El gigantismo de las aceras


                     La falsa peatonalización de la piñata

        Las obras de la calle Carlos Ramírez de Arallano llevan más de tres meses en curso, solo para agrandar las aceras, dificultar la maniobrabilidad de los coches, autobuses urbanos y vehículos pesados que luego tendrán que pasar por allí. Dicen que es una obsesión común a los dictadores el modificar el espacio urbano a su antojo, en busca de una monumentalidad exagerada.

             La propaganda y los vídeos oníricos presentan la obras de un modo que luego no coincidirá en nada con la realidad finalizada. La falsa peatonalización de esta zona de la ciudad, y de otras,  solo se plasmará en la eliminación de aparcamientos públicos gratuitos, en el gigantismo de las aceras, con unos pasos de peatones desproporcionados, y en las dificultades para la carga y descarga de vehículos en los comercios de la zona, aparte del estrechamiento de los carriles de circulación en la calzada. No servirán de nada todas estas obras, porque no son espacios que luego pueda utilizar los ciudadanos melillenses para el ocio, o para el juego de los niños. Es añadir más cemento gris a la ciudad. No son nuevas zonas verdes. son solo explanadas.

        Se sigue enterrando dinero en el suelo y se edifica una ciudad cada vez más gris, color escogido para el Palacio de La Asamblea. Gris es el color del cemento. Melilla se ha vuelto gris. Es el color imperante. El estado de obras se prolonga durante meses, cuando solo se trata de agrandar las aceras.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/13/real-y-arellano-obras-que-no-se-entienden/

Cuando la yihad sobrevuela Melilla


                  La amenaza del Estado inexistente

       Una de las tres novelas mas afamadas  de Italo Calvino se titula«el caballero inexistente», cuyo nombre nos sirve para hacer un  Iraq ya no existe, ni Siria, ni Libia. Los tres países estaban regidos por tiranos. Ellos, los antiguos tiranos,  ya no son nada. Sus países tampoco. El Estado ha desaparecido con todos ellos, y el territorio se lo disputan bandas armadas y etnias de diversos tipos y creencias, fanáticas algunas e innombrables otras. Ninguna de ellas constituye un Estado, Califato o nada que se le parezca.

        Lo que entendemos por Estado ya no existe, aunque el imperio del terror y del crimen constituya  un hecho innegable en esos territorios vacíos y en poder de bandas armadas de islamistas fanatizados.  El Estado Islámico es solo una etiqueta con la que se marcan los crímenes de grupos de diversa índole, que probablemente, tengan poco que ver entre sí. La destrucción de esos tres países tiene mucho que ver con la políticas de la llamada Comunidad Internacional, que en 2001 decidió la invasión de Iraq y el derribo del tirano Sadam Hussein, el otrora amigo de Occidente.

                                 La necesidad del enemigo

          Según cuenta Umberto Eco, el mundo siempre necesita enemigos. En la legendaria Grecia el enemigo era el Imperio Persa, en el Imperio Romano los bárbaros. En el siglo XX el enemigo fue el mundo comunista y en el siglo XXI el fantasma que se agita frente a nosotros es el de la Yihad islámica, término que es una redundancia en sí mismo. La Yihad, El IS  (Islamic State), y sus crímenes,  no tiene entidad suficiente para amenazar el orden económico y político mundial establecido e imperante, sin embargo, gran parte de la población mundial sí lo percibe como una amenaza real. Esto sirve de elemento de cohesión de la sociedad. Un ejemplo reciente y que todos conocemos es el de Corea del Norte y la «supuesta» amenaza que representa para ellos los Estados Unidos. Visto desde fuera resulta absurdo.

        Escribe el profesor Eco:  Al parecer no podemos pasarnos sin el enemigo. La figura del enemigo no puede ser abolida por los procesos de civilización. La necesidad es connatural también al hombre manso y amigo de la paz. Sencillamente, en estos casos, se desplaza la imagen del enemigo de un objeto humano a una fuerza natural o social que de alguna forma nos amenaza y que debe ser doblegada. Nuestra imagen se construye tanto con aquello que nos aportan nuestros aliados, familia o amigos, como por nuestra oposición frente a  rivales, adversarios  y enemigos.

                              La yihad virtual de Melilla

         Llamo virtual al yihadismo melillense porque todos/as los detenidos hasta ahora, parecen tener en común una cierta obsesión por acumular perfiles Facebook, o incluso blogs abiertos al público, en donde organizan sus actividades y planes secretos, para derrocar el orden económico mundial.

             Desde primeras horas de la mañana, el ruido de los  rotores de los helicópteros constituía nuestro sonido ambiente. En Melilla vivimos en una situación similar a la de Apocalypse Now, la legendaria película de Coppola. Nadie pensó inicialmente en algo distinto a un nuevo salto a la valla, y al ver a unidades especiales de la Guardia Civil en las calles,  no pensamos en otra cosa que no fuera un nuevo registro en la Ciudad Autónoma.

                No vivimos a salvo de ninguna amenaza, pero la imagen exterior de Melilla está completamente arruinada. Si sumamos los tres acontecimientos más repetidos en los últimos tres años (detenciones yihadistas, saltos de inmigrantes y registros en dependencia autonómicas), proyectamos una imagen cercana a uno de los lugares más conflictivos del Mundo. Para venir a bañarse a las playas ofertadas en Fitur, debe  pensárselo dos veces cualquier turista, o un crucero de tranquilos ancianos de la Tercera Edad europea. Bañarse entre el ensordecedor ruido de los helicópteros o el posible desembarco de una patera, resulta algo atemorizador.

       Lo de menos es que se haya detenido a dos o a cinco personas en esta operación. Lo preocupante es que estamos al nivel de los campamentos de reclutamiento de Afganistán o Pakistán, en cuanto a conocimiento público.

Palmeras al suelo


            Nada tiene de extraño que una palmera se seque en su tronco  por la acción del picudo rojo, y haya que cortarla y talarla. No sería un hecho anómalo, salvo que alguien hubiese escrito en el último día del pasado octubre, que esa palmera en concreto, tenía ya un serio problema de verticalidad, y que el cualquier momento, como un fuerte vendaval, acabase partiéndose y cayendo sobre algún ciudadano. Un ciudadano lo advierte, lo fotografía, lo escribe y deja avisado. Pasan uno, dos y hasta tres meses y los responsables de Medio Ambiente no toman ninguna medida. Bastante trabajo tienen los responsables de algunas consejerías con huir de la Guardia Civil o defenderse en los juzgados, como para preocuparse de una palmera con la verticalidad perdida, y llevar a cabo una acción preventiva.

             Al final ha sido Eolo, que no Crono, el que ha resuelto el problema tirando la palmera al suelo. Dejamos las fotografías y la entrada del mes de noviembre. Tal es el gobierno, tal es la gestión.

           Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/11/01/la-llegada-del-picudo-rojo/ 

Carnaval frente a Cuaresma


                Los enemigos de almas son tres: el mundo, el demonio y la carne. Eso es lo que decía y dice la doctrina cristiana desde hace 21 siglos. La Cuaresma, tiempo de ayuno, oración y penitencia empieza el próximo 18 de febrero, miércoles de ceniza, símbolo de aquello en lo que nos convertiremos todo. Sin embargo estamos hechos de carne, vivimos en el mundo y estamos enfrentados a las tentaciones. Tenemos que convivir con ellas, con el mundo y con el demonio y sus asechanzas. Todo esto es cierto o no, según desde el lado en que se quiera mirar.

             El carnaval es,  aparte de una fiesta inmediata a los rigores de la Cuaresma y del invierno, en la que se conjuraban todas estas amenazas; una fiesta transgresora en la que se criticaba sin tapujos, tanto a la autoridad civil como a la eclesiástica, que eran las dos potencias rectoras de la época. Hoy todo es un pálido reflejo de lo que en su día fue, aunque tampoco hay que mitificar las cosas. Casi nada ha sido nunca como nos han dicho. Ahora la autoridad impide la crítica obligando a entregar previamente las letras de las canciones o coplas satíricas, con lo cual es imposible la crítica despiadada y siempre merecida, al poder. En cuanto a los rigores del infierno o de la condenación eterna, ya casi nadie les teme, entre otras cosas, porque todo el mundo es bueno o se considera así, con lo cual el diablo no tiene trabajo, o le sobran candidatos/as a vender su alma a él, sin necesidad de las tentaciones.

                                                      El Carnaval en Melilla

                Domesticado todo, y desprovisto de sentido, nos queda al menos una hora de espectáculo visual y de entretenimiento. El frío y el viento concedieron una tregua al desfile de carnaval y al menos se pudo disfrutar un rato, en el ciudad con menos cosas que hacer del mundo. La carroza del infierno, con humo y llamas fue  muy vistosa y resultó una de las más atractivas, junto con la del hombre cocinado en la olla de los caníbales. También muy originales algunos disfraces individuales. En una de las fotografías, conseguimos que una de las diablesas (al diablo no se le puede ver nunca), nos mirase directamente. Pese a la falta de apoyo, a la domesticación de cualquier acto lúdico, hay cosas que se resisten a desaparecer, pese a que ponen todo su empeño en ello.

Paralización de obras en El Real


                       Nadie pidió estas obras. Son solo un lavado de suelo de cara a las elecciones. Un millón de euros arrojados al pavimento. Idearon una fantasiosa idealización de «la ciudad de los peatones y de las bicicletas», se ampararon en asociaciones  surgidas «ad hoc», para justificar la necesidad de los injustificable. No contaron con el 90% de los vecinos del Barrio del Real, ni con ninguno de los comerciantes del barrio, a los que están ocasionando un gran perjuicio.

                                 El tráfico rodado en un caos en el Barrio del Real. La pérdida de aparcamientos para los residentes llegará al centenar. Las obras se decidieron de modo «dictatorial», como se hace todo en Melilla. El folleto lo dejaba muy claro: se aceptarán sugerencias, excepto en lo esencial. Todo se justifica virtud de necesidades inexistentes, no reclamadas por los vecinos, y bajo conceptos megalómanos. Son obras electoralistas, que alteran la vida del barrio, dañan su economía, crean más dificultades de las que pretenden resolver (aparcamientos, circulación), y sobre todo, benefician a las empresas constructoras, hinchan sus cajas, y apenas crean empleo.

                                    La paralización de las obras

               Las megalómanas obras del bulevar del Real llevan paradas una semana, y nadie se ha atrevido a hacerlo público (consejerías, medios de comunicación, justificadores de las obras). Las obras, licitadas por 1,2 millones de euros, se adjudicaron por una cantidad sensiblemente menor (algo ya sospechoso), se iniciaron con un considerable retraso (anunciadas en julio e iniciadas en octubre). El Real iba a contar con  una salida al mar, una idea delirante.

             Apenas tres meses después, como siempre, la realidad destruye la propaganda y hace enmudecer a los propagandistas. Las obras esta paralizadas, las calles del Real se han convertido en un almacén de losas de pavimento y depósito de escombros y materiales de obra. Las calles intransitables, el tráfico convertido en infierno, la búsqueda de aparcamiento en un ejercicio estresante, los comercios en graves problemas, y el barrio destruido en su fisonomía clásica. Estas obras son un despropósito y un error desde el principio, algo que dijeron muchos residentes, de verdad, del barrio. Es difícil hacerlo todo bien, pero se antoja más complicado hacerlo todo mal.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2015/01/14/sobre-prohibir-obras-en-periodos-electorales/

En Melilla, Podemos


                      Podemos, la hora del cambio en Melilla

         Los artículos 22 y 23 de La Constitución Española consagran el derecho de los ciudadanos a constituir partidos, asociaciones y a participar en los asuntos públicos. Podemos nace de la necesidad de dar voz y representar a cientos de miles de votantes que tras 35 años de Democracia bipartidista, ya no se sienten identificados con los dos grandes partidos nacionales (PP y PSOE).  La Democracia se ha convertido en una representación que se escenifica un día cada cuatro años, mientras que el resto del tiempo la ciudadanía no tiene nada que hacer. Otros deciden, deshacen y pactan por ella. Los grandes partidos se presentan a las elecciones y luego ya no se molestan en cumplir su programa electoral, o lo incumplen directamente, sin que nadie luego les pida luego explicaciones, o les castigue electoralmente por ello.

          Esta es la cara de la vieja política que ya ha empezado a resquebrajarse sin remedio, la de los miembros de la casta convertidos en políticos, y la de los políticos que se convierten en clase social. Siempre los mismos rostros y familias, alternándose y relevándose ordenadamente en el poder. Los Unos derrocándose a los otros, por medio de la Ley D´Hont La savia de este monocultivo de la política es la corrupción, el aceite que engrasa el mismo sistema, desde Almería hasta Betanzos.

                                      En Melilla, sí se puede

       Podemos ha recuperado para la política a miles de jóvenes que no se interesaban por ella, y ha atraído también a quienes estuvieron activos en el pasado y estaban ya próximos a subirse al carro de la resignación. Podemos surge en las universidades y en las calles, y eso se nota en la gente que lo compone e integra. Es la hora de devolver La Democracia al Pueblo, la participación y el interés por los asuntos públicos. Como gran novedad, Podemos presenta la posibilidad de que sean los ciudadanos quienes elijan desde la misma acera a quienes luego van a votar, y también que sea la ciudadanía la que decida el programa electoral que luego va a transformar sus vidas. En Podemos todo está abierto desde el principio, en  total oposición a los partidos del sistema cerrado, de las cuotas de poder entre las familias dominantes.  Listas cerradas y programas cerrados, que luego no cumplen.

                    Presentación de Podemos en Melilla

       En la sala de Grados de la Universidad de Granada, Campus de Melilla, un 29 de enero, a las cinco de la tarde, Podemos se ha presentado frente a la ciudadanía melillense. Una presentación muy cuidada, dirigida por Gema Carolina Aguilar, Secretaria General de de Podemos-Melilla, y flanqueada por José Manuel Cabo, catedrático de biología, y Milagros Escalona, componente electa del Consejo Ciudadano. Tres nombres para una presentación histórica.

          Detrás de estos rostros visibles, hay un trabajo muy intenso de un grupo de veinte personas, que han trabajado en reuniones sin fin, consensuando y debatiendo cada palabra, cada idea. El diseño de la presentación ha corrido a cargo de José Joaquín Guerra. Hay muchos más nombres, Podemos no es un partido al uso. La Secretaria General es la portavoz del grupo, del círculo de trabajo. En Podemos no hay dueños del partido, no hay barones, ni señores feudales. Entre otras cosas,  en Podemos la paridad es una obligación.

           La vieja política ha acabado, es la hora del cambio, de las ciudadanas y de los ciudadanos. La presentación de Podemos ha significado una revolución estética y ética. Muy sólida y bien plantada la argumentación expuesta por Gema Carolina Aguilar, que es «prima inter pares» (primera entre iguales).

             Podemos ofrece recuperar La Democracia para el pueblo, decidir a quienes se vota y qué, y todo desde el principio. Ante la mediatización y el dominio de la prensa escrita por parte del poder ejerciente, Podemos trabaja en las redes sociales, en plataformas colectivas de discusión y también en blogs, para que cada opinión y cada propuesta llegue directamente a las personas, y en sentido inverso;  para que éstas a su vez, puedan incidir y proponer ideas de modo directo a sus interlocutores.

       Estas son las novedades de Podemos. Esta es la hora de un cambio que ya ha empezado. La revolución social y política,  mediante el ejercicio pleno de la democracia, que solo existe cuando se la convoca*. Podemos es democracia desde la base, desde la primera ciudadana hasta el último.

         

Derribo a derribo en El Real


 

            Un derribo más, y son incontables los derribos de los que hemos dado cuenta en El Alminar. Es lo mismo que el edificio esté firmado por Enrique Nieto (calle Valencia), que sea de la parte protegida del Barrio de Real, que esté viejo o no. El caso es que éste barrio exterior se desfigura mes a mes, pierde el poco atractivo urbanístico que le quedaba y luego se construye sin pauta arquitectónica. Un derribo más en el único barrio de la ciudad sin asociación de vecinos.

               Muchos de los edificios nuevos del Real son cajas de zapatos, con escaleras intransitables y sin ascensores, pese a tener dos pisos o más. La apariencia externa de los edificios nuevos es buena, pero una vez dentro, muchos son cajas de cerillas, un auténtico submundo de desorden urbanístico. No se entiende nada en Melilla, ni que se autoricen tantas demoliciones, ni que luego se concedan licencias de obras y cédulas de habitabilidad a casas casi infranqueables.

                  El Barrio del Real es el único de la ciudad sin asociación de vecinos. Tras el restablecimiento de La Democracia, la asociaciones vecinales constituyeron importantes centros de cohesión ciudadana y centros de cultura popular, muchas veces opuestas al poder municipal, al que servían de contrapeso. Actualmente, aunque federadas,  suelen formar parte de las redes clientelares que conforman el apoyo al poder ejerciente, pasando de ser su contrapeso a su correa de trasmisión.