Aves en el río de Oro


        La presencia de aves junto a la desembocadura del Río de Oro, proporciona imágenes más bellas y relajantes que cualquier intento o proyecto de cubrir la zona con cemento. Son aguas estancadas, que la depuradora no ha conseguido tratar. A poco que hubiese algo de eficacia en su gestión, y se consiguiese acondicionar la zona y mantener limpias las aguas remansadas,  la desembocadura del río melillense podría ser un espacio de relación con la naturaleza. El ciudadano melillense solo convive con el asfalto y el cemento. El contacto con la naturaleza está anulado o es completamente artificial, como el espacio de La Granja Agrícola. No se ven seres vivos en estado salvaje en nuestra ciudad. Por eso, la presencia de estas aves, aunque se trate de aguas sucias, resulta más gratificante, que cualquiera de los proyectos que tenía preparados para la zona y que afortunadamente, de momento, no es posible llevar a cabo.

     Todas las mañanas, en las primeras horas del día, la aguas embalsadas de la desembocadura del río, se llenan de aves. Se trata de una estampa muy agradable y necesaria. La de la naturaleza.

El efecto del espejo


            Siempre existe la posibilidad de redondear un final, hacerlo más atractivo o fijarlo en nuestra memoria con una buena imagen. No escogemos los finales, pero sí los hacemos buenos o no depende de nosotros. Un final no puede alterarse, pero hay que saber detenerse. Hay imágenes que no puede pasarse por alto, ni dejarlas perder. Hay días que sobre la bahía del puerto compartido de Melilla Y Beni Enzar, en la línea de playa que hace siglos se extendía sin obstáculos hasta el río Muluya, se produce el efecto espejo. Esos días se inician cubiertos de bruma, con nubes altas que retrasan la aparición de la luz solar, pero la nitidez del fondo resulta diáfana. El campo de visión no se agota. Cuando el Sol lentamente consigue abrirse paso, se enciende como una antorcha sobre el mar, produciéndose un espectacular efecto espejo.

         Esta hermosa imagen, este efecto único, solo es posible verlo desde las Torres del V Centenario (en su lado sur), construidas por  la Ciudad Megalómana de Melilla. Algún día habrá que echarlas abajo, de momento ya se ha desmontado su ascensor panorámico, sin embargo, al menos, para el futuro quedará la constancia de estas imágenes, que sí merecen la pena. El Alminar es un blog que utiliza las imágenes como complemento imprescindible de la palabra escrita, y con las imágenes también se descansa. Es lo que pretendemos e iniciamos en este primer día de diciembre y que anunciamos en el día último de noviembre. Hemos prolongado un poco el final, eso sí puede hacerse.

Mujeres y hombres de Siria


Mujeres y hombres de Siria

                  Son mujeres y hombres muy jóvenes. Todos proceden de Siria. Son los hijos e hijas de familias que han quedado atrapadas en «la inducida guerra civil» de Siria. Casi todos son solteros y tienen titulaciones universitarias. Hablan inglés o francés además del árabe. Sienten que no le importan nada a nadie. Muchos pasan por el improvisado campamento, les hacen fotografías y se marchan. Nadie se queda un minuto a charlar con ellos o a preguntar si necesitan algo, o qué motivos tienen para llamar la atención de esta manera.

              Todos son ciudadanos sirios, pero su embajada no tiene contacto con las autoridades españolas. Reniega de ellos. «No somos criminales ni animales, somos personas que teníamos una vida como cualquier otra y ahora Siria ya no existe». Entre ellos hay ingenieros, una economista, estudiantes e incluso algún militar del ejército de Siria.

              Quieren un trato específico para su situación como refugiados. Quieren un interprete de árabe en el CETI y en la Comisaría de Policía. Son conscientes del desinterés de la población hacia ellos, y de algunos insultos y actitudes racistas de las que son objeto. Prefieren estar en la calle antes que en el Centro de Inmigrantes, del que dicen que: no es lugar para mujeres y familias. No son los primeros que dicen algo así.

           Su objetivo es salir de Melilla y que se les acepte como refugiados en el plazo más breve posible. Dicen que aquí, en esta situación, solo les espera la muerte o la enfermedad. Las autoridades solo quieren que la noticia no salga fuera del gran contenedor, en el que se está convirtiendo la ciudad. Aquí dentro lo que sea, pero más allá de nuestras fronteras, nada.

                 Women and men from Syria

              They are women and very young men. All of them are from Syria. They are the family sons and daughters that have remained caught in » the induced civil war » of Syria. Almost they all are single and have university qualifications. They speak french, english besides and  the arab. They feel that they do not import anything for nobody. Many happen for the unexpected camp, do photographies to them and leave. Nobody remains a minute to chatting with them or to asking if they need something, or what motives they have to call the attention in this way.

                They aim is to go out of Melilla and that accepts them as refugees in the as brief as possible term. They say that here, in this situation, only it waits for the death or the disease. The authorities only want that the news does not go out out of the great container, into which the city is turning. Here, inside, something, but beyond our borders, nothing.

      PD: Hemos escrito mucho sobre la situación de los sirios en Melilla, desde hace justamente un año. https://elalminardemelilla.com/2013/10/24/una-familia-siria-en-melilla/

El accidente de todos los días


                   Todos los días, en algún punto de la ciudad hay un accidente. Vehículos potentes, tanques, circulan a gran velocidad por cualquier calle de Melilla. Los que menos problemas tienen a la hora de embestir son los vehículos todo terreno o los denominados «American cars», que a la hora de colisionar se llevan por delante cualquier cosa que encuentren. Los mismo tumban un farola que una valla completa de protección o derruyen una rotonda entera. De este accidente, sucedido en la madrugada de hoy, solo se ven las consecuencias. Una señal de tráfico tumbada y una valla de protección arrugada como si fuera papel de aluminio. Ni siquiera le dio tiempo a llegar a la rotonda. Según nos comentaba una vecina, los accidentes en este punto son frecuentes, en la zona alta de la calle México. La solución no puede ser únicamente la instalación de bandas reductoras de velocidad, que solo perjudican a los pequeños automovilistas. Los conductores de estos mastodónticos vehículos no sufren las consecuencias de este tipo de medidas. Solo la instalación de cámaras y radares de control de velocidad, con multas severas y pérdida de puntos en el carnet de conducir, podrían hacer mella en este tipo de infractores. Las rotondas, las bandas reductoras solo es una manera de enmascarar el problema real, de una minoría que no respeta norma alguna.

           No siempre pueden pagar los que no cometen infracciones o los propietarios de turismos, la gran mayoría, por aquellos que no respetan norma alguna, a bordo de sus paquidérmicos vehículos.

El descanso en las calles


        Melilla es la ciudad en la que puede verse de todo, o también es que ya en cualquier ciudad se empiezan a ver cosas que antes no se veían. Se está deteriorando la vida social de las ciudades. Hasta el objeto más sorprendente puede verse en la vía pública, e incluso a veces llegan a confundirse esos objetos con el mobiliario urbano. También es verdad que tal cual se ven esos objetos, luego desaparecen. Hay puntos de reciclaje urbano alternativos, completamente al margen de los oficiales, con sus estrictos horarios y complicadas normas. En la calle Tte. Casaña parecía que el Ayuntamiento iniciaba la instalación de bancos y mobiliario urbano cómodo. En las inmediaciones,  en la urbanización Minas del Rif, un rincón se asemejaba más al refugio de un sin techo, que a cualquier otra cosa. Se empiezan a ver situaciones más  extrañas cada día, y también con más frecuencia. Ocurre que a veces, no prestamos la atención suficiente, o que ya hasta lo increible empieza a parecernos normal. Hay muchas realidades paralelas a la nuestra, una ciudad muy distinta a la oficial, aunque si se ve en qué condiciones está la sede de la Empresa Municipal de La Vivienda o Emvismesa, muy cerca de donde está obtenidas estas imágenes,  no extraña nada.

La llegada de la bruma


    Hemos visto en ocasiones como la ciudad aparecía cubierta por la bruma, pero verla llegar, desbordando  el litoral, rebasando los acantilados y alcanzando la parte de la ciudad más cercana al mar es más difícil de ver o de coincidir con ella. La bruma costera se forma cuando una masa de aire templado y cargado de humedad pasa por encima del agua del mar y está más fría. La meteorología distingue entre niebla y bruma, que son fenómenos distintos y que tienen diferentes causas, incluso para  cada uno de ellos.

     El día anterior hizo un calor extremo, la evaporación del agua es mayor y al encontrarse con una masa de aire cálido y húmedo, se produce la saturación y se forma la bruma. Al entrar en contacto con el suelo  ardiente la humedad  se disipa, se queda sobre la tierra y no penetra más allá del borde litoral. Ha sido una circunstancia momentánea.

       Como metáfora cabe decir que hasta los entendimientos más claros puede nublarse en un instante. Una vida puede oscurecerse en una hora. Un periodo histórico puede sumergirse en la neblina en un día. La niebla acecha hasta en los días más claros.

El patriarca en su otoño


            

         

                      Fabio, las esperanzas cortesanas
                       prisiones son do el ambicioso muere, 
                       y donde al más astuto nacen canas.

           Sobre  Juan José Imbroda, Presidente de Melilla, se ha escrito muy poco en términos que no sean hagiográficos o de claro culto a la personalidad. Hay miles de fotografías suyas, en cualquier parte y actividad, pero todas son «posados». Apenas hay fotografías que le muestren en actitudes cotidianas y sin que él mismo perciba que está siendo observado.

           En El Alminar mantenemos un equilibrio escrupuloso entre los actos de su gobierno, que juzgamos con dureza, y el respeto a su persona, a la que no juzgamos en momento alguno. La simbiosis es perfecta, porque cualquier imagen no preparada del Presidente melillense supone un éxito numérico en las visitas al  blog, pero sin que ello suponga ningún otro beneficio, aunque tampoco perjuicio.

           Nos consta, desde hace mucho, que el Presidente Imbroda lee cualquier referencia a a su persona, y que si ésta tiene la más mínima traza de verdad, se cuida de atenderla o desmentirla en cuanto le es posible.  Si hay algún integrante del Ejecutivo local que se puede ver paseando por la playa, o andando en  lugares en los que otros integrantes de su gobierno no se atreven, es al Presidente Imbroda. Desconozco hasta qué punto es una imposición propia o una actitud personal, pero es un hecho.

                                 La máfora del Poder

       Ver abdicar a un rey, renunciar a un Papa, o cesar por propia voluntad el mandato de un político, son anomalías. Hay contados casos a lo largo de la historia. El poder es una pasión que rara vez se abandona. Solo cataclismos sociales, revoluciones, o la propia naturaleza retiran a un dinasta o jerarca.

          En el año 2011 concedió una entrevista en la que dijo  lo siguiente: veo próximo mi retiro, quiero disfrutar de lo que he conseguido. probablemente se trate de la expresión de un sentimiento real, que no ha podido llevar a cabo porque está atrapado por las circunstancias «personalistas» de su propio poder.  Todo depende de él y todos/as dependen de él. El Presidente Juan José Imbroda se encuentra en el otoño de su vida y en el otoño de su poder. Es la mejor época para disfrutar de aquello que se ha conseguido, siempre y cuando uno se encuentre en óptimas condiciones físicas y mentales, lo que parece ser el caso, aunque pudiera seguir ganando elecciones otros  «doscientos años».

          Frente al vendaval de las sospechas e imputaciones judiciales, frente al calor del verano y a las críticas sobre el estado de las playas, el Presidente de Melilla, acompañado de su esposa y también diputada local Francisca Conde, recorrió el litoral melillense desde un extremo hasta el otro. Como cualquier otro ciudadano, recogió un trozo de cristal o algún elemento peligroso de la arena y lo depositó en el cubo de basura más próximo. Hace solo dos días habíamos escrito que los altos cargos melillenses no se dejaban ver por las arenas melillenses.

           Como siempre, todo fue casual, simplemente estábamos ahí. Ni demasiado lejos, ni demasiado cerca, en el fino equilibrio del Alminar.

      Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/09/28/coloso-o-gigante-con-pies-de-barro/