El convento de Adoratrices de Melilla


             La Casa Mercedes fue un convento de clausura

El taller y concesionario de la casa Mercedes en Melilla y antiguo taller de la ITV, tuvo en su origen un propósito y fundación muy distinto al que por hoy y desde hace 30 años es conocido en nuestra ciudad.

            El edificio que alberga al concesionario automovilístico alemán fue edificado en 1953 para albergar el convento, el internado y el colegio de las religiosas Adoratrices y albergó a estas religiosas hasta su marcha definitiva de Melilla en 1977. Sin embargo, las Adoratrices, que son monjas de clausura, habían llegado a Melilla en 1938, traídas de la mano del Estado Nacional Católico de Franco.

            Su objetivo principal era y es la redención de las mujeres obligadas por necesidades económicas a ejercer la prostitución,  pues esta fue la principal inspiración y motivación de la que luego sería fundadora y santa de las Adoratrices, la madrileña Micaela Desmaisiéres López de Dicastillo y Olmeda: » No puede negarse que las mujeres llamadas públicas, son la clase más despreciable de la sociedad… ¿y no habrá quien se compadezca de tal desgracia y las alargue una mano bienhechora para salir de ella?…Esto ha dado margen a la fundación de esta sociedad de señoras adoratrices, esclavas del Stmo y de la Caridad”.

          La nota de bienvenida a Melilla la firmaba en enero de 1938 el entonces Delegado gubernativo en Melilla, el marqués de Valdecasas dejando bien claro que estas religiosas venían a Melilla a: “Amparar a las mujeres pecadoras y a las que pudieran llegar a pecar” y por ellos animaba a la población a proporcionarles camas, juegos de sábanas, mobiliario y todo tipo de cosas que les pudieran ser útiles para iniciar su estancia en nuestra ciudad.

          El edificio que las albergó desde 1938 a 1953 fue la antigua “Casa del Reloj” y primigenia parroquia de Sta. Mª Micaela.   Este edificio cuya última actividad fue la de garaje y el comercio de repuestos automovilísticos de Carlos Rivas, en la calle del General Ordóñez, es el siguiente que espera la piqueta para ser eliminado de nuestras calles, desapareciendo con él toda su historia y recuerdos.

          Las imágenes del Cautivo y la de La Virgen del Rocío, salieron por primera vez a las calles de Melilla desde esta antigua parroquia, desde la original Casa del Reloj de Melilla.

            Sin embargo, las especificidades de Melilla hizo que este convento y escuela de Melilla sirviera no sólo a los objetivos de “las religiosas esclavas del Santísimo Sacramento”, sino que además, se convirtiera en un Colegio selecto, en dónde estudiaron hijas de notables familias melillenses. Alcanzó gran fama tanto su academia nocturna como su taller de bordado, llegando a realizar importantes obras para Melilla. Muchos de los mantos y ornamentos de las imágenes procesionales de Melilla fueron tejidos y bordados por ellas, pero la mayor parte desaparecieron con “la iconoclástia” en los años 80 del pasado siglo.

           Las Adoratrices fueron las únicas religiosas de clausura que llegaron a establecer una fundación en Melilla. Su otra característica es que tienen la custodia del Sagrario bajo observación las 24 horas del día. Siempre hay una religiosa velando el Sagrario y las Hostias consagradas. Pese a todo, sufrieron un robo sacrílego en la antigua Casa del Reloj, junto al río de Oro.

           Su traslado hasta la actual Casa Mercedes, propiedad de la familia Kraemer, se realizó en 1953, tras ser construida con financiación de la Alta Comisaría del Protectorado español, lo que fuera su Convento y Colegio. Se trataría pues de casi la última edificación del Protectorado español en Melilla.

              La entrada primitiva estaba situada Oeste, en paralelo a lo que hoy son los carriles de acceso a la frontera.    El interior está muy reformado y prácticamente irreconocible, salvo las escaleras interiores de acceso tanto a las aulas, como a las viviendas de las religiosas. Se conservan los armarios originales de las monjas, hoy como almacén de los repuestos de los vehículos y algunos pequeños azulejos con la imagen de La Virgen y la leyenda “Ave María”. Lo menos modificado, según me informó el actual gerente y propietario de la firma Mercedes, es la fachada trasera o Sur, en dónde se realizaba la ITV. La entrada al colegio se realizaba por la fachada paralela a la frontera de Beni-Enzar.                   

El deterioro del 4º Recinto de Melilla


          Joaquín Rodríguez Puget, el general proscrito

 Joaquín Rodríguez Puget es General del Ejercito español, fue Jefe de la Comandancia de Obras de Melilla, es ingeniero e historiador, pero está proscrito por «la nomenclatura». El General Rodríguez Puget busca su propia documentación, tiene y realiza sus propios planos y sobre todo, saca sus propias conclusiones. Ha publicado libros muy interesantes sobre la historia de Melilla, pero está absolutamente ninguneado en Melilla. No hay la más leve cita acerca de él. Sus libros no se guardan en ningún lado. Quizá en los sótanos de «la Lubianka»  nomenclaturista  melillense, exista algún ejemplar que consulten y denigren  en secreto .

       En los medios próximos a la nomenclatura se le califica como: «imaginativo». Esto quiere decir que ha reconocido la existencia de un pasado árabe o musulmán de la ciudad y hasta se atrevió a señalar algunas zonas. Rodríguez Puget dice en su libro, Crónicas de una fortificación. Melilla siglos XVI-XVII, que sobre el terreno que ocupa hoy la Batería Real y el Baluarte de La Concepción, se asentaba la antigua alcazaba árabe. Claro que mientras él afirma eso, los otros afirman sin tapujos: «Se afirma sin pruebas, que el Baluarte de La Concepción se asentaba sobe una antigua edificación» . El contraste es muy notorio y por eso ha sido condenado al ostracismo.

          Yo reconozco que ese libro de Rodriguez Puget cambió radicalemente mi percepción de las cosas, y eso que el libro no es tan osado como debiera. Probablemente su condición de militar le impide desmoronar la mayor parte de las cosas que en Melilla se dan por asentadas. Aun así, el libro es muy estimable. Contrasta las dos crónicas sobre la conquista de Melilla y se decide claramente por el año 1496 como la fecha real del desembarco. Cualquiera que las lea, pese a que no son las crónicas completas, no volverá a creer jamás en el cuento del capitán Estopiñán Trueno, que todavía prentenden denodadamente hacernos creer.

        El libro es un acopio de datos interesantísimos y pese a estar prologado por Carlos Seco Serrano, quien también lo presentó en Melilla, no contó con la más mínima presencia oficial, ni tampoco de la nomenclatura. Diría que ni siquiera la prensa  recogió la existencia del acto. Contó únicamente sólo con el patrocinio de la empresa melillense Carmelo Martínez. Es una víctima de fuste de la nomenclatura. Yo no me invento ninguna conspiración. El reino de lo oscuro existe en Melilla.

         Traigo aquí su recuerdo, rompiendo así la omertá declarada sobre él, para darle a conocer y para redescubrir, que en mayo de 1993, ya alertó del lamentableo estado del llamado 4º recinto fortificado de Melilla. A veces tengo la sensación, de que Melilla nos importa más a algunos de fuera, que a muchos de los que están dentro.

Retorno a Annual


          Annual, una herida abierta

    Hay comentarios que merecerían ser post o entradas. Este es el caso del comentario que presento ahora y que había quedado oculto entre diversas respuestas, aunque en principio fue directo, sin motivo, a la carpeta de spam, que reviso a diario. Recuerdo que cuando llegué a Melilla en 1979, siempre había un tema del que se habalba en voz baja, y ese era  Annual y el célebre expediente Picasso. Este comentario incide en esa sensación, por eso lo repoduzco como entrada, con todos los videos y enlaces y con todos los honores que merece una colaboración así. No pretendía entrar en este tema, pero Monte arruit me ha llevado hasta él.

        Comentario de Jesús:   

Hola, hace un par de semanas, buscando datos de la historia de Melilla llegué a tu blog y he de decir que me tienes enganchadisimo. Yo no soy de Melilla, pero mi mujer si lo es, y he de decir que yo pienso igual que tu en relacion a esa especie de “dejarse llevar” de los melillenses en relacion a ese pensamiento unico que esta claro que campa a sus anchas en esa preciosa ciudad.

Sobre el tema de Monte Arruit y del desastre de Anual en general, hay un documental que no se si conoceis que esta realmente bien:http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ri5PZNTtM4k

        En mi opinion merece mucho la pena visionarlo y disfrutarlo. Para mi, descubrir la historia de Anual y especialmente Monte Arruit ha sido un bofeton en toda la cara que aun me tiene conmocionado, ahora, Igueriben, Abarran, Sidi-Dris, Ben-Tieb, Monte Arruit o Izumar son lugares que no consigo quitarme de la cabeza, cuando apenas hace dos meses ni siquiera sabia que existian. Parece mentira como todo lo relacionado con Anual ha sido borrado de los libros de historia, cuando deberia ser algo estudiado y analizado hasta la saciedad para que no volviera a ocurrir nada parecido.

           Siempre que iba a Melilla tenia la impresion de que algo habia pasado que explicara esta lenta decadencia de la ciudad, y que yo no podia explicar como se habia venido abajo tan pronto toda la gran riqueza que el centro de Melilla aparentemente demostraba. Ahora lo tengo claro: yo creo que el origen de esa decadencia hay que ir a buscarla en el papel que Melilla fue perdiendo poco a poco despues del desastre de Anual. Ahora Melilla esta viviendo una segunda epoca de esplendor economico (yo creo que irreal y con pies de barro) que seguramente no sera eterna, segun los tiempos que vivimos. Antes fue el espejismo colonial en Marruecos, ahora el espejismo de la irreal economía prospera europea, y a ver en que queda esto….

Un saludo y sigue con tu labor, los que aman (y amamos desde la lejania) Melilla te lo agradeceran con el tiempo.

 Nota: El blog de Jesús : http://soycalamardo.blogspot.com, y su reportaje sobre Annual: http://soycalamardo.blogspot.com/2011/12/el-desastre-de-annual-i-prologo-bajada.html

El cementerio de los malditos


           Melilla siempre tuvo necesidad de espacio, tanto para los vivos como para los muertos. Un primer cementerio estuvo en la calle San Miguel, junto a la entrada del Templo Patronal. en unas excavaciones de los años 90 del pasado siglo se encontraron algunos cráneos de niños. En las criptas de la Iglesia de La Concepción se calcula que puede haber enterradas unas 2000 personas. Hubo otros cementerios, como el antiguo de San Carlos.      

          Sin embargo, también había necesidad de enterrar a «los malditos», osea, a los convictos, a los renegados, a los suicidas, a los ajusticiados, e incluso a los enfermos de peste y otras enfermedades infecciosas. En definitiva, a todos aquellos que no podía recibir la sepultura en sagrado. Por ello, se habilitó el Foso de Los Carneros, un espacio diáfano que es propiedad del Ministerio de Defensa. Con cierta frecuencia se realizan allí ejercicios tácticos de comunicación del Ministerio de Defensa. Es un espacio cerrado al público, se trata del Área 51 del Ministerio de Defensa. Realmente allí no se puede entrar.

       El mayor enterramiento que se recuerda fue el de la gripe de los catarros, una enfermedad que en el siglo XVIII acabó con la vida de 200 personas. Todas fueron enterradas en esta explanada por temor a posibles contagios post mortem. No se sabe cuanta gente puede haber enterrada aquí debajo.

Iluminación navideña. Derrochando en Navidad


                             Las estrellas de la navidad de 1991

              El muy documentado trabajo del periodista Javier G. Angosto, publicado en su blog «Esto es de película», ofrece muy pocas dudas sobre el derroche melillense, muy superior a la mayor parte de las capitales españolas y apenas por debajo de Sevilla u otras capitales grandes. Es obligado resaltar que los mayores derroches se siguen situando en ciudades gobernadas por el PP, lo de Madrid no tiene nombre. Lo peor de todo, es que estos gobernantes del PP, a los  que la gente a votado a ciegas, van a exigir esfuerzos y aplicar recortes, en sueldos y prestaciones a los únicos sobre los que pueden hacerlo, trabajadores y funcionarios. Que Melilla se gaste 260.000€ en iluminación y añada otros 400.000€ en el programa de «celebraciones» no está justificado. Para más detalles es mejor leer el reportaje del mencionado periodista y «las curiosas» relaciones que parecen establecerse entre la empresa melillense HIMOOSA  (Hijos de Moreno S. A.) y los nuevos rectores del PP de Melilla, copa de vino incluida (Hostemel).

http://estoesdepelicula.blogspot.com/2011/12/destapando-la-navidad-en-melilla.html

                       1991, el año en que todo pudo ser diferente

   La Navidad de 1991 fue diferente, entre otras cosas porque fue la 1ª con Ignacio Velázquez al frente de la Alcaldía de Melilla, tras los ocho años del socialista Gonzalo Hernández. En aquella época todo se iluminaba con bombillas coloreadas, en unos diseños fijos que se volvían a colocar año tras año, y que se repetían navidad tras navidad. Aquel año, ya en la Feria de Melilla, Ignacio Velázquez comunicó su intención de dejar entrar a la ciudad a otra empresa de iluminación navideña, procedente de Málaga. El recuerdo no es muy claro, pero con bastante menos dinero del invertido hasta ese momento, se dio a la ciudad un aspecto más alegre y vistoso. Sin embargo, la reacción de los propietarios de la empresa de Antonio Moreno fue furibunda, amenazando con huelga patronal  y despido del personal que tenía en sus nóminas, 40 personas por aquel entonces. 

      El entonces alcalde de Melilla salvó su «nueva iluminación» por poco, y aunque la ciudad gozó de un nuevo aspecto, Ignacio Velázquez ya no quiso repetir la experiencia y dejó todo en manos de la empresa melillense para el resto de los tiempos, la iluminación de Melilla, en todos los sentidos. La campaña de iluminación de aquel año costó 12 millones de pesetas, o lo que es lo mismo 72.000€.

     Varias fueron las novedades de aquella singular Navidad, la 1ª por supuesto la nueva iluminación, único año en el que no fue realizada por Antonio Moreno. La 2ª  fue el intento abortado de peatonalizar la avenida en los días festivos, hecho  que organizó «un brutal atasco» y un formidable escándalo, al hacerse sin previo aviso. Hubo divisiones en el equipo de gobierno y una tensión política sin precedentes. La 3ª estrella de aquella navidad fue el enorme mural dedicado al nacimiento de Jesucristo, que Telefónica de España instaló en su recién inaugurada sede. La 4ª y más llamativa novedad de 1991, fue la rutilante aparición en política de la concejala Mª antonia Garbín, que fue nombrada por sorpresa como Consejera de Deportes, tras acceder al escaño municipal, tras la dimisión de un concejal del PP, de la entonces mayoría gobernante. Fue la gran estrella de aquellas navidades, que a punto estuvieron de estrellarse.

Chimeneas industriales en Melilla


         Quedan tres escasos vestigios de lo que fue el pasado industrial de Melilla, son tres chimeneas. La primera, la más alta, la encontré en el mes de junio. Hasta ese momento no era consciente de que existiesen restos industriales en Melilla, pese a que conocía la historia de «los tejares» y las diferentes fábricas de ladrillos de Melilla. La foto de la chimenea de la fábrica de ladrillo que traje como entrada a El Alminar (https://elalminardemelilla.com/2011/07/04/el-pasado-industrial-de-melilla/), originó una serie de comentarios interesantes. El primero databa su localización y nombre: La Bóvila, propiedad de la familia melillense de los Martín Casaña, situada toda o sólo en parte, sobre la llamada finca de Miaja, que dicen era propiedad del que fuera general de La República y que saltara a la fama como Jefe de la defensa de Madrid en 1936.

       Lo más curioso y figura anotado en la entrada, es que al subir por la escalera que rodea el fuste, caña o tubo de la chimenea, hasta el mirador metálico, para realizar fotos desde allí, apareció en la fotografía panorámica otra chimenea industrial de ladrillo cerámico, de la que también desconocía su existencia. Pese al evidente interés que me produjo el «descubrimiento», el tiempo pasó y no volví en busca de aquella otra chimenea.

       Sin embargo, todo cambió cuando cuatro meses después otra comentarista, Gracia, no sólo volvió a despertar el tema, sino que además me abrió las puertas a un interesante mundo que desconocía, pese a que todos los que viajamos, vemos chimeneas industriales por cualquier lugar de España. Su blog es un documentado catálogo del universo de las chimeneas industriales, http://bloggracia.wordpress.com/.  Espoleado por este nuevo descubrimiento y por su nuevo comentario pidiéndome una foto ampliada de la chimenea de La Bóvila, procedí a buscar y completar el trabajo prometido sobre las chimeneas industriales de Melilla.

        Tras localizar un trabajo en internet, resulta que es de la misma  autora del comentario en El Alminar de Melilla, lo que hace más interesante o casual todo este trasiego de comentarios, redacciones y fotografías. Las chimeneas altas, como la de La Bóvila o la de Serón, pertenecen a antiguas fábricas de ladrillos y tenía una altura mínima exigida, para que los gases tóxicos fuesen directamente a la atmósfera y no perjudicasen ni a los trabajadores, ni  a las personas que pudieran residir en las inmediaciones. Las chimeneas más pequeñas y bajas de altura, como la del antiguo Parque de Artillería, son probablemente para los escapes de los humos  de hornos de pan. Creo que estas son loas tres únicas chimeneas existente en Melilla.

     Hasta la fecha no he visto estudios sobre el pasado industrial de Melilla, ni creo que existan planes o interés en conservarlas, y eso pese a que  existe una especialidad académica denominada como arqueología industrial. Para cualquier información más amplia, recomiendo la lectura del trabajo de Gracia López y las visitas a su blog. Merece la pena y a mí ya me interesa el tema.

Nota: La corona o remate de la chimenea de La Bóvila, parece muy interesante desde el punto de vista arquitectónico. En otra visita posterior intentaré fotografiarlo con detalle.

PD: Trabajo en PDF sobre las chimeneas industriales de la profesora Gracia López Patiño, http://gilbert.aq.upm.es/sedhc/biblioteca_digital/Congresos/CNHC5/CNHC5_057.pdf

Las cuevas moras de Melilla


 

              En zonas secas como Melilla, el grano y otros alimentos se pueden guardar en silos excavados en la roca, al nivel del suelo. En zonas muy húmedas como Galicia, Asturias, para preservarlos de la humedad y de los roedores, el grano se almacena en alto, de ahí surgieron los hórreos.             El suelo de Melilla está lleno de silos excavados en roca, bajo la plaza de armas hay dos y en el parque Lobera y el Cerro del Cubo hay muchísimos más. En las laderas de La Alcazaba también existían, pero fueron tapados o eliminados en las sucesivas obras que se han ido sucediendo en ese entorno. Los materiales encontrados en ellos fueron directamente a manos particulares, salvo los excavados más recientemente.En lo que parece haber muy pocas dudas es en su atribución histórica, que o bien son de facturación musulmana (siglos VIII al XV) o si son anteriores, solo pueden ser atribuidos a los pobladores amazighs que siempre estuvieron presentes en el territorio, fuese cual fuese la potencia dominante del Norte de África.

Para vincular este tipo de habitáculo y de silos con la etapa de dominación musulmana, me baso en que no han sido hallados hasta ahora, fuera del perímetro que según las fuentes árabes tuvo la ciudad de Melilla y que comprendería tanto el primer como el segundo recinto, el tercero y toda la loma de La Alcazaba y el Parque Lobera más el Cerro del Cubo.

La descripción más interesante es la del geógrafo andalusí del siglo XI ABou Obeid El-Bekri, porque estuvo físicamente en Melilla y la describe tal cual pudo verla. Su descripción de Ceuta ha sido fundamental para datar la Puerta Califal y sus murallas.

             El segundo punto para vincular este tipo de oquedades (no confundir con las galerías de minas), es que hay otras cuevas moras en la península y siempre dentro de lo que fue la antigua España musulmana. Las más impactantes son las “cuevas moras de Guadalajara”, escavadas sobre la roca y que también servían como puestos defensivos en zonas entonces fronterizas entre la España cristiana y la España musulmana. Cuando las expediciones punitivas de las fuerzas cristianas se introducían en el campo musulmán, la población se refugiaba en cuevas y zonas más seguras. En la Isla de Menorca también pueden verse este tipo de habitáculos de múltiples usos y también atribuidos a los musulmanes.

         A lo largo de toda su historia, tanto Melilla como cualquier otra población costera fue objeto de ataques piratas, de invasiones normandas o incluso de lucha entre facciones rivales del mundo musulmán y bereber, por ello, en medio de las razias y expediciones punitivas la población se ocultaba y ponía a salvo o escondía sus alimentos y pertenencias.

            Estos silos han recibido diversos nombres: batimoras, matimoras, cuevas moras o “covarones”. El territorio andalusí de Granada es el que alberga la mayor concentración de ellas de toda Europa. Michael Jacobs en “Cómo seguirle la pista a los moros en España” lo refiere muy claramente: “Excavadas con piqueta en la roca blanda y con pruebas evidentes de ocupación durante el primer medievo, se caracterizan tanto como por su fuerte carácter defensivo como por la variedad de usos que se les daba………..las que sobrevivieron, fueron utilizadas por las familias mas pobres”. En Melilla algunas llegaron a servir como mazmorras o viviendas tras la conquista de 1497 y como refugio en los asedios de los sultanes marroquíes.

            Los ingenieros militares españoles elaborarían una compleja y kilométrica red de túneles que recorren toda Melilla, tanto para las comunicaciones entre los distintos fuertes exteriores, como para el almacenamiento o refugio de la población. La historia es pues muy diversa y variada, pero el origen parece ser único y común a todos ellos y no es otro que su vinculación al mundo bereber y mauritano, que no ibero-mauritano, cmo algunos se atreven a llamarlo.

         He detectado muchas cuevas en Melilla. Espacios muy interesantes, si se pretendiese elaborar una historia real de Melilla, alejada de clichés ideológicos y prejuicios  históricos y políticos, Melilla se convertiría en un espacio de investigación muy interesante. Los que no pueden seguir al frente de esto, son quienes han demostrado una estrechez de miras tan grande, que ha condicionado y alterado toda la investigación existente. Hay que abrir todo el espacio, pero a universidades y a personas que no tengan ideas preconcebidas.