La Cabalgata y el carbón del 2014


        La Cabalgata de Los Reyes Magos cerró una vez más la navidades, las de la gran depresión. Todo pareció más ordenado esta vez. Es verdad que acompañó el tiempo. No hubo viento ni frío. Tampoco la molesta nieve artificial. Hubo mucho desfile, orden en la tirada de caramelos, muchos pasacalles, entre los que destacaron los vivos colores de las niñas de la Escuela de Gimnasia Artística y la de Danza. Año tras año cerramos las navidades recogiendo las incidencias de la cabalgata. Este año no vimos a los drones. Todo parecía más comedido y también más contenido. No hubo efectos espectaculares. Las oriflamas siempre resultan vistosas y atractivas.

        Eso sí, destacó el masivo reparto de carbón dulce, el de los Reyes Magos, a lo largo de todo el recorrido. Parecía un mensaje «subliminal» dirigido al posible electorado malo, ese que podría dar un voto de castigo en las elecciones de mato, verdadero termómetro social, no votando a quién se debe votar. La verdad es que quien no cogió carbón es porque no quiso, porque lo había a espuertas.

      No hubo demasiadas excentricidades ni anacronismos, aunque resultara algo rara la presencia de la vistosa carroza «de los guapos oficiales de Melilla». Los niños y niñas eran ajenos a todo e iban a lo suyo. Vuelvo a reiterar que hay fiesta, pero no alegría. Nadie sabe lo que puede esperarle a lo largo del presente año. Hemos vuelto a las cifras gastadas en 2012 (400.000€). En nuestra ciudad la crisis está enmascarada, pero existe igualmente.

Los números de 2013


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 250.000 veces en 2013. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 11 días para que toda esa gente la visitase.

Haz click para ver el reporte completo.

El Día de Almería o del Pendón


 

                            No estamos solos

El 26 de diciembre de 1489 Los Reyes Católicos entraron en la ciudad de Almería, para dar cumplimiento a los acuerdos de la rendición de la ciudad,  firmados en el castillo de Tabernas. Cuando la conquista se obtenía por rendición se respetaban murallas, edificios y personas. Los Reyes Católicos celebraron la misa de Navidad en la hasta días anteriores mezquita mayor de la ciudad, recién consagrada como catedral.  Ese acontecimiento, pasados 524 años ya tiene poca trascendencia sobre la vida de la ciudad. Ocurre lo mismo en Melilla y su día de la conquista, conmemorado cada 17 de septiembre, desde 1497. Tal y como sucede en nuestra ciudad, a la tremolación del Pendón Real de los Reyes Católicos, que se realiza sobre el balcón del  Ayuntamiento, acuden todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, pero muy escaso público.

En Almería el Día de la conquista era festivo, luego dejo de serlo, luego lo volvió a ser y ahora lo es de modo intermitente y no ocurre nada. Ya nadie se rasga las vestiduras porque el 26 de diciembre, o Día del Pendón no sea festivo. pasado mas de medio milenio desde la efeméride, ésta ya no significa nada para la ciudadanía, que no suele acudir a los actos, independientemente del carácter festivo o laboral del día. Es obvio que la historia no puede cambiarse, pero sí el modo de conmemorarla.

En el caso de Almería es un hecho histórico que la ciudad pasó a manos cristianas un 26 de diciembre tras un pacto de rendición. En el caso de Melilla no. El intento de rendición o entrega de la ciudad por parte de los «alguaciles traidores fracasó», y fueron expulsados de Melilla por sus habitantes. Ese es el motivo por el que hubo que conquistar la ciudad, aunque no se sabe si un 17 de septiembre u otro día.

PD: En la década de 1980, el grupo Nación Andaluza se manifestaba siempre en contra de la celebración de este día. En la ciudad de Granada sucede otro tanto con el 2 de enero, fecha de la celebración de su conquista.

Estampas de Navidad


 El espíritu de La Navidad

    El espíritu de La Navidad existe, al menos en el mundo cristiano. Se supone que cuando llegan estas fechas se entierran las hachas de guerra y se dejan a un lado las diferencias para disfrutar del contacto entre familiares y amigos. Mucha gente se ha ido de la ciudad en busca de sus familiares. Las personas viajan y se reencuentran en muchos lugares distintos. Todo sigue ahí, problemas y dificultades, pero parece concederse una tregua en todo. Es solo una actitud psíquica porque nada deja de pasar o suceder. Esta mañana, después de varios días de temporales de agua y frio, el Sol ha brillado con intensidad y se ha dejado caer sobre la Plaza de Las Culturas, más vacía que en años pasados. Se nota algo desangelado el Belén del Hornabeque con respecto a años pasados. Sobre el ambiente navideño flota una sensación de resignación y cansancio ante las dificultades sufridas durante el año 2013. No se vislumbra ningún horizonte de optimismo para el año 2014 y la gente está retraída tanto en su ánimo como en el gasto. Todo está más vacío que de costumbre, el Belén presenta un aspecto poco atractivo, pese a la presencia de romanos, azafatas y figurantes.

     En la mañana de hoy, estaban, como cada año, los integrantes del Coro Rociero de Jesús Cautivo y Mª Santísima de La Victoria, que animaron algo el deprimido ambiente del Belén. El presidente de Melilla Juan José Imbroda y se dejaba ver por el lugar acompañado de su esposa Francisca Conde, diputada también de la Asamblea de Melilla. Realizaron algunas compras, visitaron el Belén y se fueron de allí. Juan José Imbroda acaba de anunciar que volverá a presentarse a las elecciones de 2015, cuando en 2011 anunció que aquellas serían las últimas. Hay algo de precipitación en ese anuncio. Nada está claro para el 2014, y mucho menos para algo tan lejano como el 2015. Es una anuncio que resulta extemporáneo y extraño, realizado además en las tranquilas aguas de La Navidad. Solo dejamos constancia de lo que hemos visto y oído en esta última semana.

El tráfico envilecido de Melilla


En determinadas horas es imposible circular en Melilla, sin desesperarse en atascos y cuellos de botella para salir de determinados barrios. Se anuncian magnas obras para comunicar el polígono industrial con el espacio exterior, en zonas por donde el ciudadano no pasará casi nunca, mientras que debe sufrir en con su coche en las calles, jugándose la vida en cruces sin visibilidad, entre coches mal aparcados y en lugares de pésima iluminación. A menudo hay que sortear contenedores y todo tipo de obstáculos para poder circular. La desesperación llega al límite en algunos puntos, en donde la espera se hace interminable para salir de ellos. A veces hay que arriesgarse, pillar el hueco y normalmente no ocurre nada. Sin embargo, otras veces se produce el accidente. Llevamos una semana de accidentes graves, con lesiones fuertes para los conductores. Es este caso, la conductora del vehículo que sufrió mayores daños, fue trasladada al Hospital Comarcal por los servicios de emergencias, tras ser estabilizada sobre la acera.

Esta es la situación que nos encontramos los melillenses a diario, con pavimentos y calles en pésimo estado, escasa visibilidad,  saturación de tráfico y caos en las horas en las que se necesita usar el coche. Como siempre escribimos, ninguna queja hacia la labor de la Policía Local, que bastante hace con el actual estado de cosas y con quienes la dirigen. No hay regulación ninguna del tráfico en Melilla. La señalización es pésima y el rotondismo no soluciona nada. Como siempre, todo ya lo habíamos escrito en alguna ocasión.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/02/06/jugarsela-a-diario-en-los-cruces/

La torre sin reloj


Torre sin reloj

Muy pronto dejará de verse esta estampa. La vieja estación marítima de Melilla desaparecerá para siempre. Melilla tiene un emperador y un virrey:  el singular D. Arturo. El primero reina sobre la tierra y los cielos, el segundo sobre las aguas, siempre turbias, del Puerto de Melilla. A D. Arturo no le gustaba nuestra vieja estación y se empeñó en tirarla, y contra el parecer de todos,  lo está llevando a cabo, solo para dar más cabida a los contenedores de carga, que al fin y al cabo es el maná del que subsiste, y bastante bien,  nuestra ciudad.  Fluyendo ese dinero a chorros, todo lo demás sobra. Nadie puede parar a las termitas. Muchos hemos intentado evitarlo, pero no se ha podido. Aquí despedimos el tema, la torre y su reloj.

PD: Para algunos, y no lo decimos en sentido físico, ese reloj vacío, que ya no marcará más horas, equivaldrá a su principio del fin. Aquellos que no pueden ser derrotados por otros, solo pueden derrotarse a sí mismos. El orgullo y la vanidad pueden jugar muy malas pasadas. Dentro de poco más de un año, recordaremos esto. La gente no puede cerrar los ojos por más tiempo.

Pateras en Melilla


  A las 10h 30´de la mañana arribaba a nuestras costas una nueva patera, con al menos doce inmigrantes. El desembarco se produjo en la playa de San Lorenzo, junto al Paseo Marítimo Francisco Mir Merlanga. Es la zona de desembarco habitual. En la misma acera les estaban esperando los servicios de emergencias y efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado. No se ha producido incidente alguno. Los inmigrantes desembarcaron con total normalidad y al advertir la presencia de las ambulancias  y de las fuerzas policiales, fueron directamente hacia ellos, para ser atendidos e identificados. Todos se tendieron en el suelo y fueron cubiertos con mantas térmicas.

    Las fotografías hablan por sí solas y desmienten muchas cosas. El desembarco ha sido completamente pacífico y no se ha producido incidente alguno. Ninguno se ha resistido a la identificación y se han dirigido voluntariamente hacia donde les esperaban, para ser atendidos de los síntomas de hipotermia, y posteriormente trasladados al Centro de Estancia de Inmigrantes (CETI).

    El año 2013, que está a punto de cerrarse, marca un cenit en cuanto a la entrada de inmigrantes en nuestra ciudad, con una cifra próxima a los 3000, rebasando ampliamente las cifras de la otrora famosa crisis del año 2005, cuando el Partido Popular, entonces en la oposición, consideró insoportable e insostenible la situación de Melilla. Los hechos demuestran que cualquier situación siempre se puede rebasar, y que no ocurre absolutamente nada con la ciudad.