Archivo diario: 10 diciembre, 2011

El cementerio de los árboles


         Hay demasiadas cosas extrañas en Melilla, como este cementerio de árboles, que en realidad están sirviendo como delimitación de una parcela de la que tampoco se sabe la finalidad. Creíamos que en Melilla teníamos una escombrera, ubicada junto al nuevo y denostado (por el Gobierno local), paseo marítimo de Horcas Coloradas, sin embargo, este lugar está  también lleno de escombros y de los áridos procedente del  vaciado del solar de Isla de Talleres. Quizá estén acumulando los áridos para el posterior relleno de la “ampliación del Puerto de Melilla”, obra magna que no se nos va a olvidar por mucho que gobierne Mariano Rajoy. La acumulación de áridos en una zona no destinada a ese uso no está permitida por la normativa legal, o quizá se trate de un “nuevo negocio” y estos áridos estén destinados a ser vendidos en otras labores de relleno, tanto de Melilla como de otras zonas limítrofes, pero dentro de Marruecos. El comercio de áridos es muy interesante. en cualquier caso, se deberían dar explicaciones, tanto por parte de la Consejería de Fomento, de la que dependen las obras en Melilla, como de la Consejería de Medio Ambiente, de la que depende el uso del terreno y sobre todo, en zonas de ramblas y de posibles riadas, como son éstas. Además, queda preguntar el porqué se acumulan aquí estos áridos, existiendo ya otros lugares en los que se permite depositarlos, e incluso un vertedero de escombros.

            ¿Cuéntan estas actividades y estos depósitos de materiales con los preceptivos y necesarios permisos?. ¿ Es legal todo esto?. Alguien debería responder en los próximos días.

La arboleda del Tiro Nacional


                      La arboleda de Hiroshima 

      La propaganda afirmaba que éste era el Gobierno Autonómico más respetuoso con el medio ambiente. Incluso se llegó a editar un libro o folleto por los anteriores responsable de La Consejería mencionada, que enumeraba una a una todas las actuaciones y obras realizadas para la preservación de los espacios verdes en Melilla. Esto sólo es creible si uno no sale de la zona ajardinada de su urbanización (el que viva en una), y ya no pasea por el resto de la ciudad.

       Cmo máximo se permite una visita a Los Pinos, que ya estaban cuando este gobierno accedió al poder, y un paseo por el Parque Forestal, pero sólo entre los meses de octubre y abril, salvo que se quiera morir insolado. También se puede pasear por el remodelado Parque Hernández. Si se siguen estas estrictas observaciones, se puede vivir alegremente en la ficción de que estamos ante el mejor gobierno local del siglo, para lo que es preceptivo no preguntar nunca, cuánto costaron todas esas obras.

    Si por razones de trabajo uno tiene que moverse por toda la ciudad, o símplemente le gusta pasear por todo el perímetro de Melilla  sin saltarse lugar alguno, se encontrará con una realidad muy distinta y tendrá la impresión de que el cemento se extiende sin remisión, desde una punta de la ciudad hasta la otra.

    La primera impresión al toparme con estos árboles fue una imagen de Hiroshima, con unos árboles pelados y un edificio destruido detrás. Luego pensé en la selva de Vietnam tras ser atacada con napalm, el agente naranja. Luego volví a la realidad y me dí cuenta de que esto es sólo producto del “talado” o poda salvaje de los árboles, de la que se encarga la empresa Talher.  Alguien debería pensar algún día, y preguntar luego al gobierno de la ciudad, qué cantidades reciben de Melilla estas empresas y a cuantas personas dan realmente trabajo, porque gran parte del dinero de los contribuyentes, se va en estas “externalización de servicios”, que antes llevaban a cabo los trabajadores municipales de los servicios operativos.

       Si el resultado de todas esas empresas externas es éste, entonces debemos empezar a pensar que algo está fallando, porque esto es una escombrera, aparte de una arboleda devastada. ¿ Cuanto costó todo esto?. ¿Existían ya estos árboles?. ¿ Fueron transplantados de otra zona de la ciudad?. Preguntas sin respuesta, como siempre.