El fiasco de la zona deportiva


                         Instalaciones deportivas del Supersol

          Ha pasado ya tanto tiempo que ni siquiera es una denuncia, ni siquiera un escándalo. Ya no suscita alarma ninguna. Fue un fracaso más, uno de tantos. Esta zona deportiva está encima del Supersol, en origen Ecoahorro, un nombre que todavía no se ha perdido en el vocabulario de la gente que sigue comprando en este supermercado, el primero que abrieron en Melilla, allá por la primeros años de la década de 1990. pasados 25 años todavía no hemos pasado de la fase de los «supermercados», cuando en el península llevan dos décadas comprando en las Grandes Superficies comerciales. Este es el gran atraso de nuestra ciudad.

               Las recalificaciones urbanísticas son la chistera del mago para los ayuntamientos, fuentes de financiación, de problemas y de corruptelas. Han pasado demasiados años como para que ya esto le importe a alguien. El caso es que las recalificaciones tiene sus etapas, que es imposible saltarse. Todo esto estaba calificado como zona deportiva y de equipamientos, no podía edificarse en esta parcela. Tampoco se pueden dividir, pero en algunos casos sí.

                La cuestión es que para edificar este supermercado hubo que hacer algo de prestidigitación administrativa. Se autorizaba la construcción del supermercado, pero a cambio debían mantenerse las dotaciones deportivas, pero en la azotea. En su momento sí constituyó en escándalo, con acusaciones cruzadas en la prensa, que por supuesto no llegaron a nada. Pasadas dos décadas solo hay olvido y desconocimiento. La mitad de la población no saben que en la azotea del Hipersol hay unos supuestos campos de deporte, y el resto de la población, que sí lo ve, ya ni recuerda porqué está eso ahí.

La selección soviética en Melilla


                                       35º aniversario del partido rojo

                El jueves 4 de febrero de 1982, hace ya 35 años, la selección nacional de fútbol de la Unión Soviética jugó un encuentro amistoso, contra la Unión Deportiva Melilla. Hasta la fecha, es posiblemente la única selección nacional absoluta de fútbol que ha pisado el campo de juego melillense. Es un acontecimiento irrepetible, entre otras cosas, y la principal, es que la Unión Soviética ya no existe. Quién iba  a decir a los melillenses, que algún día se escucharía el himno nacional soviético sobre el césped y las gradas del Álvarez Claro.  Los soviéticos estaban en Málaga preparando el campeonato del Mundo de España, porque la liga rusa se suspende en invierno. Se alojaron en el entonces Hotel municipal  Rusadir-San Miguel. A pesar de la importancia de la visita deportiva, y de que fueron recibidos por el entonces alcalde Ginel Cañamaque, no hemos conseguido encontrar fotografías disponibles. Aunque esto es algo habitual, no hay que extrañarse. Tampoco era época en la que la gente corriente llevase máquinas fotográficas. Hoy se puede dejar constancia de cualquier cosas con mil dispositivos diferentes, en aquella época no

                El encuentro se saldó con un 3-1 favorable a los soviéticos, que se desplazaron a Melilla con una de las mejores selecciones que hayan tenido nunca. Las estrellas más conocidas eran Oleg Blokhin y Rinat Dassaev, extraordinario guardameta que acabó jugando en el Sevilla. Son los dos únicos que no saltaron al terreno de juego, pese a las demandas de la afición, pero sí jugaron el resto de sus estrellas, como Baltacha, Gavrilov, Oganesián, Chivadze y Demianenko. No tuvieron suerte ni en el Mundial de España 82, ni en el de México 86. Por norma general, solían ser víctimas de malos arbitrajes y de decisiones sobre el terreno que les perjudicaban mucho. La única foto existente, de momento, es la que nos ha proporcionado la UD. Melilla y que publicamos.

                                               Nueva jornada de puertas abiertas

               Al igual que el año pasado, casi en la misma fecha, y ante el mismo rival, el Real Murcia, la directiva del club azulino regaló decenas de entradas para el partido de fútbol en los colegios de la ciudad. Hizo viento, aunque menos que en 2016, y el resultado volvió a ser el de empate entre ambos equipos, sin goles en el encuentro de este año.

                 Nota:http://www.melillaesdeporte.es/noticia/6899/-que-vienen-los-rusos-#.WJdUG_nhCUk

Los troncos secos de los árboles


La ciudad de los 1700 ficus

        Las podas constantes y amplias están descubriendo muchas cosas, entre otras la de la mala salud de muchos árboles en Melilla, la ciudad que un día tuvo 1700 ficus, según reconocía el concejal de la Unión Melillense Independiente en 1982. La plantación masiva de ficus, del tipo retusa, se llevó a cabo en las décadas de 1940 y 1950, algo que el entonces concejal encargado del área fue un error, «por su poder destructivo» sobre las aceras y el pavimento. Error o no, el caso es que los árboles están ahí y cada vez en peor estado, algunos incluso completamente secos o muertos.

           El rápido crecimiento de los ficus es un hecho cierto, pero cuando se le somete a podas racionales y a su debido tiempo. La frondosidad de la copa de los ficus oculta a veces que una parte del ramaje del árbol ya está seca, o incluso también su tronco. En la calle de La Legión hay un ficus seco, y en otras calles se pueden observar partes del tronco igualmente secas o incluso en grave deterioro. Hay ramas y troncos que pueden partirse en cualquier momento, o en el siguiente vendaval.

                El estado del arbolado es pésimo. Melilla pierde la vegetación de sus calles. En esta primavera se podrá comprobar qué cantidad de arbolado no volverá florecer y que precisará replantación. Urge un nuevo plan para el arbolado de Melilla, que no sea solo ornamental, que también se encuentra en una situación lamentable. Hay que retirar los árboles secos y plantar otros nuevos dentro de  un plan de reforestación, que tenga en cuenta el clima, la flora de la zona y la ¡ necesidad de sombra para el tiempo cálido.

El derribo necesario


       Algunos, en su ficción, creen que con haber retirado los símbolos del yugo y las flechas, la doble aspa de los requetés, y el lema de Una, Grande y Libre, un monumento fascista deja de serlo. La ausencia de debate libre, la opinión domesticada, les hace creer que eso es asentimiento. Es más, llegaron a publicar una encuesta absurda en la que el 45% de los arquitectos de Melilla afirmaban estar a favor de mantenerlo. No se dieron cuenta que con ese titular estaban diciendo que más de la mitad o estaban en contra, o les daba igual su derribo. La carta en la manga de la supuesta autoría de Enrique Nieto ni si quiera se atreven a esgrimirla, porque ya hay cuatro ases sobre la mesa, y ese sería el falso. Hay una placa delatora que iguala las águilas. La del monumento, la de las banderas y la de  a qué tipo de héroes rinde homenaje el monumento. Ahora ya sí hemos acabado enero.

Imágenes del pasado III


                 Imagen de Melilla desde el aire

   La clave está en la resolución, en el tamaño de la fotografía, en su resolución, en su calidad. Esta fotografía aérea de la zona centro de la ciudad, en 1982. La hemos mantenido en su tamaño original para que puedan apreciarse todos los detalles. Quien se la descargue podrá apreciar multitud de cosa. Estamos en la ciudad en la que todo se ha fotografiado, desde el aire o desde el suelo, desde el inicio de la fotografía. Otra cosa es que todo esté a buen recaudo, o no se reconozca su existencia, pero está en alguna parte.   El Alminar, pese a todo, tiene su buenos amigos/as y colaboradores.

La plaza húmeda


        Lo que hoy conocemos como plaza de Las Culturas ha tenido diversas denominaciones y usos a lo largo del siglo XX, el de la expansión de la ciudad. En siglos anteriores fue terreno de huertas y de confluencia fluvial de los distintos arroyos que bajaban desde los montes que rodean el peñón rocoso. Esta muy cerca del mar y abierta a los cuatro puntos cardinales. En invierno es  fría y húmeda y muy calurosa en verano.

         La línea de costa sobre la que se asienta Melilla mira hacia levante, uno de los vientos dominantes sobre la ciudad, el más húmedo, el que provoca grandes temporales en el mar y que ha causado grandes daños en la ciudad en el pasado, e incluso derrumbes en el recinto amurallado.

          La plaza de Las Culturas, antaño de Los Carros, recibe toda la humedad del mar través de los fosos de Los Carneros y del Hornabeque, que son auténticos cañones de aire. A veces hay viento cruzado sobre la plaza y la transforman en un lugar inhóspito y frío. En esta situación colaboran las calles de Calderón de la Barca y Pablo Vallescá.

          En mañana húmedas, como la de este último día de enero, el suelo de la plaza aparece mojado. El pavimento elegido no resulta adecuado, porque es artificial e impermeable, por lo que se forman charcos y resulta muy resbaladiza y peligrosa. La ausencia de sombra en verano, en tiempo cálido, la convierte en una plancha, por lo que es solo utilizable a partir de la puesta de sol. Hoy la hemos recorrido entera, para descubrir los misterios y razones de su humedad y del mal micro clima que la caracteriza.

Las escolleras de Noray


La acción humana

     Las escolleras y el dique de abrigo de Puerto Noray son un lugar apacible y agradable para pasear, en los tiempos de sol templado. Allí también se practica la pesa, y quien quiera se puede relajar contemplando el mar, haciendo deporte, pues también se han instalado máquinas de ejercicios y de estiramientos musculares. Es una zona vigilada y de acceso controlado, por lo que en teoría se puede pasear seguro, algo que ya no sucede en muchas zonas de la ciudad. También es un lugar en donde hacer buenas fotografías, si se es un poco más ágil y se decide a subir al dique o a saltar sobre las escolleras.

        Ese salto transforma la visión idílica del lugar en otra más lamentable. Todo tiene dos caras, y toda moneda su reverso. En Melilla, la excelencia convive con la cochambre y lo nuevo con lo destartalado, sin solución de continuidad posible. Ahora mismo no es posible determinar si toda esta basura acumulada detrás de la escollera, en donde el ojo no ve, es consecuencia de la acción incívica humana o consecuencia de los temporales. En cualquier caso la causa estaría en el mismo origen, la contaminación por la acción humana. Todo está sucio y el mar es un depósito de basura. Esto es tan simple como levantar la esquina de una alfombra. Dar un salto y mirar al otro lado.

          Si la mitad de esta basura procede del  incivismo, entonces hay que instalar papeleras, contenedores de recogida de basura, y alguna que otra vez, poner alguna multa. No sería tan difícil.