La última calera de Melilla


                                  La calera de Aceras de Negrete

           Hace ya mucho tiempo, en el mes de diciembre, publiqué una entrada sobre lo poco que sabía de la antigua industria de la cal en Melilla. Lo hice tras encontrar, casualmente, un artículo de Ginés Adán sobre el tema.  Así conseguí unir mis fotografías a los conocimientos de este conocido constructor. Medio año después, un nuevo colaborador del Alminar, Angel, nos descubre como blog, encuentra aquella ya olvidada entrada y nos documenta, tanto sobre las propias caleras, como sobre la dureza del trabajo en las mismas.

             Tenía ya pensado desde hace tiempo, fotografiar esta calera, situada al final de las Aceras de Negrete y junto a la calle de La Cal. Tenía la intención, pero me faltaba documentación y tiempo para poder hablar sobre estas antiguas industrias con un mínimo de rigor. No se trata de traer cosas porque sí, sino también para que sean útiles y atractivas. Lo escrito permanece siempre.

                      La fabricación de la cal ( Texto de Ángel)

      La fabricación de cal era un trabajo simple pero penoso. Como he dicho nací en 1925 en una de las dos casas que lindaba con los dos hornos situados en la Acera de Negrete; que en aquella época tenia el n° 93, esquina a la cuesta que subía hacia Batería Jota. Viví allí un año y medio, y volví a la misma casa en mayo de 1936. A esta parte se le llamaba entonces “Faldas de Batería Jota” . La puerta de entrada al espacio de estos hornos se situaba en medio de estas dos casas. La puerta, que era de hierro forjado, era lo suficiente grande para permitir la entrada de los carros que entraban cargados de piedra caliza como también del carbón (carbonilla ), que eran los restos del carbón utilizados por los barcos de la época, y que se utilizaba para el cocido de la piedra caliza.
      Con la llegada de los camiones, importados por la casa “Parres”, se fueron dejando los carros. Los mulos que tiraban de estos carros lo dejaron en paro y los carreros se fueron convirtiendo en conductores o ayudantes de estos nuevos medio de transportes. Presencié muy de cerca estos cambios pues lo vivía durante todo el día..

          La carbonilla era el elemento inprecindible para que el horno funcionara día y noche. La piedra caliza se troceaba en trozos algo mayor que un puño, con un martillo de largo mango que se llamaba “porrillo”; se cubría el horno con una capa de esta piedra y otra de la dicha “carbonilla”; lo que hacia que toda la profundidad del horno estuviera toda como una ascua. En invierno, los niños teníamos la costumbre de reunirnos en estos hornos y a veces de secarnos cuando habíamos cogido un aguacero. Se daba el caso de accidentes respiratorios, e incluso la muerte como fue el caso un año en que murió axficiado un joven en la calera del Patio de Florido. La parte de abajo del horno unos cinco a siete metros, terminaba en unas rejas de hierro que sostenía toda aquella pesada mole de piedra y carbonilla. Al llegar la capa de piedra a esta reja, se encontraba ya cocida y el obrero , mediante un largo y grueso pincho hacia caer estas piedras ya cocidas, que se retiraban una vez enfriadas. Entonces se extendían por tierra y se les rociaba con agua para como se decía “apagarlas”, lo que hacia que a esta cal se le llamaba “cal apagada”, y a la piedra cocida que no se había rociado con agua se le llamaba “cal viva”. Cuando se apagaba la piedra desprendía una gran humareda y muchísimo calor! La producción estaba dedicada a las obras de la construcción, pero también se atendía a aquellos particulares que deseaban la “cal viva” y que empleaban estas para el “blanqueado” de sus casas.

        Los obreros que trabajaban en estas caleras pertenecían todos a una familia naturales de una kabila de Mariguary. Llegaban por la mañana después de una larga caminata y volvian a su casa al atardecer. A la hora del té siempre me encontraba en su corrillo. Cuantas veces partí  piedras con aquel dichoso “porrillo” !! y tambien intentaba sacar agua del pozo a pesar de mi poca fortaleza!
         Mis recuerdos sobre ellos son inmejorables y quedaron grabados en mi memoria para siempre.

   Nota: entrada de diciembre sobre las caleras.

 https://elalminardemelilla.com/2011/12/18/las-caleras-de-melilla/

Melilla en clave neolítica


                            En recuerdo de Angelo Ghirelli         

            El Neolítico del Norte de África es mauritano, y el de la península ibérica es ibérico. Esto parece una obviedad, o una verdad de perogrullo, sin embargo es más difícil de aceptar de lo que parece, todavía existe quien no lo reconoce. La historia, la arqueología, también tienen su componente político. Aceptar la premisa primera, implica reconocer que los bereberes fueron y han sido siempre los pobladores del Norte de Marruecos, e implica aceptar también que el tamazigh es la lengua natural de sus habitantes, antes que cualquier otra, incluido el latín y todas las posteriores.

        Melilla y su comarca debieron  ser un hábitat fácil para el hombre neolítico. Tenía agua, zonas fértiles y de fácil cultivo y el componente calcáreo del entorno debió proporcionar gran cantidad de refugios naturales y de cuevas fácilmente habitable. Ocurre que al ser un territorio en guerra permanente, el grado de destrucción fue muy elevado, perdiéndose para siempre decenas de posibles localizaciones. Aún así, quedaron muchas cuevas naturales en el entorno de Horcas Coloradas, que sirvieron de habitat hasta las primeras décadas del siglo XX, hasta la construcción de los barracones de San Francisco. Hasta esa fecha, parte de la población de Melilla vivía en condiciones míseras, inclusive por debajo en habitabilidad a la zona que se pretendía  colononizar del norte marroquí.

                 En clave neolítica

   No recuerdo cómo cayó en mis manos el primer libro de Angelo Ghirelli, su historia del Norte de Marruecos. Quedé impresionado por lo esclarecedor de su relato, por la rigurosidad de su exposición. No cae en errores comunes ni en falsos mitos fundacionales. Los siguientes libros suyos que encontré en anticuarios fueron: El País Berebere y Prehistoria Norte- Marroquí. Existe un libro suyo más, una historia del Islám y de su expansión. Todos son de la década de 1930. En su Prehistoria Norte-marroquí redacta varias líneas referidas a nuestra ciudad: «En Melilla, Pallary encontró jaspes y silex tallados en bastante cantidad, tanto en la población como en el Río de Oro y en los terrenos que se extienden por la falda del Gurugú. En el mismo Río de Oro, encontró un hacha de ofita de siete pro cuatro centímetros, análogas a las del Oeste argelino».

       Todo esto sitúa a Melilla como un enclave habitado desde siempre por los pobladores naturales de la zona, con una lengua propia, lo que deshace muchos mitos y falsas leyendas, tanto a un lado como a otro de la valla fronteriza. Existe un trabajo publicado por la UNED de Melilla titulado: «Sidi Guariach, una cantera taller de industrias líticas en silex de la prehistoria reciente de Melilla».

              ¿ Quién fue Angelo Ghirelli ?

   La única referencia a su persona subsiste gracias a Francisco Carcaño y sus «Rifeñerías», pero es absolutamente esclarecedora: «Otro explorador extranjero hizo su aparición en Melilla, era el intaliano Angelo Ghirelli. Poseía el árabe a la perfección y se internaba con mucha frecuencia. Cuando iba vestido de musulmán, difícilmente se reconocía en él rasgo europeo alguno. Su trato era fino y agradable. Tocaba el piano, sabía de medicina, tenía algo de brujo y de adivinador. Hombre de inteligencia despierta, obtenía más fruto que Delbrel de sus excursiones al interior». Fue expulsado de Melilla por ciertas maniobras de Delbrel en su contra. Muy africano, muy de Melilla el final de alguien tan exquisito como debió ser Angelo Ghirelli. El misterio persiste. La obra de Delbrel es reeditada, pese a su insoportable concepto de superioridad sobre la sociedad rifeña y  Ghirelli vive en el ostracismo de la historia, pese a la  calidad de su obra.

                  Cuevas de Melilla

  Estas y otras cosas hicieron que me interesara por las cuevas de Melilla, a las que llamo y seguiré llamando «cuevas moras». He localizado varias, pero sólo hablaré de una ya destruida, en donde probablemente se pudiera haber encontrado  algo de interés, de haber querido buscarlo. Dando paseos por la zona, encontré un percutor neolítico que llevé a los arqueólogos de Melilla. Lo encontré sin buscar nada, estaba entre la tierra removida por obras de carretera, extracciones ilegales de arena para las obras; en esa zona de Melilla que vive y se mueve sin el control de la Administración. En este caso, la cueva ha sido allanada por una nueva obra, para la obra del nuevo acceso al Polvorín de Horcas.  Quedan pocas zonas vírgenes en Melilla, pero al ritmo que se va, la extensión de la plancha de cemento va a ser absoluta. No quedará nada en dónde buscar.

      La siguiente agresión que espera, es la que unirá Horcas Coloradas con Rostrogordo. Esta cueva está completamente desaarecida. Guardo el resto de fotografías de cuevas, para evitar su demolición. No publicaré nada con respecto a este tema.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/11/13/las-cuevas-moras-de-melilla/

El camino cubierto de San Miguel


          

                  Desde que diésemos la noticia del hallazgo de un muro aspillerado en el solar del futuro Centro Tecnológico, no se ha ofrecido a la ciudadanía de Melilla la más mínima información sobre lo encontrado. No sabemos si lo encontrado compromete el futuro de las obras, si se están haciendo excavaciones o si se ha encontrado cualquier otro tipo de restos. Toda esa zona está muy batida, muy removida por la historia. Los llamados 3er y 4º recintos defensivos fueron vitales para la supervivencia de la ciudad a lo largo de 400 años. Permitieron controlar el espacio colindante, la creación de huertas de donde proveerse de leña, de  víveres, pues estos no siempre llegaban puntualmente de España. Sirvieron también como franja de seguridad y a la larga, resultaron vitales en el asedio de 1775. Si esa zona defensiva, Melilla hubiese caído durante ese asedio como un higo maduro.

          Los fuertes, sus barracones, e incluso sus murallas, entraban dentro de lo que hoy es la Plaza de España, lugar en donde se ubicaba lo que se denominaba como: «Puerta del campo». Melilla ha contado y cuenta con grandes estudiosos y enamorados de sus recintos defensivos, por lo que sigue extrañando  la ausencia cualquier noticia sobre este hallazgo, o de qué va a ocurrir con él en el futuro. ¿Será necesario un modificado del proyecto del Centro Tecnológico?, ¿ cómo y qué muros van a ser conservados?. Como no hay noticias oficiales, hemos recurrido como siempre a las fuentes oficiosas, que nos han informado de que el muro hallado podría corresponderse con «el camino cubierto del Fuerte de San Miguel». Estaríamos ante uno de los restos más antiguos de las primitivas construcciones españolas, y que situarían la datación del muro en el siglo XVII. Es de suponer que cuanto más terreno se remueva, podrán ser encontrados más restos.

             Hemos recurrido a viejas fotografías y a la maqueta del Museo Arqueológico de Melilla, para localizar el antiguo fuerte de San Miguel y lo que pudiera ser el resto físico, de su legendario «camino cubierto», del que hablan algunas fuentes y algunas revistas de la Asociación de Estudios Melillenses. De momento, pese a su importancia, nadie se atreve a confirmar nada ni a avanzar suposición alguna.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/04/11/hallazgo-en-el-fuerte-de-san-miguel/

           Summary in english   

                The ancient covered way of San Miguel

      Melilla´s Govermnet  is building a Technological Center in an ancient zone of the city, in the old castle of San Miguel. The ancient castle was building in the sixteenth Century. This castle was the border between the spanish city and the moroccan field up to the 19th century. In this zone there were vegetable gardens and also there were many battles between spanish soldiers and ancients morocains warriors for four centuries. On having initiated the excavations for the foundation of the new building, it has appeared this rest of wall, of the forgotten covered way of San Miguel. It has been a surprise because they all were thinking that the old castle was dessapeared completely.

        Note: http://www.syler.com/SiegeWarfare/outside/glacis.html

Apuntes biográficos de Fidel Pagés Miravé


 

                En  memoria a Fidel Pagés Miravé

   Colaboración:     Ignacio Velázquez , médico anestesiólogo

          Faulconer en su libro “Foundations of Anesthesiology” refiriéndose a Pagés afirma: “No se encuentran apenas datos sobre la vida de este importante cirujano español”. Esta concluyente afirmación unida a imperdonables omisiones de la figura de Pagés por historiógrafos de la anestesia o de la cirugía, y a graves errores en datos sobre su vida u obra, son razones más que sobradas para reivindicar la figura  de Fidel Pagés Miravé y sus extraordinarias aportaciones al mundo de la cirugía en general y de la anestesia en particular.

Fidel Pagés Miravé nació en Huesca el 26 de enero de 1886, de familia acomodada compuesta por Juan Pagés Marqué  y Concepción Miravé Sesé. Su padre fallece cuando Fidel cuenta con siete años de edad y su madre vuelve a contraer matrimonio. Sus primeros estudios los cursa en el Instituto de Huesca, donde ingresa en 1896. Alcanza el grado de Bachiller tras superar los últimos exámenes realizados los día 15 y 17 de junio de 1901. En ese mismo año inicia los estudios de Medicina en la Universidad de Zaragoza, de la que es Rector D. Mariano Ripollés.

Obtiene el título de medicina el 12 de junio de 1908, después de siete años de estudios en los que consigue once matrículas de honor, doce sobresalientes y cuatro notables. Cinco días más tarde recibe la calificación de sobresaliente en los ejercicios de la licenciatura

Recién terminada la carrera, prepara las oposiciones al Cuerpo de Sanidad Militar, cuerpo en el que ingresa el 30 de Septiembre de 1908 con el número tres de su promoción

En agosto de 1909  es comisionado al Hospital Militar de Melilla, donde comienza a ejercer como ayudante de cirugía, para pasar destinado en diciembre de ese año a la Compañía de Sanidad, por necesidades del servicio. Como recompensa a esta abnegada labor  y a la desempeñada en el Hospital Militar se le concede la Cruz de Primera Clase del Mérito Militar con distintivo rojo y pensionalidad.

El 28 de enero de 1910 es destinado de nuevo al Hospital Militar de Carabanchel, Los reveses que sufre constantemente el ejército Español en el norte de África frente a las cabilas rifeñas, van a provocar el envío de nuevos contingentes de hombres a esa zona. Entre los oficiales que vuelven se encuentra Pagés. Es destinado al Regimiento de Infantería de San Fernando mandado por el teniente coronel Santaló y con sede en la proximidades de Melilla, en un lugar conocido con el nombre del Hipódromo. Sale de Melilla el 3 de agosto de 1911 con destino a Tarragona.

El año de 1919 va a ser uno de los  más importantes en la vida de Pagés. Funda con el doctor Ramírez de la Mata la Revista Española de Cirugía, siendo a la vez de fundadores, directores, colaboradores y críticos. El primer número aparece en el mes de enero y lleva un artículo de Pagés: “Sobre un caso de estrangulación retrógada de epiplón”.

               En marzo de 1921 publica en la revista Española de Cirugía el que sin duda va a ser el trabajo más importante de su vida, “Anestesia metamérica”. Reproducido posteriormente en la Revista de  Sanidad Militar. Como dice Morisot  “este artículo es el primero en que no sólo sienta el principio de la anestesia epidural, sino también sus aplicaciones prácticas están codificadas perfectamente·. En tal aspecto, Pagés puede ser considerado como el verdadero promotor del método”. Efectivamente Pagés realiza una descripción pormenorizada de la técnica y de los “pocos datos históricos” que presenta el original método. La descripción que hace para la localización del espacio epidural por vía lumbar, demuestra un conocimiento perfecto de la anatomía al realizarlo solo con la percepción de las estructuras anatómicas.

En el verano de 1921 sobreviene el desastre de Annual con la muerte del General Silvestre y la de miles de soldados del  Ejército Español, como consecuencia de la sublevación de los rifeños encabezados por Ab-del-krim. El lamentable incidente conlleva el envío urgente de tropas a Melilla asediada por los insurgentes. Entre los refuerzos enviados al Norte de África llegan insignes figuras de la cirugía española. Entre ellas se encuentran Bastos, Nogueras, Gómez Ulla y Pagés. Éste es destinado el cinco de septiembre como Cirujano Jefe de equipo al segundo grupo de Hospitales de Melilla, en particular al Hospital Docker.

Por esta fecha se nombra Alto Comisario de España en Marruecos y General Jefe del Ejército de Operaciones a Don Dámaso Berenguer Fuste. Este nombra Jefe de Sanidad del Territorio a Don Francisco Triviño, Coronel Médico. Con posterioridad le sucederá en el mando el Inspector Médico de Sanidad Don Federico Urquidi Allbiño.

Mediante una orden particular de la Plaza con fecha 11 de septiembre, se organizan 18 equipos de cirugía. Cada uno de ellos estará compuesto por: un cirujano jefe, un ayudante, un anestesista médico o practicante y dos enfermeros o sanitarios. Como director de los servicios de cirugía se nombra al Comandante Médico Don Mariano Gómez Ulla.

Debido a la ferocidad y virulencia de los combates aumenta enormemente el número de bajas, por lo que se decide acondicionar diversos establecimientos militares como hospitales. De esta forma se clasifican los hospitales en cuatro grupos, cada uno de ellos con sus mandos naturales bajo la dirección del Inspector Médico del Territorio. El primer grupo estaba compuesto por el Cuartel Alfonso XIII y el Pabellón Mixto de Artillería mandado por el Coronel Médico Victoriano Delgado Piris. El segundo grupo compuesto por el Hospital Docker, por el Centro Hispano-Marroquí y por el Casino Militar estaba mandado por el Coronel Médico García Julián. El tercer grupo compuesto por el cuartel de Santiago, Hospital de Cruz Roja y el grupo Escolar, mandado por Francisco Alverico Almagro. Y el cuarto grupo compuesto por el Hospital Gómez Jordana, por el Hospital Central y por la Enfermería de Indígenas mandado por el Comandante Médico Roldán.

Pagés se incorpora a su destino el 18 de septiembre. Recién incorporado se recupera de nuevo la ciudad de Nador. Con motivo de este combate se produce una enorme cantidad de heridos que afluye a los hospitales, entre los heridos se encuentra el famoso Teniente Coronel González Tablas y el Teniente Coronel Legionario Millán Astray, al que opera el día 20.

El trabajo de Pagés en el Hospital Docker es continuo e incesante, especialmente cuando suceden los combates de Tizza el 2 de octubre, el de Atlaten y Segangan los días 10 y 11 del mismo mes o el de Tizza librado el 2 de noviembre. En estos días llegó a permanecer hasta 24 horas seguidas en quirófano. Por su comportamiento es felicitado por el Jefe de Sanidad del Territorio en oficio fechado el 10 de diciembre. Pagés no solamente espera en el Hospital la llegada de heridos, sino que cuando acontece el  avance de las tropas españolas se incorpora con su equipo quirúrgico a las zonas de combate. Estableció puestos quirúrgicos en Batel, Dar Drius, y Tistutin. Como comentó posteriormente el Coronel Médico Isidro García Julián: “…considerando Pagés que la suerte de los heridos de cerebro, vientre y hemorragia depende de ser prontamente intervenidos, se adelanta con su equipo”.  Con el hecho de incorporar los equipos quirúrgicos a la misma línea de combate, Pagés se adelanta treinta años a las modernas instalaciones de los equipos Quirúrgicos avanzados de la Sanidad de Campaña.

Hay muchos testimonios de los enfermos que fueron operados por Pagés o de aquellos que mostraban la esperanza, tras caer heridos, de que fuera él quien los tratara.         Otros consiguieron sobrevivir a pesar de lo grave de sus lesiones; el Teniente Alafont de Zapadores con el cráneo atravesado por un proyectil, el Capellán López del Batallón de la Princesa con herida explosiva de hígado, el Teniente Montero del Tercio con fractura de vértebra con compresión medular o el Teniente Urzáiz con una bala que le destrozó la vejiga. En el libro diario de una Bandera del Comandante de Infantería Francisco Franco Bahamonde, contiene un párrafo que reza; “La noche es triste en  Ambar; el Comandante Fontanes está muy grave, y todos saben lo que significa una herida de vientre con el hospital tan lejos. El doctor Pagés es toda la preocupación del herido; él podría salvarle. En la Legión se siente admiración por este notable cirujano, que ha librado a tantos legionarios de la muerte”. La familia relata un último testimonio que por su curiosidad merece la pena anotarlo. En 1936 la viuda de Pagés, Berta Bergenman, contrajo segundas nupcias con un inspector de policía llamado Corrales Guerrero. Al inicio de la Guerra Civil detuvieron a toda la familia, fusilando al inspector Corrales en los primeros día de agosto. Doña Berta temiendo por la vida de sus hijos, encarcelados con ella en la “Checa” en que se convirtió el cine Europa, consiguió hablar con el Comisario Político responsable de su seguridad. Al explicarle que los hijos que ella tenía no eran de su actual matrimonio sino de su anterior marido el doctor Pagés, el Comisario Político ordenó la inmediata puesta en libertad de toda la familia. Pagés había sido el cirujano que le curó las graves heridas que sufriera en la Guerra de Africa de 1921.

Con la conquista de Nador, Seganga, y Monte Arruit, el Protectorado se pacifica parcialmente y es repatriado un gran número de tropas y oficiales. Pagés regresa de nuevo a su destino en el Hospital de Urgencias de Madrid, incorporándose el 24 de diciembre.      En agosto de 1922 asciende al empleo de comandante continuando en el Hospital Militar de urgencias desempeñando su función de cirujano.

            A finales del mismo año publica en la Revista Española de Cirugía un trabajo que sin duda es uno de los mejores de sus artículos. “Heridas abdominales de guerra, mi experiencia personal”. Y desde el punto de vista quirúrgico es su mejor trabajo. En él se compendia toda su experiencia como cirujano en los Hospitales de Melilla, con heridos en abdomen por arma de fuego. Inicia el artículo intentando dejar clara su actitud frente a este tipo de heridos, teniendo en cuenta que durante la Gran Guerra las posiciones de los cirujanos se dividían en intervencionistas y abstencionistas. Pagés cree que lo indicado es la intervención inmediata de las heridas abdominales.

Critica a Bergman por su abstencionismo: “La frase de Bergman “yo no opero moribundos”, hizo un proselitismo que seguramente ha acarreado más perjuicios que ventajas”. También hace referencia a Delorme y a MacCormak; “…el último conflicto mundial era tan contrario a la terapéutica-quirúrgica, activa en esta clase de heridas, que Mac Cormak  pudo difundir como una verdad admitida, como axiomática su célebre frase  “a herida de vientre abstención” y Delorme, en una comunicación titulada: “Consejos a los cirujanos, presentada a la Academia de Ciencias de París el 10 de agosto de 1914, insistía en la necesidad de someter a los penetrados de vientre al tratamiento incruento como más favorable para los heridos”.

La razón principal que aducían los abstencionistas era la dificultad de practicar una intervención a un paciente en franco shock. Pagés no solamente niega este razonamiento, sino que incluso indica soluciones para sacar al paciente del shock. Lo que hoy en día llamaríamos reanimación preoperatoria. Para reafirmar su actitud intervencionista presenta su propia estadística: “En resumen: cuatro abstenciones impuestas, cuatro muertos”.

         Es curioso que la estadística que presenta en los puestos quirúrgicos avanzados es superior a la que obtiene en el propio Hospital Docquer, teóricamente mejor dotado, un 70% frente a un 52%. Probablemente esta diferencia se deba a la celeridad con que se operaban los heridos que eran evacuados a los puestos avanzados, mientras que transcurrían horas si la evacuación se efectuaba sobre el Hospital.  Pagés llega a afirmar que,  en gran parte, la actitud abstencionista de muchos cirujanos se debía al miedo de enfrentarse con una estadística elevada de mortalidad.

En agosto de 1923 solicita permiso para marchar de vacaciones a Cestona. Sale de Madrid con toda su familia el 24 de agosto, dejando en imprenta el que sería su póstumo trabajo “Aspectos quirúrgico del estreñimiento”.        Antes de partir para Cestona, Pagés entrega en el Ministerio de la Guerra una instancia solicitando su pase a la situación de supernumerario dentro del Ejército; esto le sería concedido el 20 de septiembre. Según su amigo Gómez Ulla, a Pagés ya le habían sugerido con anterioridad la posibilidad de abandonar el Ejército y dedicarse por entero a su clientela, pero hasta la fecha se había resistido e incluso acudió voluntario a la guerra de África.

         El viernes 21 de septiembre Pagés decide regresar a Madrid con toda la familia. Emprende la marcha a primeras horas de la mañana con el fin de llegar en el día a su destino. A 15 kilómetros de Burgos, en el término municipal de Quintanapalla, en la llamada cuesta de “la brújula”, el vehículo derrapa y tras dar varias vueltas de campana choca contra un árbol. Como consecuencia del golpe, una hija de Pagés, Ascensión, sufre la amputación casi completa de la mano izquierda, el joven Teodomiro se fractura una clavícula y Pagés fallece, al parecer, en el acto.

      Los restos son trasladados a Madrid el día 23 por ferrocarril hasta la estación del Norte, desde allí son trasladados entre una gran multitud hasta el Cementerio de San Lorenzo donde es enterrado. La muerte de Pagés deja inacabada su obra científica y por desarrollar una prometedora carrera de cirujano. Su precoz fallecimiento, murió a la temprana edad de 36 años, y el aislamiento científico y político de España contribuyeron de una forma decidida a que la obra de Pagés no fuera divulgada ni conocida en la comunidad científica.         

      En 1926, el Ministerio de la Guerra decide cambiar el nombre de Hospital Docker por el de Capitán Médico Fidel Pagés Miravé, en agradecimiento y reconocimiento a la labor asistencial desplegada por el doctor oscense en nuestra ciudad. “Sirviendo a la Patria, enalteció la ciencia” rezaba una placa conmemorativa en honor de nuestro cirujano en el quirófano de “su” hospital.

          Ahora que se está construyendo un nuevo y excelente Centro Sanitario en el mismo lugar donde operó Pagés y donde se ubicaba el Hospital que, durante ochenta y seis años, ha llevado su nombre, sería emotivo y de justicia que este nuevo Hospital Universitario conservara el nombre de aquel que hoy ya sí es reconocido como el verdadero y auténtico pionero de la descripción de la técnica conocida como anestesia epidural.

Capilla del Hospital de Cruz Roja


  

                La iglesia de las mujeres

           El 27 de septiembre de 1927 se bendijo la capilla de La Cruz Roja, cuyo callejón de entrada es una de las imágenes típicas de la ciudad, sobre todo con el más grande  Crucificado de Melilla y que cierra el pasadizo. Durante 70 años todos los melillenses pasaron por sus inmediaciones, ya que el de La Cruz Roja era el único hospital civil de la ciudad. Ambas edificaciones son obra y fruto de  mujeres, que pusieron todo su empeño en llevarlas a cabo.

          El Hospital se debe a Carmen Angolotti, Duquesa de la Victoria, llegada a Melilla en 1921 tras el desastre de Annual. La capilla es fruto del empeño de Concepción Prozurama, esposa  del Comte. Gral. Castro Girona, tal y como se puede ver en la placa conmemorativa sobre la entrada interior a la capilla.

          El Vicario eclesiástico José Casasola ofició la ceremonia que tuvo como madrina a Concepción Prozurama. Esta parroquia estuvo regida en un principio por los religiosos de la comunidad de San Vicente de Paúl y por este motivo, el altar mayor lo preside la Virgen de La Medalla Milagrosa, a quién en un principio estuvo encomendada la capilla. El Vicario estuvo auxiliado por los capellanes Alonso y Foncillas.

           En esta capilla tuvieron especial preponderancia las mujeres, tantos las ya mencionadas, como las integrantes que componían la Junta de Damas ( la viuda de Ostáriz y las señoras Del Pozo, Antoine, Cremales y Carcaño), así como las damas enfermeras y hermanas de San Vicente de Paúl.

           La enfermera Lucía Ascof cantó “la misa pontifical de Perosi” y la señora de Del Pozo “el Ave María de Luzzi”. También cantaron la tiple señora de Sastre y las jóvenes Domínguez, Jiménez Salinas y Sánchez Medina, en un coro dirigido por el organista Pedro Arcas y el maestro Tijero.        

                          La capilla de Concepción Prozurama

        El Vicario Casasola dedicó su homilía a resaltar que la capilla se debía al empeño personal de Concepción Prozurama: “Esta capilla es hija vuestra. Permitidme que en nombre de todos, en nombre de Cruz Roja, de todos los aquí presentes y de Las Hijas de La Caridad os dé la enhorabuena. Que Dios os bendiga”.

          Ornamentación y sistema Larrucea de enladrillado

         El proyecto fue ejecutado por el arquitecto Juan José Larrucea según el proyecto de su padre José de Larrucea y con algunas modificaciones sugeridas por Carmen Angolotti, Duquesa de La Victoria.

         La iglesia estaba conectada al hospital de La Cruz Roja, de manera que los enfermos pudieran oír misa desde un lateral. Es de cruz latina y de estilo románico. Los techones y contrafuertes son de hormigón armado y los muros realizados por el sistema patentado “Larrucea”. El sistema surge de la necesidad de sustituir los soportes tradicionales de madera y hierro, escasos y caros en aquellos años, por arcos de ladrillos, lo que a la larga dotaba a la edificación de un aspecto y constitución muy sólidos. El sistema lo inventó Juan de Larrucea y la primera edificación se realizó en Baños de Cerrato (Palencia), concretamente la iglesia de La Asunción en 1919.

         La solidez del edificio es evidente, ya que 80 años después de su construcción, no ha necesitado ninguna reparación importante, salvo las relativas a su habitabilidad y acondicionamiento. Las paredes y las bóvedas imitan a la piedra y fue construida en poco más de una año, con un coste total de 102.000 ptas. 

                   Las vidrieras están inspiradas en la catedral de León y fueron pintadas por el legionario y artista Mario Chalón y su compañero José María Ferreira. La santa titular de la Iglesia y a cuya advocación fue dedicada es la Virgen de la Medalla Milagrosa, aunque actualmente está bajo el amparo de San Francisco Javier, cuya imagen puede verse en el altar mayor y en el lado derecho.   Cuenta también con una réplica a tamaño completo del Cristo de Limpias, la única existente en Melilla. Fue donada para la ocasión por la madrina e inspiradora de esta iglesia, Concepción Prozurama, esposa del Comte. Gral Alberto Castro Girona.  Sus mármoles, el techo artesonado de la entrada y su mobiliario pueden verse sin grandes cambios desde su inauguración.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/10/10/el-cristo-de-limpias-de-la-cruz-roja-de-melilla/

          

Los Agentes Comerciales de Melilla


         Los agentes comerciales o representantes de comercio tienen su propia Cámara de representantes. Hasta el año 2007, en el que falleciera quien era su penúltimo presidente, José Ruiz Vacca, todas las mañanas permenecía abierta atendiendo a quien se pasase por allí, que cada vez eran menos personas. Este tipo de actividad económica fue muy extendida hace unas décadas. Su sede  siguen estando en el número 2 de la calle de Cándido Lobera, en el primer piso. Tiene salón de plenos y el mostrador desde el que ejercía su labor de coordinación Pepe Vacca, el único melillense que poseía título nobiliario.

            Durante la etapa franquista, santos y vírgenes se convirtieron en los patrones rectores y protectores de cualquier actividad gremial, ya fuese económica o de cualquier otra índole. Ante un Estado que más que proteger, vigilaba a los españoles, la gente buscó el amparo en donde pudo. Tengo un libro en donde se explica cual es la actividad propia de cada santo o virgen, pero hoy no valos a hablar de esas cosas.  Algunos/as lectores/as piensan que la presencia de lo religioso es demasiado fuerte en El Alminar. Ante este aserto expongo la realidad de las cifras, que dice que de 503 temas publicados, solo 47 están etiquetados como religiosos, lo que supone algo menos del 10% de los temas tratados. Intento compensar los temas y las publicaciones, para romper monotonías y factores dominantes.

        En una pequeña sala de reuniones, que es a la vez el despacho del presidente de la Cámara, actualmente creo que es José Imbroda (ya me corregirán si me yerro), existe una pequeña ornacina con una virgen, la de  La Esperanza, que tiene un ancla a sus pies, puesto que es la que  ejerce el patronazgo de las transacciones comerciales. El primer comercio que protegió o amparó una virgen , fue uno muy lucrativo, el de prisioneros cristianos en manos de los sarracenos, que eran capturados por los piratas berberiscos. Miguel de Cervantes fue uno de los más famosos prisioneros intercambiados bajo este actividad comercial. En este tipo de actividad , la de los cautivos cristianos, emergió la Orden Mercedaria, o de Las Mercedes y de ahí surgió el culto al Cautivo, o Jesús de Medinaceli.

     El caso es que Pepe Vacca nunca supo decirme en qué fecha se donó esta imagen ni cuando fue bendecida. No pude encontrar dato alguno, pese a que registré varios de los posibles años, en El Telegrama del Rif. En otra ocasión, buscando fotos y otras historias, los miembros de la Cofradía del Cautivo y del Rocío, me dieron algunas de sus fotos históricas, en donde aparecían dos fotografías del acto de la bendición de esta imagen. La traigo aquí, por si la inmensa erudición de Imparcial en este ámbito, puede ayudarme en esta labor de datación de la imagen. En cuanto dispongamos de una fecha aproximada o precisa, podremos localizar e identificar a todos los que están en la fotografía.

2002. Odisea en el fascio


                             La  runa sigel puede ser recta

    El Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas se creó en 1999, para luchar por la eliminación de la simbología franquista existente en Melilla. Hicimos campañas de diversos tipos. Artículos de prensa, señalar con color malva los monumentos y placas de Franco en nuestras calles, conferencias, conciencación ciudadana. Nos cupo  el honor de haber iniciado esta reivindicación en Melilla, a la que siguieron luego otras ciudades de España. A Franco se le pintó de rosa en El Ferrol, o de rojo en Madrid.

      Desde entonces hasta hoy, sin ser completa la desaparición de esta simbología en Melilla, el avance  ha sido grande. Cayó el arruinado monumento de Los Alféreces Provisionales, se quitaron las placas de bronce de La Comandancia General, se tiró abajo el escudo franquista del Campus Universitario o se tapó el águila del antiguo  edificio de Correos. Fueron varios los éxitos aunque todavía queda trabajo por hacer.También se consiguió que, 20 años después de aprobarse, se instalara una placa con el nombre de: Avenida de La Democracia en la calle que lleva ese nombre.

     En 2002, cuatro integrantes del Cocissfra, fuimos juzgados, bajo la acusación de haber pintado de malva, el monumento de la Plaza Héroes de España. Tres fuimos absueltos y solo uno fue condenado. Pagamos costas y multa. El caso es que dentro de la campaña de concienciación, editamos un folleto en el que dábamos forma a nuestra teoría de que la runa sigel, está encubierta bajo las alas del águila de San Juan. En la foto con la que ilustrábamos el texto, puede apreciarse que «la sigel», también puede dibujarse o representarse de modo recto, lo que la asemeja aún más, al diseño del monumento, ideado por el arquitecto Enrique Nieto, reconocido y prestigioso miembro de Falange.

              Pero mejor que cualquier cosa que pueda explicarse es mostrarlo, para que cada uno saque sus conclusiones. Y esta no es todavía la última palabra que diremos sobre este monumento.

          Nota: La donación de varios ciudadanos y la colaboración de UGT, nos permitió hacer frente a las costas del proceso. Carlota Leret O´Neill nos apoyó humanamente y depositando los 9000€ que nos exigieron como fianza y que al final no fue ejecutada.