El cerro de La Piedad


           ¿ Un antiguo morabito en Segovia ?

         El año que concluye hoy, ha tenido para mí dos finales. Uno se produjo en Segovia, el día 27 de diciembre, el de San Juan Evangelista; a donde acudí para ver a mi Tía Mercedes, gravemente enferma. Fue un viaje inesperado y relámpago, de ida y vuelta, como casi todos los viajes. En febrero acudía al mismo lugar, a las exequias de mi otra Tía, Carmen. Ambas han estado presentes en mi vida a lo largo de 50 años, mi Tía Mercedes todavía lo está. Apenas dos semanas antes, realicé una entrada sobre Segovia, que a día de hoy parece casi premonitoria de este último viaje. En ella hablaba de la vida y de la muerte de Juan de La Cruz, y de mi visita a su santuario en el valle de La Fuencisla. Dos semanas después volvía a Segovia amparado por otro de los Juanes, el evangelista. Como escribí entonces, resulta extraño visitar como turista aquellos lugares en donde uno ha vivido. Son recuerdos y sensaciones distintas que se acaban unificando, aunque muchos años después. En los 7 años que viví en Segovia (1972-1979), jugué, paseé y caminé por el Cerro de La Piedad en decenas de ocasiones, mi colegio estaba al lado. No lo he vuelto a pisar desde entonces, aunque a veces lo veo de lejos. En esta ocasión me esperaba la imagen al bajarme del autobús que me traía desde la estación del AVE (Alta Velocidad Española), y mientras esperaba al siguiente con destino a San Ildefonso, localidad en donde residen mi madre y mi tía.

       La visión del cerro, iluminado por la cercana luz del ocaso, llamó mi atención de modo poderoso y magnético. Con mi cámara, como siempre, fijé ese instante y cerré puertas de recuerdos distantes. Todo era nuevo y lo vi de forma distinta: «Mirar donde otros han mirado y ver lo que otros no han visto, incluido uno mismo». Por primera vez he visto este lugar como un eco del pasado, como un lugar de culto morabítico (en ellos se veneran tanto a personajes judíos como musulmanes). Segovia tiene un cementerio judío, con tumbas excavadas en roca (en las que he jugado infinidad de veces), y también estuvo bajo la dominación musulmana desde los inicios del siglo VIII, hasta finales del XI.  Son tres siglos y medio en los que debió quedar algún recuerdo, algún eco. Este podría ser uno. Lo he visto ahora, no antes. Me ha parecido una buena imagen para concluir el año 2012, el primero completo del Alminar.

           En la actualidad, y desde no sé qué época, la capilla del oratorio está acompañada por un Vía Crucis de cruces de piedra, algo bastante usual en los pueblos de Castilla. Tampoco es inadecuada la parábola para el año que se nos viene encima, y para el que despedimos.

    PD: https://elalminardemelilla.com/2012/12/14/en-la-tumba-de-san-juan-de-la-cruz/.

           https://elalminardemelilla.com/2011/12/29/santuario-de-santa-fe-de-mondujar/

 

Albergue de San Vicente de Paul


El refugio de los sin techo en Melilla

       Las personas sin hogar ni recursos, cuentan en Melilla con un solo centro de acogida, situado en la calle García Cabrelles. Este centro fue construido e inaugurado por Mustafa Hamed Moh durante su único año como Presidente de Melilla, entre 1999 y 2000. Su inauguración se llevó a cabo el 10 de marzo de 2000. La preocupación personal por los más desfavorecidos, es algo que siempre ha distinguido a este político melillense, al que todos llaman  Mustafa Aberchán.  Hasta esa fecha, el albergue de San Vicente de Paul, estaba situado en el antiguo Fuerte de San Miguel, en donde se mantuvo desde su creación en  1962.

        Las denominadas Conferencias de San Vicente de Paul, se dedicaron a la asistencia a los desfavorecidos, que eran muchos, desde la llegada a Melilla en 1938 de los Padres Paúles y las Hermanas de La Caridad. En la actualidad, siguen trabajando en Melilla a través de tres grupos de asistencia, que se ubican en diferentes lugares de la ciudad.

                                 Políticas sociales en Melilla

          Un Estado y una ciudad con recursos, como la nuestra, debería buscar la eficacia en la gestión y distribución de los fondos destinados a ese fin. Resulta decepcionante ver como nuestra ciudad ofrece una imagen ostentosa y derrochona, y sin embargo solo cuente con un albergue para personas sin hogar. Precisamente hoy, los medios de comunicación locales se hacen eco de una encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), en la que se da cuenta de que Melilla presenta la tasa más elevada del Estado, de personas sin hogar. A la vez que se dan estas y muchas situaciones dramáticas de la población melillense, la gestión política de Melilla sigue instalada en el derroche, en la ostentación, y en el gasto superfluo y prescindible.

                      ¿ Obra social del Estado o de La Iglesia ?

        La Iglesia española, siempre complaciente consigo misma, habla vez tras vez de su obra social, sin embargo, elude explicitar claramente, que esa indudable obra social, la lleva a cabo por la generosidad del Estado, que la exonera de impuestos y de tributos, y que además le cede una parte de la recaudación del Impuesto sobre la Renta,  con la que lleva a cabo esa gestión. El resto de las iglesias de Europa, Anglicana, Luterana u Ortodoxa, se financian con recursos propios y sin la participación del Estado, salvo en el caso de Italia, en donde tampoco paga impuestos.

         Todos estos recursos, en manos de instituciones religiosas o dependientes de La Iglesia, constituyen una extensa red de caridad, con gran capacidad de influencia social y política.  Conforman una auténtica «nomenclatura» de la caridad.

      Nota: El primer albergue de San Vicente de Paul era una modesta instalación, situada en el Fuerte de San Miguel, junto al club de judo Kimura. El actual es una residencia mixta con capacidad para 48 personas.

           PD: http://www.elfarodigital.es/melilla/economia/113482-melilla-es-la-region-con-la-mayor-proporcion-de-personas-sin-hogar.html

En la tumba de San Juan de La Cruz


                                      San Juan de La Cruz

           El sepulcro de San Juan de La Cruz está en los carmelitas de Segovia, debajo del Alcázar y cerca del santuario  patronal de La Fuencisla.  Siempre ha sido un santo muy recordado, sobre todo por su obra literaria y su gran concepto de «la noche oscura del alma». No hay estudiante del antiguo bachillerato que no haya estudiado sus poemas. Sin embargo, fue la visita del Papa Juan Pablo II a su sepulcro segoviano, en noviembre de 1982,  el que lo puso en un listón todavía más alto de visitas. Yo he vivido en Segovia durante 7 años y regreso a ella cada verano, desde hace 26. Resulta extraño ir como turista a una ciudad en la que uno ha vivido. Se mezclan todo tipo de recuerdos y de sensaciones. Es como haber vivido dos vidas en un mismo lugar o ver lo mismo pero en dos dimensiones diferentes. Una se detuvo en un momento determinado y la otra sigue desarrollándose y creciendo. Este año, decidí  visitar como turista el sepulcro de Juan de La Cruz, y unificar así los recuerdos con los que tenía de visitarlo cuando residía en Segovia.

          Por razones que resultaría complejo explicar, suelo tener especial confianza en aquellos santos o personas, que en algún momento de sus vidas han sido objeto de las sospechas de La Iglesia de Roma. San Juan de La Cruz cuadra en esta descripción, como un sol en el firmamento. Él no murió en Segovia, sino en Úbeda, en donde reposaba tras haber sufrido prisión y la persecución de La Iglesia. La última etapa de su vida se desarrolló en un convento de La Carolina, provincia de Jaén.  Murió en la madrugada del 14 de diciembre de 1591.

              El convento carmelita de Segovia es un lugar tranquilo y aislado, frío incluso en verano. La austeridad es absoluta, pues siguen las rígidas normas impuestas por el fundador y reformador de los carmelitas, Juan de La Cruz. Me sorprendió ver una réplica de la imagen del Cristo de Limpias en la entrada, del que tanto hemos escrito en El Alminar. Las cosas no estaban como yo las recordaba. La verdad es que cuando vi aquel lugar, todavía no había pasado por el mismo «el ciclón Wojtyla», como llamaron en un primer momento al Papa Juan Pablo II.

              Hoy es el día de San Juan de La Cruz y por eso he decidido dar a conocer este lugar y compartirlo con quienes no lo hayan visto o no supieran de su existencia.

Galerías y minas de Melilla


      Las galerías y minas de Melilla comunican los llamados cuatro recintos defensivos de la ciudad. Los ingenieros españoles perforaron todo el peñón rocoso, buscando el modo de ir de un lugar a otro, por necesidades defensivas y también de espacio. Durante 400 años Melilla apenas tuvo 1 km² de superficie, y había que almacenar víveres y municiones, o incluso resguardar a  la población en caso de asedio. Los militares castellanos contaron en un principio con las cuevas naturales existentes, que ampliaron y modificaron. También hicieron uso de las más que probables «cuevas moras», excavadas por los pobladores bereberes a lo largo de los siglos. El sistema de defensa con túneles, era una construcción propia de la España musulmana, llegándose a encontrar hasta en Guadalajara. El antiguo reino nazarí está lleno de ellos.  En Melilla, los ingenieros castellanos y españoles hicieron de la necesidad un arte, y crearon una extensa red de túneles, galerías y minas, que aseguraron la vida en la ciudad en sus momentos más duros, y también sirvieron para socorrer y comunicar los puntos más aislados y lejanos con el centro de la plaza.

                 Sobre los túneles y galerías se ha creado una amplia leyenda. Mucha gente habla de ellos, pero muy pocos los conocen o han estado en ellos. Muchos ya están cegados en alguna parte de su recorrido, de otros solo quedan las entradas y algunos tramos. Ha habido derrumbes, guerras y mucha construcción a lo largo del último siglo, que los han ido eliminando. Se conoce poco porque es algo que no se ha divulgado en exceso. Durante la etapa franquista se catalogó todo eso casi como de «seguridad nacional», pese a que existían planos, hoy ya publicados, de esa red de túneles y galerías. A principios de la década de 1980, el melillense Carmona Mir realizó un documental sobre ellos, que no se si se llegó a visionar.  De hecho existe y yo he visto una copia, aunque de muy mala calidad.

       En los últimos años, he localizado algunas entradas, ya tapadas, a esas galerías. Otras están en uso y son visitables, como los almacenes y cuevas de La Florentina, la galerías y minas de San José Bajo y las cuevas naturales del Conventico. Existen otras muchas entradas, conocidas unas y desconocidas otras. Muchas son refugios de personas sin techo y de gentes de «mal vivir». Hoy es una aventura no aconsejable el adentrarse dentro de ellas, además del peligro de derrumbes y de otras circunstancias imprevistas y peligrosas.

     Notas: https://elalminardemelilla.com/2011/11/14/la-torre-del-abismo/. https://elalminardemelilla.com/2011/11/13/las-cuevas-moras-de-melilla/

La Loma del Viento


         La Loma del Viento es el lugar conocido como cerro de la Palma Santa. La primera vez que leí ese denominación fue en el libro «La flora silvestre de Melilla» de los autores José Manuel Cabo, Juan Antonio González y Huberto García. Es un lugar que me gusta, pues conserva todavía una parte de su terreno sin alterar. El barrrio de la Zaouia está a escasos metros, pero todavía el urbanismo no ha hecho presencia en la zona, aunque se aprecian desmontes para  extraer arena y piedra para la construcción.

         Está dentro del territorio melillense surgido tras los acuerdos de 1860, pero físicamente no está dentro del casco urbano melillense. Es una sensación subjetiva, pero Melilla, la ciudad, está al fondo. La continuidad del casco urbano se rompe irremisiblemente al final de los últimos chalets de la carretera de Farhana. Es la única zona en donde se tiene la sensación de estar fuera de la ciudad. A esta sensación se añade la de estar a 63 metros de altura sobre el nivel del mar, lo que concede la posibilidad de obtener unas magníficas vistas de Melilla. Es uno de los puntos más altos de la ciudad, al que solo superan la parte alta de Cabrerizas y el cerro de Rostrogordo.

            Por esta zona se ubicó el primitivo poblado bereber de Farhana, que tuvo que desplazarse tras la firma de los acuerdos de Wad Rass. Hasta 1938 existió aquí una antigua mezquita, muy anterior a la ocupación española del territorio. Los lugareños, todavía recuerdan el emplazamiento de la misma. Las crónicas de la época dicen que fue derrumbada para erigir la actual Zaouía del Cerro de La Palma Santa, pero no se edificó exactamente sobre el mismo lugar.

            Este cerro debería ser preservado. Melilla necesita y debería realizar su propio catálogo de espacios naturales protegidos, aunque el nuevo PGOU (Plan General de Ordenación Urbna), prevé la transformación de casi todo el espacio rústico en urbanizable. Este lugar debería quedar a salvo de todo eso. Una higuera silvestre, cuidada y podada por los lugareños, es la señal natural que abre el paso hacia este entorno apacible, bonito, silencioso  y casi mágico.

Museo García Ibáñez en Melilla


La Consejera vestida y los de Equo desnudos

       La visión timorata del Gobierno de Melilla, ha convertido en un Museo aburrido, lo que es la obra de un artista fantástico, muy provocador, y de gran impacto visual, aparte de las capacidades artísticas, que son muy evidentes. Un Museo se nutre de visitantes y desde luego, la obra de García Ibáñez llama la atención por si sola.  En su pueblo natal, le llaman el Leonardo de Olula del río.

            Estamos viendo  en cualquier noticia relacionada con los museos, que la convocatoria de público se realiza mediante el «marketing», bien de visitas  de renombre o con cuadros de alta repercusión. No se pude presentar las instalaciones rehabilitadas de La Casa del Reloj como el Museo de Andrés García Ibañez, y luego ofrecer una visión tan ramplona y anodina de un artista que domina la imagen visual como muy pocos. Cuanto más miro, veo y busco obras suyas, más me gusta.

                        Lo mejor del Museo, es lo que no puede verse

           Andrés García Ibañez pintó a la candidatura completa de Equo,   para las últimas elecciones generales, completamente desnudos. La presentación del cuadro alcanzó una gran repercusión mediática. Tiene un Cristo muy polémico, encargado por la parroquia de Albox y que el sacerdote no se atrevió  a exponer. Pese a lo que pueda decirse en algunos ambientes muy pacatos, no es un artista irreverente. Sus críticas visuales van dirigidas hacia ciertas formas de la expresión de la fe y con determinados aspectos de La Iglesia. En la tradición cristiana no está prohibido representar en modo alguno, ni a Dios, ni a ninguno de sus santos. Hacer una exposición con este tipo de obras, congregarían a muchos melillenses. La obra expuesta de este artista, no llama la atención, parece uno más, cuando no lo es. La gestión cultural del Museo, a la vista de lo que no está expuesto es pésima.

                           El retrato de la Consejera Simi Chocrón

          En el catálogo publicitario que se presentó a los medios de comunicación, figuraba un retrato de la Consejera de Cultura Simi Chorón, que luego no fue expuesto y del que nunca más se ha vuelto a saber. Ha sido retirada toda noticia o comentario sobre el mismo. Hay varias preguntas acerca del retrato al óleo: ¿Dónde está?, ?pertenece a la Ciudad de Melilla y está inventariado?, ¿porqué no se expone si figuraba en el catálogo?.

         Ha sido una inversión enorme la gastada en la rehabilitación, 900.000€, un mantenimiento costoso, y una nula gestión destinada a promover la afluencia de visitantes, y la captación de fondos,  para un artista que tiene un gran interés y una extraordinaria calidad, aunque algunos lo consideran blasfemo. Sin embargo, este es el artista que ha traído a Melilla este gobierno. No se entiende que luego renieguen o no se atrevan a exponer lo mejor de su obra.

     Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/10/21/un-domingo-en-el-museo/.

        

El barrio de la incineradora


                                  La vida en el Cerro de Horcas 

         Ya habíamos hablado de este barrio, o grupos de casas que se encuentran al lado de la incineradora de residuos urbanos. Los temas siempre se relacionan y esta va unido al anterior.  El antiguo barrio del Carmen o de las canteras es el que está por encima del cementerio y se pobló a partir del año 1900. En un principio, junto a casas insalubres, la gente habitaba las cuevas naturales, de las que había decenas, las cuevas moras de las que también hemos hablado. Eran los años del inicio del Protectora español, cuando España se atrevió a desarrollar el Rif, teniendo gran parte de su población en el mismo estado de subdesarrollo en la ciudad de Melilla. En El Telegrama del Rif pueden verse muchos artículos relatando las penosas condiciones de vida de parte de la población melillense. Eso era en 1912, pero 100 años después, la vida ha cambiado muy poco en este grupo de casamatas.

                                       Retorno al pasado en Melilla

           Es difícil que en Melilla, en 2012, exista un entorno así, en la ciudad de los proyectos faraónicos, la que paga 700.000€ anuales por el leasing del Teatro Kursaal, la que imagina ampliar su puerto hasta el infinito, la que quiere construir 1550 viviendas más. Esta incineradora es de la época de Ignacio Velázquez (1996), y en todo ese tiempo se ha sido incapaz de sacar este grupo de 12 familias de este lugar. Claro que por aquí no viene, ni pasa nadie, ni siquiera en elecciones. En este lugar no se inaugura nada, no hay obras de acondicionamiento de calles, porque sencillamente no existen. Es uno más de los barrios olvidados y que no se sabe si estará incluido en el desarrollo de los distritos 4º y 5º, aunque es probable que ni siquiera estén.

           El ruido aquí es constante, durante 24 horas, tanto de día como de noche. El monstruo de la incineradora ruge a un ritmo constante y enloquecedor. Además está los ruidos de los camiones al entrar y salir del recinto, la descarga de su infecta carga, los olores, las enfermedades, la insalubridad, en definitiva, la inhabitabilidad absoluta. Enfermedades nerviosas, vasculares, epidemiológicas y gastrointestinales.

                Melilla sin modelo de gestión medio ambiental sostenible

          En este apartado hay que darle la razón a los ecologistas de Equo, de Guelaya y de la primigenia CEDENA (Colectivo para la Defensa de la Naturaleza). En Melilla no hay gestión medio ambiental sostenible. Apostar por el modelo de incineración de residuos es optar por un modelo caro, muy contaminante y sin futuro. No resuelve nada porque luego hay que almacenar y transportar a otro lugar, pagando por ello, las peligrosas y altamente tóxicas cenizas de la incineradora.  La basura está ahí siempre, solo que transformada. Además, un mes al año, la incineradora entra en parada técnica, pero la basura se sigue recogiendo y descargando. En ese mes, el hedor en esta zona es sencillamente insoportable.

             Pese a todo, el ser humano subsiste y se abre paso en cualquier circunstancia y condición. Aquí se ven pequeñas huertas, higueras silvestres o incluso rebaños de borregos. Lo que no tiene justificación es que la ciudad más derrochadora, tenga una zona así, a poco menos de 1km. del centro de la ciudad.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/24/vivir-junto-a-la-incineradora/