La cala de Trápana


             

                El baño en la cala de Trápana

   Nadie sabe porqué no hay un acceso público a la cala de Trápana, situada debajo de las murallas de Melilla. El único acceso posible es por las Cuevas del Conventico, pero los vigilantes y guías advierten que no está permitido bajar sólo para bañarse, es más, informan de que no está permitido el baño.

     Sólo hay otra manera de bajar a ella a pie y es por la Peña Flamenca o por un acceso desde la propia Iglesia de La Concepción. Hay un modo más de llegar hasta allí y es en alguna embarcación, lo que no parece el caso pues no había ninguna en las inmediaciones.

           Con poniente esa cala es paradisiaca. Hace años, cuando los accesos en Melilla La Vieja eran públicos y no como ahora, se bañaba infinidad de gente allí. Ahora parece una cala semi privada, destinada sólo a elegidos, a gentes que tengan algun tipo de llave maestra. Cuando hice las fotos no esperaba ver allí a nadie, pues el lugar no es accesible y las Cuevas estaban cerradas. ¿Cómo llegaron allí estas muchachas?, ¿Porqué no se habilita esa zona como zona de baños, aunque sólo sea en el mismo horario que las visitas a las Cuevas del Conventico?.

       PD: Hay un sendero por el peñón de roca que parte desde la ensenada de Los Galápagos y lo rodea por debajo del baluarte de La Concepción.

La amenaza de la sombra


       Me han partido el explorer. Es la segunda vez que coincide algo así con un pico de audiencia de El Alminar. La primera vez, que titulé: «El lado oscuro» (21/06/2011), tuve 187 visitas en un sólo día. En los últimos 5 días llevaba casi 400 visitas y había superado el total de 3100 visitas en solo 2 1/2 meses. Internet es un gran vehículo de comunicación, de expresión de ideas, pero tambien tiene una gran debilidad, que es muy vulnerable. Ya no solo a los ordenadores personales, que son fáciles objetivos de los ataques, pese a los antivirus y los firewall, sino tambien los servidores son fáciles presas de ataques de gran alcance. Como en todo, hay quien usa su inteligencia y sus conocimientos para el Bien, y quienes lo usan sólo para el Mal. Es la eterna batalla desde el origen del Universo.

  El Mal es fuerte, la sombra siempre sigue a la luz. Habrá que hacer el Alminar  menos vulnerable, pero aun así, nunca estaremos seguros del todo. Nunca existirá un vencedor claro en esta lucha. Sólo podemos decidir a quién servir, a la luz o a la tiniebla. El Alminar y su lámpara alumbran cada vez a más distancia. Su voz se oye clara en la lejanía. Los amigos se sitúan bajo él, pero los enemigos, los servidores de lo oscuro estan cada vez más al acecho. Ya no se puede bajar la guardia, de hecho nunca la habíamos bajado.

La mega rotonda de Alfonso XIII


                  No se trata de ir buscando defectos. Se sabe que quien los busca, los encontrará hasta en el paraíso, pero cuando se han gastado 5 millones de euros en una obra pública, se debe exigir cierta calidad. Ya no me cabe duda de que lo que realmente ha solucionado el embotellamiento de tráfico en este punto de la carretera de Alfonso XIII, ha sido más la mega rotonda mas que el propio túnel, que sólo tiene un sentido y una posibilidad de uso, por lo que 2/3 del volumen del tráfico de la zona se desvía o reconduce por la mega rotonda de la plaza de «las víctimas del terrorismo».

              Hoy he tenido que hacer uso de ella por razones de trabajo (debía anotar precios de consumo en establecimientos de la zona) y he observado algunas deficiencias.

                   La 1º es la dificultad de acceso al aparcamiento si se sube desde los depósitos de la Shell. No he podido atravesar los tres carriles de la rotonda de una sola vez y he tenido que darle una vuelta completa, porque el giro es muy acusado en toda la rotonda y en la dirección carretera de Farhana es una auténtica chicane de circuito de Fórmula 1. La velocidad de giro es alta y la visibilidad con respecto al que  asciende por Alfonso XIII no es la deseable.

           Una vez dentro y aparcado se aprecia el tremendo desnivel del aparcamiento, no apto en ningún modo para carritos, sillas de ruedas e incluso para personas con perfectas facultades motrices. Este sería el 2º inconveniente y el 3º esta relacionado con el aparcamiento, pues para salir de él no se encuentra paso de cebra alguno, salvo el que está enfrente de la pizzería, en la zona superior derecha, por lo que si se desea ir a los establecimientos situados enfrente, o a la zona de viviendas, se debe rodear prácticamente toda la plaza. En la zona inferior, en la que marco con un triángulo, se debería hacer una isleta peatonal que permitiese salir del aparcamiento de modo más directo y con las garantías de visibilidad adecuada. La pronunciada curva, la ausencia de visibilidad y la velocidad interior de giro desaconseja ponerlo en cualquier otro punto.

               La 4ª y última deficiencia que señalo es la mala calidad de la señalización vial y la práctica ausencia de la misma en los dos únicos pasos de cebra, tanto en el inferior, como en el superior. Aconsejaría también que se utilizase otro tipo de material para la señalización del paso de cebra, no solo aquí sino en también en toda la ciudad. La actual es muy deslizante con lluvia y desaparece demasiado pronto.  No solo ya casi no son visibles los dos pasos de cebra, sino tampoco las señalizaciones internas de los carriles de circulación

Reformar el callejero de Melilla


 

               Nombre que sobran en las calles de Melilla

      Un viejo axioma del bunher franquista melillense dice que: » Quien toque a Franco en Melilla pierde las elecciones». Sea cierto o no, el caso es que consiguieron meter el miedo en el cuerpo a la clase política local y tras la derrota del socialista Gonzalo Hernández en 1991, nadie mas se ha atrevido a hacerlo. No quiero pensar que el traslado de la estatua ecuestre de Franco desde el Tercio a Gaselec, haya podido  influir en el descalabro socialista de las pasadas elecciones municipales, en las que obtuvieron los peores resultados que se recuerdan.

        El Presidente Juan José Imbroda acaba de ganar las elecciones y de formar gobierno, por lo que ya no puede tener miedo electoral alguno. Por tanto, obviando el asunto de la estatua de Franco al pie de la muralla de Melilla (que ya pienso que no se va a mover jamás), creo que hay nombres que sobran en el callejero de Melilla y uno de ellos es  José Antonio Primo de Rivera.

         Una calle tan céntrica y a la vista de todo el mundo, no puede llevar el nombre de uno de los responsables ideológicos de La Guerra Civil española. José Antonio, su siniestra Falange, su alineamiento con el fascismo (uno de los sistema políticos más perversos), no puede seguir dando nombre a una calle de Melilla y mucho menos ser enaltecido con un recuerdo inmerecido.

         Los nombres de falangistas del Barrio de La Libertad pueden consensuarse con sus familiares sobre su retirado a o no y algunos otros  de los que ya no existan familias en Melilla, pueden retirarse sin mayor inconveniente, como la calle del Tte. Sánchez Suárez, que hace límite con el solar de Isla de Talleres. Otro nombre que sobra clarísimamente del callejero es el del falangista Onésimo Redondo, que da nombre a la plaza en la que se ubican los bloques de viviendas dedicados al martirizado ex concejal y ex sacerdote Diego Jaén Botella.

          Descartado ya el coste electoral de la medida de cambiar el callejero, y para que sobre nadie acabe recayendo la supuesta carga electoral de la medida, sería conveniente el crear una Comisión Municipal, integrada por todos los grupos políticos y decidir nombre a nombre, sobre quién debe caerse o no del callejero. Es una medida que exige Melilla, porque las víctimas inocentes de aquella brutal represión,siguen también  teniendo familiares en Melilla y nadie jamás les ha preguntado su opinión, ni las ha tenido en cuenta.  Por lo demás, yo nunca he creído ni creo en ese viejo axioma del bunker franquista.

Salir de Melilla y regresar


 

         El condicionante de los transportes

             Tanto si se planifica el viaje, como si se debe realizarlo de modo imprevisto, el problema es salir de Melilla y el modo de regresar a ella. Planificarlo resulta más económico, pero se está atado a las circunstancias climatológicas o incluso a las personales. Hay quien compra los billetes hasta con casi medio año de antelación y eso es mucho arriesgar. Lo normal es anticipar un viaje con uno o dos meses de antelación y el resto es lo imprevisto y es ahí en donde empiezan los problemas.

            Salir un fin de semana de Melilla es una misión casi imposible y más lo es si se pretende regresar a la ciudad el domingo. Todo está copado siempre y aun cabe una posibilidad si el viaje de regreso se realiza desde Málaga, pues al existir un mayor nº de vuelos, la posibilidad es mayor, pero aceptando el tener que coger las plazas de avión al precio que sea y en el vuelo en el que existan huecos.

            En barco la situación no mejora, pues tanto en la salida desde Melilla como en el regreso, los camarotes suelen estar completos y la dificultad se agrava si se pretende introducir en el mismo el vehículo propio. Sólo queda la posibilidad del tormento en «la butaca» del barco.

           Lo del vuelo diario a Almería no tiene nombre, pues el horario a medio día del vuelo los fines de semana, hace que parta cualquier planificación por la mitad, y el vuelo vespertino de lunes a jueves no sirve para casi nada. La programación de horarios con Almería es algo difícil de comprender.

             Melilla está condicionada por su situación geográfica. No hay otra posibilidad de salir de ella si no es por aire o por mar y desde la aceptación de esa realidad y de ese condicionante, se debería empezar a trabajar para hacer una planificación seria de las comunicaciones, sin quimeras y sin vender humo a la ciudadanía. Ni el Partido Popular hizo mucho en sus ocho años de gobierno (1996-2004), ni el PSOE ha podido hacer más en los suyos (2004-2011), porque la realidad es que la pista del aeropuerto no se puede ampliar más, ni el tipo de estación martíma construida y los atraques diseñados permiten la llegada de un tipo distinto de barcos que los actuales. La realidad es que cuando llega un crucero o tiene  que atracar en la bocana del Puerto o en el antiguo embarcadero del mineral, porque la actual Estación Marítima no es apta para buques de gran tamañp y los nuevos muelles son aptos solo para carga.   En el aeropuerto sucede otro tanto, porque aviones más grandes, aparte de necesitar un mayor tamaño de pista, necesitaría otra smaniobras y rutas de aproximación y quizá aviones de mayor tamaño no resultarían rentables. 

       La realidad de Melilla no puede cambiarse, pero sí se puede hacer todo lo posible por adaptarse a ella. Hay que hacer estudios de frecuencias, diseños de horarios, estudios de necesidades de viajes y a lo mejor es necesario variar las frecuencias de viajes según los días de la semana y adaptarlas al usuario y no a las necesidades de la compañía de transportes.

          En cuanto a los precios son muy onerosos, sobre todo si el viaje surge como necesidad inmediata, pero el tipo de transporte y el de embarcaciones a utilizar, hace que no puede contarse con una margen mucho mayor de rebaja, porque no hay muchas más posibilidades. El segundo gran problema es el encontrar plazas para imprevistos.Urge un acuerdo amplio entre todos los sectores implicados (soliales,políticos y económicos). Realizar estudios de necesidades y no hacer «bandería» política con lo que es una necesidad de los melillenses, el transporte, porque los discursos varían mucho cuando el gobierno de Madrid es del mismo color o distinto que el de La Ciudad Autónoma.

Ausencia desde el Alminar


                                           

                             Ausencia obligada 

             El accidente de un  familiar, con pronóstico reservado,  me obliga a desplazarme a Almería durante el fin de semana, por lo que El Alminar de Melilla no tendrá actividad en los próximos tres días.  D.M. , me reincorporaré a la actividad en el Alminar el próximo lunes. Mientras tanto, la lámpara se mantendrá encendida.

Instalaciones deportivas de Melilla


        

             Cuando las cosas funcionan

     Si algo funciona, tambien hay que decirlo. El pasado 1 de junio acudí al Pabellón de Deportes Javier Imbroda, sede de la Dirección Gral. de Instalaciones Deportivas a inscribir a mi hija en los cursillos de aprendizaje de natación, anunciados en prensa desde una semana antes, por la Consejería de Deportes. La sorpresa consistió en que un cartel de: «No hay plazas disponibles», nos esperaba a todos los padres y madres que habíamos acudido al reclamo, desde una hora antes de la apertura de la oficina.

      Sin armar lio alguno, esa misma mañana redacté una carta de protesta dirigida al Consejero de Deportes, que por supuesto no constestó, aunque disponía de hasta tres meses para hacerlo o no. Así pues, y ante lo que yo estimaba «silencio administrativo», dedicí presentar una nueva reclamación el día 20 de junio, esta vez ante la oficina de Atención al Ciudadano, que depende a su vez, de la Consejería de Sanidad y Consumo. Aquí sí obtuve respuesta, casi inmediata, en la que se me informaba que el Sr. Consejero todavía no había agotado el plazo legal para responder o no. En cualquier caso, me comunicaban que habían estudiado la queja y que procederían a darle alguna solución, que no fuese esperar a los ciudadanos con un nuevo: » no hay plazas disponibles».

            El día uno de julio volví al Pabellón de Deportes dispuesto a hacer cola para intentar conseguir nuevamente una plaza de aprendizaje de natación para mi hija. Esta vez  y aunque el número de personas que estaba en la misma situación que yo, había aumentado considerablemente con respecto al mismo día de junio, nos esperaban nada menos que con 27 plazas disponibles, por lo que pude conseguir holgadamente una de ellas para mi hija y eso que había madres, que hacían cola desde las o7h oo de la mañana.

            Lo dicho, cuando las cosas funcionan, aunque sea a empujones, hay que decirlo. Lo derechos hay que exigirlos como tales.