            

                    El estado de poda permanente

             La ley de la selva es la que impera la ley del más fuerte, aquella en la que acaba venciendo casi siempre sobre el más débil. La victoria casi permanente del depredador, cuanto más potente mejor. En la selva hay poco espacio para el más astuto, o el más hábil. Nos llevan irremisiblemente hacia un estado social parecido al de la selva. En la sabana africana los ñúes, los búfalos, las cebras, las jirafas, las gacelas; conforman un habitat en el que casi siempre están y se mueven juntos, para dar menos opciones a los depredadores. Quien está más alto en la cadena trófica tiene más opciones entre las que escoger.En la sabana, entre los animales, existe un sistema de alertas colectivas para dar menos opciones a los depredadores, pero no es de este tipo de selva de la que quiero escribir ahora.  

     Durante 80 años, los estados y países socialistas intentaron poner coto al darwinismo social, pero los errores propios y los feroces y sostenidos ataques del capitalismo depredador, dejó todo eso convertido en humo, en un recuerdo difuso y al que nadie añora.

                                  La selva en la ciudad

           Parque, jardines, árboles ornamentales, proporcionan belleza, tranquilidad y sombra en la ciudades. Sin embargo, el mantenimiento de todo esto conlleva unos  cuidados obligatorios y una labor permanente de vigilancia, que ocasionan gastos al erario común. A veces ocurre que el resultado no pone de manifiesto el dinero que se invierte, o el sitema tiene fugas, como la red pública de aguas.

            No parece existir término medio. En algunos lugares la poda es circular y se realiza hasta dos veces al año, sin importar estación, épocas de anidaciones o amplitud de la poda. En otros lugares, los equipos de poda no pasan nunca y el estado selvático acaba adueñándose de todo y ocasioanndo molestias a los peatones. Hoy traemos hasta El Alminar estos dos ejemplos. Uno es en la Biblioteca Pública de Melilla, en donde la selva procedente de la Autoridad Portuaria ha invadido la rampa de acceso para discapcitados. El otro es una de la aceras o vías más concurridas de Melilla, la carretera de Alfonso XIII en el tramo que pasa junto a la marmolería de Gámez, ocasionando una incomodidad manifiesta. Son zonas concurridas. No hemos ido a buscarlas. Nos las hemos encontrado. 

Melilla, ¿aceras o bancales?. (II)


                            El gran bancal junto a La Comandancia

            Este gran bancal se encuentra en donde estaba el antiguo quiosco de Comandancia, un lugar muy agradable y lleno de buenos recuerdos que nunca se debió haber perdido. Apenas queda nada de la «vieja Melilla». Los ciudadanos/as de mi edad y que ya llevan 2/3 de su vida en esta ciudad, o los que son aquí nacidos, cada vez tienen menos espacios físicos a los que sujetar recuerdos de parte de su pasado. Todo o casi todo ha desaparecido. Sin embargo, hay formas de desaparecer. La de este quiosco parece que fue por destrucción o arrancamiento, porque el estado del suelo es uno de los más lamentables de la ciudad, y eso que está en pleno centro y junto a la Comandancia de Melilla. Enfrente hay una «invisible» parada de autobús en donde el ciudadano debe soportar a la intemperie, todas las inclemencias y rigores de la climatología melillense.

        En este trozo de acera, obligado paso de los habitantes de esta sufrida ciudad, uno encuentra una decena de formas distintas para tropezarse y caerse al suelo. Hay ondulaciones, cráteres, bádenes o elevaciones del nivel del suelo. Ante tanta dificultad, lo mejor es cruzar por la acera de enfrente.

     Son muchas las recomendaciones que se hacen al Consejo de Redacción del Alminar. Es verdad y lo he escrito muchas veces, que los temas estrella hacen subir la adrenalina y la audiencia, pero nunca se puede dejar de lado la realidad que se encuentra el ciudadano cada día. El Alminar es todo y desde aquí pretendemos no dejar ningún tema de lado. Hay una gestión derrochona, aficionada al gasto suntuario, a las grandes inauguraciones y fastos, que olvida la labor diaria de mantener la ciudad en un estado optima.

       Al final todo influye y los derroches de la Semana Náutica, de la que nos acabamos de enterar que durante las 10 ediciones anteriores la mitad del presupuesto se gastó en comilonas y gastos prescindibles, el tamaño y coste de un gobierno mastodóndico y un largo etcétera, al final lo que se come es la parte destinada a la inversión y al mantenimiento de la ciudad.

   PD: En este lugar concreto y a lo largo de 1980, realicé 52 puestos de guardia, cuando la Comandancia era vigilada por la Policía Militar, con cuatro puntos de guardia de dos horas y mediante rotaciones a lo largo de las 24 horas del día. Aquí se vigilaba la vivienda del Jefe de Estado Mayor.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/30/melilla-%c2%bfaceras-o-bancales-i/