Predicar en el desierto


Yo soy la voz del que clama en el desierto, esto lo dijo el Bautista, y a día de hoy no tengo claro si nos iría mejor no resistiendo a la corriente, o doblándonos en la dirección del viento dominante, como el junco. Defender y mostrar las cosas desde la óptica del compromiso social y humano, desde posiciones feministas, de izquierda y comprometidas con los desfavorecidos es un trabajo arduo y sin tregua. El desierto no es un lugar fácil, aunque el ideal romántico lo haya hecho objeto de veneración. Anacoretas y profetas de todo signo y condición predicaron en él a lo largo de los siglos. A día de hoy todavía hay monasterios emplazados en sus límites. El desierto es un  medio hostil, pero la verdad es que el mundo ya se ha convertido en un medio hostil, salvo para muy pocos. Las ideas comunes ya tienen suficientes lugares en donde transmitirse. El Alminar surgió desde el primer momento con la intención de hacer frente a ellas. Al igual que en las rocas de costa, hay ocasiones en que los temporales y sus olas nos alcanzan con contundencia. Todos necesitamos ejemplos de resistencia. Cada cual tiene los suyos. No es una situación uniforme, porque las cosas y las personas cambian a nuestro alrededor. Quien hoy resiste mañana cae, pero continuamente surgen ejemplos nuevos.

                  Las reflexiones son una constante en El Alminar y esta surge a raiz de los acontecimientos de los últimos días. La virulencia con la que se han  expresado algunos se produce cuando existe algo que hace frente a la realidad dominante. Las olas se encrespan y levantan más, en dónde encuentran roca o suelo. Hay quienes solo buscan la ratificación de su pensamiento, la justificación por haber dejado de resitir. No admiten que algunos no lo hayan  hecho.

       En un mundo de arenas movedizas, en lo que casi nada es lo que aparenta ser, importa no perder nunca la perspectiva de la realidad. Aún así, nadie está afirmar que está a salvo del rayo. Podríamos decir más cosas, poner más ejemplos, ser más claros, pero habrá mucho tiempo para hacerlo.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/17/frente-a-los-rayos-del-poder-2/

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11 Respuestas a “Predicar en el desierto

  1. Maestre de Puerta

    Una de las normas es que el autor del blog no es objeto de debate, bajo ninguna circunstancia. La entrada dice lo que dice, Don Pelayo. Si vd. quiere la comenta, en caso contrario le ruego se abstenga de hacerlo. Nadie le obliga a entrar aquí.

  2. No estás solo.
    “Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”  (Mt 3, 3)

  3. “Todo barranco será rellenado y todo monte y colina rebajados; los caminos torcidos se harán rectos y los ásperos serán suavizados”. Lucas 3, 5-7.
    Es verdad que nunca estamos tan solos como creemos, pero también es verdad que predicamos en el desierto.

  4. A veces también, la paz se impone por la fuerza.

  5. Curioso. Hoy es la festividad de Ntra. Sra. de la Paz, y yo hablando de ello sin saberlo.

  6. Tienes razón Isa, en realidad, quién tiene pueblo?. Lo importante es que la paz está restablecida.

  7. Maestre de Puerta

    Toto orbe in pace compositum (estando todo el Mundo en paz). No podemos rehuir la guerra, que a veces nos envuelve sin remedio, pero preferimos la paz, en cualquier circunstancia.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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