Colapso en las fronteras de Melilla


         Las fronteras de Melilla son vitales para el futuro de la ciudad de Melilla. No se ha hecho casi nada en ellas durante los últimos 20 años. Los pasos fornterizos de Farhana, Mari- Guari, Hardú (Barrio Chino), están como a principios del siglo pasado. La renovación del paso fornterizo de Beni-Enzar solo fue estético. Las interminables colas colapsan el tránsito comercial y el intercambio de ciudadanos entre España y Marruecos. Los funcionarios de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado trabajan en condiciones no acordes con el siglo en que supuestamente vivimos.

            La situación es tal, que desborda incluso la carretera de circunvalación, que a veces es necesario usar para trasladarse de un lado a otro de la ciduad, sin vivir o disfrutar los interminables atascos provocados pro las rotondas, o por el estado de obras en cadena.

           Sin embargo, hay días en que el acceso a la carretera de circunvalación está cortado en la zona colindante con Puente Magno (arroyo Mezquita), por lo que no se puede acceder hasta el tramo entre el polígono industrial y el puesto fornterizo del Barrio Chino.

            En el medio día de hoy, el colapso en la frotnera de Farhana era total, con una cola que se prolongaba a lo largo de un kilómetro, hasta el puesto fornteriozo de Mari- Guari. La circulación era peligrosa, porque muchos vehículos invadían el carril contrario de circulación, solo para poder acceder hasta la carretera de Farhana en dirección centro.

             Esto sucede casi todos los días de la semana, repartidos entre los tres puestos fronterizos existentes entre España y Marruecos. La vialbilidad económica de Melilla y de su entorno depende de una aglidad en las fronteras, que no existe. Solo hay colapso y encierro. Son cada vez menos los melillenses que salen o pueden salir hacia Marruecos, y cada vez menos los marroquíes que entran o pueden entrar en Melilla, para poder acceder a sus comercios, o a las posibilidades de ocio que ofrece la ciduad.

Represión de periodistas en Melilla


La absolución de Jesús Blasco de Avellaneda

          Jesús Blasco de Avellaneda en un periodista freelance, como muchos otros. En Melilla impera la ley mordaza y el sometimiento de la prensa. No hay manera de escribir sobre aquello que no esté en «la orden del día», o en donde publicarlo. La Constitución Española prohibe  la censura, pero nada dice de «la autocensura», aquello que todos/as saben que no se debe escribir. La crisis de la valla fronteriza cogió al partido gobernante con el paso cambiado. Las fotografías de los saltos masivos a la valla dinamitaban la imagen de la ciudad, y ponían en evidencia la política del Gobierno de España.  Las denuncias sobre la violación de Derechos Humanos que representa el entramado fronterizo recorrían el mundo, desde la ONU hasta el Parlamento Europeo. Amnistía Internacional y Human Rights Watch cuestionaban duramente la política española de fronteras.

                               Ocultar la noticia y denunciar al mensajero

           España es una Democracia y se pueden hacer fotos en cualquier parte. En ninguna parte del perímetro fronterizo se explicita que no se puedan hacer fotografías, la única salvedad es aquella que afecta a la propia imagen de las personas. Jesús Blasco de Avellaneda estaba aquel día de julio de 2013, en la zona perimetral trabajando en un plan de empleo, cuando sobrevino un salto masivo a la valla. Si hizo o no fotografías es algo que no compromete la defensa de Estado, ni supone violación alguna de la ley. Pero esto ya da igual en Melilla.

              Jesús Blasco fue detenido, intimidado, y le fueron requisadas las tarjetas de fotografías, en las que no había fotografías de los saltos de inmigrantes. Fue denunciado por la Delegación del Gobierno y acusado de presuntos delitos contra la seguridad en las fronteras y de favorecer la inmigración ilegal. Según la tesis de la denuncia el realizar reportajes sobre la valla de Melilla se estaba favoreciendo un efecto llamada. Uno de los periodistas que iba con él es invidente. Los agentes se refería a ellos como: «el ciego y el gordo».

              Ha pasado un año y medio y Jesús Blasco ha sido absuelto de todos los posibles delitos o infracciones de las que se le acusó, pero es una año y medio de deambular por los juzgados, de tensión, de preparar medios de defensa, y de desembolsar dinero. Gracias a las reformas del anterior Ministro de Justicia Ruíz Gallardón, la Justicia no ha sido gratuita en los últimos tres años. Jesús Blasco ha sido absuelto, pero el mensaje también se ha entendido.

                     En este año y medio no ha recibido apoyo por parte de la Asociación de la Prensa de Melilla, pese a que tiene suscrito un convenio con el Colegio de Abogados de la ciudad. Ha estado apoyado únicamente por otras asociaciones, como Pro Derechos Humanos y sindicales, como Sate-Stes.

            Nota:http://periodismohumano.com/sociedad/comunicacion/el-corresponsal-de-periodismo-humano-en-melilla-detenido-incomunicado-y-denunciado.html

El gigantismo de las aceras


                     La falsa peatonalización de la piñata

        Las obras de la calle Carlos Ramírez de Arallano llevan más de tres meses en curso, solo para agrandar las aceras, dificultar la maniobrabilidad de los coches, autobuses urbanos y vehículos pesados que luego tendrán que pasar por allí. Dicen que es una obsesión común a los dictadores el modificar el espacio urbano a su antojo, en busca de una monumentalidad exagerada.

             La propaganda y los vídeos oníricos presentan la obras de un modo que luego no coincidirá en nada con la realidad finalizada. La falsa peatonalización de esta zona de la ciudad, y de otras,  solo se plasmará en la eliminación de aparcamientos públicos gratuitos, en el gigantismo de las aceras, con unos pasos de peatones desproporcionados, y en las dificultades para la carga y descarga de vehículos en los comercios de la zona, aparte del estrechamiento de los carriles de circulación en la calzada. No servirán de nada todas estas obras, porque no son espacios que luego pueda utilizar los ciudadanos melillenses para el ocio, o para el juego de los niños. Es añadir más cemento gris a la ciudad. No son nuevas zonas verdes. son solo explanadas.

        Se sigue enterrando dinero en el suelo y se edifica una ciudad cada vez más gris, color escogido para el Palacio de La Asamblea. Gris es el color del cemento. Melilla se ha vuelto gris. Es el color imperante. El estado de obras se prolonga durante meses, cuando solo se trata de agrandar las aceras.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/13/real-y-arellano-obras-que-no-se-entienden/

Cuando la yihad sobrevuela Melilla


                  La amenaza del Estado inexistente

       Una de las tres novelas mas afamadas  de Italo Calvino se titula«el caballero inexistente», cuyo nombre nos sirve para hacer un  Iraq ya no existe, ni Siria, ni Libia. Los tres países estaban regidos por tiranos. Ellos, los antiguos tiranos,  ya no son nada. Sus países tampoco. El Estado ha desaparecido con todos ellos, y el territorio se lo disputan bandas armadas y etnias de diversos tipos y creencias, fanáticas algunas e innombrables otras. Ninguna de ellas constituye un Estado, Califato o nada que se le parezca.

        Lo que entendemos por Estado ya no existe, aunque el imperio del terror y del crimen constituya  un hecho innegable en esos territorios vacíos y en poder de bandas armadas de islamistas fanatizados.  El Estado Islámico es solo una etiqueta con la que se marcan los crímenes de grupos de diversa índole, que probablemente, tengan poco que ver entre sí. La destrucción de esos tres países tiene mucho que ver con la políticas de la llamada Comunidad Internacional, que en 2001 decidió la invasión de Iraq y el derribo del tirano Sadam Hussein, el otrora amigo de Occidente.

                                 La necesidad del enemigo

          Según cuenta Umberto Eco, el mundo siempre necesita enemigos. En la legendaria Grecia el enemigo era el Imperio Persa, en el Imperio Romano los bárbaros. En el siglo XX el enemigo fue el mundo comunista y en el siglo XXI el fantasma que se agita frente a nosotros es el de la Yihad islámica, término que es una redundancia en sí mismo. La Yihad, El IS  (Islamic State), y sus crímenes,  no tiene entidad suficiente para amenazar el orden económico y político mundial establecido e imperante, sin embargo, gran parte de la población mundial sí lo percibe como una amenaza real. Esto sirve de elemento de cohesión de la sociedad. Un ejemplo reciente y que todos conocemos es el de Corea del Norte y la «supuesta» amenaza que representa para ellos los Estados Unidos. Visto desde fuera resulta absurdo.

        Escribe el profesor Eco:  Al parecer no podemos pasarnos sin el enemigo. La figura del enemigo no puede ser abolida por los procesos de civilización. La necesidad es connatural también al hombre manso y amigo de la paz. Sencillamente, en estos casos, se desplaza la imagen del enemigo de un objeto humano a una fuerza natural o social que de alguna forma nos amenaza y que debe ser doblegada. Nuestra imagen se construye tanto con aquello que nos aportan nuestros aliados, familia o amigos, como por nuestra oposición frente a  rivales, adversarios  y enemigos.

                              La yihad virtual de Melilla

         Llamo virtual al yihadismo melillense porque todos/as los detenidos hasta ahora, parecen tener en común una cierta obsesión por acumular perfiles Facebook, o incluso blogs abiertos al público, en donde organizan sus actividades y planes secretos, para derrocar el orden económico mundial.

             Desde primeras horas de la mañana, el ruido de los  rotores de los helicópteros constituía nuestro sonido ambiente. En Melilla vivimos en una situación similar a la de Apocalypse Now, la legendaria película de Coppola. Nadie pensó inicialmente en algo distinto a un nuevo salto a la valla, y al ver a unidades especiales de la Guardia Civil en las calles,  no pensamos en otra cosa que no fuera un nuevo registro en la Ciudad Autónoma.

                No vivimos a salvo de ninguna amenaza, pero la imagen exterior de Melilla está completamente arruinada. Si sumamos los tres acontecimientos más repetidos en los últimos tres años (detenciones yihadistas, saltos de inmigrantes y registros en dependencia autonómicas), proyectamos una imagen cercana a uno de los lugares más conflictivos del Mundo. Para venir a bañarse a las playas ofertadas en Fitur, debe  pensárselo dos veces cualquier turista, o un crucero de tranquilos ancianos de la Tercera Edad europea. Bañarse entre el ensordecedor ruido de los helicópteros o el posible desembarco de una patera, resulta algo atemorizador.

       Lo de menos es que se haya detenido a dos o a cinco personas en esta operación. Lo preocupante es que estamos al nivel de los campamentos de reclutamiento de Afganistán o Pakistán, en cuanto a conocimiento público.

Palmeras al suelo


            Nada tiene de extraño que una palmera se seque en su tronco  por la acción del picudo rojo, y haya que cortarla y talarla. No sería un hecho anómalo, salvo que alguien hubiese escrito en el último día del pasado octubre, que esa palmera en concreto, tenía ya un serio problema de verticalidad, y que el cualquier momento, como un fuerte vendaval, acabase partiéndose y cayendo sobre algún ciudadano. Un ciudadano lo advierte, lo fotografía, lo escribe y deja avisado. Pasan uno, dos y hasta tres meses y los responsables de Medio Ambiente no toman ninguna medida. Bastante trabajo tienen los responsables de algunas consejerías con huir de la Guardia Civil o defenderse en los juzgados, como para preocuparse de una palmera con la verticalidad perdida, y llevar a cabo una acción preventiva.

             Al final ha sido Eolo, que no Crono, el que ha resuelto el problema tirando la palmera al suelo. Dejamos las fotografías y la entrada del mes de noviembre. Tal es el gobierno, tal es la gestión.

           Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/11/01/la-llegada-del-picudo-rojo/ 

Carnaval frente a Cuaresma


                Los enemigos de almas son tres: el mundo, el demonio y la carne. Eso es lo que decía y dice la doctrina cristiana desde hace 21 siglos. La Cuaresma, tiempo de ayuno, oración y penitencia empieza el próximo 18 de febrero, miércoles de ceniza, símbolo de aquello en lo que nos convertiremos todo. Sin embargo estamos hechos de carne, vivimos en el mundo y estamos enfrentados a las tentaciones. Tenemos que convivir con ellas, con el mundo y con el demonio y sus asechanzas. Todo esto es cierto o no, según desde el lado en que se quiera mirar.

             El carnaval es,  aparte de una fiesta inmediata a los rigores de la Cuaresma y del invierno, en la que se conjuraban todas estas amenazas; una fiesta transgresora en la que se criticaba sin tapujos, tanto a la autoridad civil como a la eclesiástica, que eran las dos potencias rectoras de la época. Hoy todo es un pálido reflejo de lo que en su día fue, aunque tampoco hay que mitificar las cosas. Casi nada ha sido nunca como nos han dicho. Ahora la autoridad impide la crítica obligando a entregar previamente las letras de las canciones o coplas satíricas, con lo cual es imposible la crítica despiadada y siempre merecida, al poder. En cuanto a los rigores del infierno o de la condenación eterna, ya casi nadie les teme, entre otras cosas, porque todo el mundo es bueno o se considera así, con lo cual el diablo no tiene trabajo, o le sobran candidatos/as a vender su alma a él, sin necesidad de las tentaciones.

                                                      El Carnaval en Melilla

                Domesticado todo, y desprovisto de sentido, nos queda al menos una hora de espectáculo visual y de entretenimiento. El frío y el viento concedieron una tregua al desfile de carnaval y al menos se pudo disfrutar un rato, en el ciudad con menos cosas que hacer del mundo. La carroza del infierno, con humo y llamas fue  muy vistosa y resultó una de las más atractivas, junto con la del hombre cocinado en la olla de los caníbales. También muy originales algunos disfraces individuales. En una de las fotografías, conseguimos que una de las diablesas (al diablo no se le puede ver nunca), nos mirase directamente. Pese a la falta de apoyo, a la domesticación de cualquier acto lúdico, hay cosas que se resisten a desaparecer, pese a que ponen todo su empeño en ello.

Paralización de obras en El Real


                       Nadie pidió estas obras. Son solo un lavado de suelo de cara a las elecciones. Un millón de euros arrojados al pavimento. Idearon una fantasiosa idealización de «la ciudad de los peatones y de las bicicletas», se ampararon en asociaciones  surgidas «ad hoc», para justificar la necesidad de los injustificable. No contaron con el 90% de los vecinos del Barrio del Real, ni con ninguno de los comerciantes del barrio, a los que están ocasionando un gran perjuicio.

                                 El tráfico rodado en un caos en el Barrio del Real. La pérdida de aparcamientos para los residentes llegará al centenar. Las obras se decidieron de modo «dictatorial», como se hace todo en Melilla. El folleto lo dejaba muy claro: se aceptarán sugerencias, excepto en lo esencial. Todo se justifica virtud de necesidades inexistentes, no reclamadas por los vecinos, y bajo conceptos megalómanos. Son obras electoralistas, que alteran la vida del barrio, dañan su economía, crean más dificultades de las que pretenden resolver (aparcamientos, circulación), y sobre todo, benefician a las empresas constructoras, hinchan sus cajas, y apenas crean empleo.

                                    La paralización de las obras

               Las megalómanas obras del bulevar del Real llevan paradas una semana, y nadie se ha atrevido a hacerlo público (consejerías, medios de comunicación, justificadores de las obras). Las obras, licitadas por 1,2 millones de euros, se adjudicaron por una cantidad sensiblemente menor (algo ya sospechoso), se iniciaron con un considerable retraso (anunciadas en julio e iniciadas en octubre). El Real iba a contar con  una salida al mar, una idea delirante.

             Apenas tres meses después, como siempre, la realidad destruye la propaganda y hace enmudecer a los propagandistas. Las obras esta paralizadas, las calles del Real se han convertido en un almacén de losas de pavimento y depósito de escombros y materiales de obra. Las calles intransitables, el tráfico convertido en infierno, la búsqueda de aparcamiento en un ejercicio estresante, los comercios en graves problemas, y el barrio destruido en su fisonomía clásica. Estas obras son un despropósito y un error desde el principio, algo que dijeron muchos residentes, de verdad, del barrio. Es difícil hacerlo todo bien, pero se antoja más complicado hacerlo todo mal.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2015/01/14/sobre-prohibir-obras-en-periodos-electorales/