La rotonda que faltaba


                                             Y el semáforo resistente

                 Las dos rotondas de la Avenida de La Duquesa de La Victoria se han realizado albergando decenas de dudas sobre la utilidad y eficacia de las mismas. Ya sabemos que muchas de las obras se deciden por compromisos con las empresas constructoras existentes y no por la necesidad de las mismas. Melilla necesita más colegios públicos, un hospital nuevo, una piscina municipal digna de los tiempos actuales y acorde con las nuevas normativas. Melilla necesita muchas cosas que no tiene y sin embargo lo único visible son las rotondas, de todas las formar y tamaños posibles. Si sumamos las cantidades invertidas en rotondas, en nuevos viales y carreteras, en la extensión del cemento; obtendríamos la cantidad necesaria para las  infraestructuras que realmente la ciudad necesita y de las que carece, pese a encontrarnos en el año 2014. En Burgos la gente se ha hartado  y ha conseguido paralizar las obras de un bulevar prescindible, cuando lo que la gente demanda es trabajo. Todas esas obras suntuarias que permiten instalar una placa con el nombre del alcalde oficiante, luego necesitan un mantenimiento que deberá llevará a cabo una empresa «rémora». Es la interminable espiral del gasto que ha arruinado este País. Estas obras apenas dan trabajo y solo sirven para que las empresas adjudicatarias sigan engordando sus ya abultadas cifras de ingresos.

                 La primera rotonda instalada en la avenida de La Duquesa de La Victoria se ha realizado para resolver un problema casi inexistente de tráfico, en un lugar (conexión con la avenida de La Democracia), en el que no había excesivos problemas. La rotonda está mal resuelta, y generará mas problemas de los que había. Entre una y otra han eliminado más de 50 aparcamientos gratuitos, algo que ha sido uno de los detonantes de las protestas del barrio del Gamonal en Burgos.

                La que no alberga casi ninguna duda sobre su inutilidad es esta segunda rotonda, inmersa dentro de la plaza primero de mayo, en intersección con la avenida de Los Reyes Católicos. No se sabe qué problema pretende resolver, pero ya ha eliminado una cantidad considerable de aparcamientos, y requerirá una modificación posterior de los actuales puntos de giro en esa calle, frente al Instituto Leopoldo Queipo. Todo se podía haber modificado y rectificado de una manera distinta, más barata, más sensata. ¿De verdad son necesarias toda esta cantidad indiscriminada de obras, estas molestias constantes a los ciudadanos?.  En  ninguna parte de la ciudad hay más de 100 metros de pavimento sin mordeduras, sin baches, sin desniveles

              Lo que sí llama la atención, por su resistencia y tenacidad es el semáforo tirado en el suelo, luciendo su luz intermitente de precaución, en un lugar en el que no volverá a hacerlo más, porque las rotondas les están dejando sin oficio. A ese semáforo resistente está dedicada esta entrada.

                PD: Las obras de la primera rotonda crearon problemas a los vecinos y daños en sus inmuebles, que han sido reclamados al Ayuntamiento. También ha perjudicado a un negocio cercano, que acababa de gastarse 3000€ en un vado, que ha sido eliminado por la rotonda.

Los vientos de La Cañada de Hidum


        ¡Quien siembra vientos, recoge tempestades!                                                                                                                                               Presidente Imbroda, octubre de 2010

      Los distritos 4º y 5º de Melilla (Reina Regente, Cabrerizas, Monte Mª Cristina y Tiro Nacional) son un polvorín, y en ellos se concentra la tasa más alta de paro de toda la ciudad. En el monte de Reina Regente hay una calle que se llama Pandora, de la que ya hemos hablado. La Cañada ya explotó en octubre de 2010, pero en contra del entonces Gobierno socialista, y resulta curioso releer la hemeroteca, para enfrentar a algunos a «sus vientos y tempestades».

        ¿Podríamos hoy decir que comprendemos moralmente a los autores de los disturbios?. Esto lo dijo un presidente de Melilla, pero claro, los disturbios de entonces iban en contra de los dirigentes socialistas  y entonces sí eran moralmente justificables, no en las formas, pero sí en el fondo.

       Resulta enigmático que tras la publicación en un diario local de la lista de los Planes de Empleo, que dieron trabajo a 1600 personas, el número más alto de los contratados hasta la fecha, estallará una de las revueltas más violentas que se recuerdan. Las de este año 2014 han sido un pálido reflejo de aquellas, porque en octubre de 2010 afectaron a los dos distritos marginales de Melilla, y se prolongaron durante casi tres días.

         Destacan varias cosas al repasar la hemeroteca y una de ellas, la más llamativa es que los tres periódicos de la ciudad, atribuyeron a la Delegación del Gobierno la responsabilidad de la revuelta. Una unanimidad sospechosa, que hizo pensar en una «autoría intelectual de la rebelión», o en algún hilo negro como conductor y zurcidor de los mismos. En aquel año, el entonces Delegado del Gobierno dio una buena muestra de reflejos, y recibió al cabecilla o máximo dirigente del barrio, que no de los disturbios.

         Tras la comprensión moral presidencial, que nunca de los disturbios, salió el resto de la corte a ahondar en el surco del arado establecido desde lo más alto, senda que siguieron el Vicepresidente 1º y la Presidenta de la Asamblea. Todos atribuyeron, sin excepción posible, al PSOE la responsabilidad de lo sucedido, resultando culpables tanto cuando estaban en el gobierno como cuando están en la oposición.

           Muestro los hechos, sin juzgar, para que cada cual compare ( yo ya opiné sobre los disturbios de 2010), y extraiga sus conclusiones, si es que quiere hacerlo. Mi opinión es que estas tempestades son las mismas que las del año 2010, y que el sembrador de las mismas, recoge ahora el fruto sembrado hace tres años. Ocurre también que una vez echada la semilla uno ya no puede detener el proceso y no le puede pedir al campo que este año no de fruto. También sucede que no siempre se recoge solo aquello que se siembra, porque junto al trigo también está la cizaña. Cada uno es responsable de sus actos, y de lo que hizo y dijo entonces, y de lo que hace y dice ahora.

                 Se recoge lo que se siembra,  pero no todo,  porque a veces los sembradores no son los mismos que los recolectores,  y también porque a algunos les toca recoger lo que sembraron otros. El fuego una vez encendido lo devora todo.

Ciudadanos en cola


                         Gestión y desesperación en  las colas en Melilla

   Alguien, algunos, han decidido, en no se sabe qué alturas, que los ciudadanos pueden perder una hora diaria de media en las colas, desesperantes, para realizar cualquier gestión, ya sea en Correos, en el Banco, en los centros de salud, en el Registro Civil, o en cualquier otra parte.

  Alguien, algunos, han decidido que reduciendo recursos humanos y presupuestarios, se puede atender a más gente, en el mismo tiempo. Todo en aras del rendimiento y de la reducción de los costes de producción. La realidad demuestra todo lo contrario y las colas han proliferado en cualquier parte de la ciudad  hasta tal punto, que ya existe el tráfico de números. Hay quienes se dedican a recoger decenas de números y a repartirlos después entre amigos, o para especular con ellos, que de todo he oído en estos últimos días.

    El problema surge cuando se toca o se intenta reorganizar lo que ya funcionaba bien, como es el caso del Centro de Salud de la calle Polavieja, en donde las pocas trabajadoras de atención al público conseguían repartir ordenadamente cientos de números y de citas para los distintos médicos del Centro. Ahora han implantado un nuevo sistema que ha multiplicado por 1o el tiempo de espera, y que además ha conseguido que no se consiga visitar al médico de cabecera en el día.

    Uno de los sistemas más desesperantes sistemas de reparto de números y de citas es el de las oficinas del BBVA, que consigue hacer esperar un tiempo eterno, para operaciones sencillas, mientras un solo cajero se ve en la obligación de atender a todas las personas de la sala. Los Bancos siguen aumentando sus beneficios, optimizando los recursos, o sea, reduciendo el personal de atención al público. A cambio ofrecen la modalidad de atiéndase vd. mismo, en sus cómodos cajeros automáticos.

   Si de algo se estaba orgulloso en España era del servicio de Correos, hoy casi totalmente demolido por la mezcla de gestión privada y pública. De la hora 1/2 hora de espera en la sala de la calle Montemar para enviar un certificado no te libra nadie. Si Correos sigue funcionando, es porque los trabajadores, siguen sintiendo el organismo como algo propio, y lo sacan adelante pese a la pésima gestión.

   Las colas en el Registro Civil de Melilla, que tiene las peores instalaciones del país, son a la intemperie, con lo que los días de temporal se dejan notar en los huesos. provocan el mal funcionamiento para luego justificar la privatización.

    En el Hospital Comarcal se ha intentado de todo, y cada vez que cambian el sistema de reparto de números provocan un mayor atasco, aunque es verdad que solo dos trabajadores son los encargados de dar las citas a los centenares de personas que acuden a diario a solicitar las consultas de las especialidades médicas. En solo una hora, conseguí tres números de turno diferentes y que me iban haciendo adelantar en la cola, sin moverse de mi punto de espera.

    Todavía me acuerdo cuando existía en mundo de los países socialistas y destacaban todos, de modo invariable, las interminables colas de ciudadanos en cualquier lugar, como sello característico del socialismo.  Por contra se oponía al mundo occidental en el cual todo se obtenía al instante. Ahora las colas también están entre nosotros.

   Si todavía algo funciona, es por los funcionarios y empleados públicos, que son conscientes de su labor y de su trabajo.

Dormir al raso en la ciudad del derroche


                                  Sensación de gestión

       En Melilla hay una «sensación de gestión», en la que se gobierna solo con titulares de prensa y fotos de inauguraciones, lo hemos escrito hasta la extenuación y lo hemos demostrado con hechos. Basta solo con escribir la palabra homeless en el buscador superior del Alminar, y aparecerán al menos 5 entradas sobre espacios ciudadanos en donde se refugian las personas sin techo. Si se escribe la palabra pobreza aparecerá otro buen número de entradas.

      El caso es que nuestra ciudad ha incrementado para el presente año un 2,3% su ya abultado presupuesto de gastos. En las diferentes partidas se recogen decenas de millones de euros para subvenciones a todo tipo de entidades, vinculadas de una u otra manera con el Poder reinante. Son subvenciones directas, que se otorgan fundamentalmente por el grado de afinidad, y que luego no realizan una gestión de gran calado o visible para el ciudadano.

     Mientras todo esto ocurre, y el dinero se sigue gastando a manos llenas, las calles de la ciudad se encuentra cada vez más repletas de personas sin documentación, de menores, sin oficio ni beneficio, buscando cualquier lugar para pasar la noche. No tienen dónde ir, dónde comer o en dónde refugiarse o asearse. El aumento visible y real de la inseguridad ciudadana está relacionado con esta realidad que no quiere ser reconocida por el Poder Público.

      Melilla, la ciudad del derroche, solo tiene un albergue para personas sin hogar, un solo comedor social y ninguna infraestructura de duchas o aseos públicos. El único albergue para personas empobrecidas fue inaugurado en la etapa de Mustafa Aberchán como presidente de la ciudad.

          ¿Se imaginan pasar una noche al raso, con el frío y la humedad reinante, junto a la desembocadura del Río de Oro, y luego no tener dónde asearse y tomarse un desayuno caliente?. Esto está pasando en Melilla. Esta es la realidad que luego niegan con sus estadísticas y su prensa sometida.

          PD: Hoy buscaban menores e inmigrantes refugiados en los acantilados de Melilla La Vieja.

Nota:  https://elalminardemelilla.com/2012/12/22/albergue-de-san-vicente-de-paul/

El mal aparcamiento


    El que no conduce no sabe de estos problemas, ni del estrés que causan, peor están a la orden del día en la ciudad. En Melilla se aparca al hueco, sin pensar en nada. Algunos salen a la calle con coches del tamaño de tanques y no caben en los aparcamientos señalizados e invaden el contiguo. Muchos temen que otros les encierren tras haber aparcado bien y guardan distancias insólitas con el vehículo anterior y posterior. En la ciudad se aparca en las esquinas, sobre las aceras, se tapa la visibilidad, no se respeta norma alguna y todo eso provoca una mala calidad del tráfico. El problema que ocasiona este aparcamiento indiscriminado es que elimina plazas de aparcamiento reales. Cada 10 coches que aparcan ocupan el lugar de 13 ó 14.

      La zona azul se nos viene encima casi sin darnos cuenta, y el espacio para aparcamientos está decreciendo en el centro de la ciudad. Cada vez hay más vados, más terrazas que eliminan plazas de aparcamiento, y más zonas en donde no se permite el estacionamiento de vehículos. En apenas tres meses estarán operativos los Aparcamientos Públicos de Isla de Talleres y Duquesa de La Victoria y la única manera de obligar a los automovilistas melillenses a aparcar en ellos y a amortizar la inversión realizada, es dificultando es estacionamiento gratuito en la vía pública.

       Los que intentamos respetar el espacio existente (que somos bastantes), respetando los límites de los aparcamientos y otras normas de tráfico, estamos atrapados entre dos frentes: el de la inminencia del aparcamiento de pago (la zona azul llegará algo más tarde), y el de las indeseables formas de aparcar de algunos. En el único aparcamiento público existente, el de la plaza de Las Culturas, se han llegado a ver verdaderas faltas de educación a la hora de aparcar, y sobre todo, no entiendo como la gente no piensa que determinados tamaños de vehículos, no caben en las plazas existentes.

          Dejamos solo unas muestras de esta ciudad sin ley  sin nadie que la haga cumplir. Todo esto va a cambiar muy pronto. No se han invertido 11 millones de euros en plazas en el Parking de Isla de Talleres, para que siga ocurriendo esto en las calles. Algunos tienen lo que han votado. En algún momento llegué a pensar que pintando los límites de los aparcamientos, se solucionaría el problema, pero estaba equivocado, porque en donde los hay, a muchos les da igual. El problema es el de la educación de la ciudadanía.

El Sol como una luna


         En la mañana de hoy una densa bruma cubría toda la ciudad. Era casi imposible ver más allá de lo inmediato. No se veía ningún barrio, ni se distinguía ninguna silueta de edificios representativos. La visibilidad era nula. Hace apenas un mes escribía sobre una Luna que parecía un sol, y hoy escribo sobre el Sol que se asemejaba a la luna. Son efectos engaños, cosas que parecen lo que no son. Si el adecuado filtro de las nubes resultaría imposible mirar al disco solar sin quedar cegados al instante. La bruma ha retrasado su salida casi una hora, porque el Sol de enero es dormilón, sale muy tarde. Pese a todo, el astro solar aparecía potente tras la niebla, y en este momento empezaba a mostrar su inmensa fuerza. Apenas un instante después ya era imposible mirarlo de frente.

          Sin referencias nada es lo que parece. Sabemos lo que son las cosas o distinguimos sensaciones porque las oponemos o comparamos con algo. En sí mismas las cosas no son nada. Ayer escribíamos sobre despegues y aterrizajes, y el primer avión de la mañana no pudo aterrizar en Melilla.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/12/17/la-luna-como-un-sol/

La mala sombra de los podadores


                       

Lo que queda de las imágenes de otoño

            Nada, no queda nada. Quien repase las fichas botánicas que elaboramos en otoño,  con las que disfrutamos visualmente, y se decida ahora a pasear por esas calles, no encontrará mas que árboles fantasmas, espectros arbóreos, podados por encima de todo límite y lógica. Dicen que una imagen vale más que mil palabras  y que algunas imágenes no precisan de comentarios. Ambas cosas son ciertas, aunque sea una leve variación de la misma idea. Desde que nos ocupamos de las cuestiones arbóreas, no salimos del asombro y de la incredulidad.

            Los árboles ornamentales de Melilla son una fuente de noticias, aparte de un maná específico para quien esté encargado de su «cuidado»  o como quiera llamarse  eso que hacen con ellos. He leído cientos de páginas sobre poda y cuidado de las especies arbóreas ornamentales y en ninguna se recomienda hacer lo que se ve en nuestra ciudad. Se poda y tala en cualquier época del año y momento, sin atender recomendación alguna, incluso aquellos árboles, como las acacias de Constantinopla, que no precisan de cuidados especiales.

                ¿Por qué se hace esto?, ¿por mala sombra?. Por mala no, porque no dejan ninguna, ni buena ni mala. ¿Por qué callan todos los que pudieran tener algo que decir en esta salvajada?. No he visto hacer esto en ninguna de las ciudades por las que he pasado. Nadie poda de modo constante a lo largo de todo el año.  La sombra que se elimina ahora, tardará años en recuperarse, y eso la de los árboles que sobrevivan.

                 Resulta curioso que las podas más salvajes se hayan llevado a cabo en las calles mostradas en El Alminar. Durante el día de hoy podaban los naranjos amargos de la calle Sor Alegría. Han liquidado todas nuestras fichas botánicas. Si alguien puede explicar esto, que lo hago.