Archivo diario: 3 diciembre, 2011

El Alminar de Melilla, en diciembre


                                    Un breve paréntesis

      Un breve paréntesis de tres días, en Málaga. Tiempo mas que suficiente para una necesaria desconexión. Tres días para comprobar que El Alminar ya navega por sí solo, que su luz es encontrada tanto por los que la buscan intencionadamente, como por aquellos que la encuentran por primera vez. Ese era el objetivo: “Servir a todos”. Es necesario ausentarse para adquirir perspectiva. La visión en Melilla es damasiado concentrada, demasiado egocéntrica. Melilla no es la ciudad que peor está de España, Melilla no es la Comunidad que peor lo pasa. Hay muchas dificultades a lo largo y ancho de todo el País, pero en Melilla el gobierno local es demasiado quejicoso. La vanguardia de Melilla no puede ser siempre “el Banco de España”. No hay otros mundos, pero sí hay otros modos de ver y enfrentarse a las cosas. Eso es lo que proponemos en la Comunidad de El Alminar desde el primer día. Para eso vamos a seguir aquí.

La iglesia de Santiago de Málaga


La antigua mezquita de Málaga     

    El 18 de agosto de 1487, tras un asedio de tres meses y once días, las tropas cristianas de Fernando e Isabel entraban en la hasta entonces ciudad musulmana de Rayya. El asedio de Málaga fue muy duro, tanto que en algún momento se pensó que no podría ser conquistada en aquel primer asalto. La caída del Reino Nazarí de Garnata (Granada), fue el mayor acontecimiento político de la época. Tanta fue su atracción, que viajeros de todos los países acudieron a presenciar aquella guerra y a penetrar, por primera vez, en las ciudades recién conquistadas. Jerónimo Munzer fue un viajero alemán  que dejó un inmejorable testimonio: “Viaje por España y Portugal”.

       El relato de la conquista de Málaga describe perfectamente la dureza del asedio: “ La situación, el puerto y los dos inexpugnables castillos (Alcazaba y Gibralfaro), hicieron de Málaga una ciudad fortísima. El Rey (Fernando), le puso sitio por tierra y mar durante tres meses íntegros, le impidió acceso por tierra y por mar y la redujo a tal hambre, que al centinela de la muralla se le daban dos onzas de pan al día”.

           Las normas de la época eran claras, sólo se podían salvar propiedades y vidas en caso de no ofrecer resistencia. Si la ciudad se tomaba mediante rendición o pacto, muchas cosas quedaban en pie y a los habitantes que quisiesen, se les respetaban vidas y oficios. No fue este el caso de Málaga, por lo que tras la conquista, fue reducida a un solar y sus habitantes vendidos como esclavos , mientras que el resto de la ciudad  era sometido al saqueo. Esas eran las leyes de guerra en aquella época. Aparte cuenta Munzer, que pocos meses después hubo en gran terremoto que acabó por tirar abajo lo que aun quedara en pie.

       Según el relato de Munzer,  eso mismo es lo que hicieron “los sarracenos” cuando conquistaron la ciudad en 711/712, por lo que sería una ciudad de la que hubo constancia de que ofreció resistencia a la invasión árabe.

        La iglesia de Santiago era la antigua mezquita mayor de Málaga y debió ser readaptada al culto cristiano para celebrar allí la 1ª misa, costumbre habitual de Los Reyes Católicos en las ciudades recién conquistadas. Del resto de las mezquitas no queda noticia alguna. De la de Málaga, Jerónimo Munzer, no ofrece noticias, salvo que Los Católicos instalarón allí un altar dedicado a San Juan Bautista. También habla Munzer  de “otra” preciosísima mezquita de 114 columnas exentas, y que sitúa,  en lo que entonces era el Palacio Episcopal.

      La iglesia de Santiago, donde fuera bautizado Pablo Picasso, sede de la Cofradía de Jesús el Rico, fue la mezquita mayor de la Málaga  musulmana. Su llamativo campanario recuerda, en su base, a un alminar, aunque dicen que todo el conjunto pertenece al arte mudéjar (musulmanes que permanecieron en territorio cristiano), y que por tanto utiliza elementos decorativos del arte musulmán. El caso es que la torre no estaba integrada en la iglesia, sino que  acabó uniéndose al templo, tras las sucesivas ampliaciones de éste.

           Lo más lógico pues, es que la torre mudéjar de la iglesia más antigua de Málaga, esté situada en el mismo lugar en que estuvo el alminar de la mezquita, y que su base o parte del alminar esté empotrado dentro de la torre (como sucede en Córdoba).