De monolito a blosco


 

             Los cambios de estado en las cosas

     Las cosas pueden cambiar de estado y eso es  algo establecido por la ciencia, en un proceso lineal que va de líquido a sólido,  y/o hasta el gaseoso. Las cosas pueden cambiar dentro de un mismo estado y sin mediar proceso alguno. Este es el caso del monolito balizador turístico de la Iglesia de La Purísima, que ha pasado de su estado inicial de baliza, al de blosco, en un proceso que ha durado en año, contado desde el momento de su instalación. El deterioro no es inmediato, ya que en todo ese proceso ha estado 9 meses en estado de cochambre. Estos monolitos de piedra artificial dieron mucho que hablar desde su instalación.

     Se trataba de una campaña de señaladores de rutas turísticas, muy cara, y mal llevada a cabo desde el principio. Las losetas del suelo apenas se ven ya, entre la mugre habitual de las aceras. Los monolitos fueron más instalados y algunos se derrumbaron solos. En otros era mayor el tamaño de la losa de mármol que el propio monolito y tuvieron que ser recortados.

     El 28 de marzo del pasado año ya dimos cuenta de que el monolito de La Purísima había sido reventado en una acción vandálica, o quizá también por acción de algún coche de furgoneta de carga y descarga. El caso es que su fin ha sido el suelo. Ya no es un monolito. Es tan solo un blosco.

    La campaña fue una manera más de tirar el dinero, porque ni siquiera hay mapas con los senderos o rutas que marcas esos monolitos y losetas.

Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2012/07/21/campana-melilla-renovada/

                (2) https://elalminardemelilla.com/?s=monolito+reventado

Los silencios del Alminar


                                                        Ángel del silencio                                        

El silencio es ausencia  de ruido o de cualquier otro sonido. En El Alminar hay días de silencio, días en los que no hay nada que decir, o en los que la saturación es tanta, que cuesta decidirse por un tema. Hay veces que tras la tempestad se busca la calma, días en los que se hace necesario enmudecer, no decir ni escribir nada. Algunos de esos días son productivos, porque permiten observar cosas nuevas, repasar las carpetas de fotografías e imágenes y utilizarlas para nuevos temas o entradas. El silencio es ambivalente, a veces es elocuente y otras ofensivo. A veces es necesario decir cosas y otras es necesario callar. Utilizar el silencio como recurso tiene también sus riesgos y sus efectos. No debe ser utilizado sin ciertas reglas, sin ciertas advertencias. El silencio puede ser la semilla de la creación y también signo del fin de toda existencia. Permanecer en silencio cuando hay que hablar es malo y la inversa también. No puede aconsejarse nada sobre el silencio, porque cada en situación deber valorarse lo que hacer. El silencio es defensa, y también puede ser un arma arrojadiza. ¿Dónde buscarlo, dónde hallarlo?. Su doble significado crea problemas difíciles de resolver. Quien espera una respuesta y sólo encuentra el silencio puede quedar aun más confundido. Existe quien manifiesta su rechazo o desdén ante algo con el silencio más absoluto, pero al final puede resultar una maraña que envuelve incluso a aquel que la utiliza. Una de esas situaciones irresolubles es cuando el silencio no significa absolutamente nada, cuando solo es una situación, un estado y alguien se empeña en buscarle significado. Hay demasiados tipos de silencio y algunos son solo silencios. Una pausa.

        Simplemente a veces es necesario no ir más allá. Buscar un punto, un momento y detenerse, sin más. Nosotros permaneceremos aquí, aun cuando a nuestro alrededor se extienda un manto de silencio. Escribir o hablar frente al silencio no es fácil, en realidad El Alminar es parte de él. Envueltos en el silencio todo se escucha mejor y siempre es preferible al ruido.

Nota: la fotografía es del ángel del silencio en el cementerio de Melilla.

El anuncio de lo inexistente


El anuncio inexistente

                      Este cartel anunciador de las mil y una excelencias de ocio y compras de nuestra ciudad, anuncia lo que ya no existe y lo que existe,  no lo anuncia. Desconocemos por completo quién gestiona este panel, o si ya solo es un resto de una campaña ya vencida y que nadie se atreve a quitar, entre otras cosas porque ya no pertenece a nadie. A bote pronto, y entre mucha información de dudosa utilidad, se identifican al menos una decena de establecimientos que han dejado de existir hace algunos años. Hemos señalado unos cuantos, pero dejo a los colaboradores y comentaristas del Alminar la identificación de algunos más. Existen dudas acerca de los talleres y establecimientos náuticos de Puerto Noray, pero al carecer de embarcación no puedo confirmarlo. Está situado en la plaza de Menéndez Pelayo. Todavía alguien lo mira, intentando extraer alguna información del mismo. Si las cosas no se vigilan y mantienen, aparte de perder la utilidad para la que fueron concebidas, se convierten en armatostes  en la vía pública.

El gran lío del Rastro


                       Las imágenes no son de hoy, pero da igual, porque esto sucede en el Rastro todos los días. Es una zona caótica y sin regulación de tráfico. Aquí no se invierte nada, porque no se ve. No hay rotondas, casi ni señales, pero tampoco existen normas civilizadas. En este punto confluyen los flujos de tráfico de las calles García Margallo, de Gran Capitán, y de la carretera del Tiro Nacional, más la subida hacia Montes Tirado y el giro hacia García Cabrelles. En la práctica se puede realizar casi cualquier giro. Aquí se atasca la COA (autobús de Melilla) todos los días, al menos media docena de veces. Para solucionar este inmenso enredo, que más parece una pista de coches de choque, con coches girando en cualquier dirección, bastaría con impedir que la circulación procedente de la calle Gran Capitán, pueda seguir en dirección ascendente hasta la calle Montes Tirado, cortando a su vez los vehículos que giran desde García Margallo en dirección a García Cabrelles. No hace falta una rotonda millonaria. Con una señal y una isleta sobre la calzada sería suficiente. No hay carriles marcados sobre el pavimento. No están indicadas las zonas de giro. No hay señal que prohíba nada. En teoría, todo está permitido aquí.

Las cuentas de las cabalgastas


                                        Casas de comidas en Melilla

            Nadie podrá decir nunca que nos sumamos al carro de la crítica, porque en la entrada del día de Reyes ya advertimos de que la presencia de tanto carbón resultaba sospechosa. Ahora, gracias a los grupos políticos de la oposición, sabemos que el carbón estaba indicando la presencia de una mina, pero de oro y gasto desaforado. Los gastos de las cabalgastas (años 2012 y 2103) resultan lo más parecido a las famosas cuentas del Gran Capitán.

          ¿Podría dar Coalición por Melilla de comer a la gente por 6€?, se preguntaba de modo retórico el Presidente de Melilla, en referencia al gasto de 3740€ gastados en una comilona opípara para los tres Reyes Magos y su séquito de colaboradores, 35 en total, de la cabalgata del año 2012.  ¿Existe la posibilidad de comer en nuestra ciudad por una cantidad de 6€, mil pesetas antiguas?. Rotundamente sí.

           Acostumbrados a los sueldos opulentos, a los restaurantes de lujo, al gratis total y a los menús de 70€ sin incluir bebidas e ipsi, no les cabe en la cabeza que en parte alguna de la ciudad se puedan comer dos platos más postre y bebida, por un máximo de 8,5€.  Este es el precio que hemos encontrado en el conocido restaurante o casa de comidas Alborán, en pleno centro de la ciudad. Un poco más lejos, y en la conocida zona de «Cuatro Caminos», se encuentra la casa de comidas Manila, que ofrece el mismo servicio por 8€.  Antaño, Melilla estaba llena de este tipo de establecimientos, como el Mesoncito de Castelar, y otro muy conocido en la calle García Margallo. La cifra del gasto ofrecida por el Ayuntamiento arroja una media de 105€ por cabeza, algo absolutamente desmesurado. Como puede comprobarse, hay un abismo entre un mundo y otro. Se trata de buscar un equilibrio o punto intermedio entre ambas cifras.

                                        Caramelos, carrozas, y pasacalles

           Cada uno de los varios pasacalles que discurrieron por las avenidas de la ciudad, en años anteriores, cobraron una media de 9000€ cada uno y suelen ser varios grupos. Cada carroza autopropulsadas recibe unos 5000E de media,  más  9000€ para la restauración de algunas de ellas.  Varias partidas de gastos de caramelos que alcanzan la cifra de 14.300€ para el desfile de 2012 , y otros tantos para el  conjunto de las navidades. El sonido de las carrozas fueron otros 9200€ en 2012 y un detallito en una joyería para los Reyes Magos de 600€, suponemos que relojes.  las carrozas con temática especifica  se sitúan en los 9000€; y 2000€ para cada conjunto de disfraces. Sabemos que las cosas cuestan caras, que ya nadie regala nada, pero también que se abusa cuando el cliente que está al otro lado es La Administración Pública.

           En total y en trazo grueso, el desfile de carrozas alcanzó la  cifra de 100.000€ el año pasado y otros tantos en 2011. Imaginamos que la cifra del presente año alcanzará una cifra similar. Es algo absolutamente desproporcionado para los tiempos que corren y la situación actual. Son gastos superiores a cualquier ciudad de tamaño similar al de Melilla. Ahora se entiende la ruina de administraciones, ayuntamientos, diputaciones, autonomías e incluso de un país completo.

Predicar en el desierto


Yo soy la voz del que clama en el desierto, esto lo dijo el Bautista, y a día de hoy no tengo claro si nos iría mejor no resistiendo a la corriente, o doblándonos en la dirección del viento dominante, como el junco. Defender y mostrar las cosas desde la óptica del compromiso social y humano, desde posiciones feministas, de izquierda y comprometidas con los desfavorecidos es un trabajo arduo y sin tregua. El desierto no es un lugar fácil, aunque el ideal romántico lo haya hecho objeto de veneración. Anacoretas y profetas de todo signo y condición predicaron en él a lo largo de los siglos. A día de hoy todavía hay monasterios emplazados en sus límites. El desierto es un  medio hostil, pero la verdad es que el mundo ya se ha convertido en un medio hostil, salvo para muy pocos. Las ideas comunes ya tienen suficientes lugares en donde transmitirse. El Alminar surgió desde el primer momento con la intención de hacer frente a ellas. Al igual que en las rocas de costa, hay ocasiones en que los temporales y sus olas nos alcanzan con contundencia. Todos necesitamos ejemplos de resistencia. Cada cual tiene los suyos. No es una situación uniforme, porque las cosas y las personas cambian a nuestro alrededor. Quien hoy resiste mañana cae, pero continuamente surgen ejemplos nuevos.

                  Las reflexiones son una constante en El Alminar y esta surge a raiz de los acontecimientos de los últimos días. La virulencia con la que se han  expresado algunos se produce cuando existe algo que hace frente a la realidad dominante. Las olas se encrespan y levantan más, en dónde encuentran roca o suelo. Hay quienes solo buscan la ratificación de su pensamiento, la justificación por haber dejado de resitir. No admiten que algunos no lo hayan  hecho.

       En un mundo de arenas movedizas, en lo que casi nada es lo que aparenta ser, importa no perder nunca la perspectiva de la realidad. Aún así, nadie está afirmar que está a salvo del rayo. Podríamos decir más cosas, poner más ejemplos, ser más claros, pero habrá mucho tiempo para hacerlo.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/17/frente-a-los-rayos-del-poder-2/

Historias de dos ciudades


 

        Hay dos ciudades.  Hay dos ciudades en cualquier ciudad.  Una parte de Melilla se pregunta si se ha nacido para el golf, mientras la otra rebusca comida en la basura, o hace arder contenedores y mobiliario urbano para llamar la atención sobre la falta de salidas sociales y laborales. No tengo nada en contra del golf, pero sí mucho en contra del derroche y de la ostentación impúdica de la riqueza. Hay un inmenso muro invisible que separa a las dos ciudades, como en un Ecuador imaginario. Una parte de la ciudad busca como llenar, al menos una vez al mes, el inmenso e injustificable derroche del faraónico Teatro Kursaal, y un ciudadano de la otra apedrea La Comisaría , porque le prometieron un campo de fútbol en su barrio y no lo han cumplido. Hay dos ciudades y también dos mundos.

        Cuando se gasta 14.400€ en caramelos para la Cabalgata de Reyes, o 3750€ en una comilona para los 30 colaboradores del desfile, y ni un solo euro en evitar que «menores» o personas, rebusquen entre los desperdicios, es que algo está pasando. Cuando ya nadie se molesta o siente vergüenza de mostrar a los demás lo bien que le va en la vida, protegido por cuantiosas subvenciones y contratos públicos, es que algo está fallando desde la misma base. Y vuelvo a insistir que no tengo nada en contra del golf. Solo  pretendo llamar la atención sobre el contraste.

    Cada cual puede hacer con su dinero, poco o mucho lo que quiera. Sin embargo, cuando las aficiones personales se pagan y mantienen con dinero público, entonces tenemos el derecho y el deber de exigir explicaciones.