En el interior de una cueva mora


                  La población bereber del norte de África, presente en la zona desde tiempos inmemoriales, desarrolló una alta capacidad para la excavación de cuevas y túneles, que podían servir como refugios, almacenes, pasadizos de comunicación. Los bereberes, sea cual sea su origen,  constituyeron la base poblacional de la conquista musulmana de la península ibérica. En Guadalajara, en las islas Baleares, en el Reino nazarí de Granada, dejaron abundantes muestras de este tipo de infraestructura, de utilidad tanto poblacional como defensiva. En todos lados se las conoce como «cuevas moras», salvo en Melilla, en donde se las cataloga como  púnicas.

         Toda Melilla está llena de cuevas de este tipo, y muchas de ellas siguen siendo utilizadas para las mismas funciones que antaño. La he visto excavadas en la roca y en uso como cabrerizas, en la zona que lleva ese nombre. He localizado ese tipo de refugios y excavaciones (bien  naturales o artificiales), en el barranco de Horcas Coloradas, que luego fueron utilizadas como infraviviendas por la población española, en los inicios del siglo XX.

             Melilla y en las zonas de España que un día fueron fronteras entre cristianos y musulmanes, servían como parapeto a las incursiones de los ejércitos que se disputaban el solar ibérico. En la España actual, quedan todavía multitud de leyendas sobre tesoros escondidos en «las cuevas moras», ante la inminencia del avance cristiano. Ninguno de ellos se ha encontrado jamás, quizá porque la memoria de su localización se perdió con la población hispano morisca expulsada entre 1492 y 1611.

                                    Interior de una cueva en Melilla

          Esta cueva en la que ha entrado El Alminar la ha visto casi todo el mundo en Melilla. El tramo de las fotografías comunica la plaza de Armas con la Ensenada de Los Galápagos. Es muy angosto y solo puede pasar por ella una persona de mediana estatura  o alguien ágil y esbelto. Su función primordial pudo ser la de comunicación, escape o rápido acceso desde la playa hasta lo que era la zona de comercio o medina de la Melilla musulmana. Con las llegada de los españoles en 1497 toda la zona sufrió una transformación profunda, que llegó a ser total en los siglos posteriores.

             La parte alta de lo que es el auditirium al aire libre, llegó a ser utilizado como prisión hasta el siglo XIX. Los galeotes y desterrados de Melilla cumplían aquí sus penas de rpisión en condiciones tales, que la alternativa solo era la muerte o el intento de fuga hacia el campo rifeño y la conversión al islam. Son los renegados de Melilla, un interesante aspecto de la historia melillense que sólo trata un libro: «Las memorias del ayudante Álvarez».

          Toda la zona se está derrumbando. La rehabilitación consistirá en cegarlo todo y anularlo para su estudio o visita. Pese a que el orígen histórico y los añadidos posteriores se mezclan, la zona conserva un alto interés para los investigadores.

El disputado premio del Sr. Margallo


                   Las razones de un reconocimiento honorífico

             Las razones para otorgar el título de Hijo Adoptivo de Melilla al Ministro García Margallo en 2012, son exactamente las mismas que para no haberlo hecho desde 1982, fecha en la que dejó de ser diputado de UCD (Unión de Centro Democrático) por Melilla, tras las elecciones de octubre de 1982, ganadas por los socilistas de Felipe González. No voy yo a cuestionar las capacidades o méritos del Ministro Margallo, ni a señalar defecto alguno. Vamos solo a enfrentar los hechos a la historia.

    Premiarlo ahora y decir que ha sido el mejor diputado por Melilla de toda la historia y que su decicación a Melilla ha sido permanente, es simplemente reescribir la historia. Lo que decía Alianza Popular (matriz del Partido Popular)  en 1982 era justamente lo contrario: «El señor García Margallo, persona inteligente donde las haya, de filiación melillense desconocida, experto nadador de las innumerables crisis de la UCD……El señor Margallo, que con poca frecuencia nos visita..». La carta, que es una réplica a una previa entrevista del diputado Margallo, y que califica su gestión por la ciudad como nula, fue publicada en El Telegrama de Melilla el 13 de agosto de 1982.

                 La reforma del Código Civil en materia de nacionalidades

           El 28 de abril de 1982 una nota del Congreso de Los Diputados informaba de que se había aprobado una reforma del Código Civil, en materia de nacionalidades, que tendría gran incidencia para Melilla. En realidad supuso el bloqueo del acceso a la nacionalidad española por parte de los musulmanes residentes en Melilla. Este hecho desencadenará a finales de 1985 el movimiento de los rifeños melillenses por sus derechos civiles y el estallido social de 1986*. Será un problema que tendrá que arreglar el PSOE, con los diputados elegido ese año (José Luis Estrada, Julio Bassets y Miguel Angel Roldán. Los que sustituyeron a la UCD de Margallo.

             Es verdad también que nadie supo prever las consecuencias de esa reforma llamada ya para siempre como «la reforma Margallo». En los días previos y posteriores, desde las formaciones políticas existentes, nadie hizo el más mínimo comentario. Solo el periodista Ricardo Crespo, desde una columna llamada El Alminar, intentó hacer un bosquejo de las posibles consecuencias de la reforma y de las obligaciones a las que debía atender. Ricardo Crespo publicaría posteriormente un libro titulado «Melilla en el aire», y acabó sus días en la ciudad con fama de maldito y anti melillense. La Melilla de 1982 era muy dura, nacionalista y muy intolerante. Alianza Popular era por entonces derecha extrema y la moderación política corría a cargo de UCD. Los rifeños melillenses solo eran percibidos entonces como quinta columnistas, como el enemigo alojado dentro del caballo de Troya. La expresión de la época, acuñada o recogida por el Cronista Mir Berlanga era la de: » La marcha de la tortuga».

                  El fin de UCD y la separación de los tres parlamentarios

       UCD estalló, en ella se quedaron el diputado García Margallo y en esa formación acabó sus días. Fue leal hasta el final a la formación política ucedista, desde la que se pilotó la llamada Transición política. El otro senador leal fue el doctor Juan Ríos, que permaneció fiel al que fuera el alma mater de La Transición, Adolfo Suárez, uno de los políticos a los que más le debe España. El doctor Juan Ríos se fue con el CDS (Centro Democrático y Social) de Adolfo suárez y desapareció políticamente con él. El buen alcalde Rafael Ginel Cañamaque decidió no presentarse a las elecciones y al año siguiente entregaría el testigo de la Alcaldia de Melilla al socialista Gonzalo Hernández.

                                   Premiar sin ofender nadie

           Se puede premiar a quien se quiera y siempre habrá quien acepte esas razones y quien no. Hacerlo diciendo que «estos fueron los mejores de todos», incluyendo a quien hace la entrega del premio, supone un cierto agravio gratuíto a todos los representantes políticos que ha tenido Melilla. Mas acertado uno y menos acertados otros. En cualquier caso, sus «enemigos» de AP destacaban siempre su gran inteligencia política.

                                      Mi mundo en 1982

                   En marzo de 1982 yo había concluido mis 20 meses de servicio militar, pasando a la reserva como cabo 1º de Infantería. Dos meses más tarde y tras acudir al grupo ecologista CEDENA (Colectivo Ecologista para la Defensa de la Naturaleza), embrión de cualquier grupo ecologista de Melilla. En octubre de ese año, fuí candidato al Senado por un una formación política de ideología trotskita, el partido Socialista de los Trabajadores. Nos retiramos  para no restar votos a la candidatura del PSOE.

        Nota: * La Ley de Extranjería en 1985, de Fernando Belmonte. Edición del Instituto de Las Culturas de Melilla.

Día de Melilla, 2012


        La maldición de la conquista de Melilla

                         Un Consejero honesto,  Martín Galindo, dice a los Reyes Católicos aquello que debe decir y no lo que esperan oír, formuló la maldición de Melilla de una manera precisa en 1494: Melilla es una ciudad rodeada de moros alárabes, que antes será carnicería de cristianos  que población de ellos. La contundencia de la afirmación hace desistir a Los Católicos del empeño de conquistar la ciudad, tal y como había sido establecido en el Tratado de Tordesillas en ese mismo año. Martín Galindo dijo esto tras visitar la ciudad y su entorno en el año 1494. Será el único que escapará a la maldición por negarse a participar en la conquista de la ciudad. No ocurrirá lo mismo con todos aquellos que de una manera u otra participasen en el hecho de la Conquista o la propiciasen en algún modo, como los alguaciles traidores. A todos les alcanzará la muerte en un plazo no superior a diez años.

            En 1504 fallecerá la propia Reina Isabel, que felicitó al III Duque de Medina Sidonia por la conquista de Melilla, calificándola como “muy querida”. Tres años antes, en 1501 murió en combate en la Serranía de Ronda el insigne Secretario Real Francisco Ramírez de Madrid, apodado “el artillero”, quien viajó a Melilla en uno de los viajes de reconocimiento junto a Pedro de Estopiñan, y del que dicen diseñó el operativo de la conquista militar. En 1505 morirá de extraña y no aclarado manera el propio conquistador de Melilla, Pedro de Estopiñán. Juan de Guzmán, III Duque de Medina Sidonia y de quien se dice que pudo comandar la expedición de conquista, falleció en 1507. Cristóbal Colón, el almirante de la Mar Océana, murió en Valladolid en 1506. Cristóbal Colón opinó y desaconsejó la conquista de la ciudad, añadiendo que retrasaría los viajes a América. Al final se plegó a los deseos de la Reina Católica y accedió a que parte de la flota española participase en la conquista de la ciudad norteafricana.

        El fin de los alguaciles traidores y de su linaje en España

               Un grupo de pobladores de Melilla, entre los que estaba el propio caíd de la ciudad,  entabló contacto con las autoridades de Castilla para ceder o facilitar la conquista de la antigua ciudad omeya. Enterados los habitantes de este intento de traición, se sublevaron y expulsaron de la ciudad a los alguaciles traidores. Pese a todo, ellos se presentaron a Los Reyes Católicos y pidieron lo suyo, que se les entregó en forma de terrenos en las inmediaciones de Torrox y de La Axarquía. Tras la primera sublevación de La Alpujarra y de todos los territorios moriscos a principios del siglo XVI (1501-1505), los alguaciles traidores y sus familias, que adoptaron el apellido de Melila o Melulo (los de Melilla), fueron despojados de sus tierras. Algunos prefirieron el regreso voluntario a Marruecos, otros fueron directamente expulsados. Los que quedaron en España perdieron todas las propiedades que habían obtenido por “su traición”. El fin total del linaje de los Melila se produciría en la última y definitiva sublevación de la población morisca, a finales del siglo XVI. Allí destacó entre todos, según el relato de Hurtado de Mendoza, el general Melulo, quien al final no tuvo más remedio que acabar defendiendo a los de su Fe y los de su etnia.

            2012, de Pedro de Estopiñán a Juan José Imbroda

            La legitimidad histórica y política asiste al Presidente Imbroda, 515 años después de la conquista de Melilla, tanto a él, como a todos los que le han precedido en el cargo. La línea de soberanía histórica de España no ha sido interrumpida desde entonces. Sin embargo, la historia de Melilla es esta, la que hemos contado en estos dos días. La conmemoración de la conquista es un invento histórico del franquismo. Melilla no va a dejar de ser española porque se traslade la celebración de día. Tampoco vamos a perder un ápice de los derechos  históricos que Melilla ha consolidado a lo largo de los siglos.

        Hay otra fecha, la del 7 de junio de 1556, que comienza a abrirse paso, fecha en que Melilla de modo real y efectivo se incorporó a la Corona de España. Llevo reivindicándola en solitario desde hace una década. Buscar una fecha que sirva para el futuro de Melilla exige el consenso y el debate de todos. El 17 de septiembre es una fecha del pasado. Mientras se mantenga, Coalición por Melilla no puede asistir a la misma, pues han hecho de esa postura una cuestión de identidad,  y mientras CpM no acuda, el 17 de septiembre pierde casi todo su sentido. Siempre hay otro modo de ver las cosas, siempre hay dos caminos a seguir. Veremos si se deciden por el que suponga un futuro amplio para todos. Si piensan más en el porvenir de los melillenses que en el futuro propio.

Pedro de Estopiñán, una historia oscura


 

        ¿Murió El Conquistador de Melilla en la indigencia?

Enrique Delgado 

               Pedro de Estopiñan, el oscuro contable de La Casa de Medina Sidonia, pudo haber muerto en la indigencia, envenenado o por ingerir comida en mal estado. Todo lo relacionado con la conquista de Melilla, hecho que se sigue presentando a los melillenses en formas adulteradas, sigue envuelto en la oscuridad más profunda.

                  No hay acuerdo sobre la fecha, que la propia Casa Ducal sitúa en 1496 y la Casa de Niebla en 1497. Decidirse por una u otra fecha aun es difícil y más si se lee la comparación y análisis que establece Joaquín Rodríguez Puget en “Crónicas de una Fortificación”. Sin embargo las Crónicas oficiales no dudan en señalar el objetivo por el que se llegó a estas costas. La de Pedro de Barrantes lo explicita sin género de dudas: “Juan de Guzmán envió una armada a África para ganar, reedificar y poblar la ciudad de Melilla, que era de moros”.

           Hay que hacer notar los tres verbos que emplea para describir la acción: Ganar por conquistar, reedificar que no fundar o sacar de la nada y poblar de nuevo. Es obvio que los habitantes de Melilla sabían lo que se les venía encima, la mayor y más poderosa flota del Mundo, por lo que lejos de presentar batalla, decidieron dejar el terreno vacío para luego intentar la reconquista de Melilla. El error táctico fue mayúsculo, porque habiendo estimado bien la envergadura del ejército que iban a enviar los castellanos a conquistar la plaza, subestimaron la capacidad de los ingenieros y militares para reconstruir las defensas y sostener cualquier acometida sobre la ciudad recién conquistada. Resulta obvio señalar también que el ejército enviado a Melilla, era el que había conquistado todo el Reino Nazarí de Granada en apenas 10 años. La resistencia era inútil y cómo había observado uno de los exploradores de la época, la potencia de los guerreros de la zona de Melilla, no era ni siquiera comparable a ninguno de los ejércitos que defendieron las principales ciudades del Reino de Granada.

          Pedro de Estopiñan, un oscuro final

   Pedro de Estopiñán, el oscuro contable de la Casa de Niebla ha dejado para la historia poco más que su nombre. Probablemente, la atribución de la conquista de Melilla se le asignó con posterioridad, como única forma de paliar el final precipitado y enigmático de su vida, cuando visitaba el Monasterio de Guadalupe en 1505. Quizá sus hermanos Bartolomé y Francisco quisieron perpetuar la memoria de un hermano, que los acompañó en diversas aventuras guerreras, pero que no tuvo suerte alguna en la vida.

         En 1947, el Ayuntamiento de Melilla llevó a cabo unas jornadas históricas con ocasión del 450 aniversario de la conquista y ocupación de Melilla. En la etapa franquista no había necesidad de buscar subterfugios y leyendas de alguaciles traidores para justificar una conquista, la de Melilla. Los conferenciantes fueron Tomás García Figueras y Hipólito Sancho Mayi, quien realizó una profunda investigación histórica sobre lo poco que podía saberse del hombre al que se atribuyó la conquista de Melilla.

        Casado con Beatriz Cabeza de Vaca, a la que dejó con tres hijos pequeños, que hubieron de ser amparados por familiares, hasta que ya con cierta edad pudieron emigrar emigrar a Canarias, Perú o Argentina. Probó suerte con el comercio de todo tipo de mercaderías, y parece ser que fue el precursor de la exportación de vinos de Jerez, localidad en la que desarrolló la última etapa laboral de su vida, terminada de modo abrupto en Guadalupe ( Cáceres). Los últimos años, tras la conquista de Melilla, los pasó acuciado y reclamado por acreedores. Ostentó varios cargos de honor, como ser un 24 de Jerez, pero que no le reportaban beneficio alguno y quizá, muchos enemigos. Las conferencias de 1947 sirvieron para corregir en 11 años la fecha de su muerte (de 1516 a 1505) y fueron las primeras en las que se investigó, con rigor histórico, tanto la figura del supuesto conquistador de la ciudad, como el propio hecho de la conquista. En la interesantísima conferencia de Hipólito Sancho Mayi, nos enteramos que hubo tres expediciones previas al propio hecho de la conquista y que para preparar y facilitar el desembarco, se conquistaron varias pequeñas villas del entorno de Melilla, o sea, que antes de iniciar el desembarco, se creo un pequeño cinturón de seguridad.

         Notas: https://elalminardemelilla.com/2012/05/15/melilla-ano-1497/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/27/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-yiii/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/23/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-ii/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/22/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-i/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/16/en-busca-del-dia-de-melilla/, https://elalminardemelilla.com/2011/06/07/7-de-junio-el-verdadero-dia-de-melilla/

La doble cruz del capitán Casado Escudero


      Historia de un superviviente de Igueriben, fusilado por Franco

    En 1999, en absoluta soledad, frente a la fría tiniebla del franquismo me decidí a publicar «La historia nunca contada de la sublevación de Julio en Melilla». Cuando empezé a publicar la historia de lo sucedido, no sabía lo que me iba a encontrar. Contaba solo con el apoyo de mi mujer y un libro titulado: «Historia de una mujer en la Guerra de España», de Carlota O´Neill. No tenía ningún plan previsto, ni siquiera un guión. Rescataba nombres, datos, semana a semana y cada cual era distinta a la anterior. Apenas repasaba lo publicado, había acumulado cierta cantidad de expedientes militares y poco más. Consultaba el Registro del Cementerio de Melilla día a día y hacía las anotaciones en papel reciclado, con lápiz y bolígrafo.

                                  Luis Casado Escudero

       Un amigo me habló del capitán Luis Casado Escudero,natural de Pontevedra, superviviente de Igueriben en 1921, militar de ideas avanzadas, abogado, propuesto para la Cruz Laureada de San Fernando, concesión que por supuesto le fue rechazada. Los militares africanistas, profundamente resentidos, se la negaron siempre, como al Regimiento de Cazadores de Alcántara. Una deuda ha sido resuelta este año, la del capitán Casado sigue pendiente.

        En el cementerio de Melilla consta que sus restos mortales fueron entregados en la mañana del día 23 de julio de 1936, supuestamente fue fusilado junto a los también militares Virgilio Leret Ruíz (comandante de Aviación) y los alféreces del mismo cuerpo Luis Calvo Calavia y Armando González Corral, aunque este extremo nunca ha podido ser comprobado.

                Carta de despedida del Capitan Casado (23/07/1936)*

                     Sr. D. José Mendez, mis hijos y su esposa y toda familia.

          ¡ Queridos padres, hijos y hermanos !

   Es la hora de la verdad pues dentro de unas horas me van a fusilar. Nunca se avergüencen de mí. Muero inocente y pensando en vds, a los que tanto he querido y quiero: Muero henchido de gratitud y cariño para todos vds., pensando en mi Finucha (apelativo de su esposa Serafina fallecida en 1934), que es la única mujer a la que he querido. Cuidad a esos niños a los que quise y quiero con locura, que se acuerden siempre de mí. Recojan todo lo que aquí tengo en la Casa de Baños y mi último ruego. Cuando sea el tiempo oportuno recojan mis restos y llevenlos al lado de mi Finucha y que mis hijos me lleven flores. Es una injusticia lo que conmigo hacen y para qué más. No se olviden de llevar los restos al lado de mi Finucha. Adios, hasta siempre, acuérdense de quien los quiso y los quiere. Muero pensando en Tito y Adelina; (sus hijos).

  Nota: La carta de despedida me fue entregada por José Mª Lagunilla, yerno del capitán Casado, en 1999. Es de las pocas que se conservan y la primera que fue publicada. Por supuesto que los vengativos militares franquista nunca cumplieron su última voluntad. En estos días en los que se rememora lo sucedido en Annual, no he podido evitar acordarme del capitán Casado, el que nunca será homenajeado, héroe verdadero de Igueriben, junto al comandante Julio Benítez. Esta es la vergüenza de la historia de España. 

La leyenda de la estatua del intocable


                     Historia de la última estatua de Franco de España           

      En noviembre del año 2000, el Grupo de Grafiti Antifranquista, pintaba la estatua de Franco, situada entonces en su emplazamiento original, enfrente de la puerta de La Marina. El comandante Franco había permanecido inerme y olvidado durnate dos décadas, desde que la estatua descendiera del cielo en 1979 y se asentara sobre su pedestal. Melilla quedó sorpendida y sobrecogida, incluso el gobierno de entonces dijo que iba a preparar un plan sobre monumentos franquista, para ver cuáles se retiraban y cuáles se desplazaban de su ubicación. Esto sucedió elo 16 de noviembre en Melilla y una semana después, 22/11/2000, Franco transmutaba de color cual cameleón, y en El Ferrol pasaba del malva al rosa. Madrid pintaba su estatua de color rojo intenso y el debate nacional sobre la presencia estatuaria de Franco en sus calles estaba iniciado. Melilla había sido la primera, que no la adelantada en esta «ola» reivindicativa nacional.

             El 23 de febrero, el entonces dirigente ugetista Dionisio Muñoz, protagoniza su acción más sonada y emblemática.  Ante toda la prensa de Melilla, o sea, con luz y taquígrafos, pinta por completo de color rosa la efigie del dictador, en escalafón de comandante. La perplejidad de Melilla es absoluta, tanto que el propio Presidente de La Ciudad, Juan José Imbroda, afirmó sentirse anonadado por lo sucedido con la estatua de Franco. Observen, en la fotografía del diario Sur, la amenazante mirada con la que el dictador mira al dirigente ugetista, empequeñecido ante la pavorosa efigie, y al que parece que va a abatir de un momento a otro, como en las leyendas de Gustavo Adolfo Becquer. Es una estatua que da miedo por su tamaño y sobre todo por la cercanía con la que está colocada. No hay rejas ni fosos que la protejan o que nos defienda de ella, y a la que  cualquiera puede acercarse.

                 Un intenso debate se produce en la ciudad, que se vuelva dividir entre abolicionistas y proteccionistas. Franco sigue dando miedo en la ciudad, en donde existe una vieja leyenda urbana que dice que: «El que toque a Franco en Melilla, pierde las elecciones». Pese a toda la belicosidad de los franquistas,  y las denuncia judiciales contra los miembros del Colectivo Ciudadano para la Supresión de los Símbolos Franquistas, se gana la batalla mediática, y caerán monumentos y escudos emblemáticos del franquismo, como el  de los Alféreces Provisionales y las placas de bronce de La Comandancia.

                              El  PSOE lo intentó en 1991

         Es quizá una historia olvidada que interesa ahora recordar, pues origina la leyenda de la que hemos habalado antes. El entonces 1er Tte. de Alcalde Román Dobaños Mourín, del partito socialista,  intentó retirar la estatua de Franco en 1991 y para ello construyó un basamento igual frente al acuartelamiento de La Legión, lo que originó el inmediato ruido de sables. El proyecto contó con la firme oposición del bunker franquista, en realidad siempre se han opuesto, y forzó al Ayuntamiento socialista de Gonzalo Hernández a retirar el proyecto de traslado de la estatua. El lugar en el que iba colocarse la rertirada estatua del comandante, fue ocupada en 1993 por otra, que representa a un legionario entregando un anfora a una niña, en una metáfora de la protección que La Legión ha otorgado a la ciudad.

                  El PSOE perdió sorpresivamente las elecciones municipales de ese año, que ganó el PP de Ignacio Velázquez, por 12 concejales frente a los once socialistas. El Partido Nacionalista Español de Melilla sacó dos concejales. En ese punto arranca la leyenda que todos temen en la ciudad.

            El Consejero Rafael Marín también intentó retirar a Franco

     En el año 2005,  el entonces Consejero de Fomento de Melilla Rafael Marín intentó una retirara subrepticia de la incómoda estatua. El bunker reaccionó de modo fulminante y alertaron a sus bases. Cual oriflama, volvieron a hacer ondear el mito de la leyenda franquista y el intrépido Consejero hubo de buscar un rápido y escondido emplazamiento para la amenazante estatua. No lo volvió a intentar jamás. Escribí un artículo que todavía puede encontrarse en internet: «La estatua errante de Francisco Franco». Desde entonces, la gente pasa por allí pero nadie se atreve a mirarla a los ojos. Es como una esfinge malévola, que enciende su mirada y fulmina a quien se atreva a moverla de su sitio.

Nota: http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/217168/index.php

El Carmen en Melilla, tradición y curiosidades


         Melilla ya no tiene flota pesquera. Es una actividad que decayó tras la independencia de Marruecos en 1956  y el progresivo control del vecino país sobre sus aguas territoriales. Pese a no tener ya flota el recuerdo de la Virgen del Carmen, patrona de la marineria y del barrio pesquero del Industrial sigue vivo. Curiosamente, la única flota pesquera existente en la bahía de Melilla se echa a la mar diariamente sin patronazgo alguno, salvo el que ejerce de modo completo Al-Lah, el Dios único de los musulmanes.  Un 16 de julio de hace ya muchos años, me fijé en ese detalle.  La Virgen del Carmen era traída a la playa de Melilla en un barca, mientras decenas de embarcaciones hacían sonar sus sirenas, justo en el instante en que la flota pesquera de Beni Enzar salía del puerto camino de la pesca, de modo silencioso y constante. No había reparado en ese detalle hasta ese momento. La universalidad de las cosas no existe, todo es relativo. No puede imponerse a otros nuestra visión de las cosas.

     Profundicé en el tema y leí que los sarracenos nos llamaban a los cristianos, en la época de las cruzadas y de las guerras con el Islam: «los trinitarios o politeístas». No podía comprender cómo podía denominarnos seguidores del Dios Único, si distinguíamos tres personas (Padre, Hijo y Espírtitu Santo), en un mismo nombre. Recuerdo que de pequeño, cuando mis padres me llevaban de viaje y veía una y mil vírgenes de nombres distintos preguntaba siempre lo mismo. ¿Por qué si la virgen es la misma, en cada sitio se la conoce de un modo diferente?.  La respuesta, ya viniese de mis padres o de mi tía Carmen, que era la entendida en estos temas, no variaba: «Todo es lo mismo, da igual el nombre que se le ponga, aunque sean mil». Luego de mayor he comprobado  que no es la mismo ser de la Soledad, que de Los Dolores. Cada uno reza solo a su virgen.

        Para complicar más las cosas, descubrí hace poco que en toda la cristiandad oriental no existen nombre de vírgenes, que La Virgen es solo Madre de Dios y que de los mares, pasada la isla de Sicilia, se encarga única y exclusivamente San Nicolás.

                 El día del Carmen en Melilla

      Los romanos tenían una religión de Estado y eran muy respetuosos con sus dioses y sus tradiciones. Además, eran muy superticiosos y en los días de fastos, como este del Carmen, interpretaban cualquier indicio o auspicio, para saber si traía buenos o malos augurios. Desde luego, el día del Carmen no ha podido ser peor. Por primera vez en muchos años, la imagen de La Virgen no ha podido ser desembarcada por el agua, pues hoy arreciaba el temporal de levante. Desde luego, si esto es un augurio de lo que se avecina y de lo que tenemos encima, está claro que el signo está acorde con los tiempos.

        Una procesión, la del barrio del Industrial y de los antiguos vecinos de los bloques de pescadores de Corea (Marqués de Valterra y Rodrigues Lizón). Una verbanilla popular en lo que fue el barrio de pescadores. Una misa de autoridades y  dos misas diferentes, de asociaciones diferentes, en dos iglesias de Melilla. La primera en la sede tradicional y parroquial de la Virgen del Carmen, la parroquia de San Agustín, la otra en la iglesia arciprestal. También hubo su verbena y colocación de flores en el barrio del Mantelete, en donde antaño estuvo el Hogar del Pescador.

                ¿ La virgen del Carmen patrona de Melilla ?

     Me contaron que hubo un tiempo en que cierta parte de la población, con ciertos sectores de influencia, intentaron que la virgen del Carmen fuese proclamada patrona de Melilla, de hecho, la imagen existente en el templo patronal, presenta a una virgen del Carmen sedente, algo bastante inusual. Todo chocó con la firme voluntad de la guarnición melillense y de casi toda la población, que siempre consideraron a La Victoria, como la única patrona de Melilla.  Hay indicios que apuntalan la posible «conspiración» en favor del Carmen y es que la imagen de La Victoria estuvo extramuros hasta bien entrado el siglo XVIII. Todavía hoy nadie ha señalado el emplazamiento de la última ermita de La Victoria en el Barrio del Mantelete.

       Al ahondar más en las vicisitudes de la proclamación de La Victoria como patrona, se hace constar que el alcaide Villalba y Angulo ordenó cerrar Melilla a cal y canto y encerró a los capuchinos en la Iglesia de la Concepción hasta que no proclamaran a La Victoria como patrona. ¿Porqué esa resistencia y sobre todo, en favor de quién?. En Málaga, la imagen de La Victoria entró con las tropas que conquistaron la ciudad en 1487,  e inmediatamente se erigió la ermita. Nadie discutió nunca su patronazgo. En Melilla solo son claros los hechos y a veces, ni eso.