El poblado legionario de Melilla


                           ¡Dónde acaba Melilla!

   La ecuación es muy sencilla y ya la hemos formulado en otra ocasión. Para saber si la gestión de un gobierno es correcta solo basta alejarse del centro de la ciudad. si por cada cien metros recorridos las deficiencias aumentan de modo exponencial y llegando al límite extremo ésta parace no existir, entonces nos encontramos ante una gestión deficiente. Si las deficiencias se encuentran en el mismo centro de la ciudad, entonces la gestión es muy cuestionable.

      Hay un límite variable pero definido en cada barrio que pudiera marcar ese más allá, esa frontera en donde ya no parece existir ayuntamiento o gestión urbana. El límite varía según las zonas, pero a en un radio de 1000 metros contados desde el ayuntamiento, la gestión parece no existir. Las deficiencias son muy grandes y algunas zonas carecen de inversión o de normas.

                                   El poblado legionario

         La concepción clasista del mundo en la España franquista se notaba aún más si cabe en el ámbito militar. Soberbios pabellones para jefes del ejército en el centro de la ciudad y viviendas para oficiales (con balcones) y suboficiales en el extrarradio, y viviendas míseras para la clase de tropa (Cabo Cañón, las desaparecidas de Alfonso XIII) y este barrio conocido como poblado legionario, aunque ya no sé si esta denominación seguirá vigente. Los nombres de las calles son sonoros: Tte. Arrabal, El Empecinado, Ceriñola, Capitán Ariza, alférez Santa Pau.

          Estas zonas son las olvidadas de la ciudad. No existen columpios para niños, ni embellecimiento urbano de ningún tipo. En el pasado conoció cierto esplendor, los rótulos de viejas tiendas y comercios dan testimonio de ello. En un momento determinado el bar llamado Casa Antonio, estuvo en «la ruta del tapeo». La progresiva reducción de los efectivos militares en Melilla, y la eliminacion del servicio militar obligatorio, acabó con un gran sector de la economía melillense, la que estaba enfocada a la numerosa clase de tropa de Melilla. La instalación en el poblado de un negocio de lavado de vehículos, ha hecho que fluya hacia el poblado algo más de gente.

         En la actualidad solo funciona un pequeño autoservicio, llamado Bandera, por la presencia cercana de las Banderas o compañías del  Tercio Gran Capitán, 1º de La Legión, el que nunca ha salido de África desde su fundación.

         El aspecto positivo, es la capacidad de adpatación de las personas a cualquier situación. La vida siempre se abre paso, y pese al olvido y al abandono del lugar, unos pocos vecinos viven con toda la dignidad posible, en una zona con las mejores vistas de la ciudad. En las calles todavía pueden verse pequeñas huertas, cabras, gallinas e incluso un pavo real. Hace no mucho los vecinos denunciaron la presencia de perros asilvestrados y merodeadores por las inmediaciones. Allí hay escombreras, vertederos incipientes y parece que tampoco podan. 

    Melilla, la de la gestión suntuaria, la de las grandes regatas, queda al fondo a la derecha,  siempre.

          

El Estrecho de Yebel Tariq


 

            Todos decimos, escribimos y le llamamos Gibraltar, que no es más que la evolución fonética de Yebel Tariq ( el monte de Tariq ). Hasta ese momento era conocido como el estrecho o el paso de Las Columnas de Hércules. Más allá se suponía que no había nada. Los fenicios navegaron por la costa africana en dirección sur, pero nadie, que se sepa se aventuraba hacia el frente o en dirección Oeste. Existe un impresionante trabajo de investigación que parece indicar que una expedición china, en 1421 llegó a aventurarse en el océano Atlántico y llegar a algún lugar de la costa americana.

            Según los relatos de Homero, en algún punto de esta zona se encontraba la mítica Atlántida y también Tartesos. El océano se llama Atlántico y en la zona de  Cádiz hay una determinada parte que se denomina como Atlanterra. Todo esto pueden ser sólo reflejos posteriores de aquel eco histórico.

              El caso es que en 711 Musa ben Nusayr y el bereber Tariq ben Ziyab cruzaron el Estrecho desde Ceuta ( la línea blanca en la zona central de la foto), y desembarcaron en alguna zona de la costa sur ibérica. En un principio venían solo a ayudar a una de las facciones en lucha del Reino Visigodo. La realidad es que efectuado el desembarco, con alguna escaramuza reflejada en antiguas crónicas árabes, en el campo de La Janda, junto a Conil de La Frontera, se enfrentaron las huestes de Rodrigo y el ejército arabo-beberer de Tariq y Musa.

                    Ante los recién llegados se abría un panorama totalmente nuevo y que no habían previsto. La ciudadanía hispano-romana estaba, por lo general, bastante hastiada de los visigodos y de sus luchas intestinas y que nunca habían llegado a constituir un Estado. Eso explica que salvo en ciudades muy concretas, las élites gobernantes recibieran con ausencia de temor a los recién llegados. En la mayor parte de las ciudades hispanas, se pactó el cambio de gobierno y la llegada de nuevos gobernadores. Tan solo tres años después del desembarco, las fuerzas de Tariq y Musa ya habían ocupado la ciudad de Astorga. Las sucesivas oleadas de población procedentes del norte de África y la llegada de nuevos contingentes militares y de élites árabes, fueron completando la conquista de la abandonada Hispania visigoda. Nadie echó de menos al Reino caído.

                  Del desembarco que cambió la historia de España se cumplieron el año pasado 1300 años, también se cumplieron 400 de la expulsión definitiva de la población hispano musulmana o morisca. Del segundo de los hechos históricos mencionados he leído y comprado algunos libros y también se han escrito algunos artículos en los periódicos. De la primera de las efemérides no he visto demasiadas cosas, tan solo un libro del algecireño y doctor en Filosofía Antonio Torremocha, titulado: Tariq y Musa, conquistadores de Al Andalus.

                  Sin embargo, los dos hombres que dirigieron la conquista de Hispania y cuyos nombres quedaron grabados para siempre, en montes como el de Gibraltar, sufrieron un amargo final. Tanto Tariq como Musa habían desobedecido al califa de Bagdag, en cuyo nombre se realizaban todas las conquistas. No estaban autorizados para conquistar la península ibérica. Tariq ben Ziyab fue obligado a realizar la peregrinación a La Meca y dicen las crónicas árabes que la muerte le sorprendió en la ciudad santa de Medina. En cuanto a Musa ben Nusayr, que ya había tenido enfrentamientos con los califas de Bagdag, se cree, que acabó sus días pidiendo limosna en la ciudad de Damasco. Su final, en cualquier caso fue muy oscuro. El destino, sin embargo, les otorgó la gloria inmortal a ambos.

                   Cuando el tiempo pasa y transcurren los siglos, todas las querellas humanas se olvidan. Los viejos rencores y rencillas desaparecen. La historia barre todo eso como hojarasca seca y concede, en algunos casos, la inmortalidad del nombre.

 

La imagen del Alminar de Melilla


                    El ángel de la Cruz del voto de Canjayar

        El año 2011, el día 7 de agosto, interrumpimos la publicación de noticias, entradas y comentarios en El Alminar de Melilla. Llegábamos al ecuador de la estación estival, que no del Alminar. A lo largo de todo este tiempo hemos cambiado con cierta asiduidad la cabecera del blog, sin embargo hay una imagen que es la más representativa del Alminar, con la que yo me siento más identificado, y con la que más identifican este blog, todos aquellos que lo siguen desde el principio, que algunos hay. Se trata de la imagen del ángel de la Cruz del voto de Canjayar.

        Canjayar es una localidad de La Alpujarra de Almería, de fundaciòn neolítica, de hondas raíces históricas y que fue cabeza de comarca durante los 8 siglos de dominación musulmana en el sur de España.  Tras la conquista del Reino Nazarí y durante un tiempo, convivió la población morisca y la de los repobladores cristianos, hasta que la sublevación de «los moriscos del Reino de Granada», puso fin a toda presencia musulmana y a la pervivencia de cualquier faceta de su cultura. Desde los inicios del siglo XVII, la cultura religión cristiana y todo su abanico cultural se asentó de modo definitivo en la comarca.

                                La Santa Cruz del voto de Canjayar

         La sublevación morisca, consecuencia del progresivo endurecimiento de sus condiciones de vida y de la política de asimilación cultural llevada a cabo por los Reyes de España, trajo consigo una guerra, la de Las Alpujarras. Las Capitulaciones de Granada habían quedado en papel mojado y la población morisca se vió forzada a una sublevación desesperada. En Canjayar, los moriscos prendieron fuego a la primitiva iglesia y que antes había sido mezquita. Nadie sabe quién, escondió entre los muros del nuevo templo la llamada Cruz del voto de Canjayar, una cruz de madera de 20 cms. por 15,5 cms., que dispone de 42 alvéolos en donde se guardan pequeñas piedras y reliquias traidas desde Palestina, probablmente por un peregrino o un antiguo caballero cruzado. Se trataba de salvarla de la ira de la sublevación morisca.

         Pasados los años y la guerra, la población de la villa había cambiado y ya nadie se acordaba de la antigua Cruz. En 1611, el sacristán de Canjayar Juan Matias Peralta y a lo largo de varios días, tuvo unas extrañas y constantes visiones en las que un ángel  le señalaba un muro de la nueva iglesia. El sacristán decidió abrir la pared, y allí dentro, en una pequeña cavidad, estaba  escondida la Cruz del Voto de Canjayar y sus 42 reliquias. Esto sucedió el 19 de abril de 1911. Desde entonces y en recuerdo de la aparición, los canjilones celebran una procesión ritual el mismo día, salvo cuando coincide con la Semana Santa.

          En 1958 se incorporó a las 42 reliquias de la Cruz del Voto, un pequeño pedazo de Lignum Crucis, o reliquia de la Vera Cruz, que a su vez había sido propiedad del obispo de Almería Diego Ventaja Millán, asesinado en una rambla de la cercana población de Vicar. El ángel que porta la  Cruz tampoco es el original, pues cuentan los canjilones que un vecino de una localidad próxima, Alhama de Almería, la compró a modo de rescate y al final le prendió fuego en 1936, sin embargo, la cruz había sido nuevamente escondida por los vecinos del pueblo y volvió a salvarse.

                                   La desconexión estival

           Casi en la misma fecha, casi con las mismas entradas subidas (12/11), pero en una situación absolutamente diferente, desconectamos El Alminar. Es necesario y además ha concluido una etapa larga de consolidación y crecimiento.  El año pasado tuvimos 18oo visitas en todo el mes de agosto, y solo en los diez primeros días del presente mes, El Alminar registra 7000 visitas.

         Uno no marca el final de las etapas, que pueden durar los mismo dos meses que cinco días o un año completo. Decidimos cuando empezar una cosa, pero no somos tan libres en lo que atañe a su final. El futuro próximo es muy incierto e impredecible. El otoño casi inminente y el  año próximo van a ser duros, aunque de hecho el presente lo  lleva siendo desde hace tiempo para mucha gente, aunque Melilla siga viviendo de espaldas a la realidad, que más temprano que tarde se nos echará encima.

      ¿Qué ocurrirá con El Alminar?. El deseo, la intención y las fuerzas están orientadas a mantener encendida la lámpara, La tieniebla está cada vez más cerca y es más densa. Hace un año dábamos luz a un centenar de personas al día, hoy son 7 centenares las que acuden diáriamente a nuestra  pequeña, distinguible y reconocible lámpara. En agosto el día pierde 1 hora y 12 minutos  de luz entre el primer y último día del mes. Es curioso pero cuando el verano está en su punto más tórrido, es a la vez el  momento en el que empieza a declinar de un modo más perceptible.  Hasta muy pronto.

El Fuerte de Rostrogordo


       Todos los antiguos fuertes defensivos de Melilla guardan entre sus paredes historias lóbregas de guerras, de prisioneros y de muertes. Todos son lugares abandonados (Mª Cristina, San Francisco), dedicados a museos (Cabrerizas Altas), o cedidos a asociaciones (Camellos). Pese a todos los esfuerzos por presentarlos como algo atractivo, está claro que son lugares casi malditos. Los edificios, a la larga, no pueden sustarerse a la historia de la que formaron parte. Hay leyendas e historias lúgubres sobre ellos. Pese a todos los esfuerzos y dinero empleado en ellos, son lugares que no logran remontar. Su historia los lastra de modo irremisible.

                                  El Fuerte de Rostrogordo

        El fuerte de Rostrogordo fue recpecionado por la ciudad de Melilla en la mitad de la década de 1990 y ya fue refundado como lugar de ocio por el gobierno del Popular Ignacio Velázquez con motivo dle V Centenario de Melilla. Padeció una gestión caótica en la que desaparecieron colchones, calentadores de agua y todo tipo de mobiliario. Quedó sumido en un estado de abandono del que fue rescatado durante el gobierno de Juan José Imbroda. En la actualidad está en un estado incial de decadencia. Está claro que conoció mejores días y también mucho peores.

           Esos días peores fueron tan malos, que ni siquiera son recordados en lo libros o dípticos turíticos o de información. En la placa en la que se conmemora la inauguración por el gobierno actual del Partido Popular, ni siquiera se alude a la existencia de una etapa anterior. A nadie importa su vida anterior. Hay que decir que los trabajadores y cuidadores del Complejo de Ocio y Deporte hacen una labor encomiable, manteniendo las instalaciones en una situación digna, pero no pueden evitar su lenta decadencia.   El lugar es muy tranquilo y tiene una temperatura algo más fresca que el resto de la ciudad cuando cae la tarde. Ese punto decadente le da cierto aire atractivo en las tardes de estío.

                          Complejo de Ocio y Deporte

       Las instalaciones se deterioran y en verano se usa sobre todo la piscina, que está reservada a los socios. Lo que no se entiende es que los amplios aseos y duchas de la zona de baños no dispongan de agua caliente, mientras que los más pequeños y que usan los usuarios de las pistas de padel si dispongan de calentadores de agua, cuando estos usuarios no son socios de las instalaciones, teniendo en cuenta que la piscina se usa solo cuatro meses al año, entre mayo y septiembre.

           El chiringuito situado junto a la piscina solo funcionó los dos primeros años, lo que impide el poder quedarse a comer allí, tomarse un refresco o una cerveza, o un simple café. La gestión actual del restaurante se concedió a la empresa Hostemel, bajo patrocinio a amparo de la firma melillense de Antonio Moreno. Hace unos años había veladas nocturnas que tampoco llegaron a cuajar. El complejo se sostiene con las cuotas de los socios, el uso de las pistas de padel y de los usuarios del gimnasio. También es el lugar de los campamentos de veranos y de los intercambios vacacionales con otras provincias españolas.

                         Memoria histórica

         Rostrogordo, Mª Cristina, Victoria Grande, Camellos; son lugares vinculados a la memoria de Melilla y también a la represión sufrida por los ciudadanos melillenses durante la Guerra Civil y el franquismo. No se trata de recordar solo cosas luctuosas, pero hay lugares en los que la memoria es obligada. aquí, en Rostrogordo, pasaban su última noche todos aquellos destinados a ser ejecutados en la esplanada próxima. Alguna placa debería conmemorar y recordar el sufrimiento de todos los que aquí pasaron los últimos instantes de sus vidas. Sería obligado detenerse ante esa placa y dedicar , aunque solo fuese unos segundos, a la memoria de aquellos que murieron por defender el Régimen democrático de La República. Hace años se pidió que este Fuerte llevase el nombre del Comandante General Manuel Romerales Quintero, fusilado por permanecer leal a La República.

         A fuerza de no recordar absolutamente nada, la historia de Melilla resulta absolutamente falsa.

          

      

La Cañada de Hidúm


                        

              Historia de La Cañada de Hidum

        Hasta 1860 Melilla se extendía a lo largo de 1 km². Tras los acuerdos con Marruecos para la extensión del territorio melillense se añadieron a la ciudad otros 11 km², hasta completar los 12 actuales.  Se sabe que la comarca de Melilla era un territorio poblado desde siempre, en donde el peñón rocoso de la ciudad vieja, sería la zona en dónde se realizaban las transacciones comerciales, el lugar del mercado. Cuando llegaban los piratas, la población se refugiaba en el interior de la comarca. Todavía no se ha investigado a cuantos pobladores desplazó el acuerdo entre España y Marruecos, que debían incribirse en un registro del Sultanato marroquí y certificar las propiedades que tenían en la nueva zona española. En los acuerdos se especifica que era el Suktán de Marruecos el que debía pagar las indemnizaciones, que nunca fueron satisfechas.

        El caso es que entre 200 y 400 familias ( 1000 y 200o personas) quedaron desalojadas y se repartieron entre la cábilas limítrofes (Mazuza, Beni Chicar, Mezquita) y tmabién dieron lugar a la edificación de nuevas poblaciones, como Farhana, a donde se desplazó la mayor parte de la gente, incluido el propio Sultán, que ordenó edificar la ya derruida alcazaba de Farhana. Las guerras entre los propios cabileños y el sultanato volvía a originar un movimiento de desplazados, pero esta vez en dirección a Melilla. Hasta 1920 existía un gran campamento de refugiados marroquíes en el Cerro de Camellos, que ya no volvieron a Marruecos, entre otras cosas porque el Protectorado convirtió toda la zona del Rif en España. De aquella época datan los primeros asentamientos autorizados en la zona de La Cañada de Hidúm. Con la creación del cuerpo de Regulares Indígenas y la utilización de marroquíes por el Ejército de Franco, se autorizó la residencia de las familias de aquellos soldados que contribuyeron a la victoria franquista.

         Poco a poco y al margen de cualquier plan de edificación, La Cañada de Hidum se ha ido expandiendo de modo cosntante, pero desordenado. El trazado interior reproduce claramente el modelo morisco de asentamiento, situado sobre un cerro, con calles muy estrechas y con trazado serpenteante, en donde es fácil desorientarse. La expansión urbanística descontrolada ha multiplicado el barrio por 10 en apenas 20 años, con frecuente y habitual ocupación de terreno público. En nada se parece este barrio al de finales de la década de 1980.

                    ¿ Es posible legalizar La Cañada ?

    La Cañada es el único barrio de Melilla sin acceso a la red telefónica, o en donde la recepción de la televisión crea una zona de sombra. Alcantarillado o el acceso a la red de agua potable son cosas recientes. Incluso la instalación de la luz eléctrica presentaba ciertos problemas, ya que al no estar muchas viviendas legalizadas, no se podían obtener cédulas de habitabilidad y por tanto, no se podía realizar contratos de suministro eléctrico.

   El Plan para el Desarrollo de los Distritos 4º y 5º arrancó con mucha fuerza, pero parece que se va a quedar solo en el nombre. Para legalizar el barrio habría que ir edificando nuevas zonas y demoliendo otras, adaptándolas a un modelo urbanístico seguro, en donde puedan acceder los servicios de emergencias. Un desarrollo de ese tipo requeriría mucho dinero y eso parece ser que es lo que no hay ni habrá. Por tanto, atrapados en una situación muy difícil, sólo queda como opción el legalizar jurídicamente algo que de hecho ya es una realidad, pero eso presenta muchos problemas, porque aceptar como un hecho la ocupación de terreno público crea complicadas situaciones legales. Para hacer eso sería necesario impedir que se siga ocupando terreno público y  trazar una raya desde la cual empezar la legalización.

           Aun así, y aceptando todo lo anterior, hay zonas difícilmente legalizables, pues el urbanismo es tan desordenado, que en caso de catástrofe no podrían acceder los servicios de emergencias. Casas que no están construidas con los criterios vigentes de construcción y que en caso de ser legalizadas convertirían al Ayuntamiento en responsable civil de lo que ocurriese. Parece que tenemos un nombre para un plan de desarrollo, que puede quedarse solo en eso y en alguna que otra medida de titular espectacular, pero poco fondo social y político.

Melilla, playa de los cárabos


               Bandera Azul: ¿realidad o ficción?

          Hoy por hoy, es la mejor playa de Melilla. Todas las dotaciones de servicios se encuentran en sus inmediaciones; socorristas, primeros auxilios, casetas de información. En esto no influye para nada que la zona residencial media-alta de Melilla viva en el Paseo Marítimo. Nuestro gobierno no discrimina por ese motivo ni concentra sus atenciones en una determinada área. Las pasillos de madera se encuentran en perfecto estado, así como las casetas de baños y servicios públicos y la zona de vestuarios. También se concentran aquí los vehículos y los accesos para personas discapacitadas. En nada influye que el Presidente de la ciudad habite en una urbanización de la zona o que frecuente esta playa, de hecho se le suele ver paseado con bastante asiduidad.           

          Las playas del Industrial o de la Hípica tiene unas dotaciones en estado lamentable o inexistentes. A los «usuarios exclusivos de La Hípica les da igual», porque ellos tienen sus casetas en donde asearse, comer y zonas reservadas de aparacamientos. Además, los privilegiados del «aparheit social» que representa esta club, disponen de sus piscinas, zonas de vestuarios, taquillas personales y duchas. La ensenada de Los Galápagos, la playa de La Alcazaba o la de Horcas Coloradas carecen de todo, pero eso no importa. A la última de la playas le cogieron manía porque fue una obra del «gobierno socialista» de Rodriguez Zapatero y prefirieron que se hundiera antes que dotarlo de servicios y dotaciones públicas.

                    El 52% del litoral melillense está en perfecto estado

          Este fue un titular muy curioso que abrió la campaña del verano de 2012. Si lo invertimos nos está diciendo que el 48% del exiguo litoral de baño melillense no está es estado óptimo, lo cual no resulta comprensible, pues apenas tenemos dos kilometros de línea de playa. O sea, que el propio gobierno de Melilla reconocía que su gestión solo ha logrado poner en uso óptimo un escaso 52% de las playas de Melilla. Eso es un aprobado muy raspado. Lo sorprendente es que fueran ellos mismos los que ofrecieran el dato, aunque está claro que ni se dieron cuenta de lo que estaban diciendo.

          En otras playas, como la de La Hípica, la permisividad con respecto a las moragas como consecuencia que esa parte del litoral parezca casi una mina de carbón a cielo abierto, dada la gran cantidad de este mineral que se encuentra en la arena.

                      Playa de Los Cárabos

      Melilla se divide en dos grupos en la temporada de baños, a saber, los que prefieren las playas con poniente y los que la prefieren con levante, moderado en ambos casos.  Con poniente moderado esta playa presenta un aspecto caribeño y paradisiaco. El agua está muy limpia y a temperatura más que satisfactoria. En estos días se disfruta mucho de la playa de Melilla y si el día no es demasiado hirviente, entonces uno se siente a gusto con lo que la ciudad le ofrece, aunque sea poco. En una ciudad tan pequeña, la gestión debería ser óptima en todo el litoral.

          Sin embargo, esta visión y sensación idílica solo se mantiene en la zona acotada, bajo la regencia de la bandera azul. Si uno intenta dar un paseo más largo de la cuenta o adentrarse en los diques que separan las playas, lo que se encuentra ya no resulta agradable, ni a la vista ni al olfato. Ya no hay visiones idílicas, si no ir sorteando un mar de cristal. Una caída en ese paseo puede significar un problema grave. Es una auténtica pena, porque de estar bien limpios y acondicionados podría resultar interesantes como zonas de pesca, de paseo, o para hacer fotografías. Cualquier cosa antes que dejarlo en manos del lumpen.

                                       

La iglesia del Cabo de Gata


        

            En la carretera de las salinas de Cabo de Gata y poco antes de llegar al pueblo de Las almadrabas de Monteleva, se yergue esta singular iglesia, cuyo perfil resulta inseparable del paisaje en el que se encuentra. Toda la zona del Cabo de Gata está llena de leyendas. En el mismo Cabo se encuentra el arrecife de Las Sirenas, a donde cuentan que llegó el mítico Ulises en su viaje tras la caída de Troya. Esta costa estuvo asolada durante siglos por piratas berberiscos y dicen que había piratas de mar y de tierra. En el libro de «El anillo del dedo del diablo» se cuenta, aunque de modo intemporal, que en estos pueblos habitaban piratas de tierra que con luces engañosas intentaban atraer barcos cerca de la playa, forzando qee embarrancaran y poder hacerse con sus mercancías. Engaños, como los de las sirenas de Ulises.

            La iglesia siempre ha estado ahí, desde la década de 1940. Juan Goytisolo la verá en su viaje por los «Campos de Nijar», aunque solo señalará su existencia. Todo los que han ido a bañarse en las interminables playas del Cabo de Gata, y en sus aguas de azul cobalto, tienen la mágen de la iglesia cerrada, sin culto y en progresivo y constante deterioro. Eso ha sido un hecho en los últimos 20 años. No conozco bajo qué advocación se erigió.

            En 2010 me acerqué hasta sus inmediaciones e hice unas fotografías de su interior, a través de las ventanas sin cristales. Quedaban restos del antiguo mobiliario, pero ninguna imagen o exorno litúrgico. En los últimos años sirvió de refugio a excursionistas y no parecía excesivamente mal tratada. Solo mostraba abandono. Sin embargo, en el verano pasado una noticia incendió el mundo religioso  almeriense. La abandonada iglesia había servido para una misa de rito satánico. Decían que se habían visto velas negras en su interior, e inscripciones de culto diabólico. El Obispo de Almería D. Adolfo González Montes no desaprovechó la ocasión y consiguió concitar el interés del Ayuntamiento de la capital y de otras instituciones almerienses. Un año después de aquellos hechos, que al final fueron negados, la iglesia del Cabo de Gata aparece perfectamente rehabilitada, aunque eso sí, sigue cerrada al culto.

          En el libro de Mary Nelux que he mencionado, también se relatan episodios de misas negras en esa iglesia. En el mismo Cabo de Gata, hay un farallón con forma de dedo, que también tiene una curiosa leyenda relacionada con los piratas. Al parecer capturaron a una reina que llevaba un fabusolo anillo de oro y diamantes y al no poder sacárselo, le cortaron el dedo. Esa es la explicación  de la forma de ese farallón.

        Nota: Excelente artículo sobre la Iglesia de las salinas del Cabo de Gata. http://www.culturandalucia.com/ALMER%C3%8DA/CABO_DE_GATA/LAS_SALINAS/Las_Salinas_de_Cabo_de_Gata_%C3%81RTICULO_IGLESIA.htm