Los coches durmientes


      Basta con pasar, de modo casual por algún lugar determinado, en horas no habituales, para ver un mundo distinto. Cosas que no suceden bajo la luz del día. El mundo es diferente a partir de la tiniebla y durante la noche. Incluso la gente no es la misma.

            No podía imaginar que los coches que pasan a lo largo del día por la frontera de Farhana, cargados de mercancías hacia Marruecos, durmieran en la ciudad, sobre la misma carretera de circunvalación, con la presencia de uno o dos vigilantes.

            Fuegos extraños en las naves del mal llamado polígono industrial, porque solo es una vasta área de almacenaje, con destino al comercio internacional. No es un área adecuada para organizar esos incendios, aunque solo sean por motivos caloríficos. Las noches todavía son frías.

            Acaba e mes de marzo de 2017, con imágenes extrañas y sorprendentes. Para mantener una modesta capacidad de influencia y testimonio, es necesario mantenerse y perseverar. Aunque sea con temas y artículos aparentemente banales. Todo, más temprano o más tarde, acaba teniendo su sentido y su transcendencia. Lo importante es seguir aquí, casi seis años después.

Acción Poética en el Rastro


 La cultura en los barrios marginales

         Acción poética es una iniciativa mundial nacida en 1996 que busca plasmar expresiones poéticas, generalmente optimistas,  en los muros de las ciudades. En Melilla existirán una docena de esas frases., firmadas siempre con el nombre del colectivo, presente en países de habla hispana. Desde el Instituto de Las Culturas de Melilla, en su etapa inicial (actualmente ha sido reorientado), se buscó llevar la cultura y la pintura a los barrios marginales, enfocándose su acción principalmente sobre el conocido barrio del Rastro. Hubo una iniciativa, denominada proyecto Kahinarte, que dibujaba y pintaba trampantojos, definidos así por la Real Academia de la Lengua: Trampa o ilusión con que se engaña a alguien, haciéndole ver lo que no es. Eso es exactamente, ver lo que no es, casi como la propaganda.

         Una pequeña ilusión, una estampa fugaz, sobre barrios abandonados durante décadas, a escasos metros del centro de la ciudad. Hay una Acción Poética dirigida u orientada desde el Poder público, y otra surgida del propio barrio. El contraste entre la frase promovida desde la cultura oficial y la surgida de la expresión espontánea no puede ser más grande. Incluso la presencia de la garcilla sobre la demoledora frase no puede resultar más reveladora, de la distancia real entre verdad oficial y realidad urbana. Hay proyectos e iniciativas para desarrollar el Rastro, pero si no calan en el espíritu del barrio y no profundizan en su realidad social, no serán más que proyectos cosméticos. Se actúa, o se piensa en actuar, con una década o más de retraso.

          Al entrar en uno de esos espacios interiores, ocultos a la vista, preguntaba a los allí presentes: ¿Qué es esto, una casa o un almacén?. Con toda naturalidad y amabilidad me respondieron : pues ni una cosa ni otra. Exacto. Espacios abandonados, indefinidos, que no son nada.

             Nota:http://www.accionpoetica.com/

El sistema perfecto


 

             Esta es la parte alta del Rastro, o también del barrio del Polígono. Justo arriba está el monte de Mª Cristina, una zona de accesibilidad difícil. La calle que rodea esa parte se llama Río Duero. Allí las calles son muy estrechas, incluso para ir andando. Palabras como «accesibilidad», «peatonalización», son quimeras en estas zonas de Melilla, la ciudad de las diferencias. Bajar desde la zona alta en busca de un contenedor o de una papelera, son auténticos retos.  Allí arriba, donde están esas calles, solo son transitadas por quienes viven en ellas. Es una ciudad distinta, en la que todavía quedan algunas casas «modernistas». Las calles son muy empinadas. Nadie quiere vivir allí. La Empresa Municipal de la Vivienda (Emvismesa), construyó casas de protección oficial en el barrio, pero con resultado ruinoso. Desde entonces está en quiebra técnica. La zona constituyó el primer ensanche de la ciudad tras los acuerdos de demarcación de límites.

         Volvemos al título. El tubo de evacuación de escombros, de una obra en la calle Río Duero, se ha convertido en un sistema perfecto para arrojar la basura, salvo por el detalle de que no existe contenedor. La idea es buena.

Modas urbanas


    Tumbar señales

         Hay extrañas modas urbanas, que una vez iniciadas se repiten por todos los lugares de la ciudad. La de tumbar señales, y no por la torpeza en el manejo del automóvil, parece ser una. Hay veces que aparecen en la dirección de la marcha de los vehículos, y puede provocar la duda, pero cuando aparecen dobladas por su base, sin huella de golpe de vehículo, entonces cabe deducir que se ha producido por la aplicación de la fuerza bruta. Hay demasiada en las ciudades, y muy sobrealimentada por productos de nutrición deportiva. Ese exceso de fuerza hay que demostrarlo de alguna manera, como las pruebas nucleares, y una buena opción, barata y casi sin riesgos, parece ser la del doblado de señales. No parece tampoco atribuible a la acción del viento. Se ven muchas en los suelos. Hay que emplear mucha tracción humana.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/08/30/comerse-las-senales-de-trarfico/

 

El dique flotante


 

                 Después del temporal siempre viene la calma. Esto es cierto y también lo es que hemos tenido un gran temporal, no de febrero, sino de marzo.  Estamos en pleno proceso de cambio climático y muchos refranes meteorológicos, lo hemos dicho ya muchas veces, están dejando de funcionar. Tras el temporal, es hora de evaluar daños y de ver cómo han resistido las infraestructuras creada por la mano humana.

                  El el puerto deportivo de la ciudad, el llamado Noray, existía un pantalán flotante, de hecho todavía existe pero semihundido. Es lo que se ha llevado un golpe de mar. Algo que suele apreciarse con grandes temporales, como el padecido esta semana, es que lo nuevo suele resistir menos que lo viejo, y lo mucho más antiguo, mejor que lo moderno.

Fotos temporales


     El de levante es un viento brutal. No podía cerrarse el mes de febrero sin uno de sus clásicos temporales de levante. Es un viento para el que no hay defensa, gris,sucio e implacable. Caen los árboles, todo se agita, la fuerza del viento es inmensa, imparable. No hay manera de librarse del levante. Las olas se abalanzan sobre la playa con la constancia de un martillo.Eso sí, como su propio nombre indica, los temporales solo son eso. Todo pasa y todo acabará pasando.Ha y un hueso en el cráneo que se llama así.

Marcando el paso


     Hay que ir siempre por donde ellos quieren. Salirse de las sendas marcadas es siempre complicado y entraña riesgos. Esto es lo que ocurre en las obras que se están realizando en la mitad del paso de peatones que comunica la Delegación del Gobierno con la plaza de España. Al principio pareció una reparación menor, pero la cosa se ha ido complicando y la zanja va cada vez a más. Ya son dos semanas de paso interrumpido.

    El problema es que ese paso más próximo no existe, o si existe no está próximo. Obliga a un gran rodeo o a desviarse del camino. Así que lo mejor es sortear la señal y pasar por donde se ha hecho siempre, a pesar de que se corre un poquito de riesgo, no en la calzada, porque se sigue cruzando por el paso de peatones. El pequeño riesgo consiste en sortear el pequeño bordillo, y caminar apenas unos metros junto a la línea de coches aparcados.

      Es preferible eso, que ir hasta ese no próximo paso de peatones, y acabar dando la vuelta al ruedo. Lo disculpamos todo, pero nos molestan demasiado, continuamente.