Se derrumba un edificio modernista y muere un trabajador
Hace exactamente un año, el 4 de octubre de 2011, El Alminar de Melilla pasó por esta esquina y advirtió del estado ruinoso y peligroso de este edificio. Hoy, un año después, hay que lamentar el fallecimiento de un trabajador, de los tres que estaban en el interior del edificio, y que iniciaban la labores de rehabilitación de un edificio, cuya ruina era practicamente absoluta. Cuando las cosas llegan a este extremo, lo milagroso es que no suceda nada. El estado de este edificio aconsejaba, a simple vista la demolición, y eso lo veía cualquier ciudadano que transitase por ese lado de la calle Polavieja, o por la contraria. No hay melillense que no haya pasado por ahí en el último año. Lo triste, lo lamentable es que haya que escribir sobre el fallecimiento de trabajadores, cuando normalmente no se debería escribir sobre ninguna muerte. Hay cosas imprevistas, que suceden en un momento y de las que nadie tiene por qué sentirse responsable.
Sin embargo, cuando se derrumban edificios, tapias o cualquier otro elemento arquitectónico, si hay responsabilidades. Hemos escrito mucho en El Alminar sobre el estado de ruina absoluta y de peligro de muchos edificios de Melilla. Son edificios que vemos todos y de los que nadie comprende como la lentitud, o la inacción de la maquinaria administrativa es tanta, cuando la rapidez para cosas más fútiles es infinitamente mayor.
Una gestión preocupada y atenta, y no tan pendiente de los titulares de prensa, de la propaganda, de las grandes inauguraciones, de los gastos suntuarios, debería servir para evitar estas cosas.
Notas: https://elalminardemelilla.com/2011/10/04/balcon-modernista-en-situacion-de-derrumbe/




























