La ciudad tras los terremotos


              A lo largo del día 13 de julio la falla de Alborán Sur ha registrado tres nuevos movimientos sísmicos, de magnitud de 3,6, 1,9 y 2,3 respectivamente, entre las 02h 25´y las 21h 34´. Ya no son percibidos por la población, ya no son objeto de noticias o de información, pero el terreno y las edificaciones sí dan cuenta de su existencia. El día anterior, 12 de julio, se produjeron otros dos movimientos de magnitud 3,3 y 2,2, en el plazo de una hora, entre las 3 y las 4 de la madrugada. Los movimientos siguen registrando un persistente secuencia, bien procedan de Alborán Sur, Norte y Oeste.

                    Queremos decir con esto que los terremotos de Alborán, y sus consecuencias sobre la ciudad, deberían ser el primer objetivo de la agenda del Gobierno Local, sobre todo tras la decepción de que los 12,9 millones de euros en valoración de daños sobre edificios, se quedaran en tan solo un respaldo de 4,5 millones por parte del Gobierno de España, del que se presume que está atento a lo que pase en Melilla. La frase del Consejero de Fomento: «nunca dijimos que nos fuesen a dar todo», debería pasar a los anales del reconocimiento de la ineficacia política y de la gestión administrativa.

                     La realidad es que sólo recibirán ayudas para reparar sus viviendas y edificios, aquellos propietarios e inquilinos,  que tengan contratados seguros de hogar y de edificio. El Consorcio de Compensación de Edificios, o sea, el Estado, solo responderá por las inmuebles asegurados. La Ciudad de Melilla no tendrá ni para cubrir los gastos. No saben todavía cual será el proyecto para la rehabilitación de los torres del Palacio de la Asamblea. Volvemos a reiterar que la denominada como torre sur tendrá que ser demolida. Muchos edificios del «Centro modernista», no aguantarán más sacudidas sísmicas, que sin embargo se siguen produciendo.

                  Hay una realidad oculta e invisible a los ojos de los ciudadanos, pero mucha gente del Centro de la ciudad, y del barrio del Tesorillo, están viviendo en edificios arruinados. Hemos entrado en dos, que están completamente apuntalados, con grietas de gran tamaño, desde el portal hasta la azotea. Uno se encuentra en la calle de Luis Morandeira, el otro es muy conocido, La Casa de los Cristales, en la que cedieron dos pilares, y que ha dejado la escalera de mármol al mismo borde del desplome. Mucho de lo que hoy contemplamos está en el límite de la ruina. Todavía no se ha resuelto el problema de las familias desalojadas. El gobierno de la ciudad vive en la irrealidad.

            Es urgente la creación de un comisión de seguimiento sobre los daños provocados por los movimientos sísmicos. Melilla se desmorona.

Atasco en el puente


        Han sido días de vientos y lloviznas cargadas de arena. Todos los automóviles de la ciudad han quedado impregnados de una capa de tierra rojiza, como si todos hubiésemos salido al desierto. Lo insólito, es que la ciudad con la tasa de más  coches del mundo por habitante, tengo solo un lavacoches automáticos, y que no tenga estaciones de servicio al estilo de las que suele haber en Europa. El consumo de gasolina en la ciudad es uno de los negocios más prósperos, porque la conducción en ciudad dispara la media de consumo, incluso en los automóviles más modernos. No hay quien baje de los 12 litros cada 100 kms. El beneficio de este tipo de servicio es uno de los más elevados de la urbe, sin embargo, la inversión no se corresponde con las necesidades del automovilista local.

          En el mundo moderno, el del siglo XXI, las gasolineras cuentan con mini-mercados, venta de periódicos y revistas, e incluso cafeterías. En la sociedad actual, nadie puede desprenderse del coche durante una hora, coger turno desde el día anterior, y esperar a que te devuelvan el coche. Se necesitan estaciones con máquinas de lavado automático del vehículo. A lo largo de todos estos días, los esforzados trabajadores del lavacoches del Puente del Ferrocarril, no daban abasto para satisfacer la demanda de limpieza de vehículos. En Melilla no hay nada que esté a la altura de lo que se ofrece más allá del Mediterráneo. Con tanto vehículo, con tanto consumo de combustible, los usuarios melillenses deberían tener otras opciones para lavar el vehículo, que no sea en la calle, o en una interminable espera frente al único lavacoches  semi.automático del Puente.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/08/31/lavacoches-en-melilla/

La higuera oculta


      Esta es probablemente una de las higueras más latas de la ciudad, si no la que más. Esta oculta a la mirada directa. Solo se puede ver desde el edificio de Los Altos de La Vía. Está encerrada en un pequeño patio, y ha buscado la luz creciendo de modo vertical. Antes estaba más oculta, pero la demolición del techo de tejas de un antiguo edificio, la ha hecho más visible, pero solo desde el citado edificio. Allí existía un antiguo taller de automóviles, y otros locales comerciales. El edifico trasero ya está también vacío. Solo prosigue su actividad comercial, una pequeña tienda de ropa de bajo precio, en la calle Álvaro de Bazán. Esta es una higuera destinada a desaparecer, cuando todo ese solar y el edificio, sean declarados en ruinas. Es una higuera desconocida y por eso la traemos hasta El Alminar. Ya no dejaremos fotografías para el día siguiente.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/02/02/en-el-dia-siguiente/

Con corrosión


        La Plaza de las Culturas tiene uno de los  micro climas más agresivos de la ciudad. Muy fría y húmeda en invierno, y calurosa en verano. También las iras de los vientos se abaten sobre ella, causando ventiscas infernales. Su nivel de deterioro es muy elevado. Ya ha perdido un tercio de sus bancos originales, debido a la corrosión del metal. Un día se viene abajo un banco, otro día una farola o una papelera. La salinidad del ambiente de la ciudad, es el agente que provoca mayor deterioro del mobiliario urbano, muy por encima de los actos vandálicos. El suelo de falsa piedra no ayuda tampoco demasiado. Esta farola se cayó en días pasados,  vencida por el óxido, y la falta de agarre suficiente en el suelo.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/04/12/la-herrumbre/

Del Renacimiento al ocaso


               Cuestiones sobre la feria medieval de Melilla

   Melilla tenía una Feria medieval de verano, de la que hemos escrito cada año, sin embargo, este año decidieron, los nuevos rectores de la cultura melillense,  que ya no era medieval sino renacentista, para situar nuestra ciudad con el resto de ciudades imperiales: Toledo, Valladolid, Gante y ensoñaciones diversas. No son capaces de mantener algo a lo largo de los años, e ir dotándola de un carácter propio y diferente al del resto de «ferias» de este tipo. Este año la ensoñación era ser una ciudad imperial, e incluso hicieron aparecer al fantasma de Carlos I, el monarca más grande de la historia de España.

      El renacimiento no se veía por ningún sitio, y sí algunos indicios del próximo ocaso. Han acabado con el desfile, con las luchas de guerreros medievales de otros años, y casi con los puestos de mercaderías. En años anteriores hubo más abundancia, más participación ciudadana, más espectáculo y más animación. Este año ha estado todo más vacío. Lo único que salva a la feria, año tras año, es el entorno de Melilla la Vieja y el foso del Hornabeque. No hay casi nada que reseñar de la propia feria, ni de su cabalgata, que en los años anteriores ofrecían imágenes interesantes y muy plásticas. Ya no ha venido ni el encantador de serpientes, o el caballo de Troya.

                    Apostar por la mentira histórica

       La historia de la conquista de Melilla, es mucho más interesante que la fábula en la que insisten año tras año, y que han proyectado sobre las murallas del túnel de Santa Ana. Así pues, nos vemos obligados a desmentir el vídeo proyectado, de punta a cabo.

        La conquista de Melilla y Cazaza se decide en el Tratado de Tordesillas, firmado entre España y Portugal en 1494. Se sabía que ambas pertenecían al Reino de Fez, que estaba en litigios con el Reino de Tlemcen, pero no sobre la posesión de estas ciudades. Todos los informes evaluados por los Reyes Católicos desaconsejaban la conquista de la ciudad, especialmente negativos fueron los del Almirante de la Mar Océana Cristobal Colón. Tras el fracaso de la absorción por pacto (alguaciles traidores), Los Católicos desisten de la conquista de Melilla.

            La política exterior española se basaba en la fundación o conquista de ciudades, denominadas presididos, en la costa norteafricana, para impedir la acción de los piratas en el Mediterráneo, que dañaban duramente el comercio.  En 1525, Carlos I, Rey de España, ordenó el abandono de la ciudad exterior: Plaza de Armas, Alafía y Foso de los carneros, para replegarse sobre el peñón rocoso. La puerta de Santiago se convirtió en la frontera de la ciudad, durante más de dos décadas. La pérdida de Cazaza en 1532, supondrá un duro golpe para el valor estratégico de Melilla, quedando ya completamente aislada de su entorno. Este llevará al monarca y emperador español,  a pensar en proceder a su derribo y abandono. Felipe II, que gobernó como regente en los largos periodos de tiempo que su padre pasaba fuera de España, hasta su acceso al trono en 1555, tras la abdicación de Carlos I; pensó en un nuevo plan, que consistiría en establecer una nueva ciudad en el Atalayón, y el puerto dentro de la Mar Chica. Evidentemente, ni se llevó a cabo lo primero, ni se realizó lo segundo, y esto sí es histórico y verdad. A lo largo de los siguientes 3 siglos y medio, Melilla se mantuvo en manos de la Corona española, sufriendo todo tipo de penalidades, calamidades y guerras.

El último gran solar del Real


        Solo un vecino mantiene en pie este edificio, último gran ejemplo del modernismo obrero del barrio del Real. El barrio se está saturando de población, y de nuevas viviendas, sin que la Consejería de Fomento haga nada por regular el desordenado y asimétrico crecimiento del barrio. Cada edificio es de una traza, y no hay uniformidad ni siquiera en el tamaño de los edificios. Cada semana o mes se derriba una casa nueva, de la que surgirá un nuevo edificio. La reforma del paseo central, es una de los mayores fiascos de toda su historia. Todavía se está a tiempo de impedir la especulación desaforada, y de reordenar el barrio con un criterio unificador. Los aparcamientos están desapareciendo en todas las calles. La población aumenta y el tráfico se está dirigiendo hacia otras calles, como la de Jiménez Iglesias, que en algunos momentos resulta intransitable. El transporte público (COA), pierde pasajeros porque han eliminado los recorridos y paradas tradicionales. Hacer reformas sin prever sus consecuencias, como la de la calle La Legión, suele crear problemas no previstos.

            Este gran solar, solo queda una casa habitada, ya ha cambiado dos veces de propietario. Si no se corrige el rumbo de la construcción sin límite de edificios, el barrio se macizará por completo. No habrá espacio para nada, ni para peatones, ni para habitantes, ni para aparcar los coches. Si se quiere que se ande, habrá que dejar los coches en algún lado. No todo puede ser derribar una vivienda, y construir 100. El barrio del Real no necesita ya más viviendas.

   Nota: (1)https://elalminardemelilla.com/2014/03/23/la-manzana-de-oro-del-barrio-del-real/; (2)https://elalminardemelilla.com/2012/02/10/la-ley-del-derribo-en-melilla/

Parábola del socialista y el vicario


                  Yo soy el buen pastor. El que es asalariado y no pastor, ve venir al lobo y abandona a las ovejas, y el lobo las arrebata y dispersa. Yo conozco las mías, y las mías me conocen. Otras ovejas tengo que no son de mi aprisco; esas también las tengo yo que recoger. Evangelio de Juan.

          José Torres Vega, médico endocrino y socialista apasionado es una de las mejores personas de Melilla, y con él, su mujer Mª del Carmen Muñoz. Es un matrimonio al que siempre se les ve juntos, tanto, que ambos fueron atropellados gravemente en mayo de 2015, cuando salían de votar del Colegio Reyes Católicos. Pepe Torres es socialista y su mujer también, él fue secretario general y presidente del PSOE de Melilla, ella concejala en al menos dos legislaturas. José Torres, Pepe Torres, resultó afectado de manera muy grave, debatiéndose  varios meses, 7, entre la vida y la muerte.

             Reconozco que en un principio me sorprendió la presencia del veterano y entrañable socialista en la misa del pasado 1 de julio, la primera del sacerdote melillense Ruíz Guillot, pero luego no, porque pensé que en esa amplia familia hay integrantes muy significados de los socialistas melillenses. Luego, reflexionando en casa, y en días posteriores, me llamaron la atención las muchas y significativas ausencias, entre los que se denomina a sí mismos, hombres y mujeres de iglesia, y eso que la celebración litúrgica contaba con la presencia de monseñor Catalá Ibáñez, obispo de la diócesis.

                                  Pepe Torres y la parábola del buen pastor

              Pepe Torres me manifestó que quería hablar conmigo y contarme algo importante. Me lo encontré apenas dos días después y me contó lo que sigue: «Durante los primeros días posteriores al atropello, se me acercó el Vicario Roberto Rojo, y además de tranquilizarme, me preguntó que si deseaba que me administrase el sacramento de la «extrema unción»; a lo que le respondí que yo era médico, socialista, y que no creía en otra cosa que no fuera el ADN. Luego me dijo que si no me importaba que viniera todos los días a hablar un rato conmigo. Le dijo que por supuesto podía hacerlo. A lo largo de 7 meses, más de 200 días, el Vicario Roberto Rojo, no faltó un solo día a la cita. Nunca intentó hacer proselitismo, ni yo le hablé nunca de política. Entre nosotros se estableció una sólida y profunda mistad, surgida en circunstancias muy especiales.

              Me contó todo esto porque había seguido atentamente la conspiración de la derecha eclesial de la ciudad contra el vicario episcopal, algo nunca visto hasta la fecha, y también porque  había leído mi artículo,  publicado en El Alminar, y en los medios de comunicación de la ciudad. Quería que contase con ese elemento de juicio, no solo para mí, sino para todos aquellos que nos leen y siguen. He de reconocer que es un dato importante, para unir a otros muchos, de los que nada puede decirse, aunque muchos ya han salido a la luz en los medios de comunicación, y en conciliábulos en las redes sociales.

               Seguimos pensando lo mismo, que entre las ovejas, hay acechando lobos. Que hay muchos que pretender darle lecciones a Dios, que creen que las cofradías son cortijos, y que las están vaciando de gente y de fe. También seguimos pensando que el Vicario debió conducirse de otra manera en muchas cuestiones, pero que también, los peores enemigos los tiene o ha tenido dentro. Quienes han aireado todo, eran los que estaban más cerca suyo. También ha quedado muy claro que cuenta con el apoyo del Obispo de la Diócesis. Todo esto es lo que ha salido a la luz ahora, y por eso también es muy importante lo relatado por Pepe Torres, un socialista creíble y convencido.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/04/23/el-por-que-de-las-parabolas/