Edificios


 

                                            La gestión ruinosa
Nos hemos acostumbrados a ver edificios abandonados, en ruinas durante años, a verlos desplomarse poco a poco o de golpe. Nos hemos acostumbrado a ver el patrimonio inmobiliario de la ciudad desaparecer y también a la pérdida de las señas de identidad de cada barrio. Nos hemos acostumbrado tanto a todo, que se derrumba un edificio por causa del viento y nos creemos hasta la explicación.
A nadie le interesa ya nada, porque después de la larga década de la desidia, todo el mundo mira hacia otro lado, o incluso más lejos. Esto sucedió con el edificio de la antigua Casa del Reloj, primitiva iglesia de La Asunción, o de la Feria de Muestras en tiempos del Protectorado español. Es posible que un fuerte golpe de viento desprenda parte de una cornisa, una balaustrada o una gárgola. Lo que no es habitual es que el edificio se muestre ya derrumbado por dentro.
Esto quiere decir que el edificio estaba ya debilitado en su interior, lo que convierte en una irresponsabilidad que permanezcan tantos años en pie, con evidente riesgo de derrumbe, frente a la ciudadanía.
Lo que está dentro no está a la vista, salvo que por casualidad algo quede abierto y se pueda echar un vistazo al interior. Si el exterior es amenazante, lo que no está a la vista puede ser al menos el triple. Sin embargo existe un caso, en el que el estado exterior de un edificio es amenazante, el interior también, y no se actúa en ningún caso. Esto ya no es desidia, es dejación. Sucede esto con un inmueble en la esquina de las calles de La Legión y Castilla, del Barrio del Real. Su aspecto completo es amenazante, y ahí sigue desde hace varios años.
A lo sucedido con el inmueble de la calle alcalde Antonio Díez, pudiera pasarle lo mismo con otro de la calle Teniente Mejías. El aspecto exterior apunta hacia una fachada en ruinas, incluso hay una parte del muro de la azotea que pudiera caerse con un fuerte golpe de viento, o tal vez ni siquiera con su necesario concurso. Un leve temblor sísmico pudiera dar al traste con el murete. Sin embargo, una desvencijada ventana de madera permite ver que el interior ya está derrumbado, desde el techo hasta el suelo. Esto podría provocar que la presión de los escombros o un nuevo desprendimiento, pudiera causar un colapso definitivo del inmueble, modernista por cierto.
                   Estamos en peligro sin que nadie lo evite. Hay al menos 100 edificios en este estado rodeándonos, y no lo sabemos. 

Aparcamientos y contenedores


Ellos edificarán y yo destruiré (Malaquías)

             A tan solo 20 días de las elecciones, comienza una instalación apresurada y masiva de contenedores de separación de basuras, que suponen además una pérdida de aparcamientos en superficie. Los mismos que fueron creados y pintados hace apenas unos meses. Crear para luego destruir o poner para luego quitar. En sus últimos días, el gobierno local hace y deshace sin que se advierta la menor crítica a este tipo de planificaciones apresuradas. Gastos de última hora sin que conste que la cadena de separación de residuos se completa en el otro lado, o en la estación término. No se resuelven ningún problema y se crean otros.

         Frente a una incineradora, caben muy pocas alternativas. ¿Qué se va a hacer con los envases retirados?. ¿Qué se va a hacer con los plásticos, con el papel, con el vidrio, con los metales, con las pilas?. Solo Guelaya-Ecologistas en Acción y Podemos, le han puesto peros a este nuevo y paresurado derroche. En las últimas dos décadas no se ha tomado una sola medida para forzar la reducción, reutilización y reciclado de residuos sólidos urbanos.

          Se han cambiando casi todos los contenedores de superficie y también los soterrados, en el último año y ahora se introduce un nuevo modelo, comprado después de la renovación del contrato de limpieza urbana, por lo que los camiones de recogida de basuras no son los adecuados para este nuevo. Esto forzará la coexistencia de 3 modalidades disntintas de contenedores.

             El problema de la recogida de residuos urbanos sigue tal cual estaba en el año 2000, con la planta incinedarora como dueña del modelo de gestión de los residuos melillenses, porque en todo este tiempo no se ha optado por la separación de residuos.

                  El Barrio del Real, el más populoso de la ciudad, volverá a sufrir una nueva e importante pérdida de aparcamientos, sin que haya ninguna alternativa. El peatón, el ciudadano sigue perdiendo espacio, porque el que fue recuperado con la falsa peatonalización, esta siendo ocupado por las terrazas de bares y cafeterías, que han extendido sus negocios hacia los aparcamientos que no fueron eliminados y también con la ocupación de aceras y el paseo central. Esto mismo está sucediendo también en el centro de la ciudad.
En la calle Aragón del Barrio del Real, como antes se hiciera en la calle Andalucía, se está reduciendo hasta la mínima expresión el paseo central, para recuperar una parte de los aparcamientos perdidos por las reformas anteriores y las actuales. Al otro lado de los nuevos contenedores no hay nada.

 

La selva de los eucaliptos


                                   Eucalipto, el árbol terrible

            ¿Cuándo llegaron los eucaliptos a Melilla?, ¿Pueden ser los eucaliptos considerados como una especie invasora? Los  eucaliptos llegaron a Melilla al igual que a toda España, a partir de 1960. Se necesitaban árboles de crecimiento rápido para la producción de pasta de papel, y la fácil repoblación resultante con este árbol, de bosques quemados con especies autóctonas.

                       El eucalipto es una especie de origen australiano, que una vez plantado tiende hacia el gigantismo. Son los árboles más altos de los que pueden verse en nuestra ciudad, siendo los más conocidos los de la calle Mar Chica. Se encuentran también en la plaza Daoiz y Velarde de Tesorillo, en una de las riberas del río de Oro, junto al Instituto Leopoldo Queipo y en las faldas del Cerro de Camellos. Podían también verse en instalaciones militares, como el Hospital Militar (ya talados), y en las dependencias administrativas del antiguo cuartel de Artillería, objeto de una reciente y severa poda.

                         Es un árbol que degrada el bosque, ya que absorbe todo el agua disponible con sus potentísimas raíces, y tiene un altísimo impacto paisajístico, pues sobresalen sobre cualquier otro árbol. En España se está intentando frenar su expansión, ya que en caso de incendio arden con mucha facilidad, como ocurrió en Galicia hace dos años.

                          En la calle Mar Chica se están podando en las ramas de la parte baja, pues la calle tenía un aspecto selvático. Requieren una atención constante, ya que algunos son muy altos y de grandes y pesados troncos. El desplome de alguna rama elevada o incluso la caída de algún árbol, ya se han talado varios, podría causar grandes estragos. Hace un año fueron podados en sus copas.

                        La presencia de los eucaliptos en la ciudad y de tanta flora australiana, es uno de los tantos misterios legados a esta ciudad en su etapa franquista.

 

            Nota:http://archivo-es.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/bosques/InformeEucalipto2011.pdf

8º aniversario del Alminar de Melilla


                   Este blog esta registrado el día 3 de mayo de 2011, y tras dos días de prácticas, el primer artículo apareció el día 5. Desde entonces se han publicado más de 2100 artículos o entradas. Casi desde el inicio, tenemos asentado el dominio, lo que quiere decir que ya es un legado para la posteridad. Si se quiere entender qué es lo que ha sucedido en esta ciudad, y lo que todavía sucede, deberá analizarse el contenido de este blog. Aquí no solo hay noticias y sucesos, está también lo que Unamuno llamaba la intrahistoria, o las motivaciones y causas que motivan las acciones humanas.

                  El mes de mayo es cada cuatro años, un mes electoral. Lo fue en 2011 y lo es también en el presente. En aquel mes de mayo reapareció en la ciudad Ignacio Velázquez, con la propuesta electoral de Populares en Libertad. No pudo liderar la lista electoral porque se reactivó judicialmente la ejecución de su «inhabilitación» para cargos públicos, que solo se ponía en marcha a instancia de parte. Era la bala en la recámara con la que contaba el Partido Popular, si llegaba el caso de que el primer presidente de la Ciudad decidiese cruzar el Rubicón,  poniendo fin a su destierro, y desafiase el poder de Imbroda. Por este motivo lo comparamos con Julio César, una similitud histórica que dio mucho juego en las redes sociales de Melilla, que por aquel entonces eran libres. La inhabilitación latente tuve el mismo efecto para Velázquez que los puñales para Julio Cesar.

           A todas las publicaciones del año 2011, las denominamos como el «El Alminar oculto», porque entonces las lecturas de las entradas y las visitas al blog eran muy limitadas, apenas unas decenas. En aquel mes de mayo hubo casi 600 visitantes, que se convirtieron en 10.000 en el mes de noviembre. Por este motivo, animo a los lectores y lectoras del Alminar, que busquen en el archivo mensual, y relean los artículos de mayo de hace 8 años. Aparecerán ante sus ojos acontecimientos olvidados, y lecturas que sorprenderán por su vigencia con el tiempo actual. No solo porque los actores sean los mismos, sino porque el déficit democrático de Melilla se ha acentuado, y porque los malos modos de una determinada forma de gobierno, no se han corregido ni siquiera en un ápice. El mal trato de este modo de gobierno hacia los representantes de la oposición, es una constante claramente visible y fácilmente constatable. Ya entonces avisábamos de ello.

                                        El final del tiempo gris

                  En la política melillense, al igual que en el infierno de Dante, parece estar escrita la leyenda. «al entrar aquí, abandonad toda esperanza». Invariablemente, mientras el resto del mundo cambia, aquí se repiten resultados, porcentajes. El inmovilismo melillense es completo. No cambian ni los nombres. Solo han quedado trituradas todas las formas posibles de oposición y todas las alternativas ensayadas. En aquel mes de mayo se sustituyó el salmón modernista del palacio de La Asamblea por el gris franquista.

          El siempre latente recuerdo de Sarajevo, las comilonas de Santa Rita (patrona municipal), el catálogo de los monumentos franquistas, los maceteros cordobeses de Melilla la Vieja, el desplome de los edificios modernistas, el abuso del poder, la marcha de los paúles de San Agustín; fueron los temas de algunos de los artículos de aquel mes de mayo, dominado por las elecciones. El revisionado de miles de fotografías, muestra que casi todo sigue en el mismo estado que entonces. Todo sigue ahí esperando a que algún día cambie.

              Como siempre, agradecemos a todos y todas los que forman la comunidad alminarense y que nos siguen de modo constante. A todos y todas los que nos han permitido alcanzar ese 1,7 millones de visitas. Ocho años después, el Alminar sigue siendo una ventana abierta al mundo.

 

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/05/18/la-defensa-de-la-democracia/ ;https://elalminardemelilla.com/2011/05/10/el-poder-omnimodo-de-imbroda/

Se barrunta atasco


                                              Todo por la obra

          Todo para el peatón, pero sin el peatón, ni la opinión ciudadana. El despotismo del estado de obras se ha desplegado por toda la ciudad en los últimos meses, creando una situación de estrés, ruido y la imposibilidad de circular para peatones, ciclistas o vehículos. Las obras, no ya las inauguraciones, deberían estar prohibidas en el semestre anterior a la convocatoria electoral.

          En el Rastro, uno de los barrios melillenses más descuidados y con menos inversión pública, fue objeto de remodelación en una sola calle, la de Montes Tirado. Se arreglaron aceras, bordillos, se asfaltó, pero solo en esa calle. En ninguna otra. La acción resultó incomprensible para todos/as. Tanto los residentes, como los usuarios y comerciantes de la zona, llena de solares abandonados, de infraviviendas y de casas en ruinas que solo son utilizadas como almacenes.

                   Desde hace unos meses se están readecuando las aceras y aparcamientos de la avenida de La Marina Española, entre el tramo comprendido entre la plaza de España y la calle Villegas, pero solo en su lado derecho o el colindante con la Autoridad Portuaria. Nadie comprende la utilidad de una obra así, al igual que no existen razones para justificar que no se haya hecho nada en los últimos 10 o 18 años.

              Utilizan como excusa a todas las asociaciones que pretenden la mejora de la ciudad y los conceptos de movilidad sostenible, pero no hacen caso a nadie o a ninguna de ellas. Melilla no tiene carril bici, ni hay movilidad sostenible, ni es accesible. Todo son obras decorativas, pero que dejan pingües beneficios a las empresas contratistas.

          Desde principios de año se está renovando una acera y una zona de aparcamientos, que además era la salida de vehículos de un parking público, el de Isla de Talleres. Lo lamentable es que esa zona céntrica, de paso constante y obligado, haya estado en un estado indigno durante la última década, o al menos desde que se construyó la nueva zona residencial de Magna Melilla. La gestión de la ciudad es la misma desde el año 2000, en esto no hay cambios.

                                Estrangulamiento del tráfico

           Ahora se está renovando todo a un ritmo lentísimo, y se está haciendo una acera desproporcionadamente amplia, junto con los aparcamientos en batería, que van a eliminar un carril de circulación. Esto es un despropósito, porque es la única vía de salida del centro de la ciudad y del Puerto de Melilla. Los dos carriles de circulación que vienen desde la zona portuaria, más el que procede de la plaza de España y el centro de la ciudad, confluirán en uno, estrangulando el tráfico y dificultando aún más el paso del transporte público.  Cada vez que un vehículo salga del aparcamiento, provocará la detención de un tráfico ya ralentizado y embotellado.

            Colapsar el tráfico y destruir el recorrido del transporte público, testimonial en Melilla, no es hacer una ciudad sostenible. Es justo todo lo contrario: inviable en todos los sentidos.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/11/06/los-agujeros-negros/

 

El paso borrado


          En Melilla, ciudad de peatones, abundan últimamente los pasos de cebra, algunos anchísimos y otros invadiendo parte de la calzada, como el que se va a comer un carril de la circulación en la avenida de La Marina Española, enfrente de la Casa del Mar. En la vía de salida del centro urbano y la conexión desde el Puerto Marítimo, el tráfico quedará estrangulado a un solo carril. Otros pasos de peatones son desplazados lejos de las esquinas para permitir mejor la visibilidad del peatón y del vehículo.

            En el barrio del Tesorillo se han ampliado tanto, que dificultan el giro de los vehículos, tanto en la entrada como en la salida de las calles transversales a los ejes principales de General Pintos y Jacinto Ruíz Mendoza. Además se han colocado unos enormes bolos de piedra artificial, de fácil derribo. Algunos ya se han caído varias veces.

          Sin embargo, ha desaparecido un paso de peatones importante. Este paso es el de la calle del general Polavieja, y estaba situado entre el Centro de Salud y la antigua Residencia de Mayores, hoy Centro de Mayores dependientes. Ha sido borrado del mapa sin la menor explicación o aviso. Desapareció en un solo día. Son muchos los usuarios/as y familiares de ambos centros, los que se han dirigido al Alminar o nos han hecho saber la situación y el malestar.  Ahora hay que utilizar otros algo más alejados y regulados por semáforos, lo que causa ciertos inconvenientes, teniendo en cuenta que los usuarios de los centros suelen ser personas enfermas y sus acompañantes.

          Estos mismos usuarios/as nos indican que ahora se circula a gran velocidad por ese tramo de la calle, y que los vehículos van de un semáforo a otro como en la salida de un gran premio de carreras. Este es el motivo por el que piden restablecer «el paso desaparecido», y hacerlo de modo sobre elevado, pero no del tipo  rampa antitanque, sino con los perfiles recomendados por la Ley de Circulación.

¿Tribunas o bancadas?


            Las tribunas para el público en el recorrido oficial de las distintas semanas santas de toda la geografía española son otra cosa. Lo hemos escrito en más de una ocasión. Lo que se ofrece en Melilla son bancadas, o sea, un conjunto de tablones similares a los que se sentaban los remeros en las antiguas galeras. No se puede ver nada tan deslucido en ninguna otra ciudad. La desidia ha llegado hasta la propia semana santa, el último refugio de los melillenses que no abandonan su urbe.

             A la llegada del Cristo de la Paz frente a la Tribuna Oficial, frente a su templo, se produjo el gran crujido y al menos una docena de personas se vieron removidas repentinamente de sus tablones, en los que asistían a las diferentes procesiones. Los caídos, en su mayoría personas de edad, se vieron golpeados y contusionados en diferentes partes del cuerpo. El personal voluntario de asistencia sanitaria dudaba entre evaluar los golpes, ofrecer pomadas antiinflamatorias, o realizar un mínimo registro de los/as contusionados/as. En principio reinaba cierta confusión sobre qué hacer, hasta que el Comisario Jefe del dispositivo de seguridad del Cuerpo Nacional de Policía ordenó el desalojo de la degradada grada, que no se ha renovado en los últimos 5 años.  Lo mínimo hubiese sido ofrecer la posibilidad de hacer un reconocimiento médico y redactar un parte de lesiones.

      En Melilla una vez que se encuentra una fórmula, se mantiene sin renovar hasta que revienta. No son gradas seguras, ni el acceso tampoco. No son seguros ni los tablones en donde se sitúan las cámaras de televisión. No hay un lugar específico para que los trabajadores de prensa puedan seguir con comodidad las procesiones. Hay que fomentar la Semana Santa de Melilla, pero también hay que dignificarla y cuidar del público, ofreciendo lugares vistosos, accesibles y cómodos.