Imbroda hace cola para ver a Raphael


       Es la imagen del día, la del año, la de la década. Juan José Imbroda, el todopoderoso Presidente de La Autonomía de Melilla, ha hecho cola desde primeras horas de la mañana, para sacar sus entradas (tenía derecho a 6), como cualquier otro ciudadano. Nuca se había visto nada igual en Melilla, nunca nadie lo había hecho antes, pero si Juan José Imbroda lleva 11 años como Presidente de Melilla y más de 30 años en la política activa, es porque sabe anticiparse como nadie a cualquier hecho políticamente peligroso. En los últimos acontecimientos representados en el Kursaal, ha habido todo tipo de comentarios, rumores y hasta evidencias, acerca de la «reserva de  entradas» para los VIP (very important person), Sin embargo, hoy, el presidente Imbroda ha decidido acabar de un plumazo con cualquier especulación y ha ordenado poner todas las entradas a la venta y a la vista del público.

          Además ha tenido hasta suerte, porque había dos colas y la suya, la que se iniciaba en la calle Pablo Vallescá era la buena y en apenas dos horas ha salido del Kursaal con sus entradas en la mano. Los que estábamos en la cola lenta, hemos necesitado dos horas más, para conseguir la nuestra, eso sí, de «gallinero», osea, de anfiteatro. Pero esto ya ha sido únicamente cuestión de suerte.

      PD: Ha hecho cola sin trampa ni cartón. No tenía «un emboscado»  guardándole el puesto hasta que él llegara. Allí estaba, en persona,desde poco mas de las 09h am. Tampoco ha dejado que le cedieran el puesto, que lo hubiesen hecho gustosos todos los que estaban antess que él. Hoy en El Alminar había otras cosas previstas, pero la noticia del día es ésta. La siguiente versará sobre el caótico sistema de venta de entradas.

Un árbol cae sobre una casa en el Tesorillo


    

         Enrique Delgado

       Las laderas y vertientes del cerro de Camellos está en situación de emergencia desde hace años, no sólo por la suciedad de la zona, sino también por los desprendimientos constantes del terreno, cada vez más degradado por la falta de conservación y por los desmontes que se realizan en los bordes, para construir nuevas viviendas. Se autoriza la construcción de viviendas justo en el límite de la ladera y no siempre se realizan con las debidas garantías técnicas. Esta vivienda ha recibido el impacto de la caída de un árbol y afortunadamente no ha habido que lamentar ninguna desgracia personal, pero a la vista de  las fotografías, podría no haber sido así.

      Las fotos que se han publicado muestran el árbol desde el interior de las casas y aunque son ya de por sí impresionantes, no queda tan explícita la peligrosidad y la situación de la zona, como con estas fotografías realizadas por El Alminar de Melilla.

     Hemos descendido, acompañados, por las laderas del cerro de Camellos, viendo la  suciedad (aunque las laderas fueron objeto de limpieza hace menos de un año), pero sobre todo, hemos podido comprobar la debilidad del terreno, muy degradado y en peligro de próximos desprendimientos. La ausencia de vegetación degrada la tierra con rapidez y la hace muy vulnerable a las riadas. Con la llegada de las lluvias, la tierra absorbe el agua, aumenta de peso y al no estar retenida por la vegetación, se desmorona. Las raíces de los árboles están a la vista en varios puntos y vaticinan próximas caídas, como la de este árbol caído sobre la casa, que ofrece una imagen espectacular. Hay restos de antiguos contrafuertes de la época del protectorado y evidencias de “apropiación” del terreno para pequeñas huertas y corrales.

       La acentuación del talud de la ladera para la construcción de viviendas y el desmonte del terreno para ganar superficie constructiva, son claramente la causa del desmoronamiento constante e inevitable, de las laderas del Cerro de Camellos. La actuación debe ser urgente y decidida sobre las laderas, cuya titularidad pertenece al Mº de Defensa, que es tanto decir como el Estado. Son ellos los que deben actuar y rápido. La situación no admite demora alguna.

Parada del tren turístico


          Son ya varios los años en los que el tren turístico recorre incansable (tireless,), el Centro Modernista de la ciudad, la Villa Vieja y parte del Paseo Marítimo sin haber sufrido apenas averías. Las dificultades de las rampas de Melilla La Vieja, sobre todo cuando va repleto de personas, hacen pensar en que el motor va a estallar en cualquier momento, sin embargo, esto no sucede nunca y bajo el calor veraniego, el tren turístico no falta  nunca a sus cuatro viajes diarios. Muchas veces va casi vacío, algunas con turistas y las más repleto de mayores del Imserso, del Centro de Día, de niños, de familias con ganas de hacer algo un poco diferente, o de otros grupos de excursionistas de la ciudad.

     Pero hoy, último día de septiembre el tren turístico ha tenido que ser remolcado y llevado a su apeadero en el Puerto Deportivo de Melilla. Parece que le ha fallado el motor, al igual que en verano se le quebrara  la dirección en el forzadísimo giro de la subida de «La Florentina», verdadera prueba de fuego para el tren turístico, la versión melillense del submarino británico Tireless (incansable).

   Esta mañana, remolcado por la grua, era conducido hacia un merecido  descanso. Son muchas las cosas que suceden en una ciudad y no nos enteramos de todas. Yo creo que el tren debería ser bautizado con ese nombre: Incansable, en su versión en español. Dejo la idea para la Viceconsejería de Turismo.

El servicio de taxis en Melilla


            Melilla y Ceuta tienen los taxis más inseguros de España

       Una reciente encuesta sobre transporte de personas en ciudades, situaba a los taxis de Melilla como los más inseguros de España. Es algo que no se entiende, porque en la ciudad en la que supuestamente los «vehículos» son más baratos, no tiene lógica que los coches empleados para el servicio de taxis, tengan casi todos más de 10 años y algunos se aproximen a los 20. Hay muchos «Mercedes» alemanes en uso y son vehículos completamente vetustos e inseguros para el tipo de actividad que realizan.

         No se entiende que la Ciudad Autónoma, implicada ahora en la campaña de Movilidad Sostenible, no se implique de una manera clara y decidida en exigir la renovación de un sector importante para el trasporte ciudadano. La Ciudad Autónoma es la que otorga las licencias y la que impone las normas, pero como para todo, hay que tener la voluntad y decidirse a actuar sobre el sector.

        Melilla, que tiene los mismos problemas que cualquier otras ciudad española, destaca por sus carencias, osea, que cualquier otra cosa o servicio ciudadano que exista en otra ciudad, en la nuestras es claramente más deficiente y el que viaja, lo sabe porque lo ve.

          Desarrollar y modernizar el sector del taxi, obligar a la renovación de los vehículos. No es admisible que los coches sean tan destartalados en su mayoría y que carezcan de cinturones de seguridad. Hay que instalar una centralita de radio taxi que crearía  puestos de trabajo y acabe con el obsoleto poste de comunicación para solicitar un taxi, y que en muchos casos se oye con dificultad. Hay que abaratar las licencias de taxi y conceder algunas más. En Melilla, el coger un taxi no es lago barato, sino todo lo contrario. La ciudad más barata de España es El Puerto de La Cruz en Tenerife, en donde existe desde siempre una tarifa única para cualquier trayecto urbano. Melilla tiene solo término municipal, por lo que se debería buscar una fórmula parecida: «Una tarifa única para toda la ciudad».

           Hay que renovar la flota porque el ciudadano tiene que ir seguro y cómodo dentro del taxi, con aire acondicionado, porque en Melilla es necesario. Hay que mejorar la disponibilidad, la conducción y entonces, sería un «servicio útil» y más usado por los melillenses.

         La encuesta/estudio anual, ha sido realizada por el portal «Hoteles.com» y mientras que en Ceuta (que cuenta con radio taxi) ha provocado cierta polémica, en Melilla no ha suscitado reacción alguna, ni siquiera por parte del sector.

 PD: El comentario en días pasados de la colaboradora «Najerilla», sobre el servicio de taxis ha provocado que El Alminar ponga el foco sobre «esa encuesta», que aunque fue publicada por todos los «medios locales», ha pasado demasiado desapercibida. ¿Estamos los melillenses resignados a todo?

 

Extraños sucesos en la noche


      Ninguna ciudad descansa por la noche. En cuanto cae el sol y la oscuridad se asienta profundamente sobre las ciudades, las calles se llenan de personas distintas de las que habitualmente se ve bajo la luz del Sol. Luz y sombra son mundos opuestos, con sus propios habitantes y leyes. Salir al servicio farmacéutico de urgencias, aunque solo sea a por un «desenfriol», supone ver cosas distintas, muchos coches oscuros circulando a velocidades mas altas de lo habitual, demasiada gente poblando las esquinas, y sobre todo, sucesos raros, como este que voy a contar.

                          Rotonda ctra. Alfonso XIII/ calle Hospital Militar

       Apenas traspasada la medianoche, los vecinos de la urbanización colindante con esta rotonda escucharon unos gritos, en los balcones había algunos vecinos fumando (la Ley antitabaco de Zapatero ha echado a los propios propietarios a los balcones), son testigos de este extraño suceso y avisan a la policía y a la ambulancia. Lo que ven es que este hombre que yace en el suelo fue interceptado por otro coche, del que se bajó una pareja y tras golpearle se dieron a la fuga. No queda claro si el hombre corría a pie huyendo o se bajó del coche fugado.  Otros testigos del mismo bloque situado sobre la rotonda contaban una versión completamente diferente de lo sucedido.    Se confirma así la máxima policía que dice que: «Cuando hay dos testigos de un hecho, existen al menos tres versiones de lo sucedido».

     La colaboración ciudadana en Melilla es digan de todo elogio. Varios vecinos del inmueble cercano se bajaron a señalar la zona, avisaron a la policía y a los servicios de urgencias y esperaron pacientemente la llegada de los efectivos policiales para relatar sus versiones de los hechos y ofrecerse como testigos. Otro de los vecinos, ante la discrepancia manifestaba que lo mejor era solicitar a Comandancia la grabación de la cámara de seguridad, de la torreta del cuartel de ingenieros que está justo encima del lugar del suceso y de la rotonda. La verdad está ahí fuera.

       PD: El agredido parecía presentar solo contusiones leves y pérdida de conocimiento parcial.

    

El extraño caso del patio del cura


        El llamado Patio del Cura, amplísimo solar en la parte trasera de la iglesia de Sta. Mª Micaela, finca registral 12252, fue cedida por el Estado a la Ciudad Autónoma en 1996, según RD 339/96 de 26 de febrero.
         Ese inmenso solar consta de un edificio, zona arbolada, patio y campo de deportes. El edificio ha tenido varios usos a lo largo de las décadas. Allí se hacían las fiestas del Barrio de La Victoria, los bailes, competiciones deportivas
         El Estado se lo dio a la Ciudad, a Ignacio Velázquez en 1996.         
         En 1999, Juan José Imbroda (Consejero de Economía del Gobierno cuatripartito), presidido por Enrique Palacios) cede gratuitamente todo el solar, inmueble y zona forestal al Obispado de Málaga.

       Es usual que las Administraciones no suelan saber qué hacer con solares transferidos y menos la de Ignacio Velázquez en 1996, en plena descomposición y muy acosada por entonces la Unión del Pueblo Melillense, que le acusaba de corrupción, de despilfarro, de prepotencia, de excesivos sueldos, de exceso de altos cargos. El solar queda abandonado durante 1996 y 1997. En 1998 Velázquez convoca el “abortado Pleno de la censura”, y cae como presidente de la Ciudad Autónoma.

      Enrique Palacios se hace cargo del Gobierno más funesto de la historia de Melilla, el llamado “cuatripartito” y las Consejerías se convierten en Taifas, en las que nadie sabía lo que hacía el otro, pero tampoco se preguntaba. En 1999 el Consejero de Economía Imbroda. sorprendió a propios y extraños, presentando un expediente de cesión al Obispado. Tres años después de la cesión del Estado a la Ciudad de Melilla, el terreno es regalado al Obispado de Málaga sin obtener una sólo peseta (era la moneda de la época) de beneficio y los melillenses y el Barrio de La Victoria perdimos una zona de esparcimiento, en la que incluso se podría haber construido un nuevo colegio, una guardería amplia o cualquier otra cosa que sirviese a todos.

       Las fotos son de 2009. Hoy el patio solo se usa para entrar a las zonas en donde se imparte la catequesis. El deterioro, dos años después, debe ser mucho mayor. ¿Todo es extraño y sin explicación lógica en Melilla?. Tras muchos años de seguimiento, de investigación, de colaboración y de aportaciones a la realidad política, cultural y social de nuestra ciudad, empiezo a pensar que sí, que lo inexplicable es intrínseco a las acciones de nuestros gobiernos. Que nada es lo que parece y que siempre hay una razón oculta detrás de decisiones aparentemente transparentes. Esta no tiene explicación alguna once años después.

La memoria seguirá esperando en Melilla


 

       Presentación del libro de José Luis Navarro sobre Carlota O’Neill

    A los títulos de «muy valerosa», «muy humanitaria» y «muy caritativa» ciudad de Melilla, se debería añadir el de «muy olvidadiza», pues nuestra ciudad se caracteriza por tener una memoria muy parcial y sesgada, en la que se olvida de modo deliberado a quienes contribuyeron a hacer de Melilla lo que es hoy, por mucho que algunos se empeñen en tapar esa memoria.

                En los últimos tiempos asistimos a un particular florecimientos de nombres absurdos en nuestras calles ( Tirolína, Globo, Casiopea, Osa Mayor) o a otros sin vinculación con la historia de la ciudad (Consejo de Europa, plaza de los poetas, calle de las rimas), mientras se siguen postergando los verdaderos nombres que contribuyeron a forjar la memoria de Melilla. como es el caso de la escritora Carlota O’Neill, sin cuyo libro: «una mujer en la guerra de Melilla», nada sabríamos de la represión franquista en Melilla.

            Sin embargo, los gobernantes de Melilla siguen rellenando el callejero a golpe de ocurrencias, o de nombres sin mayores méritos que los de cualquier otro melillense, pero que no generan un posicionamiento específico o político acerca de la memoria de los melillenses.

              Después de mucha presión, de varias visitas de Carlota Leret O´Neill a Melilla, de varios libros de distintos autores recuperando la memoria de Carlota O´Neill, el Gobierno de Melilla accedió a concederle su nombre a una calle, y lo que pareció un gesto de reconocimiento, aunque tardío, resulta ser casi una burla o una broma de mal gusto, a tenor de las fotografías que publico.

       30 de septiembre, presentación del libro

         José Luis Navarro, el escritor melillense más premiado (después del poeta Miguel Fernández)  y menos reconocido en Melilla, vuelve a intentar un nuevo ejercicio de «la memoria» sobre la escritora Carlota O ‘Neill. En esta ocasión presenta a los lectores melillenses un relato novelado sobre su vida,  que es realmente un guión cinematográfico. No pudo llegar a buen puerto la película, pero sí la obra escrita, editada por la editorial melillense GEEPP (Gestión y Edición de Publicaciones Profesionales), y que será dada a conocer el día 30 de septiembre. La presentación correrá a cargo del historiador  Vicente Moga.

            Mientras tanto, la memoria, la que conforma una ciudad, seguirá esperando.