El árbol de enmendio


                      La rotonda del cuello de botella

         El Barón Rampante es un personaje de la novela homónima de Italo Calvino, que decepcionado por el mundo y sus circunstancias decidió subirse a un árbol y no volver a bajar de ellos. Así prosiguió hasta el final de sus días, pese a los desesperados intentos de familiares y amigos.  Llevamos cuatro entradas seguidas escribiendo de árboles, de una manera u otra, pero no solo hablamos de ellos, sino también de muchas cosas más. Sobre todo lo hacemos cuando muchos ya han desistido de escribir sobre cosas del mundo real.

                Alguien, un colaborador del Alminar nos advirtió de que o veía muy mal, o en las obras de la nueva rotonda de la calle Reyes Católicos los dos espléndidos y amplios carriles de la avenida se convertían en uno solo. Como siempre decidimos comprobarlo con nuestros propios ojos y luego mostrarlo. Habrá quien niegue todo, incluso que ese árbol que todavía está, por poco tiempo suponemos, en medio de los carriles de circulación sea arrancado de allí y arrojado y/o trasplantado (según la terminología de la Consejería Medio Ambiental), a cualquier otra parte, en donde no estorbe ni moleste. sin embargo no vamos a escribir de árboles, aunque haya uno en medio.

                                          La rotonda que nos viene

                  La rotonda que se nos viene encima es del tipo estrangulador, y o ninguno vemos lo que hay que ver, o los dos carriles de tráfico de la avenida de Reyes Católicos se convierten en uno solo. No tenemos nada en contra de las rotondas, pero sí de los diseños, que parecen hechos por el peor enemigo del tráfico rodado y automovilístico. Tampoco tenemos nada a favor de los coches, pero no son tiempos de volver a la diligencia. No se comprenden esos giros tan forzados y desplazamientos laterales que obligan a realizar, como los de la rotonda de la avenida de La Democracia. No se entiende esa dimensión exagerada de los bordillos de las aceras y que son la causa del estrangulamiento de la rotonda.

              Siempre se ha dicho que «sabios tiene Roma»,  y lo que queda meridianamente claro es que Melilla no es Roma. Lo que llaman tala no lo es, lo que llaman poda tampoco y ésto no son rotondas.

Las verdades del barquero


                      Las claves del contrato marítimo de Melilla

            Estas son las tres verdades del barquero: (1) Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro; (2) El que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas; (3) El pan duro, duro, vale más que ninguno. Son tres verdades simples y formidables, casi tanto como las verdades de Perogrullo. El problema radica en que el barquero y su grumete creen haber descubierto la pólvora, pero el resto de la ciudadanía sabe que la profundidad de sus pensamientos y verdades, no alcanza siquiera a la de un charco, al que tiras una piedra y te salpica.

      El pasado mes de abril, cuando el barquero y su grumete anunciaron que íbamos a tener el mejor contrato marítimo de todos los tiempos, algo nos hizo sospechar y así lo manifestamos en El Alminar: https://elalminardemelilla.com/2013/04/21/el-contrato-maritimo-de-melilla/.

                              ¿A quién le presentaron el pliego de condiciones?

       Nadie en su sano juicio o que conozca mínimamente el mundo de la navegación marítima. redacta un pliego de condiciones sin tener en cuenta la capacidad y la intención de las compañías existente.  Según nos han contado, Acciona/Trasmediterránea, no tiene los barcos adecuados para cumplir ese pliego o llegaría muy justa a sus condiciones, por lo que todos creíamos entender que se pretendía favorecer a Armas y así lo dejamos escrito en la entrada referenciada. Uno debe sondear antes a las compañías, ver sus disponibilidades y sobre todo, sus intenciones. En las declaraciones de estos días, el Consejero de Economía Daniel Conesa manifestaba que «iban a empezar a hablar con las compañías», de lo que deducimos que no lo habían hecho antes. La bofetada que han recibido, al no presentarse ninguna naviera a la licitación, es extraordinaria.

       Una vez anunciado el pliego de condiciones,  el que nos merecíamos los melillenses, en las presidenciales palabras del Gran Timonel  (que me perdonen los maoístas), el corifeo mediático empezó a inocular noticias de las excelencias marítimas de Armas y a dar a conocer sucesos espeluznantes de Acciona, en una campaña indisimulada de dirigismo informativo.

      ¿Qué es lo que ha fallado?. Les ha fallado Armas, una naviera muy sólida y bien implantada en el archipiélago canario, que no ha mostrado interés alguno en el contrato.  Las navieras obtienen sus beneficios de la carga, y debido a la crisis el tráfico de mercancías ha decrecido mucho. El tráfico de pasajeros es un complemento que solo da rendimientos en los meses de verano y en los periodos de Semana Santa, Navidad y la Operación Paso del Estrecho. La presión de Acciona/Trasmediterránea es también muy fuerte, porque lleva más de un siglo realizando estas rutas entre el sur de España y el Norte de África. No es tan fácil como pueda pensarse el acabar con una línea y unos intereses de semejante envergadura. Las navieras no suelen pisarse el terreno entre ellas, ni invadir los intereses ajenos, ni siquiera las piratas.

                                                 El problema y las soluciones

         Se reconoce la intención de mejorar la calidad de los transportes, pero nada mas. No es de recibo el trato que Acciona somete y ha sometido  a los viajeros melillenses, con un barco como el Las Palmas de Gran Canaria, pero también es verdad que no se pueden desencadenar «batallas navales» sin contar con la información y los medios de presión adecuados. A lo mejor, el gobierno socialista de Zapatero no era ni tan inepto ni tenía tan poco amor a Melilla como intentaron hacernos  creer los medios de incomunicación de la ciudad. A lo mejor el problema está en que las navieras saben que la única obligación legal que tienen es la de establecer tres trayectos semanales por cada destino (tres viajes a Málaga y tres a Almería). A lo mejor es que las que están en la posición de fuerza son ellas. Quizá sea así de simple.

        De momento ya ha anunciado, el gobierno de Melilla, que renuncia al objetivo de tener billetes más baratos. las otras dos condiciones eran mejores barcos y mejores horarios. Veremos a que más cosas renuncias y si al final nos tenemos que quedar con la tercera verdad del barquero, la del pan duro de Acciona/Trasmediterránea.

       PD: la antigua bandera de Trasmediterránea sigue ondeando sobre la azotea de una casa en el barrio del Real.

En el anuario de Mena


          Mena es un nombre que dice mucho por sí solo, y nombrarlo supone tanto como hablar del artista e imaginero  granadino Pedro de Mena y Medrano, de la Cofradía de Mena o de la propia Málaga. Mena es también un nombre asociado a La Legión y a su Cristo de La Buena Muerte. Estas son las grandes trazas de una historia de la que ya se ha escrito mucho en El Alminar. Sin embargo no se ha escrito casi nada sobre la génesis de un artículo que no nació para ser publicado: la leyenda del Cristo de Pedro de Mena. Este artículo lo escribí en los últimos meses de 2010 y lo tuve guardado hasta el mes de julio de 2011 (https://elalminardemelilla.com/2011/07/03/la-leyenda-del-cristo-de-pedro-de-mena/  ), fecha en que lo publiqué en el blog. Lo había enviado a distintos lugares, la Cofradía de Mena entre otros, pero nunca obtuve respuesta alguna. La verdad es que tampoco me importaba porque no fue redactado para su divulgación. El texto tuvo cierta vida interna y lo envié a unas 20 diócesis españolas. Todas las que respondieron  agradecieron tanto el texto como la fotografía, editada en forma de calendario, que es la única visión frontal existente de la primorosa imagen esculpida por el imaginero barroco Pedro de Mena. Las respuestas de las diócesis españolas manifestaron dos cosas: la primera es que desconocían la historia completa de la escultura y la segunda es que tampoco conocían la imagen original de la talla. Ese era el único objetivo que pretendía y fue logrado. Desvelar pero en silencio.

                     En el tercer mes de existencia del Alminar decidí publicarlo, aunque con alguna resistencia interna, pues se trata de una visión intimista y casi mística de la impresión que me dejó la contemplación, con ojos artísticos, de la efigie del crucificado de Mena.  En aquel lejano y oculto mes de julio, este entonces  incipiente blog casi alcanzó las 2500 visitas, con una media de 80 diarias. Fue una publicación, pero relativa, con una octava parte de la repercusión que habría obtenido ahora. El caso es que tampoco pretendí eso en aquel momento.    Aun así, el artículo continuó con su propia existencia y desarrollo, en el que yo no intervenía en nada. Hoy, si en los buscadores Google o Bing se escriben la palabras «cristo de mena leyenda», aparece el artículo entre los primeros de los más de 100.000 resultados que ofrecen los buscadores de internet.

                   La Congregación y Hermandad de Mena en Málaga publica una revista anuario en la que dan noticia de sus principales actividades, así como la inclusión de artículos, poesías y textos, tanto de sus imágenes titulares como de otros aspectos de la vida de la Congregación. Mi sorpresa ha sido que en el anuario de 2013, editado a finales de año, aparecía incluido mi artículo, entre las páginas de su edición nº 60.

                Esto es algo que no esperaba, pues una revista de cofradía y más si se trata de la de Mena, no es un objetivo accesible para cualquiera.  Esa labor de apadrinamiento del artículo fue llevada a cabo por una comentarista asidua de este blog, Cruz de Malta que creyó en el artículo desde la primera vez que lo leyó y lo presentó a  Antonio Jesús González, Hermano Mayor de la Congregación de Mena.

               PD: el artículo debía estar acompañado de su fotografía, la que inspira el texto, pero cuando uno llega al cielo de Mena, no cabe poner objeciones.

Los cuernos del rinoceronte


                                                              Artefactos para remolques en automóviles

       Al aparcar en Melilla hay que tener cuidado no solo con los bordillos elevados, que han conseguido acabar con la mayor parte de los embellecedores de todo tipo de vehículos, sino también con las bolas de enganche para remolques, que obligan a dejar una distancia todavía mayor con los vehículos que la llevan, para evitar riesgo de quebrar o dañar el parachoques. Hay todo tipo de bolas y de instalaciones, y algunas sobresalen quizá demasiado, pese a que hay una normativa específica de la Dirección General de Tráfico.  Lo normal sería desinstalar la parte final o bola saliente, cuando no se está portando remolque alguno, lo cual sucede a lo largo de 360 días al año.  Muchas veces sucede que este tipo de artilugios acaban siendo utilizados como defensas anti-aparcamientos cercanos, dada la costumbre que tienen algunos conductores de situar el coche tan próximo, que luego resulta casi imposible desaparcar o se hace necesario un número excesivo de maniobras.

        Hay fabricantes que incorporan un parte desmontable del enganche, que es la bola que sobresale por detrás de la carrocería del vehículo, porque lo que está terminantemente prohibido es la manipulación de estos artilugios desmontables fuera de los talleres autorizados. Para cualquier otra diferencia de tipo técnico, deben ser homologadas en las Inspecciones Técnicas de Vehículos, que deben resolver cuáles están fuera de la normativa en vigor. En cualquier caso, es otro elemento a tener en cuenta a la hora de aparcar.

       Los llamo cuernos de rinoceronte porque un fabricante coreano de coches llamó así a uno de sus vehículos más populares, un mastodóntico 4×4.

Las cuentas de las cabalgastas


                                        Casas de comidas en Melilla

            Nadie podrá decir nunca que nos sumamos al carro de la crítica, porque en la entrada del día de Reyes ya advertimos de que la presencia de tanto carbón resultaba sospechosa. Ahora, gracias a los grupos políticos de la oposición, sabemos que el carbón estaba indicando la presencia de una mina, pero de oro y gasto desaforado. Los gastos de las cabalgastas (años 2012 y 2103) resultan lo más parecido a las famosas cuentas del Gran Capitán.

          ¿Podría dar Coalición por Melilla de comer a la gente por 6€?, se preguntaba de modo retórico el Presidente de Melilla, en referencia al gasto de 3740€ gastados en una comilona opípara para los tres Reyes Magos y su séquito de colaboradores, 35 en total, de la cabalgata del año 2012.  ¿Existe la posibilidad de comer en nuestra ciudad por una cantidad de 6€, mil pesetas antiguas?. Rotundamente sí.

           Acostumbrados a los sueldos opulentos, a los restaurantes de lujo, al gratis total y a los menús de 70€ sin incluir bebidas e ipsi, no les cabe en la cabeza que en parte alguna de la ciudad se puedan comer dos platos más postre y bebida, por un máximo de 8,5€.  Este es el precio que hemos encontrado en el conocido restaurante o casa de comidas Alborán, en pleno centro de la ciudad. Un poco más lejos, y en la conocida zona de «Cuatro Caminos», se encuentra la casa de comidas Manila, que ofrece el mismo servicio por 8€.  Antaño, Melilla estaba llena de este tipo de establecimientos, como el Mesoncito de Castelar, y otro muy conocido en la calle García Margallo. La cifra del gasto ofrecida por el Ayuntamiento arroja una media de 105€ por cabeza, algo absolutamente desmesurado. Como puede comprobarse, hay un abismo entre un mundo y otro. Se trata de buscar un equilibrio o punto intermedio entre ambas cifras.

                                        Caramelos, carrozas, y pasacalles

           Cada uno de los varios pasacalles que discurrieron por las avenidas de la ciudad, en años anteriores, cobraron una media de 9000€ cada uno y suelen ser varios grupos. Cada carroza autopropulsadas recibe unos 5000E de media,  más  9000€ para la restauración de algunas de ellas.  Varias partidas de gastos de caramelos que alcanzan la cifra de 14.300€ para el desfile de 2012 , y otros tantos para el  conjunto de las navidades. El sonido de las carrozas fueron otros 9200€ en 2012 y un detallito en una joyería para los Reyes Magos de 600€, suponemos que relojes.  las carrozas con temática especifica  se sitúan en los 9000€; y 2000€ para cada conjunto de disfraces. Sabemos que las cosas cuestan caras, que ya nadie regala nada, pero también que se abusa cuando el cliente que está al otro lado es La Administración Pública.

           En total y en trazo grueso, el desfile de carrozas alcanzó la  cifra de 100.000€ el año pasado y otros tantos en 2011. Imaginamos que la cifra del presente año alcanzará una cifra similar. Es algo absolutamente desproporcionado para los tiempos que corren y la situación actual. Son gastos superiores a cualquier ciudad de tamaño similar al de Melilla. Ahora se entiende la ruina de administraciones, ayuntamientos, diputaciones, autonomías e incluso de un país completo.

Las cifras de la diáspora melillense


              

 

                                                 Sólo la mitad de los 92.069 melillenses (47.795) reside en la ciudad.

         En estos días atrás, con motivo de los incidentes de La Cañada, se han oído ciertas expresiones del arcaísmo ideológico de Melilla, y que llevaba tiempo sin escuchar o leer. Se escribía o hablaba de;  ¿qué están haciendo con Melilla?,  ¡que se vayan!, o ¡esto es nuestro!, cuando la realidad es que la mitad de los nacidos en la ciudad residen fuera de ella. Hay una ciudad que recuerda la gente como idílica, la de las décadas de 1960 y 1970 y que sin embargo no era real, porque había un conflicto larvado debajo de ella, y que tuvo que ser resuelto en 1985/6, con el partido socialista en el Gobierno de España. Melilla ha tenido dos grandes éxodos: el primero es el de 1960, tras el fin del Protectorado, y otro en la década de 1970, con la crisis del petróleo y el fin del franquismo. Hay que decir claramente que tan Melilla es Reina Regente, como el centro de la urbe.

                                                     Melillenses residentes fuera de la ciudad

                           CA Andalucía        16420

                                   Málaga-8247; Almería- 2629, Sevilla- 1602; Granada- 1525; Cádiz- 1227

                           CA Cataluña             8477

                                  Barcelona              6779

                            CA Madrid               5889

                            CA Valencia            4706

                            CA Canarias            2088

                            CA Murcia                1097

En el resto de las comunidades autónomas españolas la cifra de melillenses residentes no rebasa los mil en ningún caso. En Castilla y León residen  751 y en Castilla La Mancha 685. En Cantabria 135, en el País Vasco 496 y solo 160 en Navarra. En Galicia hay 504 melillenses y 887 en Aragón, que son las comunidades que albergan una mayor cantidad de residentes melillenses. En Extremadura existen 334 ciudadanos de Melilla y solo 93 en La Rioja, que es el destino menos escogido como residencia por la diáspora melillense.

Las llamadas ciudades hermanas (Ceuta y Melilla), lo son en realidad poco, pues solamente 523 melillenses reside en la otra ciudad norteafricana. Además el contacto entre ambas ciudades es escaso, incluso en el ámbito institucional, en donde las relaciones son difíciles y casi de incomprensión mutua, pese a que la imagen propagandísticas que se quiere ofrecer es diametralmente opuesta a esta realidad que ofrecen las estadísticas.

                                    ¿Quién es de Melilla y qué es ser melillense?

La población de origen peninsular compone casi la mitad del padrón de la ciudad y eso otorga a la ciudad un aire cosmopolita que la distingue de otras ciudades. Pese a todo, los melillenses de origen y los de residencia se miran con recelo. Hay lugares comunes que se siguen repitiendo en algunos ambientes. Los melillenses piensan de los peninsulares que solo vienen a la ciudad atraídos por las ventajas económicas para luego marcharse, mientras que estos últimos creen que los melillenses más intransigentes viven con un pie  en la ciudad y otro fuera, concretamente en el otro lado de la costa mediterránea. Es verdad que hemos visto ejemplos de los dos grupos humanos. Existen quienes hace profesión de «melillismo» pero que en realidad hacen vida y residen fuera de la ciudad, y quienes hacen vida social y política en la ciudad pero que solo esperan el momento oportuno para abandonarla el mismo día de la jubilación, o incluso antes, si es posible.

                              La mezcla de estas dos realidades poblacionales justifica en parte algunas de las actitudes que se perciben en la ciudad. Hay un resignación absoluta hacia la suerte de la ciudad. Nadie se manifiesta o exige cambios reales al partido gobernante. El grado de desapego del melillense (de nacimiento o peninsular), es muy alto con respecto a su ciudad , pues entiende que el destino de la misma no está en sus manos.

                Mientras tanto coexisten las dos visiones y actitudes sobre Melilla. Por un lado están todos aquellos, nacidos en ella o no, que luchan y quieren un futuro armonioso para la misma (pero que no tienen decidido su futuro), y la de quienes sienten una actitud de transitoriedad, también de ambos orígenes, porque intuyen o saben que el final de sus vidas no estará entre las calles de la ciudad que ahora mismo pisan.

Nota: fuente de los datos (www.ine.es)

La rotonda que faltaba


                                             Y el semáforo resistente

                 Las dos rotondas de la Avenida de La Duquesa de La Victoria se han realizado albergando decenas de dudas sobre la utilidad y eficacia de las mismas. Ya sabemos que muchas de las obras se deciden por compromisos con las empresas constructoras existentes y no por la necesidad de las mismas. Melilla necesita más colegios públicos, un hospital nuevo, una piscina municipal digna de los tiempos actuales y acorde con las nuevas normativas. Melilla necesita muchas cosas que no tiene y sin embargo lo único visible son las rotondas, de todas las formar y tamaños posibles. Si sumamos las cantidades invertidas en rotondas, en nuevos viales y carreteras, en la extensión del cemento; obtendríamos la cantidad necesaria para las  infraestructuras que realmente la ciudad necesita y de las que carece, pese a encontrarnos en el año 2014. En Burgos la gente se ha hartado  y ha conseguido paralizar las obras de un bulevar prescindible, cuando lo que la gente demanda es trabajo. Todas esas obras suntuarias que permiten instalar una placa con el nombre del alcalde oficiante, luego necesitan un mantenimiento que deberá llevará a cabo una empresa «rémora». Es la interminable espiral del gasto que ha arruinado este País. Estas obras apenas dan trabajo y solo sirven para que las empresas adjudicatarias sigan engordando sus ya abultadas cifras de ingresos.

                 La primera rotonda instalada en la avenida de La Duquesa de La Victoria se ha realizado para resolver un problema casi inexistente de tráfico, en un lugar (conexión con la avenida de La Democracia), en el que no había excesivos problemas. La rotonda está mal resuelta, y generará mas problemas de los que había. Entre una y otra han eliminado más de 50 aparcamientos gratuitos, algo que ha sido uno de los detonantes de las protestas del barrio del Gamonal en Burgos.

                La que no alberga casi ninguna duda sobre su inutilidad es esta segunda rotonda, inmersa dentro de la plaza primero de mayo, en intersección con la avenida de Los Reyes Católicos. No se sabe qué problema pretende resolver, pero ya ha eliminado una cantidad considerable de aparcamientos, y requerirá una modificación posterior de los actuales puntos de giro en esa calle, frente al Instituto Leopoldo Queipo. Todo se podía haber modificado y rectificado de una manera distinta, más barata, más sensata. ¿De verdad son necesarias toda esta cantidad indiscriminada de obras, estas molestias constantes a los ciudadanos?.  En  ninguna parte de la ciudad hay más de 100 metros de pavimento sin mordeduras, sin baches, sin desniveles

              Lo que sí llama la atención, por su resistencia y tenacidad es el semáforo tirado en el suelo, luciendo su luz intermitente de precaución, en un lugar en el que no volverá a hacerlo más, porque las rotondas les están dejando sin oficio. A ese semáforo resistente está dedicada esta entrada.

                PD: Las obras de la primera rotonda crearon problemas a los vecinos y daños en sus inmuebles, que han sido reclamados al Ayuntamiento. También ha perjudicado a un negocio cercano, que acababa de gastarse 3000€ en un vado, que ha sido eliminado por la rotonda.