Archivo diario: 2 diciembre, 2011

Las huellas del incendio de Melilla


  

          Debía ser el año 2002 o quizá algo más tarde. El arqueólogo director de Melilla, Noé Villaverde había sido expulsado de Melilla, por la nomenclatura que ahora domina todo y que entonces estaba empezando a formarse. Fue la primera prueba de fuerza y en ese sentido triunfaron, aunque a la larga perdió Melilla, porque lo que debiera haberse hecho entonces, es paralizar por completo cualquier obra o remodelación de La Plaza de Armas, habida cuenta de la importancia arqueológica de los restos hallados allí, aunque esa es una historia que ya hemos contado muchas veces y que tampoco cesaremos de repetir. Se perdió todo aquello a cambio de nada, cuatro o cinco artículos de escaso valor en la revista Akros, dominada por la nomenclatura aunque es la revista del Museo de Melilla y poco más. No hay nada, ni catalogación de restos, ni exposición pública, ni realización de estudios académicos. Nadie puede meter las narices, ni siquiera visitar, el laboratorio de piezas del Área 51. El objetivo de todo esto es desconocido para todos, salvo garantizarse el catálogo de publicaciones exclusivas durante la próxima década.

                               Antes quemada que cristiana

    Así se titula el capítulo correspondiente a la conquista de Melilla del autor árabe Juan León el Africano, escrito en 1550: “… Y los habitantes de Melilla, habiendo sido muy bien informados sobre la grandeza de la armada de los españoles (30 barcos y 5000 hombres), y desconfiando en poder contener el asalto, evacuaron la ciudad y, con sus cosas, huyeron a los montes de Buthoia. El Rey de Fez, viendo lo sucedido, bien por agravio a los de la ciudad o por desprecio  hacia los cristianos, puso fuego a todas las casas, quemando la ciudad. Después de este hecho llegaron los cristianos que se quejaron grandemente de ver la ciudad quemada y vacia”.

      Este no reconocido texto, prueba y desmonta todo. Prueba que Melilla fue incendiada para no dejar nada útil a los conquistadores castellanos, prueba que había una intención de conquista y que los habitantes eran conocedores del tamaño de  la flota que pensaba arribar a Melilla. Prueba que si los “cristianos” habían llegado a algún apaño con aquellos alguaciles traidores, este trato ya no existía ni nadie se acordaba de él, porque queman la ciudad para inutilizarla. También prueba que los conquistadores se sintieron molestos por verla quemada y vacía. Osea, que lo que les prometieron los alguciles traidores en Torrox, ya era papel mojado o quemado en Melilla. Pero lo más importante, es que desmonta toda la historiografía oficial que todavía pretender apuntalar, sobre un hecho innegable, Melilla fue conquistada y no había pacto alguno en pie.

       En 2003 , la plaza de Armas yacía abandonada en su zona de excavaciones. Todo estaba lleno de basura y la obra nueva, el cemento, ya se mezclaba con lo antiguo. Cuando entramos a hacer las fotos, un amigo y yo, nos asombramos del grado de descuido, del nulo interés por conservar el pasado. Fue una pena que en aquellos tiempos no estuviese tan extendido el mundo de la fotografía digital, pues de haber sido así, habría hecho 1000 fotografías. Hoy me quedan apenas estas, suficientes para probar al menos que la tríada de: “Se oculta, se desstruye, se tapa”, se inició en aquellos años, y sigue vigente en la actualidad.

     Nota: Una de las series de fotos prueba que las cenizas abundaban por doquier en esa capa del terreno, muestras que confirman la existencia del incendio destructor de Melilla. Prueba que lo que dice El León Africano es cierto y que la historia oficial sigue sustentada en una mentira.

Sanidad, vacunas y Mª Antonia Garbín


             Finaliza la campaña de vacunación contra la gripe

    La Consejera de Bienestar Social y Sanidad de Melilla, Mª Antonia Garbín, dio por finalizada la campaña de vacunaciones de “la gripe estacional”, en una noticia publicada el pasado domingo 27 de noviembre. Dejaba traslucir cierta decepción por el escaso índice de vacunación en niños  y porque la cifra total ha sido similar a la del año pasado. Las informaciones emitidas son ya tan escuetas, que cuesta arrancar entre las escasa líneas publicadas, cualquier dato que nos sirva para la interpretación.

    Osea, que hablamos de absoluto fracaso en el campo de la vacunación infantil, nula efectividad en el grupo de mayores de 50 años y se mantiene el nº de los mayores de 65 que se vacunan. Concluimos pues, que se siguen vacunando los mismos que lo hacían el año pasado y los mismos que lo hacían el año anterior. ¿Tiene algo que ver la gestión de la propia Consejera en esa nula efectividad de las campañas de vacunación?, ¿porqué no hay incremento alguno en los tramos de riesgo, como es en el caso de los niños?.

               Las competencias menores de Sanidad

        Mª Antonia Garbín es Consejera de Sanidad desde 2003, por tanto, tiene toda la responsabilidad en este escaso éxito de las campañas de vacunación. Es más, en 2008 recibió las llamadas “competencias menores de Sanidad” y una de sus primeras medidas fue cerrar el Centro de Vacunación de la calle Cisneros y traspasarlas a las compañías privadas. Este es el modelo de gestión del Partido Popular, traspasar las cosas, en cuanto se puede, al ámbito privado.

          Si se quiere que se vacunen los niños, hay que ir a los colegios, porque pedir cita en la única clínica que ahora vacuna a los niños, la del edificio Rusadir, supone sacarlos de clase, algo imposible, porque las clases son más importantes que las vacunas. Vacunar a un niño fuera de horas escolares, supone un despliegue logístico importante. Pero claro, para vacunar a los niños en los colegios tendría que no haberse desprendido de esa competencia, que hasta esa fecha (2008),  realizaba sin problema alguno, la Delegación del Gobierno.

       La misma Delegación del Gobierno enviaba a dos sanitarios por las distintas dependencias de la administración Pública y vacunaba  de modo voluntario a los funcionarios, sin necesidad de desplazarse del centro de trabajo. Yo me acostumbré a vacunarme, desde los 40 años, en estas visitas, anuales. El que el Centro de Sanidad  estuviese abierto de 9h a 14h, en horario de función pública, resultaba muy cómodo, no como ahora, que hay que solicitar previamente la cita.

       De este modo, los Centros de Salud recibían a sus pacientes normales y vacunaban sin agobios durante los periodos oficiales, no como ahora, en que la saturación es tal , que los sanitarios no dan a basto y muchas veces los pacientes optan por no vacunarse, o por hacerlo de modo privado. Y no he hablado del dinero recibido por ese traspaso de competencias y si resulta más oneroso o no el haberse desprendido de la facultad de vacunar. El problema es que ahora, ya no hay manera de echarla la culpa a Zapatero y eso sí que va a ser un grave problema, para este quejicoso gobierno autonómico de Melilla.

          Cuando hablamos de que los ciudadanos pierden calidad de atención nos referimos a estas cosas.