Es calle México


                   Errar es humano. No corregir el error es desidia. Combatirlo un deber. Todo esto se junta en la calle México del Barrio de Cabrerizas. La rigurosa ortografía nacional del franquismo impuso la escritura de Méjico, por la del original México, que es la única manera de correcta de escribirlo, por ser la original del propio país y también de toda Latinoamérica.

                  En Melilla ha perseverado el error de la grafía franquista, que recuperaba la forma medieval de escribirlo. Si embargo, la calle México de Cabrerizas tiene cinco placas, cuatro de las cuales están escritas como Méjico, y solo una como México. El franquismo no permitía otras ortografías que no fueran las imperiales, como por ejemplo la «ch» vasca que es «tx», como Teletxea, y obligaba a la castellanización de todos los nombres y apellidos del solar peninsular. Antoni, Eudald, o pronunciaba el apellido Puig tal y como se escribe, y no en la forma «puch» que sería y es la correcta. México tenía que ser Méjico, aunque fuese un error ortográfico.

                    La calle México es la que separa y delimita el legendario barrio de Cabrerizas, de la no menos famosa Cuesta de la Viña o de la nueva barriada del Tiro Nacional.

                       En Melilla las cosas son así: si nadie advierte de un error, éste puede permanecer invariable hasta el día del Juicio, y aunque se advierta y se denuncie, puede que nadie se tome la molestia de corregirlo.

El perro abandonado


         En la distancia solo se percibía un punto negro, que de vez en cuando se movía. Parecía una bolsa o incluso un trapo. La suave brisa de la mañana parecía explicar ese movimiento.El pie de la muralla del antigua cuartel de Infantería de Melilla y más tarde de Regulares, no es un lugar accesible para nadie. Todo está cercado y abandonado desde hace más de una década. Nada ni nadie puede subir hasta ahí.

             Ya más cerca, el movimiento parecía cobrar forma. Era la cabeza de un perro abandonado y deprimido, metido en un lugar de la que difícilmente podrá salir, ni siquiera para alimentarse. Estaba tumbado, recibiendo el calor del Sol en las primeras horas de la mañana, que parecía reconfortarle en su desoladora soledad. En otros tiempos, y eso fue lo primero que pasó por mi cabeza, hubiese llamado a Maria Orlinda, la eterna defensora de los animales abandonados, que se desgastó en un inútil batalla contra las personas que abandona animales y que no son multadas por ello; y contra la rigidez de la maquinaria administrativa de Melilla, que la engañó mil y una veces, sobre todo en la última década, de la que abominaba sin ningún tapujo.

                   La misma administración que tala un árbol, con lo bello que resulta tener árboles de copas centenarias, es la que una y otra vez iba trasladando el refugio de animales, y negándole de modo cicatero las subvenciones.  Tener un refugio de animales abandonados, no es algo que haga brillar a nuestra clase política gobernante.  Allí no se pueden hacer fotos, porque los perros ladran constantemente y no suele oler bien. Son lugares incómodos, porque muestran las miserias humanas, la del abandono de las mascotas, la del sufrimiento gratuito de los animales. Es preferible cortar cintas de inaugración en cualquier otro lugar, o en el mismo.

          Quien no tienen perros, ni gatos, no puede abandonarlos. Tampoco llevarlos a hacer sus necesidades sobre los jardines o sobre las aceras. Esta culpa, esta falta de civismo, recae íntegramente sobre quienes abarrotan las tiendas de mascotas en navidades, o en cualquier otro periodo festivo y de gran consumo. Son muy bonitas las fotografías y vídeos de mascotas, pero la otra cara de la moneda es esta.

Las podas de Atila


                     Medio ambiente devasta los ficus más frondosos de Melilla      

     Con el implacable rigor de Atila, de quien se decía que por donde sus caballos pasaban no volvía a crecer la hierba, las podas de la Consejería de Medio Ambiente se ciernen sobre el arbolado de la ciudad, sin importar estación, condición o edad del árbol.

        Conocedores de que esta vez la fechoría iba a tener consecuencias, se han preparado la excusa mediante una noticia preparada «ad hoc», publicada en un diario local. En el texto, un supuesto e inexistente ciudadano bendice la poda «porque ya tocaba».  El ciudadano, colocado apropiadamente en el lugar adecuado, justifica la poda y afirma que «los árboles la pedía a gritos», y  que sobrepasaban en altura al antiguo edifico de Correos. Nadie puede creerse semejante cosa.

        Los ficus de la calle Pablo Vallescá, de los más antiguos de la ciudad, están siendo objeto de un singular tratamiento por parte de la consejería medio ambiental, podándolos hasta casi el tronco, cortando tanto ramas principales como secundarias, de modo que los árboles pierden el 100% de su copa y frondosidad.

           Alcanzar el tamaño y frondosidad que tenía hasta el lunes, les ha costado a estos árboles más de tres décadas, lo que quiere decir que  hasta dentro de otros treinta años no volverán a ofrecer un aspecto similar, aunque es más probable que no lo vuelvan a tener nunca. Los ficus del edificio de Correos fueron podados en la década de 1980, y de los 4 existente entonces, uno se secó de modo irremisible. Ahora, en 2016, estos árboles tiene ya más de  décadas de vida, y no es probable que recuperen su frondosidad.

        Los ficus de hoja grande de Correos no superaban en altura al edificio, lo cual tampoco es algo que deba preocupar a nadie. Hay muchos árboles superiores en altura a muchos edificios, y no por ello se talan o podan de modo salvaje. En cuanto a su frondoso y selvático aspecto, tampoco supone mal alguno, ni resultan una amenaza para la ciudad. Bastaba con haberlos cuidado un poco, o hacerles caso con algo más de frecuencia.

        El primero, ya ha pasado a la historia, y los otros dos, si nada lo remedia, seguirán el mismo programa de deforestación que el primero. Es uno de los mayores despropósitos contra el arbolado, llevado a cabo por una consejería que debería proteger y cuidar la naturaleza en la ciudad, pero que solo parece estar al servicio del cemento.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/09/10/un-monumento-arboreo-de-melilla/

El deterioro de los barrios


       No pretendemos competir en este aspecto con el blog de La Otra Melilla, pero casi siempre dos blogs pueden ver más que uno solo, y uno puede llegar hasta donde el otro no alcanza. Estas estampas, por desgracia muy comunes en la ciudad, se encuentran casi en el extremo habitado de la ciudad, en el límite del Barrio del Industrial, justo en la calle Cabo Cañón Antonio Mesa. Aquí existió en tiempos una zona lúdica y un club de petanca, en terrenos que pertenecían al Acuartelamiento de Alcántara, y que hoy están en un estado lamentable.

         Hace dos décadas, las asociaciones de vecinos estaban pendientes de estas situaciones. El asociacionismo colaboraba en el mantenimiento del estado de la ciudad, y si se producía una degradación de este tipo, solían tener hilo directo con la Consejería correspondiente. Hoy, los barrios están atomizados. Como mucho se cuida de la urbanización, o de la zona aledaña, y lo que pase dos calles más allá, no importa ya a nadie.

                 Tampoco la gente ayuda demasiado. En Melilla se ensucia mucho, y también, ante un entorno así, los habitantes se vuelven más descuidados, con un sentimiento de desapego hacia la zona de residencia. Una cosas es que estas situaciones se produzcan una vez en semanas, y otra que esto permanezca en ese estado a lo largo de semanas, o incluso de meses. Hay demasiadas zonas degradadas en la ciudad, demasiadas zonas de sombra, demasiados deambulantes, demasiados sucesos extraños

Imágenes de podas


      Del 1 de enero al 31 de diciembre le damos una vuelta completa a la ciudad, fotografiando todo, y hacemos esto desde 2012, el primer año completo del Alminar.A veces se tardan en encontrar las fotografías, pero acaban apareciendo. Estas fotos del jardincillo de la calle Astilleros, muestras varias cosas, la primera es que no hay variaciones en el abandonado hospital militar, la segunda es que hay árboles que no resisten la podas devastadoras que se llevan a cabo en Melilla. Quizá, después de repetir tantas veces el mismo hecho y de demostrar el empeoramiento de la calidad del arbolado de la ciudad, alguien lo tenga en cuenta y se decida llevar a cabo un tipo de poda respetuosa con los árboles, y un calendario que respete a las aves que viven en ellos.

            Estas fotos corresponden al jardín de la calle Astilleros, uno de los más frondosos de Melilla. La calidad de su sombra era excelente, tanto que resultaba un auténtico refugio en verano. La primera fotografía es de agosto de 2013, y la frondosidad de los ficus es apreciable sin esfuerzo visual. Apenas un mes después llegó la poda deforestadora y los árboles no recuperaron nunca su frondosidad. Lo que antes eran ramas quedaron convertidos en muñones. Han pasado tres años y el jardín de Astilleros está liquidado como tal. El drago se acabó cayendo en un vendaval y ahora está sostenido con muletas. Estas son las podas que se realizan en nuestra ciudad. Esta es la imagen que deja tras de sí, la Consejería de Medio Ambiente.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/08/23/bellos-rincones-descuidados-en-melilla/

El bloqueo circulatorio del barrio del Real


        Seguridad Ciudadana bloquea salidas de tráfico en el Real

    Bloquear el tráfico rodado y obstaculizarlo, solo consigue empeorar las cosas. No disuade del uso del vehículo, ni tampoco fomenta el uso de la bicicleta,  ni significa una mayor seguridad para los peatones. La Consejería de Seguridad Ciudadana solo demuestra que carece de conocimientos sobre la intensidad y magnitud del tráfico rodado en Melilla.

   Circular por el paseo central de Real o calle de La Legión es hoy peligroso tanto para peatones, a quienes iba dirigida la pseudo reforma, como para los vehículos. Eliminada la separación entre acera y calzada, los peatones atraviesan la calle principal del barrio por cualquier lado, con el consiguiente peligro para los vehículos que circulan. Los conductores de vehículos deben ocuparse de la perdida constante de prioridad, una calle sí y otra no, y vigilar a los peatones que pueden aparecer por cualquier lado. Todo es acera y calzada a la vez. Esas reformas han expulsado al autobús urbano del centro del barrio, han eliminado casi todos los aparcamientos, y sobresaturado las vías colindantes.

     El barrio del Real tiene dos vías de circulación transversales, la del Coronel Cebollino y la del Capitán Arenas, que aliviaban las saturadas salidas por la calle del general Villalba y por la calle del Monte Gurugú. Ahora, la Consejería de Seguridad Ciudadana ha obstaculizado estas salidas, con la instalación de unos enormes y peligrosos maleteros en el centro del paseo. Está claro que los pivotes electrónicos es una tecnología demasiado moderna para la Consejería, y se ha decidido por la instalación de medios rupestres.

      Siguen el sistema ensayo-error, ensayo-error, porque jamás aciertan, ni siquiera cuando rectifican. La misma Consejería decidió hace unos meses dar prioridad de paso a estas dos vías, instalando las preceptivas señales, y meses después, decide bloquearlo todo de una manera inapropiada. Si querían evitar la peligrosa conjunción de vehículos y salidas y entradas escolares, los pivotes electrónicos hubiesen sido mejores; porque se pueden activar en esas horas y desactivarlos en las restantes. También podrían ser activados en los domingos y festivos, para fomentar el paseo peatonal.  Además, los pivotes electrónicos pueden ser desactivados de manera rápida en el caso de que vehículos de emergencia tuvieran que acceder al barrio.

         La complacencia es la madre de la desidia y de la ineficacia. Cuando solo se escucha la voz de los consejos aúlicos y de la clac, se yerra siempre y se actúa contra el criterio lógico y las necesidades de la gente, a la que siguen sin comprender.

Los agujeros negros, II


 Vivienda deshabitada en la calle Vitoria      

   Son decenas las viviendas que pueden considerarse como «agujeros negros» en Melilla. No están en zonas inhóspitas y de difícil acceso, en cuyo caso ni siquiera serían usadas por los «sin techo», o  por los menores deambulantes. Esta que traemos hoy al Alminar, está en la calle Vitoria del Barrio del Real, a escasos 50 mts. del paseo central del barrio, objeto de una de las mayores reformas que vieron los siglos.

     Todo ha sido como levantar la alfombra y barrer debajo o hacia los lados. Solo se engaña quien quiere, o quien tiene un corifeo y una clac que aplaude tanto los presuntos éxitos, como los constantes errores. Hay demasiadas viviendas en la ciudad en las que llevar una vida oculta y oscura, y da igual que pasen 5 meses que un año. No hay autoridad competente que obligue a la propiedad, si es que existe, a cerrar la vivienda e impedir el acceso a la vivienda en estado de abandono.

       Las primeras fotos están hechas en junio, las siguientes tres meses después, pero todo sigue igual. Ahora parece que están acumulando material combustible, bien para cocinar o para la chimenea, con el más que evidente peligro de incendio. Si algún día sucede algo así, entonces probarán la calidad de las reforma realizadas en el paseo de La Legión, en el que no puede girar los vehículos grandes de emergencias (Bomberos); y también comprobarán que los molestos maceteros metálicos, no solo disuaden el aparcamiento de los indeseables automóviles, sino que también impiden las maniobras de los vehículos de emergencias.