Archivo diario: 1 diciembre, 2011

Los pobladores del CETI de Melilla


         Todas las comunidades con frontera con Marruecos sufren el problema de la inmigración (Canarias, Ceuta y Melilla). Todos los países de nuestro entorno, sobre todo Italia, han notado las crisis políticas del Norte de África, en forma de aumento de la inmigración. Todos han establecido las medidas que han sido capaces o han solicitado ayuda a los gobiernos nacionales respectivos.  Sin embargo, sólo en Melilla se ha producido un lamento constante en forma de: “Perdemos soberanía frente a Marruecos, nos invanden, necesitamos una actitud de firmeza frente a nuestro vecino territorial”,  y todas esas canciones de verano que tan bien ha sabido aprovechar el PP de Melilla, para hacer creer que existía un problema en donde no lo había, o que de existir, lo es en igual medida que en cualquier otra comunidad o provincia española. ¿Volverá Aznar a visitar la frontera de Melilla sin avisar a Mariano Rajoy antes?.

         Olvidan, todos estos, todo el bloque mediático que ha acompañado estas “falsas serpientes de verano”, que el PP ya gobernó en España entre 1996 y 2004 y también en Melilla. Ocurrió que entonces los parlamentarios no interpelaban al gobierno (cesaron en sus preguntas durante ochos años) y la sensación de inexistencia de problemas era total. La mejor forma de que un problema no exista es no considerarlo problema, o mejor, dejar de hablar de él de modo inmediato.

       En cualquier caso ya sabemos cual va a ser la respuesta ante ocasionales repuntes migratorios: “Melilla tiene que acostumbrarse a ser una ciudad receptora de inmigrantes”. La frase es de Javier Arenas, Ministro de Trabajo en 1997, cuando acudió a Melilla a inaugurar un nuevo pabellón en el Centro Asistencial junto a Ignacio Velazquez. Osea, que se acaban los tiempos de los cantos de sirena y lamentos de plañideras”. 

       Toca resolver cada uno sus propios problemas (Melilla ni es la Comunidad ni la ciudad en peor situación de España), de la manera más barata posible y con los recursos existentes. Toca hacer gestión y dedicarse a ella.

  Nota: La foto de los poblados del CETI en la loma del viento (Palma Santa), es del presente mes de noviembre.

El Fuerte de Camellos


                          Ruinas sin sentido

 El Fuerte de Camellos es un inmueble histórico, está completamente descuidado, abandonado a su suerte, como todo en esta ciudad. Esto no es ni era culpa del Gobierno Central, del de Rodríguez Zapatero. Todos son planes fantásticos para rehabilitar y mantener todo, pero la realidad es esta, la que vemos todos los días. Actualmente el Fuerte de Camellos está ocupado por la Asociación de Sordos de Melilla y por el Club de Palomas Deportivas de Competición. Lo único que se medio mantiene, es el propio fuerte, que aparecerá maravilloso en una “inigualable publicación fotográfica” sobre “Los Fuertes Exteriores de Melilla”. Todo lo que sea propaganda luce impecable.

       Sin embargo, es vergonzoso que tanto  en este Fuerte, como en los demás, no figuren recordatorios o placas que recuerden que esto fueron prisiones, en donde se encerró a decenas de melillenses (hombres y mujeres), en el periodo 1936-1939 y desde donde se les sacaba para matarlos. Nada de eso interesa, nada de eso se busca o se recuerda. En este fuerte fueron escritas las páginas más importantes de “Una mujer en la Guerra de España”, de la escritora Carlota O´Neill. De aquí sacaron al alcalde de Melilla Antonio Díez y al concejal Aurelio Solís, para ser asesinados en una cuneta o frente a una tapia.

            La garita se encuentra en un estado de ruina inadmisible. El resto de los jardines y antiguas zonas de ocio presentan un estado lamentable. Es preferible tirar el dinero en nuevos parques artificiales, que mantener y conservar lo poco que hay. Esta zona es cerrada y con algo de interés, conservación y planificación, podrían jugar los niños y los jóvenes del barrio de La Victoria. Estas son cosas que no va a arreglar San Mariano de Melilla, porque esto es mantenimiento y gestión de una ciudad.