C7, tocado. D7, hundido.


Era una casa con firma de Enrique Nieto. Si se autoriza el derribo total ya deja de ser una casa de Enrique Nieto. Que se obligue al propietario del inmueble a rehacerlo dándole un aire similar tampoco se entiende, porque se le ha autorizado el derribo total. Lo que surja de aquí ya me da igual, porque no será Enrique Nieto. Si no se conserva la fachada, el resto no vale nada. ¿por qué no se derribó la fachada del Cine Nacional, que no valía nada y se permitió el vaciado de su interior?. Este es un buen precedente que podría utilizar la familia propietaria de los Talleres Montes, un edificio en ruinas del que no se entiende que se permita albergar actividad comercial en su interior.  Los Talleres Montes también se pueden derribar, dándole un «airecillo niestista» a lo que construyan. Si El Modernismo es una farsa, que lo sea por entero. Lo que tiene valor en el centro de la ciudad lo tiene en la periferia, o a la inversa. Lo que no tiene valor en los suburbios, tampoco lo tiene en el interior de la urbe.

Antes pensaba de otra forma con respecto a los Talleres Montes. Tras ver esto he cambiado de opinión y creo que debe seguir el camino de la piqueta y la demoledora.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/12/04/melilla-se-cae-y-la-tiran/

Retirada la bandera del cerro de Hardú


Durante  un año vimos como se colocaban grandes banderas marroquíes en el entorno de Melilla. Dimos cuenta de esa noticia y la relacionamos con el toro español del cerro de Cabrerizas. Fue un recurso literario como otro cualquiera, una manera de contar las cosas. Nosotros estamos pendientes de lo que sucede en nuestro entorno y Marruecos está pendiente de nosotros. Esto es algo absolutamente lógico. Sin embargo, hace apenas un mes, hemos podido observar como las banderas marroquíes han desaparecido, sobre todo la que era más llamativa, la que estaba en la loma de Hardú, justo sobre la entrada del desfiladero que los españoles conocemos como Barranco del Lobo, lugar de una de las grandes derrotas del Ejercito español, causante de la Semana Trágica de Barcelona y de toda la guerra de 1909, con más de 1000 muertos documentados, como recogen Isabel Migallón y Eduardo Sar en su libro «Nombres para la historia militar de España».

Tanto la instalación, como su retirada, pueden estar relacionadas con la actividad del senador marroquí Yahia Yahia «el recuperador», o el azote de España, según la posición desde que se analicen las cosas.  El inefable Yahia Yahia, senador marroquí y ex residente melillense, fue hasta hace un mes alcalde de Beni Enzar y presidente del Comité para la Recuperación de Ceuta y de Melilla, en los que dimitió de ambos a cargos. Durante su mandato y bajo su instigación intelectual o amparo personal, se produjeron una serie de incidentes de poco calado, pero de gran repercusión mediática, como el intento de invasión del Peñón de Vélez de La Gomera, la isla de Perejil, o diversos incidentes fronterizos, que provocaron la visita «salvadora» de José Mª Aznar; que convirtieron a Melilla y su frontera en el centro del mundo político español. También procedieron al asalto y toma simbólica de los manantiales de Yasinen, que abastecen de agua a la ciudad de Melilla desde hace más de un siglo.

Sin embargo, sería la amputación del brazo de Estopiñán en 2012, lo que llevaría al Comité recuperador y a su más emblemático discípulo Said Chamtri, a la fama mundial. Dentro de este contexto, aparecieron las enormes banderas marroquíes situadas en el puerto de Beni Enzar y sobre el emplazamiento de la loma de Hardú, llave o puerta del Barranco del Lobo. Quizá la retirada por propia voluntad, o sugerida desde más altas instancias del senador Yahia Yahia, ha contribuido a aflojar esta política de gestos, con más ruido que nueces, siendo el mas visible de todos ellos, esta desaparecida bandera, que por otra parte, Marruecos tiene derecho a instalar en cualquier parte de su territorio. Nosotros solo damos constancia de las cosas y hacemos las interpretaciones que nos parecen más adecuadas y respetuosas, para con dos países, España y Marruecos, que deben buscar cauces adecuados para entenderse y hablar de cualquier problema. Detesto la frase «condenados a entenderse», porque el entendimiento no es una condena, sino una obligación exigible a cualquier ser humano en su relación con los demás.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/10/11/el-toro-y-las-banderas-rojas/

Adiós a la confitería España


Hace dos años, en el primer semestre del Alminar, despedíamos al Kiosco de Diego (https://elalminardemelilla.com/2011/09/22/cierra-el-kiosco-de-diego/) , un lugar en el que  me había dejado cientos de recuerdos y que durante años fue unos de los referentes de mi vida laboral, pues estaba muy cerca de mi lugar de trabajo.  Hoy dos años después, y de una manera sorpresiva, sin anunciarlo, la Confitería España ha echado el cierra, después de más de 4 décadas de actividad. La confitería tenía el nombre de España, el propietario era José, pero todos la conocíamos como la confitería de «Angelita», su esposa, que era la que atendía a los clientes.

Son muchas decenas de desayunos, de empanadillas de mil y un sabores, de tartas, de buñuelos,  de huesos de santo, e incluso de ponche segoviano, degustados año tras año en este establecimiento, y que ahora formarán ya parte de los recuerdos y de los sabores  irrepetibles. Son muchas tertulias y comentarios sobre la actualidad, nacional y local, que desaparecerán entre sus paredes.

Como siempre pasa, no tengo fotos del interior,  ni de sus propietarios, ni de su ambiente, porque uno no fotografía nunca los lugares que no cree que vayan a desaparecer. ¿Alguien tiene fotos del antiguo California (antes de la horrenda reforma), de la pastelería La Palma, y de tantos y tantos lugares?.

Melilla se cae y la tiran


 

          Se inicia el derribo de la antigua estación marítima

Están acabando con cualquier referencia anterior de la ciudad de Melilla. El pasado anterior a ellos les molesta. Este gobierno local empieza a parecerse a una plaga bíblica, o a los caballos de Atila, que por donde pasaban no volvía a crecer la hierba.  Les da lo mismo que se trate del mercado de Cabrerizas, que una estación marítima con apenas 40 años de antigüedad,  o un edificio de Enrique Nieto en el Barrio del Real, del que ya hemos hablado. Acaban con todo como las termitas. La desfiguración de la ciudad que hemos conocido es absoluta.

La antigua estación marítima de Melilla, situada en el muelle de Villanueva, era un edificio de 1670 m² de planta y constaba de dos pisos, que fue inaugurado en 1970. El interior constaba de mosaicos murales de los que ignoramos el paradero o su destino final. Da igual todo, pues según nos han comentado fuentes autorizadas, el forjado estaba en perfectas condiciones. Simplemente sale más barato tirar que conservar o rehabilitar para otros fines. Una vez más dejamos constancia de que las entidades y personas que deberían decir algo en estas cuestiones, siguen manteniendo un silencio cómplice en todas estas demoliciones. La política de hechos consumados se impone una vez más.

En el barrio del Real, en la calle Valencia, existe un edificio con firma de Enrique Nieto que también está próximo a desaparecer. Hace ya tiempo que se retiró el cableado y se cerraron las llaves de paso de las conducciones de agua. En los primeros días de esta semana se ha iniciado el proceso de retirada de marcos de puertas interiores y exteriores, así como de los elementos de forjado. Cualquier día llegará la excavadora y procederá a la demolición del edificio, uno de los últimos representantes del modernismo obrero del Barrio del Real.  La diferencia estriba en que en este caso, en la fachada principal, está colocado el sello con la firma de Enrique Nieto, pero ya sabemos, que esto ya no preserva de nada. Es más bien un estorbo y más si se trata de barrios periféricos, en donde nadie ve nada.

PD: Si comparan con el enlace de junio, se aprecia como se ha intentado borrar,  de modo grosero la firma de Enrique Nieto.

Nota: ya habíamos escrito sobre esto, en el mes de junio.  

(1)      https://elalminardemelilla.com/2013/06/05/el-modernismo-en-el-barrio-del-real/

(2) https://elalminardemelilla.com/2013/07/16/la-antigua-estacion-maritima-de-melilla/

Melilla será zona azul


                    ¡ Más rotondas !

Toda Melilla será azul, pero de la zona de pago. La otra opción es la verde, la ecológica, pero esa tardará en llegar porque solo es un lema propagandístico. Lo que nos espera, y muy pocos se están dando cuenta, es pagar por aparcar en la zona centro. ¿Cual es el sentido último de esta desaforada construcción de rotondas?. La respuesta es muy simple: la eliminación de aparcamientos públicos gratuitos. Con  las dos rotondas de la avenida de la Duquesa de La Victoria, se eliminarán al menos 50 plazas de aparcamientos gratuitos, de los de toda la vida. El por qué también es muy fácil de responder, pues muy cerca, en el antiguo patio trasero de Cruz Roja está a punto de abrirse al público un parking público de pago, y la única manera de forzar al automovilista a aparcar allí, es eliminando plazas de aparcamiento en las calles, en la vía pública.

Luego, en una segunda fase, se extenderán los vados, se ampliarán las zonas de exclusión de aparcamientos y se será muy exigente con los vehículos mal aparcados. Los aparcamientos estarán operativos en el primer trimestre del año que viene, justo cuando vuelvan a las calles los «retirados» agentes de movilidad. ¿Casualidades?, ninguna.

Esto es lo que nos viene encima en 2014. El Ayuntamiento ha invertido 12 millones de euros en plazas de aparcamiento públicos, que de algún modo tenemos que pagar los melillenses. Lo de menos es que hayan iniciado las obras de la segunda rotonda en un lunes, sin avisos de ningún tipo, en las primeras horas de la mañana, que se hayan encadenados dos obras juntas en el mismo sector, o el aumento de los atascos y de las dificultades de circulación. Las molestias ocasionadas ya no le importan a nadie. Todo se está preparando para que empecemos a pagar por aparcar. Se acabó el gratis total en el centro de la ciudad para los melillenses. La zona azul era muy querida y perseguida por la Asociación de Comerciantes de Melilla (Acome), sus justificadores ideológicos.

Temporales y vuelcos


        Días de temporales, frío y lluvias. Mejor quedar se casa que salir a la calle. En estos días la ciudad parece desierta. Casi todo el mundo prefiere quedarse en casa.  No está el tiempo, ni climatológico ni social, para demasiadas euforias. Si hay que salir, debe hacerse con precaución y cautela. Cualquier descuido o distracción es ocasión para el accidente, como éste, que se ha producido esta tarde en el Paseo Marítimo de Horcas Coloradas. En una sola semanas de inclemencias climatológicas se han producido tres accidentes de circulación, aparatosos y espectaculares, pero con no demasiado graves consecuencias personales. El mundo sigue su curso y los acontecimientos se siguen produciendo, tanto con nuestra participación como sin ella. A menudo suceden cosas que nadie ve, ni escribe, pero que no por eso dejan de ser menos reales.

Nos acostumbramos a pensar que todo lo que vemos es lo que existe, pero nada  más lejos de la realidad que esa idea. Hay sucesos y acontecimientos que jamás tendrán un observador o un redactor. Ocurre que esto también lo saben los dueños de las grandes cadenas mediáticas. Así influyen en la realidad y la alteran a su gusto, manipulando también nuestras voluntades e intenciones.

Casi todo lo que vemos, es lo que «ellos» quieren que veamos. Es su realidad pero no la nuestra. El invierno se aproxima, su avance es imparable. Debemos buscar refugio.

La Torre de Las Cabras tiene goteras


El ascensor de Melilla La Vieja vuelve a estar cerrado

El pasado domingo paseaba por Melilla La Vieja, cuando un extraño cartel de «cerrado por motivos de seguridad» llamó mi atención. No interrumpí la cadencia del paseo, ni saqué mi siempre presta cámara de fotos (la más rápida de todo el Oeste), porque pensé: «Si algo se ha estropeado en Melilla, dentro de cinco días seguirá igual». No había prisa ninguna en fotografiar el cartel ni enterarse de los motivos. El que el motivo del cierre del ascensor fuese por «motivos de seguridad», tampoco me extrañó demasiado, porque en nuestra ciudad empieza a no extrañar nada. Ya no es noticia que este ascensor vuelva a estar cerrado. Sin embargo el ascensor está en perfectas condiciones. Lo que falla es la torre. Últimamente se están viniendo abajo demasiadas torres.

La llamo Torre de Las Cabras porque el verdadero «Torreón» se hundió hace casi un siglo. La muralla de La Florentina y lo que quedaba de la antigua torre se volvió a hundir con ocasión de las reformas para el V Centenario de Melilla, y lo que se reconstruyó constituye una de las mayores falsificaciones históricas de la ciudad. En la actualidad, y tras muchos cambios de rumbo, es el Centro de Interpretación de la Ciudad Vieja. En realidad aquello ya no es nada salvo el ascensor y es de eso de lo que nos vamos a ocupar.

La Torre con goteras

La entrada más antigua sobre una torre escrita en El Alminar data de enero de 2012, cuando la oscilación térmica y el frío intenso de las noches, quebró la torre de un parque infantil (https://elalminardemelilla.com/2012/01/11/la-torre-herida-por-el-rayo/)  , fracturando su pináculo. Hace apenas un mes escribía sobre una vieja torre de guardia del Parque de Artillería, que ya ha sido completamente desmochada, eliminando el peligro que suponía para los ciudadanos, (https://elalminardemelilla.com/2013/11/06/la-torre-desmochada/).

El pasado 17 de noviembre una intensa lluvia, casi la primera del otoño, llenó de agua la ciudad. La nueva Torre de Las Cabras hizo aguas por todos lados, inundando el ascensor. Ahora mismo hay una parte del Centro de Interpretación que no puede ser visitado. El agua se acumula en la zona superior de la torre y se filtra completa sobre la torre, provocando la inundación del ascensor, provocando un efecto cascada sobre la zona musealizada. Siempre que llueve se estropea el ascensor.

Desde entonces, y aunque la zona está seca, no se permite el paso ni el uso del ascensor. Los técnicos de Fomento deben visitar la torre y emitir su dictamen, sobre si es seguro seguir usando el ascensor o no. Mientras tanto, todo vuelve a estar cerrado y obras de rehabilitación carísimas, siguen dando muy poco resultado. La vanidad humana llevó a inscribir en un panel los nombres de todas las personas que habían colaborado de una u otra manera en la creación del Centro de Interpretación. Hoy todo está cerrado y lleno de humedades. En unos años será sólo un recuerdo.

Esperemos que el ascensor sigue estando en funcionamiento para entonces. Hay problemas mínimos, a los que son incapaces de darles soluciones definitivas. Si estas cosas ocurren cuando sólo caen unas gotas de más, asustar pensar en qué estado quedará todo si algún día un temporal se abate sobre nuestra ciudad. Hay demasiadas torres con problemas en Melilla.