Las caleras de Melilla


Últimos restos de la industria de la cal,  en Melilla

  En diciembre de 2010 encontré este resto de una antigua calera en la calle Arroyo de Mª Cristina. Fue una sorpresa, porque no pensaba que quedasen restos de este tipo de industria. La verdad es que toda esta zona guarda nombres relacionados con canteras o con caleras, aunque se tiende a hacer desaparecer cualquier nombre con significado en Melilla. Hasta ese momento, desconocía el alcance del desaparecido sector industrial de Melilla, y que surgió tras los acuerdos con Marruecos en 1860. Casi toda Melilla desconoce estos aspectos de su pasado, porque casi nadie se ha encargado de conservar estos restos, o  de censar estas actividades, o si quiera de mencionarlas, en los libros “oficiales” de la supuesta historia de Melilla.

         Al menos en la pesca sí se ha hecho y se han fijado los nombres de los barcos de la flota pesquera, e incluso dicen que se prepara un libro relacionado con la historia de las familias de pescadores. Tienen que ser los propios interesados los que se encarguen de reconstruir p de salvar su propia historia, porque si no, nadie se interesará por ello.

         El caso es que en mis archivos tenía las fotos de la calera, pero no sabía como enfocarlo, por carecer de cualquier tipo de información al respecto. Sin embargo, y guiado sabe Dios por qué mano, me encontré con este artículo del empresario e interesado por temas culturales, Ginés Adán Avila, que resolvía todos mi problemas y que además, estaba ilustrado con la misma fotografía.

           Lo más sorprendente es que el artículo es de hace exactamente 20 años y el autor, se quejaba de exactamente las mismas cosas que yo, en síntesis, de que no hay el más mínimo interés por conservar estos restos del pasado industrial de Melilla. Con la “reaparición” del artículo resuelvo dos cosas. Publico las fotos de la caleras y rescato un artículo sepultado por el olvido.

          Nota: El artículo menciona una cosa interesante y es que esa zona de canteras y de caleras, podían estar  en uso desde mucho tiempo antes, quizaá desde época romana y árabe, que eran maestros en el uso de estos materiales. Sería una zona interesante para realizar excavaciones o documentar ciertos aspectos del pasado de Melilla

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15 Respuestas a “Las caleras de Melilla

  1. Interesante aportación gráfica. Saludos

  2. Estos gobernantes no aprecian nuestro pasado. Sólo se limitan a las murallas, al 21, y a lo pomposo. ¿acaso sabe Imbroda dónde se embotelló coca-cola por primera vez en España?

  3. Un gran respeto, admiración y cariño a Ginés Adán. Entusiasta de la Historia de Melilla y de los melillenses. Enorme altruismo… esclavo de las raices de Melilla. Gran persona Ginés.

  4. Ginés Adán, objeto de la mayor canallada que se le haya podido hacer a alguien en Melilla, a consecuencia de un desgraciado suceso. Gracias por recordarlo, Alberto, siempre entusiasta de El Alminar.

  5. Saludos; encuentro este blog por primera vez y les felicito. Soy viejo melillense y estos comentarios me han traido a la memoria viejos recuerdos.
    Creo sois jovenes, pues ese desconocimiento de las caleras me lo demuestran. Naci en Melilla en 1925, y mi juventud fué esa de los rafaeles. Creo haceis error sobre el tercer Rafael, pues este era D. Rafael Cabanillas, SSobre las caleras os contaré otro dia para que aumenteis vuestros conocimientos sobre ese tema. Hoy os diré que mi abuelo fué el mas importante productor de cal, propietario de varios hornos. El principal situado en la Acera de Negrete en la esquina de esta calle, despues de pasar lo que era el Patio de Florido, en donde existió otra.
    Seguiré otro dia, y quizas os refiera cosas de aquellos tiempos. Pero los años ya van pesando mucho.
    Un gran saludo melillense. Angel

  6. Bienvenido, Angel. Gracias por ilustrarnos con esos conocimientos. Lo que puedas aportarnos será bueno, porque toda esa historia se está perdiendo.

  7. Saludos a todos. Bueno, continuo con la cal!!

    La fabricación de cal era un trabajo simple pero penoso. Como he dicho nací en 1925 en una de las dos casas que lindaba con los dos hornos situados en la Acera de Negrete; que en aquella época tenia el n° 93, esquina a la cuesta que subía hacia Batería Jota. Viví allí un año y medio, y volví a la misma casa en mayo de 1936. A esta parte se le llamaba entonces “Faldas de Batería Jota” . La puerta de entrada al espacio de estos hornos se situaba en medio de estas dos casas. La puerta, que era de hierro forjado, era lo suficiente grande para permitir la entrada de los carros que entraban cargados de piedra caliza como también del carbón (carbonilla ), que eran los restos del carbón utilizados por los barcos de la época, y que se utilizaba para el cocido de la piedra caliza.
    Con la llegada de los camiones, importados por la casa “Parres”, se fueron dejando los carros. Los mulos que tiraban de estos carros lo dejaron en paro y los carreros se fueron convirtiendo en conductores o ayudantes de estos nuevos medio de transportes. Presencié muy de cerca estos cambios pues lo vivía durante todo el día..

    La carbonilla era el elemento inprecindible para que el horno funcionara día y noche. La piedra caliza se troceaba en trozos algo mayor que un puño, con un martillo de largo mango que se llamaba “porrillo”; se cubría el horno con una capa de esta piedra y otra de la dicha “carbonilla”; lo que hacia que toda la profundidad del horno estuviera toda como una ascua. En invierno, los niños teníamos la costumbre de reunirnos en estos hornos y a veces de secarnos cuando habíamos cogido un aguacero. Se daba el caso de accidentes respiratorios, e incluso la muerte como fue el caso un año en que murió axficiado un joven en la calera del Patio de Florido. La parte de abajo del horno unos cinco a siete metros, terminaba en unas rejas de hierro que sostenía toda aquella pesada mole de piedra y carbonilla. Al llegar la capa de piedra a esta reja, se encontraba ya cocida y el obrero , mediante un largo y grueso pincho hacia caer estas piedras ya cocidas, que se retiraban una vez enfriadas. Entonces se extendían por tierra y se les rociaba con agua para como se decía “apagarlas”, lo que hacia que a esta cal se le llamaba “cal apagada”, y a la piedra cocida que no se había rociado con agua se le llamaba “cal viva”. Cuando se apagaba la piedra desprendía una gran humareda y muchísimo calor! La producción estaba dedicada a las obras de la construcción, pero también se atendía a aquellos particulares que deseaban la “cal viva” y que empleaban estas para el “blanqueado” de sus casas.

    Los obreros que trabajaban en estas caleras pertenecían todos a una familia naturales de una kabila de Mariguary. Llegaban por la mañan despues de una larga caminata y volvian a su casa al atardecer. A la hora del té siempre me encontraba en su corrillo. Cuantas veces parti piedras con aquel dichoso “porrillo” !! y tambien intentaba sacar agua del pozo a pesar de mi poca fortaleza!
    Mis recuerdos sobre ellos son inmejorables y quedaron grabados en mi memoria para siempre.

    Deseo no haber sido pesado!!
    Un cordial saludo a todos
    Angel

  8. Nunca resulta pesado, Ángel. Todo lo contrario, la experiencia es necesaria y sobre todo, cuando está cargado de conocimientos como los suyos. Le diré que he localizado la calera de la que habló en su primera intervención. Pienso fotografiarla y colgarla aquí en la semana entrante, y si lo desea, puedo ilustrar las fotografías con este texto y convertirlo en una colaboración.

  9. Hospitalario; no hay inconveniente por mi parte, puede hacer publico mi escrito junto a las fotos que dice haber hecho. En realidad será un placer poder ver esas fotos. La ultima vez que vi aquellos lugares de tantos recuerdos, fue en 2002 que volví a visitar Melilla a la ocasión de mis bodas de oro, y me imagino que haya habido cambios desde entonces. Las casas y las caleras fueron propiedad de mi abuelo, que poseía otra calera en Carretera de Hidum, bajando hacia el Príncipe, a la izquierda, la ultima esquina antes de llegar a lo que eran los talleres de automovilismo.
    Tenia también una fabrica de mosaicos, justo enfrente en donde estaba situado el Café-Bar “La Parada del Convoy” que era el lugar de ocio de toda la juventud de aquellas barriadas, billar, cartas, dominó y encuentros.
    Los locales de esta fabrica de mosaicos los adquirió el “abuelo” Mahanan que instaló allí sus almacenes de carbón . Un personaje dicho Mahanan, muy apreciado por todos.
    Unos años después de fallecer mi abuelo (1946) mi familia vendió todo esto al industrial D. Angel Decenas, quien al pasar de los años decidió marcharse a la península. Mi cuñado que era su contable se quedo con la calera de la Carretera de Hidum, que siguió explotando hasta su fallecimiento en 1984.
    Otra calera que puede localizar sino es que han edificado en ese lugar!!.

    Había otra calera en carretera de Hidum, justo en medio entre esta calera mencionada y la “Parada del Convoy”, en la misma acera!

    Le felicito por el blog que, a mi juicio, controla bastante bien!.
    Salud. Angel

  10. Pingback: La última calera de Melilla | El Alminar de Melilla

  11. Interesante esta noticia relacionada con la Ultima calera de Melilla. Conozco toda esta zona e incluso otra calera que había en el cruce que asciende hacia Batería J por Carretera de Hidum. Fueron muchas las veces que acudí hasta esos lugares en busca de cal para encalar el exterior de la casa de mis padres. Siempre me llevaba dos sacos y teníamos cal para seis meses.
    Una importante industria de la construcción tenía el nombre de DESENA. Tal y como lo he escrito.
    Entonces tenía 16 años…

  12. Alberto, los sifones de tu empresa los dejé en Estudios Melillenses.Como algo grande de Melilla: CASA WEIL.

  13. Gracias a todos por seguir pendientes del Alminar. Lo hemos construido entre todos. Esta primera etapa está a punto de concluir. Ya está dicho casi todo.

  14. Exactamente, Imparcial, yo menciono la calera que dices que estaba situada en la Carretera de Hidum, después de las murallas de los talleres del Parque de Automovilismo, en la esquina izquierda de la cuesta que sube hacia Batería Jota. Esa calera perteneció a D. Angel Desena, quien al marchar a Sevilla en donde fijó su residencia, la dejó en propiedad a mi cuñado, quien continuó su explotación hasta su fallecimiento en 1984. Esta calera, así como las otras que he referido, situadas en la Acera de Negrete, después de pasado lo que era el Patio de Florido ( también había otra calera aquí) así como las dos casas situadas adelante de las caleras ( Acera de Negrete) fueron fundadas por mi abuelo materno Francisco Murcia bastante antes de 1900, y explotada hasta su fallecimiento en 1946. Los herederos siguieron con el negocio hasta que se decidió vender todo, al ya nombrado D. Angel Decena; que era patrón de mi cuñado. Al final mi cuñado vino a ser propietario de estas caleras, incluidas la casa en que nací en 1925 y que aun existe!

    Quiero señalar que, la decadencia de la explotación de las caleras, que dicho sea de paso era un buen negocio, se debió a la falta de “carbonilla”, que era un elemento necesario para mantener el horno.

    La “carbonilla” procedía de los barcos que llegaban a Melilla, y eran los restos del carbón quemado por estos, pues era lo que se utilizaba en las calderas para hacer funcionar los motores.

    Mi abuelo, antiguo alto funcionario, dejo su puesto para dedicarse a la construcción, y tenia la exclusiva de esta “carbonilla”. Esta “carbonilla” se recogía ( mientras no hubo puerto ) por medio de lanchas que se aproximaban a los vapores para cargarla y depositara en tierra.

    Con los avances técnicos, los barcos fueron dejando de consumir carbón, por lo cual la “carbonilla” comensó a escasear hasta llegar a desaparecer, lo que en consecuencia hizo que la explotación de los hornos de cal quedaron paralizados y desaparecieran!

    Toda historia tiene un fin y la cal terminó. Pero formó una parte muy importante de mi vida!

    NOTA ; Los padres de D. Angel Decena explotaban caleras en Villa Nador, y cuando falleció el padre, fue su hijo Angel, joven, quien secundo a la madre que continuo con el negocio. Tuve el placer de conocer a Angel Desena.

    Cordiales saludos
    Angel

  15. La otra calera que habia en la Parada era de la familia de los Honrradez.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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