Ausencia desde el Alminar


                                           

                             Ausencia obligada 

             El accidente de un  familiar, con pronóstico reservado,  me obliga a desplazarme a Almería durante el fin de semana, por lo que El Alminar de Melilla no tendrá actividad en los próximos tres días.  D.M. , me reincorporaré a la actividad en el Alminar el próximo lunes. Mientras tanto, la lámpara se mantendrá encendida.

Instalaciones deportivas de Melilla


        

             Cuando las cosas funcionan

     Si algo funciona, tambien hay que decirlo. El pasado 1 de junio acudí al Pabellón de Deportes Javier Imbroda, sede de la Dirección Gral. de Instalaciones Deportivas a inscribir a mi hija en los cursillos de aprendizaje de natación, anunciados en prensa desde una semana antes, por la Consejería de Deportes. La sorpresa consistió en que un cartel de: «No hay plazas disponibles», nos esperaba a todos los padres y madres que habíamos acudido al reclamo, desde una hora antes de la apertura de la oficina.

      Sin armar lio alguno, esa misma mañana redacté una carta de protesta dirigida al Consejero de Deportes, que por supuesto no constestó, aunque disponía de hasta tres meses para hacerlo o no. Así pues, y ante lo que yo estimaba «silencio administrativo», dedicí presentar una nueva reclamación el día 20 de junio, esta vez ante la oficina de Atención al Ciudadano, que depende a su vez, de la Consejería de Sanidad y Consumo. Aquí sí obtuve respuesta, casi inmediata, en la que se me informaba que el Sr. Consejero todavía no había agotado el plazo legal para responder o no. En cualquier caso, me comunicaban que habían estudiado la queja y que procederían a darle alguna solución, que no fuese esperar a los ciudadanos con un nuevo: » no hay plazas disponibles».

            El día uno de julio volví al Pabellón de Deportes dispuesto a hacer cola para intentar conseguir nuevamente una plaza de aprendizaje de natación para mi hija. Esta vez  y aunque el número de personas que estaba en la misma situación que yo, había aumentado considerablemente con respecto al mismo día de junio, nos esperaban nada menos que con 27 plazas disponibles, por lo que pude conseguir holgadamente una de ellas para mi hija y eso que había madres, que hacían cola desde las o7h oo de la mañana.

            Lo dicho, cuando las cosas funcionan, aunque sea a empujones, hay que decirlo. Lo derechos hay que exigirlos como tales.

El tamaño del gobierno de Melilla


                   La futura Consejería de Hacienda

     La Consejería de Economía y Hacienda iniciará el traslado a sus nuevas instalaciones en algun momento, del que todavía no se sabe la fecha. El tamaño del Gobierno de Melilla ha crecido tanto que el Palacio Municipal apenas lo contiene ya.  El alto número de Consejerías y ViceConsejerías, así como del personal de alto nivel asociadas a ellas y del personal eventual adscrito a esas nuevas áreass tiene tal volumen, que ha supuesto un Big-Bang gubernativo, que no da el más leve sígno de contracción, sino todo lo contrario.

        En los próximos meses dos nuevas áreas estrenarán edificios y nuevas instalaciones. Por un lado están las del antiguo hospital de La Cruz Roja (con anterioridad fueron grupos escolares), que acogerán a la Consejería de Economía, y por otro las de la Consejería de Deportes, que se instalará en el a punto de terminarse, 3er pabellón polideportivo de Melilla. Todo esto conllevará traslados de personal, equipamiento y mobilario nuevo  para las recien estrenadas  oficinas, o lo que es lo mismo, más y más gasto, en una linea de incremento constante a la que no parece ponerse freno en Melilla.

            El capítulo de  gastos corrientes de la Ciudad Autónoma de Melilla es tan espectacular, que produce vértigo mirar a cualquiera de sus conceptos y si como muestra basta un botón, mencionaré sólo dos:     El de electricidad de los edificios de La Corporación cuyo importe asciende a 1.173.908€, y el de mantenimiento de esos mismos edificios cuyo importe alcanza los 662.690€. Casi dos millones de euros sólo para que los edificios tengan luz eléctrica y mantengan un aspecto correcto. Cualquier otro de los apartados de gastos es mucho mayor, y el más caro de todos es el de mobiliario.

          Este edificio de Cruz Roja estaba en ruinas y ha sido objeto de una rehabilitación espléndida, pero  muy cara, con un incremento de coste sobre el proyecto inicial. No pongo en cuestión que fuese necesario rehabilitarlo, pero ahora llega lo mas oneroso, que es habitarlo, equiparlo, mantenerlo y en este apartado, ya sí tengo dudas de que Melilla esté en óptimas condiciones  para seguir en esta senda del dispendio interminable.

Calle Duquesa de La Victoria


              

               La esquina negra de una calle

        Esta esquina de la calle Duquesa de La Victoria, junto a las intersecciones de acceso a la Plaza de Velázquez (el pintor, que no nuestro ex vicepresidente), y a la avenida de La Democracia,  es una auténtico punto negro habitado por toda suerte de «sin techos», desclasados y aficionados a la cerveza y a otro tipo de sustancias tóxicas. Hace años se creó un «agujero «de este tipo en la Plaza del Comandante Benítez, en los que determinado tipo de bancos o de mobiliario urbano, crean zonas de sombras en las que habitan y se refugian todo tipo de indivíduos y habitantes de la noche.

          La reforma en altura del bulevar, llevada a cabo hace más de diez años, fue un claro error, que obligó además a realizar otra inversión, por el actual Gobierno de Melilla, para hacer accesible el paseo central. Al sobreelevar el paseo, se crearon zonas ocultas aprovechadas por gentes de «malas constumbres y cuyos hábitos provocan, que toda las mañanas, este bonito paseo tenga un aspecto lamentable.

         El caso es que las zonas o puntos negros degeneran durante años, sin que se perciba la más minima voluntad de dar un vuelco a ese estado de cosas. Parece que la desidia o  la falta de ideas, acaba dominando la mayor parte de la acción del Gobierno. Y no se puede negar el derecho a nadie a sentarse en un banco y beber una cerveza, comer una pizza o un bocadillo, pero sí se puede ser multado por acciones incívicas u obligado a realizar trabajos sociales.

            Si se multa a un ciudadano por buscarse la vida para aparcar en una cuidad sin aparcamientos, también se debería sancionar este tipo de conductas que denigran y afean la ciudad constantemente. Da la sensación de que sólo se persigue y sanciona lo fácil, que es lo primero, y se hace la vista gorda en lo segundo, que es lo difícil.

Rectifican las placas erróneas


             La noticia es muy positiva porque demuestra que nos leen, que nos leen a todos los que intentamos poner un poco de contrapeso a la propaganda que día tras día y durante años ha destilado este Gobierno de Melilla. Nos jugamos la vida y la posición social todos aquellos que no nos hemos resignamos a aceptar la versión tan autocomplaciente que este gobierno tiene de sí mismo. Y señalar deficiencias, agujeros de gestión, en medio de este desierto crítico tiene un riesgo muy elevado, porque equivale a citar al toro desde el centro de la plaza sin protección alguna y con el público pidiendo las «dos orejas y el rabo» como trofeo.

       Es muy positivo que rectifiquen, aun cuando no lo reconozcan y sólo nos demos cuenta los que paseamos por las calles fijándonos en las cosas, sin cobrar un sólo euro por ello y sin recibir reconocimiento de ningún tipo. Al menos se tiene la recompensa de que todo este trabajo ( y el del blog amigo de La otra Melilla), no se pierde en en la nada y contribuye a mejorar la apariencia de nuestra ciudad y que es una de nueestras pasiones. También satisface y mucho el seguimiento diário de los ya miles de lectores anónimos del blog y que constituyen el verdadero sustento, motivo  y sentido de la comunidad de El Alminar de Melilla.

Melilla: Ciudad Termal


                                  Salus per aquam (la salud a través del agua)

               La solución estaba frente a nosotros y no éramos capaces de dar con ella, haciendo válido una vez más el axioma de que: «lo más difícil de ver es aquello que está delante de nuestros ojos». ¿Quién dijo que en Melilla no había piscinas públicas o instalaciones de ocio veraniego?. Fuese quién fuese estaba equivocado. La realidad es que Melilla puede entrar de lleno dentro de las campañas de «ciudades termales» pero en la calle, con servicios completamente gratuitos y a disposición de todos los ciudadanos, e incluso de los foráneos.

          Desde esta perspectiva, que no había contemplado antes,  no sólo se pueden ofrecer los servicios termales de la plaza de multifuncional de San Lorenzo, sino también los del remodelado parque del Gral. Hernández, con sus cuatro estanques, el paseo del agua y la gran fuente musical. Bien ofertado y catalogado,estaríamos muy cerca de Los Jameos del Agua de Lanzarote, del Lago Martiánez en el Pto. de La Cruz en Tenerife, e incluso del más cercano Parque Mediterráneo de la ciudad hermana de Ceuta.

             En estos días de calor extremo y suciedad en las playas, «la verdad estaba ahí fuera», pero había que detenerse un momento para pensar y descubrirla.

Cuevas en las casas de Melilla


                 Melilla era una ciudad de pequeños cerros o colinas, poblados desde que se tiene noticia. Las abundantes cuevas naturales servían de refugio a los pobladores o como silos de almacenamiento. Melilla fue allanada en su mayor parte, por necesidades defensivas y como fruto de la expansión de la ciudad a principios del siglo XX. Conforme se iba allanando y construyendo, aparecían cuevas y vestigios históricos de los antiguos pobladores. No hay cerro de Melilla en el que no hayan parecido cuevas, silos, enterramientos u otro tipo de vestigios. Ahora se están demoliendo muchas casas de las primeras que se edificaron en «los años de la expansión» y al excavar para hacer cimentaciones más profundas, aparecen restos de antiguas cuevas, como la de esta casa en el Monte de La Libertad, que deja ver el resto de una cueva en su parte izquierda y en la central, en otra parte de esa misma hueco natural o artificial, parece que fue utilizada como una pequeña «cripta» de la casa y una alacena en la parte baja de la misma. Las ciudades se van desarrolando y asentando sobre anteriores poblamientos y muchas veces se tapan y otras afloran algunos retazos de ese pasado. Siempre se oye que en tal obra o en tal otra ha aparecido no se sabe qué cosa y que rara vez saltan a la luz. De esta al menos ya queda la noticia.