1999. La campaña maldita (II)


           Hoy veo ese «lema» con el que concurrió a las elecciones el ya derrocado Velázquez, «El Futuro» y está claro que era una profecía, era un lema pero para once años despues. Ninguna profecía se expresa en términos inmediatos, sino que se anticipan a su tiempo.  Aquel «El Futuro» estaba anticipando su regreso, pero despues de haber purgado sus errores, que fueron muchos. El principal de ellos fue el haberse rodeado de las personas que luegon habrían de traicionarle, pero:  ¿ Quién puede evitar su destino  o anticiparse a él ?. Quizá su destino fue ese, caer traicionado y resurgir posteriormente para recomponer su destino. Los Dioses, sólo ofrecen muy raras veces una segunda oportunidad, pero antes, ablandan las impurezas en el crisol de la expiación. Hoy sí creo que aquel «lema» de 1999 anticipaba este futuro, el del 2011.

             Hay quien supo verlo, pero como  a Casandra, a algunos «los dioses» les otorgan  el don de la profecía, pero también la desgracia de no ser creídos.  Javier Martínez Monreal avisó de que el voto al GIL sólo traería desgracias y sólo trajo desgracias

1999. La campaña maldita (I)


                     ¡ Cuándo El Mal  empezó !. No podrán creer lo que estás leyendo. Yo tampoco puedo creer ciertas cosas, las brumas del pasado nublan los recuerdos. Por eso se necesita recurrir a la hemeroteca, para poner luz sobre ciertas sombras de un pasado, que sin embargo, parece el presente. Todo parece haber cambiado, pero están las mismas personas, los mismos nombres.  ¿ Quién mentía entonces, quién lo hace ahora?, y sobre todo:  ¿Por qué?

             Entonces me parecía que Velázquez encarnaba todo el mal, hoy once años después, pienso que fueron otros los que labraron su caída, aunque él contribuyera mucho a su propia ruina. Por toda la ciudad se decían cosas terroríficas de su «regencia», sin embargo, lo que acechaba en la sombra era peor, porque con la caída de Velázquez vino la inestabilidad y con ella, al final de todo, vino la dictadura. Entonces, toda la ciudad se levantó, para derrocar a alguien, al que hoy se recibe como libertador.

        Los malos eran, son, siempre los mismos, La Coalición del Terror, la llegaron llamar, porque once años después, aparecen las mismas acusaciones , los mismos acusadores. Y si todo está guionizado, si todo es lo mismo once años después, es que todo es falso, todo está premeditado, escrito. Todo es una representación. La misma burda comedia.

La defensa de La Democracia


   Populares en Libertad en el PEC

              La perversión   y la conculcación de La Democracia ha llegado hasta tal punto en Melilla, que sólo se considera legítimo que el PP de Imbroda luche por mantener o ampliar su poder y se tilde de espúreo que el resto de los partidos luchen por ofrecer un espacio distinto a los ciudadanos, por defender simplemente las ideas que han defendido desde su fundación como tales, casos del PSOE o de CPM, o por presentar otros de nuevo cuño como el PPL.

                      La  perversión del sistema es tanta que además hay que explicar el porqué se quiere presentarse a las elecciones y  porqué se presenta tal o cual candidato, como si el PP hubiese preguntado a los ciudadanos previamente qué candidato  o qué composición de  su listadeseaban. Se juzga de modo inmisericorde a los 25 compententes de las listas adversarias, pero no se «pasa el algodón sobre la propia», como si de un modo natural y por designio  divino el Poder fuese una herencia del PP de Imbroda y sus 25 canditados fuesen «designados a su vez por Divina Providencia». No hay nada que discutir sobre lo propio, pero sólo hay reparos a los demás.

                      El PPL de Ignacio Velázquez y de Julio Liarte

               Nada hay tan alejado de mis ideas y convicciones políticas como las de Ignacio Velázquez y a la inversa sucede lo mismo, sin embargo, me ha sorprendido y conmocionado el trato que se le ha dispensado tras su vuelta a Melilla, para presentar una alternativa distinta a Imbroda, pero dentro del mismo marco político. Sobre él se han vertido descalificaciones que sólo producen bochorno y sonrojo, se han juzgado hasta sus intenciones, se le ha perseguido de modo implacable y se le ha hecho objeto de censura pura y dura, como la de esta imagen junto al melillense Fernando Arrabal el pasado 25 de enero  , y  que no fue publicada en lugar alguno de Melilla. Algunas cosas que están sucediendo pasarán factura y no sé si con posterioridad el día 23 de mayo se podrá reparar el daño causado.

           Los componentes  del PPL son tan populares como los otros, tanto en ideas políticas como en el grado de conocimiento popular del que disfrutan. Todos podrían haberse quedado en sus casas, desempeñando su actividad profesional y esa hubiese sido la opción más fácil, pero decidieron hacer uso de La Democracia y presentarse como partido político a las elecciones. Decidieron comprometer su imagen pública y dedicar parte de su vida personal al sano y defendible derecho de «ser libres» y de participar en Democracia ( el mejor sistema posible).

            Sólo por el hecho de haber adquirido ese compromiso y el de ofrecer un rayo de esperanza al inmovilismo del bloque gris merecen la  gratitud y el reconocimiento. Tanto, por supuesto,  como los integrantes del PSOE y de CPM por desafiar de nuevo  al «Poder hegemónico» y volver a presentar sus alternativas a los ciudadanos, pese a que se les ha intentado sacar de las elecciones por todos los medios psosibles,  judiciales incluidos.

             Por lo demás la suerte ya está echada. Ahora que cada cual escoja a los suyos.

Pompeyo y César. Cita en Farsalia y (II)


  «Finalmente, todos discutían sobre sus cargos o premios en dinero, o de la necesidad de acosar a sus enemigos; y no meditaban con qué tácticas podrían vencer, sino cómo debían aprovecharse de la victoria».» Comentarios a la Guerra Civil», Julio César.

           No todo fue malo en Pompeyo, no todo era bueno en César.  Tanto uno como otro provenían del partido popular romano. Pompeyo no soportaba tener iguales y mucho menos superiores y al final el partido era Pompeyo, Pompeyo era el partido y toda Roma era Pompeyo y si de algo eran celosos los romanos, era de su libertad. Veneraban La Constitución y La República, aceptaban el mandato de los cónsules,  pero no soportaban que alguien pretendiera convertirse en un «dinasta» y ejercer un domínio superior al legal.

          Pompeyo  pagaba unos «juegos tras otros» y llenaba la ciudad de dinero desde  el Aventino hasta el Quirinal  cumpliendo escrupulosamente la máxima de la política romana que decía que: «El elógio era gratuito, pero la lealtad no». En su vida personal era austero y no se le conocían ninguno de los excesos que asolaban Roma. Era el preferido de las clases pudientes, pero no de los gentiles, pese a todos los esfuerzos que hizo por lograrlo.

       La realidad fue que una vez alcanzado el poder, se limitó solo a conservarlo. Era demasiado soberbio y presumía de «dar un zapatazo en la bota de Italia y poner decenas de legiones en su favor». Pompeyo hizo suya la máxima de: «Quien no está conmigo, está contra mí», a lo que Julio César opuso la de: «Quien no está contra mí, está conmigo». Al final, fue más efectiva la máxima de César.

          Declarada ya la enemistad sin remedio, César ganaba partidarios día a día, prometía la restauraciónde las libertades, la ausencia de represalias y de esto modo, muchos partidarios de Pompeyo se pasaron a su bando.

          Pompeyo, tras largos años en el poder, no estaba acostumbrado a que nadie le hiciera frente y aunque de modo hábil, reaccionó tarde y mal. No se preocupó de Julio César hasta que lo tuvo demasiado cerca. Mientras el pueblo romano sólo le tuvo a él, no hubo fisuras en la lealtad que le profesaban, pero cuando apareció Julio César y pudieron escoger, entonces casi todos los afectos se pasaron del lado de César.

            El divino Julio

         La fama le precedía, le rodeaba la gloria y la elocuencia. Se tomó todo el tiempo del mundo para acercarse a Roma. Fundó su propio partido que fue conocido como el de Los Libertadores. Para César no tenía sentido la vida si no se ejercitaba en libertad. Se enfrentó a Pompeyo en los campos de Farsalia en Grecia en 48 AC, con una proporción de 1 contra 10, pero como gran estratega, no lo hizo en campo abierto, sino en un reducido espacio en el que la superioridad numérica no era decisiva.  Desgastó a Pompeyo mediante hábiles y constantes golpes que le impidieron hacer efectiva la magnitud de su ejército.

            Pero vencido Pompeyo, quedaban su partido y los pompeyanos y la labor de recosntruir una ciudad dividida. Porque al final, vencido Pompeyo y muerto César, el poder fue a parar a manos de quien menos se pensaba, de Octavio, el ahijado de César y quien le sustituyó una vez caído éste. Lo peor que hicieron fue acabar con César, porque acabaron con el hombre pero abrieron paso a su leyenda, y contra las leyendas no hay modo de luchar.

          La historia tiene esos giros y el destino no debe ser alterado. Impidiendo a César trasnformar Roma, Junio Bruto, el leal a Pompeyo y a quien César había perdonado tras su victoria en Farsalia y que le traicionó finalmente, transformó para siempre la historia. Roma nunca volvió a ser lo que pretendía Pompeyo. La ciudad volvió a ser libre y el mundo nunca olvidó a César ni a su leyenda, porque hasta para morir, era preferible hacerlo en su nombre.  ¡¡ Ave César, los que van a morir te saludan !!.

                                          ¿Estamos ante el próximo presidente de Melilla? . Y quizá en mayo, también sea Julio.

Pompeyo y César. Cita en Farsalia (I)


        «Creció primero la avidez de dinero, luego la de poder y esta fue la fuente de todos los males. La ambición forzó a muchos hombres a hacerse falsos. Al principio estos vicios crecían poco a  poco y se castigaban algunas veces. Luego el contagio se extendió como la peste y el poder se convirtió en cruel e intolerable. Terminó con malos resultados sus buenos comienzos»Salustio, «La conjuración de Catilina».

        Los romanos eran muy celosos en la defensa de La libertad y también gustaban de hacer constantes comparaciones del presente con el pasado para buscas similitudes, discrepancias, en definitiva para aprender de sus enseñanzas.

      Pompeyo y César fueron amigos en el pasado, incluso llegaron a tener lazos familiares, pero al final las circunstancias les separaron de modo irremediable. ambos eran ambiciosos, ansiaban el poder, uno por sí mismo y el otro para hacer grandes cosas. Pompeyo pertenecia a una noble familia romana, muy relacionada con la oligarquía de la ciudad (no se podía hacer en Roma sin ella) y César era un advenedizo, surgió de la nada, pero su brillo personal, su don de gentes, le hizo muy popular en entre los  gentiles, los desheredados, los aventureros, los proscritos en etapas anterioes, se unieron rápidamente a su causa.

    Se equivoca quien considere a Pompeyo alguien irrelevante, pues era un político muy sagaz e inteligente. Es más, por sus realizaciones fue  llamado Magno, Cneo pompeyo Magno. Si alguien podía vencer a César ese era Pompeyo, si Pompeyo podía ser derrotado, sólo era César quien podía hacerlo. Por eso ambos evitaron el enfretamiento.

       Pompeyo lo tenía todo a su favor, una familia y un partido, los pompeyanos. Tenía el Poder, que llevaba ejerciendo desde hacía una década. El ejército la oligarquía, la clase senatorial, le apoyaban sin fisuras. su superioridad frente a César era absoluta y por supuesto que contaba con el respaldo de amplios secotres de las clases populares.

          Sabedor de todo esto, Julio César hizo un último intento de acercamiento a Pompeyo, pero este lo rechazo, pues quien tiene todo el poder en su manos, jamás acepta compartirlo con nadie. Pompeyo era un dictador, como también lo fue César, pero es que esta palabra no era peyorativa en Roma. Era un cargo para el que se nombraba mediante elección.

         Así pues, el rechazo de Pompeyo al acuerdo, llevó todo a la senda irremediable del enfrentamiento, a la división de Roma en dos mitades.

Simbología franquista. La cuestión pendiente


             La ruta de los olvidados

    El pasado 1 de mayo acudí con los representantes, afiliados y simpatizantes  del PSOE en Melilla al cementerio municipal, al tradicional recorrido que los socialistas melillenses realizan desde hace 27 años.

       Conducidos por Francisco Narváez, «Culi», concejal socialista entre 1983 y 1991, que lleva ejerciendo de «cicerone de los olvidados» desde 1984, pude ver tumbas de represaliados del franquismo que ya conocía, junto a otras que nunca había localizado o no sabía en dónde estaban, sobre todo, el emplazamiento de las fosas comunes, en donde yacen todos los que defendieron La República en 1936 y los que fueron ejecutados y represaliados con posterioridad al Golpe de Estado de 1936.

         Es un sano ejercicio de memoria y de agradecimiento pasear por entre las solitarias y silenciosas tumbas de personas conocidas, como la del General Romerales, la de los hermanos Gómez Galindo, la del alcalde Antonio Díez, junto a otras a las que ya habita el olvido. Por ello, este recorrido que invariablemente realizan los socialistas melillenses es muy digno de tener en cuenta  y de ser fomentado.

     Sin embargo, mientras uno siente un sincero agradecimiento hacia todas aquellas personas a las que les fue arrancada su vida en la represión franquista, siente también una indignación constante al trato que recibe la memoria de todas estos hombres y mujeres que fueron asesinados por defender sus ideas, a veces ni siquiera por eso, pues fueron asesinados simplemente por tenerlas.

     Y uno se indigna cuando piensa que se pide la declaración del campo santo melillense «como cementerio nacional de héroes» ( militares les falta decir). Serían héroes no lo dudo, pero héroes a la fuerza, soldados de reemplazo traídos aquí obligatoriamente a «las guerras coloniales de Marruecos».  Héroes forzados a defender los intereses comerciales de las compañías que explotaron las materias primas del Rif, héroes obligados a defender como causas patrióticas, lo que sólo eran objetivos económicos disfrazados de causas nobles y a veces ni eso.

     Y se siente indignación cuando se piensa en que una entidad adlátere  y satélite de La Consejería de Cultura van a recibir 9000€ por una colección de 147  fichitas, con estos héroes forzados, y que no se fomente ni con siquiera un euro, un » campo de la memoria » (como sí han hecho en Ceuta), a los 300 melillenses asesinados pro la implacables balas de Falange o las de los rencorosos militares franquistas. Eso sí, el espaldón «fascista» de la antigua Cruz de Los Caídos sí ha sido instalado en una parcela del cementerio, cuando su destino debió ser la escombrera.

       Y mientras tanto, la estatua de Franco (dedicada al Generalísimo por acuerdo de Pleno de diciembre de 1975), sigue en su lugar, así como el «vil y feo monumento de la plaza Héroes de España, así como todas y cada una de los 60 nombres de calles de falangistas y militares golpistas.

        Está claro que cada uno homenajea lo que quiere o con lo que se siente identificado.

Sondeos de intención de voto real


       La incógnita del 22 de mayo en Melilla

             Hoy se ha publicado una encuesta electoral en un medio de comunicación en la que resulta muy llamativa la presentación de resultados. En ella se otorgan 19 escaños al PP. Al PSOE se le reconoce un mínimo de 4 escaños y un máximo de 5 y a CPM se le adjudican directamente 5. Esto nos da un total de 28 0 29 escaños cuando La Asamblea de Melilla tiene sólo 25.

           Por otra parte, reconocer que la oposición política tendría los mismos 10 escaños actuales, supone reconocer que la actual mayoría gobernante mantendría los 15 escaños en el mejor de los casos, con lo que sobran esos 4 escaños de más contabilizados.

         Sin embargo hay un factor que no se ha tenido en cuenta o que es imposible de medir, el del PPL de Ignacio Velázquez. Nadie que vaya a votar a esta opción lo reconocerá jamás, habida cuenta del modo y los medios que se están empleando contra esta formación, y que obtendría un mínimo/máximo de 2 escaños.

       Con lo cual, lo que está queriendo decir hoy la encuesta presentada a los ciudadanos, es que el PP sacará un máximo de 13 escaños en su mejor resultado. Osea, una mayoría absoluta ajustadísima, lo que impediría ejercer el poder, en las formas y excesos con los que se ha ejercido en  estos 4 últimos años.

         Esto explicaría muchos comportamientos, excesivamente nerviosos, si se creen los resultados de las encuestas presentadas a los ciudadanos y en las que el PP, nunca baja de 16 diputados.

       Por otra parte, este cuadro de datos, sí coincidiría con una encuesta, realizada sobre intención de voto real, y de la que se habla en medios políticos de absoluta solvencia. Nada que ver con las encuestas de partido o con las encuestas por encargo.