El Industrial, la saturación de un barrio


Urbanismo sin orden ni concierto

Desde la plaza de la Goleta hasta la de Adolfo Suárez, y con los límites del Paseo Marítimo y la calle de García Morato, el antiguo barrio del Industrial conforma un rectángulo de aproximadamente 1 km2 , en el que habitan casi 8000 personas. La densidad de población se obtiene sin necesidad de operación matemática alguna.

Es el barrio comercial y residencial más importante de Melilla, además de estar ubicado junto a las playas de la ciudad, lo que le convierte en un destino obligado en la temporada estival. Pese a la magnitud de las cifras, solo cuenta con un pequeño parque infantil de apenas 100m2. Tiene colegios, supermercados, un Teatro-Cine, un centro de salud, la sede de Correos, y sobre todo, una pésima planificación del tráfico rodado. Todas las reformas que se han realizado no han hecho otra cosa que empeorar el tránsito por el barrio.

Las familias que viven allí, las que se acercan a realizar compras, o a disfrutar de las playas, tienen derecho a hacerlo en coche, entre otras cosas, porque no todo el mundo puede desplazarse a pie o en bicicleta. Los peatones tienen por supuesto el derecho a desplazarse con comodidad por su entorno. Sin embargo, y como paradoja, está exento del «transporte urbano». No llega hasta él, ni tiene posibilidad de llegar, ningún autobús urbano (COA), ni tampoco existe una sola parada de taxis en todo su perímetro. Para abundar más en esta saturación, los pasos de cebra han disminuido, y se ha creado un carril de bicicletas, por detrás de la línea de aparcamientos en una posición peligrosa y de escasa visibilidad, en la calle marqués de los Vélez. Esto quiere decir, que un peatón debe estar atento a dos tipos de tráfico distinto, si quiere cruzar esa calle. Todo un despropósito.

El nuevo mantra de la ciudad es el de «hay que ganar terreno», pero no se dice que es para la construcción, no para el ciudadano. Hay terreno de sobra para duplicar la superficie edificable en Melilla. De hecho, se están levantando, o edificado 100 nuevas viviendas en el barrio, en donde antes solo existían casas bajas unifamiliares y almacenes del antiguo industrial. Es más, hay dos enormes solares, uno ya expedito, que multiplicarán en años próximos el efecto de saturación, porque no se van a añadir ninguna nueva obra de esparcimiento urbano, o zona deportiva colectiva, que atenúe esa saturación.

Las terrazas de las cafeterías se expanden sobre las aceras, provisionalmente, sin límite alguno, y pierde espacio el peatón. Se proyectan calles mixtas, peatones y coches sobre calzada única, y al final el espacio de aparcamiento se ocupa o por más terrazas, o por mobiliario urbano, dificultando el abastecimiento de los comercios. También se cierran calles al tráfico y se dificulta el acceso de los residentes, al que se obliga a recorrer casi todo el barrio, para poder cambiar el sentido de la circulación, o para acceder a otra zona del barrio.

¿Cuá es el fin de todo esto? Crear la necesidad de que la Ciudad Autónoma arrende o compre el garaje fantasma de los bajos de los antiguos talleres Montes, ocupados hoy por un supermercado. Con todas estas reformas no solo se dificulta la vida cotidiana del barrio. Se impide también el acceso de cualquier vehículo de emergencias (policiales, bomberos, sanitarios). El transporte público excluido, por supuesto.

Ateneo, la asociación cultural


El 13 de febrero de 1989, Manuel Céspedes Céspedes, a la sazón Delegado del Gobierno, autoriza los estatutos de la Asociación Cultural Ateneo, una de las más importantes de la incipiente historia democrática de la ciudad. En apenas 3 años Melilla tuvo abordar la llegada de los primeros inmigrantes subsaharianos, sin ningún tipo de instalaciones o de plan para su atención. Fue un hecho que cambió nuestro modo de ver el mundo, y la ciudad antes aislada, empezó a ser un reflejo de los conflictos bélicos y políticos existentes en el mundo, es más, empezó a ser parte de él.

La Asociación Ateneo, tenía como valores promover el fomento de la cultura, el desarrollo de la convivencia, la tolerancia, los hábitos democráticos, la lucha contras las discriminaciones y la solidaridad entre los pueblos. Sus miembros fundadores fueron José Luis López Belmonte (primer presidente), Mª Victoria Pleguezuelo, Mª Ángeles Sánchez (última presidenta), Enrique Delgado, José Mª Sánchez Jauregui, Francisco Cárdenas, Antonio Sarompas, Javier Burbano, Rafael Morales y Javier Quiros.

La presentación a las autoridades se materializó el día 1 de marzo del mismo año. La primera actividad fue una charla de Esteban Beltrán, Presidente de Amnistía Internacional en ese mismo mes. La 2ª estuvo dedicada a la Objeción de Conciencia y Servicio Militar, que fue obligatorio hasta el año 1998, en la que también participaron militares. Los reemplazos fueron la mano de obra esclava de Franco, para mantener la ocupación permanente de su propio país, con miles de cuarteles repartidos por cada palmo de terreno del territorio nacional. Dentro del mismo año y en el mes de noviembre, recaló en nuestra costa el buque insignia de la organización Greenpeace, el Sirius, como 2ª actividad estrella de Ateneo y con la colaboración de Guelaya.

En 1990, y con una subvención de 500€ (90.000 pesetas) concedida por la Fundación Municipal Socio Cultural, llegó a Melilla el ginecólogo Germán Sáenz de Santamaria, en pleno debate sobre la Ley del Derecho al Aborto. Un año después, 1991, estalló la 1ª Guerra del Golfo, y Ateneo formó parte de la Plataforma contra la Guerra. En febrero, Ateneo organizó la conferencia del profesor palestino Mahmud Sobb, hecho que nos hizo merecedores de la estola de «pacifistas al servicio de Saddam Hussein».

Javier Ortiz, subdirector de El Mundo ofreció una conferencia en abril de 1993. José Antonio Gimbernat, presidente de la Asociación pro Derechos Humanos fue el conferenciante de 1994. El anarquismo ibérico estuvo representando por José Luis García Rua, en otra charla en la UNED. En 1994 estuvo en Melilla el Magistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín.

Ateneo con la inmigración y contra el Racismo

Desde la llegada de los subsaharianos en 1992, se crearon todo tipo de tensiones políticas y sociales y Ateneo se dedicó con intensidad a concienciar a las autoridades sobre la necesidad de su atención y el respeto a los derechos de la persona. En diciembre de 1992 llegó a la ciudad el Defensor del Pueblo Andaluz Diamantino García. Mesas redondas, concentraciones la participación en el Movimiento del 0,7% del presupuesto para los países subdesarrollados, ocuparon todo la actividad de Ateneo, frente a dos administraciones, la Local y la Estatal, insensibles en un principio. Todo está en la prensa y no nos extenderemos en ellos, pero El Alminar debía saldar la cuenta pendiente con el Ateneo, del que formó parte, antes de que existiera como tal. Al final, se acabó creado el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, y la inmigración se convirtió en un arma arrojadiza entre los grandes partidos. Como conclusión de todo aquel conflicto que llenó páginas en todo el orbe, algunos recogieron la hoz de la cosecha y Ateneo, al menos en sus cabezas más visibles, se quedó con el martillo.

En 1999 Ateneo promovió la fundación del Colectivo Ciudadano para la Supresión de los Símbolos Franquistas, con la presencia de todas las formaciones políticas y sindicales de Melilla, salvo el Partido Popular. En muchos aspectos, la asociación Ateneo fue la precursora de muchas actitudes y políticas, hoy asumidas por el discurso político común. La más importante de todas ellas, el Concierto África, la primera actividad cultural, musical y de fraternidad, realizada en Melilla, en el Campus de la Universidad de Granada, también en colaboración con Guelaya. En la ciudad, la Duquesa de la Victoria debe la denominación de su calle a una propuesta de Ateneo.

El caso de los dos búlgaros en Melilla

En 1996, atraídos no se sabe porqué promesa, llegaron a Melilla dos búlgaros: Valentín Gueorguiev y Svetozlav Valentinov Dochev, quedando atrapados en nuestro territorio. Nos los presentaron a Ateneo unos amigos comunes, y les mantuvimos alojados en la pensión Rioja cuando era solo una pensión. Muy desesperados por la imposibilidad de salir de la ciudad, decidí utilizar mi cercanía a Manuel Céspedes, para habilitarles una salida rápida de la trampa del tratado espacio Schengen. En apenas un mes, el Delegado del Gobierno me llamó y me recibió con los billetes de vuelta a casa para los búlgaros, y mezclando esa ironía y afectuosidad de la que solía hacer gala en muchas ocasiones y cuando se veía en confianza, me dijo: «dile a tus amigos que en Melilla se entra, pero no se sale». Los envió de regreso a Sofía, acompañados por fuerza policial, con prohibición de entrada a la CEE en 5 años. En su momento me/nos pareció un exceso, pero algo más tarde comprendí que les ahorró dos años de sufrimiento en la ciudad. A día de hoy, es algo que todavía le agradezco, y de lo que quería dejar constancia.

La jubilación del último romano


Jacinto Montes Barberena, profesor de latín

Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum
lingua Celtae, nostra Galli appellantur
.

Somos romanos, en nuestras supersticiones, en nuestro lenguaje, en el modo de ejercer el poder, en la corrupción inherente al sistema, en nuestras relaciones sociales, en las guerras fratricidas. Casi todos los alumnos del antiguo BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), excepto los de ciencias, tradujeron esas primeras líneas de La Guerra de las Galias, del divino Julio Cesar. ¿Cuántos presidentes de gobierno se han sentido tentados a escribir sus memorias en libros? Que conozcamos, todos.

Hay noticias que te pillan con el paso cambiado, como la de la próxima jubilación de Jacinto Montes, D.m., al final del presente curso. Es algo que no había pensado, pues a lo largo de todos estos años, siempre he contado con la tutela y consejo, con mayor o menor intensidad, del que es mi amigo, pero sobre todo, mi profesor de latín. Contar con su apoyo y valoraciones, es algo parecido como tener a mano a Séneca. Cualquier romano que participase en la Res publica, necesitaba siempre de un tutor, que indicaba sobre todo, el momento en que te pasabas de la raya (ahora se les denominan como Ceo, o spin doctor). Nada nuevo, como podemos comprobar.

¿Quiénes de los presentes en Melilla conoce todo el pasado político que nos ha traído a la situación actual? Uno de ellos es Jacinto Montes, el palentino de Fromista. Melilla, la ciudad en la que solo se vive con la mitad de lo que tiene cualquier otra ciudad española, tiene una gran desventaja, y es que casi toda su población mayor se jubila y se va. En cualquier otro lugar, el que concluye su vida laboral, regresa a su localidad natal para pasar la etapa de jubilación y aportar sus conocimientos a su ciudad de origen. En Melilla sucede lo contrario, entre otras cosas porque en esa etapa se necesitan servicios y atenciones que esta ciudad no puede ofrecer, Esta es la parte que ninguna administración cuida o planifica. Esto nos priva de tener un consejo de sabios, como en Atenas, o un senado, como en Roma, en definitiva de testigos del pasado.

De la Consejería de Cultura a La Resistance

Todos los males que nos asolan, tienen su origen en el «cesarismo» de la etapa de Ignacio Velázquez y su abrupto final. En 1999 el Partido Popular desapareció por sus propios demeritos y se abrió la etapa del «gobierno de las Taifas» que presidió Mustafa Aberchán, con el apoyo del «populismo gilista», que saltó de Marbella a nuestra costas. Las detenciones y dimisiones de consejeros, colocaron a Jacinto Montes en el puesto de Consejero de Cultura.

Sociedad gastronómica La Resistance

Sin embargo, hay un aspecto en la vida pública del profesor de latín y griego Jacinto Montes, que interesa resaltar, por ser el menos conocido. Es el de ser el creador de la sociedad o peña gastronómica La Resistance, junto a Alfredo Trevijano, Antonio Caparrós y Cosme Ibáñez, y las incorporaciones posteriores de Manuel Céspedes, José Luis López Belmonte, Diego Fernández, Ángel Castro y Sebastián Sánchez. Quien ha sido o representando algo en este ciudad, ha pasado por sus cenáculos. La única condición que debía cumplir un invitado, además de ser resistente a la comida abundante y al vino, era someterse al interrogatorio final, al tercer grado de los postres y las copas. Una de las invitadas a una de esas comidas fraterno-políticas fue Carlota Leret, en las fotos que recuperamos y compartimos. Fue en el año 2011, justo en el origen del Alminar de Melilla.

Decenas de veces hemos discutido sobre quién podría entrar en el perfil de César, quién en el Tiberio o en el de Nerón. En lo que sí había consenso, era en que ninguno de nuestros dirigentes podía comparar a Octavio Augusto. Ambición hay mucha, pero nadie comparable al divino Augusto. Candidatos incendiar la ciudad hay muchos.

Hacen muy mal los responsables de los dos principales partidos de la ciudad en no decidirse a pasar a la historia y permitir la renovación. El primero por seguir pensando si continúa, el segundo por incumplir su promesa de la retirada. Llevamos desde 1996 en esta polarización y guerra electoral fratricida. Con las elecciones adulteradas por el espectáculo vergonzoso del voto por correo.

Jacinto Montes lleva en esta ciudad desde 1984, vinculado sobre todo al Instituto Enrique Nieto, aunque yo lo conocí en el Leopoldo Queipo. No conocemos que decisión tomará tras jubilarse. En cualquier caso, en el blog tomamos nota de la advertencia de Don Quijote: «Vámonos yendo Sancho, que en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño». Ya es otro tiempo y hay que ir dejando paso a otros.

La iluminación navideña melillense


En manos del tenebrismo luminoso

Parece como si se hubiesen barajado las luces, cambiarlas de lugar y emplazamiento, pero sin llegar a ofrecer la sensación de que todo parezca nuevo. A nada que se tenga algo de memoria y fotos, se descubre el truco. Que podamos probar, estamos con el «cambiazo de las luces» desde el año 2014, aunque los ejercicios de memorias y algunas fotografías perdidas nos llevan hasta el año 2012, con algunos adornos iguales. La iluminación de los Reyes Magos puede datarse en el siglo XX.

Nos hubiese gustado calificar el resultado como «tetrismo«, pero al no estar admitido como vocablo en uso, debemos conformarnos con el calificativo de tenebrismo. Si hay luz en las calles es por las farolas, sobreabundantes en algunos sectores. No pretendemos que se sucumba a la locura consumista o al cambio constante, pero si al menos que exista una renovación y un diseño con significado para cada fiesta. Estas luces, algunas multifunción, como las de herradura, que según el momento y lugar en dónde se coloquen, iluminan una fiesta u otran, provocan cierta indiferencia estética. No somos ni Vigo, ni Málaga, ni Madrid o Sevilla, pero al menos debería intentarse algo diferente. La sensación que se ofrece es que «el iluminador» ha rebuscado en el fondo del armario y ha sacado todo lo que tenía allí guardado, que era mucho.

Melilla es la ciudad de las culturas en convivencia. Cada fiesta, cada celebración, tiene su significado y su sentido. Son fiestas de origen religioso, pero que tienen su reflejo social y cultural y su propia dinámica. También existe una sociedad laica. Salvaguardando cada esencia y especificidad, se debe alcanzar a todos/as.

Existía un blog sobre iluminación navideña (https://lucesdenavidadentuciudad.wordpress.com/) que facilitaba la dirección y nombre de decenas de empresas de iluminación, con diseños diferentes para cada ciudad y para aquello que se quiera resaltar. El problema no es que haya que hacer un contrato más caro para el año que viene, no queremos eso. La cuestión está en el contrato y en la empresa que lo gestiona, que es siempre la misma y a la que estamos atados como un barco a sus maromas. Unos de los muchos problemas que tiene esta ciudad, es el de los monocultivos empresariales, unos ya consolidados y otros en proceso. Al final del recorrido no habrá opción para la oferta y la demanda, en definitiva para la renovación.

Los contratos de servicios se están incrementado de modo progresivo, sin que esté en relación con el resultado final. Si ya se palpa en la ciudad cierta desesperanza, el tenebrismo de la iluminación navideña no ayuda a disipar las sombras del espíritu, ni a desvanecer la sensación de tristeza que flota en el ambiente. Son muchas las personas conocidas que han desaparecido con la «peste del siglo XXI», el Covid. Al menos se podría haber hecho una decidida apuesta por la luz, sin necesidad de derrochar, ni de pagar un potosí en la factura. el centro de la ciudad está vacío y en obras. Los locales de hostelería no lo llenan todo, y fuera de ellos y de las franquicias, hay poco mas en el centro comercial de la ciudad.

El que toda la zona centro esté blindada a los vehículos, sin zona azul, ni verde, sin opciones para los vehículos de servicio público, o para la carga y descarga, aumenta la sensación de solar, en el centro melillense. Quizá no pueda evitarse el abandono de los centros históricos de las ciudades.

Para el año que vienen nos prometen las luces del Paraíso, pero al precio del Dorado. Sin embargo, en donde estamos ahora, es en el presente. Ya mostramos en pasados años, sin éxito alguno, que las cifras de gasto en algunas capitales de provincia, son proporcionalmente menores que las nuestras. A veces las absolutas también. Las previstas para el año que viene, asustan.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/12/08/iluminacion-de-navidad-en-malaga/. https://elfarodemelilla.es/melilla-destina-4-millones-euros-iluminacion-fiestas-4-anos/

Imágenes para una década


Siempre hemos escrito que en El Alminar, la parte no visible es de mayor tamaño que la publicada. Miles de fotografías están en los archivos y no constituyeron nunca noticia o comentario. Con el tiempo y revisado, desde atrás hacia adelante, encontramos imágenes que se ven de otra manera, que tienen otro significado. Muchas son fotos casi repetidas, de los mismos lugares, a lo largo de los años, en este pequeño mundo en el que vivimos encerradod.

Comenzamos el repaso con una fotografía de Sabrina Moh en la Semana Santa de 2018, en el mes de marzo, como parte de la banda de la Cofradía Castrense, tocando la flauta travesera. Su vida iba a cambiar apenas unos meses después, pero nadie podía imaginarlo. La moción de censura contra Mariano Rajoy iba a triunfar el 1 de junio de 2018.

En otra imagen vemos la tensión de la conferencia del escándalo, la de Zoubida Boughaba, la escritora rifeña que recopila cuentos tradicionales, y activista contra el hiyab, prenda islámica ajena a la cultura tradicional del norte de Marruecos, del Rif. Elena Fernández entró con fuerza en la Consejería de Cultura y la conferencia provocó el rechazo de la Comisión Islámica de Melilla. La conferencia debía celebrarse, Zoubida decidió viajar hasta Melilla. La tensión se palpaba en el ambiente. Las sensibilidades siempre son epidérmicas y cada cual debe librar sus propias batallas, si es que desea hacerlo.

La tercera instantánea muestra al grupo municipal socialista. Acabábamos de salir del confinamiento y se decidía la retirada de la estatua de Franco. Comparecían Gloria Rojas, Elena Fernández, Mohamed Mohand y Francisca Maeso. El único integrante masculino del grupo, todavía consejero de Sanidad, se preocupaba por la distancia social y porque cada cual ocupase su lugar, sin imaginar que al final sería el mismo él mismo el que acabaría perdiendo el paso, pero de modo definitivo, y todavía no sabemos si el partido.

¿Cuáles son las fotos más antiguas del Alminar? Hay muchas. Una de las que más impresiona es la del vaciado de Isla de Talleres, para hacer los aparcamientos subterráneos y los cimientos de la urbanización Magma Melilla, que fueron contemporáneos con el origen del blog. En el año 2011 se inició la soledad de monseñor Buxarrais, con la marcha de las Hijas de la Caridad. Desde el mes de noviembre de ese año, empezó a ofrecer una misa pública cada día, a la que solo acudías algunas mujeres del Centro Asistencial. Les hacía participar en la misa, en las lecturas ordinarias previas al evangelio.

Una década, 2479 artículos para 3650 días. Muchas cosas vistas, muchos acontecimientos narrados. Tenemos que ir pensando en qué haremos con el archivo fotográfico, porque todo esto ya es patrimonio de la ciudad, y también su propia historia. Le abrimos paso a la Navidad, con el mismo adorno que llevamos viendo colocado toda esta década, sobre el baluarte de San Fernando. También es bueno que algunas cosas permanezcan.

Tambre y Duero, maniobras en la bocana


Cuando VOX enturbió las aguas de la bahía melillense

Suele haber mucha actividad en las aguas de la bocana del puerto compartido entre España y Marruecos. Melilla a un lado y Beni-Enzar al otro. Las patrulleras de costa de la Marina Real Alauita suelen entrar y salir con bastante frecuencia, mucha más que los barcos de la Armada Española, que generalmente anuncian su visita. Tenemos muchas fotografías de barcos en la bocana del puerto, y algunas de ellas son de patrulleras marroquíes.

El pasado viernes 26 de noviembre, dos barcos de guerra, con su inconfundible color gris, operaban en la zona de la bocana y en mar abierto. En principio parecían barcos marroquíes, en una confusión alentada por la alerta lanzada días atrás, por el presidente de VOX en Melilla José Miguel Tasende, que a su vez desempeña el cargo de Capitán Marítimo de Melilla.

El Capitán Marítimo Tasende, mezcló su representación institucional con la política, y presentó a la opinión pública como incidente, algo que solo era una incidencia. A saber: El día 15 de noviembre, Marruecos hundió con dinamita, un antigua barco de guerra a no mucha distancia de la entrada o bocana del puerto compartido, en lo que puede ser calificado como una acción temeraria. Los barcos antiguos, se supone que tras eliminar todos los elementos contaminantes, se desguazan, o se retiran, pero no se hunden en medio del mar, y menos frente a la bocana de un puerto mitad propio, mitad ajeno.

No se sabemos si la incidencia se comunicó a las autoridades civiles y navales de modo oficial y por los conductos reglamentarios, pero no se debió hacer pública de este modo, porque enturbió las aguas ya revueltas de la bahía melillense y de nuestras relaciones con Marruecos. Este hecho le costó una reprimenda pública desde la Delegación del Gobierno en Melilla, y una propuesta de cese por parte de la Delegada Sabrina Moh.

Tras la incidencia, VOX vuelve a la carga y denuncia la creación de una piscifactoría, frente a las Islas Chafarinas, pero en aguas marroquíes. Tras estas incidencias, España envía a la bocana melillense a dos buques Cazaminas, Tambre y Duero, en misiones de vigilancia y seguridad del espacio marítimo español. Los barcos trabajan en paralelo, por eso estaban a esa distancia, en operaciones de barrido del fondo marino con sonar, en la ubicación próxima en donde Marruecos hundió su barco en días pasados. Esto es lo que sabemos, de fuentes oficiosas, y lo que se ha comunicado de forma oficial: Los cazaminas efectuarán operaciones en la zona del mediterráneo occidental durante los próximos días integrados en el Mando Operativo Marítimo (MOM) bajo control operativo del Mando de Operaciones (MOPS). Estas operaciones están encuadradas dentro del marco de las operaciones de vigilancia y seguridad marítima que la Armada realiza de forma permanente.

Estos barcos también se emplean en misiones civiles, como la defensa del patrimonio arqueológico submarino español.

Nota: https://www.diarioarea.com/2021/11/22/los-cazaminas-tambre-y-duero-llegan-a-algeciras/. https://www.elconfidencial.com/mundo/2021-11-16/marruecos-vuela-un-viejo-barco-de-guerra-a-las-puertas-de-melilla_3324494/

Semana científica de la JIM


González Ferrín y la Semana Científica de la Junta Islámica de Melilla

Sobrevivir frente a un concepto dominante de la cultura o de la religión es muy difícil. Esto es lo que está ocurriendo con la Junta Islámica de Melilla (JIM), que ha celebrado en estos días su 1ª Semana Científica Islámica. Han realizado talleres de diversas materias como matemáticas, ingeniería, arquitectura, dirigidos a los niños/as. Sin distinciones. Dar a conocer las aportaciones de la cultura islámica a la Historia de la Humanidad es un intento loable, pero parece que va en contra de algunas de las tendencias dominantes en la ciudad. La JIM sobrevive solo con las aportaciones de sus socios/as. El precio a pagar por esta actitud independiente, es el apagón informativo, y la ausencia de reconocimiento oficial y probablemente de subvenciones.

El sábado 20 de noviembre, se produjo la clausura de las Jornadas en la capilla del Colegio de la Salle, y asistieron todas las consejeras socialistas, la Delegada del Gobierno, y la sola presencia del consejero Abderrahim Mohamed, por la parte cepemista del gobierno de coalición que rige los destinos de Melilla. En realidad es como si nada de esto hubiera existido, porque no hay fotografías ni noticias de lo sucedido. Nos recuerdan otros comportamientos de otros tiempos, cuando el melillense más insigne de todos los tiempos, Fernando Arrabal, era un proscrito para el gobierno anterior, aunque ahora lo reivindiquen.

El viernes se produjo una conferencia del profesor del departamento de Estudios Árabes de la Universidad de Sevilla, Emilio González Ferrín, y no hay una sola fotografía o noticia del acto, salvo una entrevista previa en el diario El Faro. Está claro que de lo que se trata aquí es de no mencionar ni hablar de la JIM. No conocemos el alcance ni el origen de las directrices. Además del profesor Ferrín, se encontraban la Consejera de Cultura en Ejercicio, Elena Fernández, y la anterior y amiga personal del autor de la novela El Túnel de Ezequías, y hoy diputada de la Asamblea Fadela Mohatar. Pese a la importancia de los nombres, no existe una sola fotografía. El problema quizá esté en que el islamólogo González Ferrín, vino invitado por la JIM.

Emilio González Ferrín: ¿el nuevo proscrito?

A González Ferrín se le acusa de ser un negacionista de la invasión musulmana de 711, por su libro Cuando Fuimos Árabes, publicado en 2018, y contestado duramente desde el mundo académico. En realidad dice que no solo hubo una «invasión», sino muchas, y por contingentes diferentes a lo largo de casi todo el siglo VIII. Pero, objeta el profesor Ferrín: «No se puede denominar musulmanes a los que ni siquiera se reconocían bajo ese nombre«, cuando en realidad es que en las crónicas, escritas con mucha posterioridad, algunas de siglos, se les denominaba de muy diversas maneras; sarracenos, agarenos, ismaelitas, caldeos o incluso árabes.

«Somos la última generación que utilizará el término invasión de modo científico», o incluso el de reconquista. Lo que sí califica claramente como «meme histórico» es todo lo relacionado con Pelayo, la escaramuza de Covadonga o la fundación del Reino de Asturias. Es una línea de investigación opuesta de modo frontal al arabista Serafín Fanjul, y a su amplia escuela de defensores de la invasión y del hundimiento de la Hispania visigoda, en lo que califican como la mayor involución política y cultural de la historia de España.

Eso sí, González Ferrín traza dos líneas rojas: la primera es que el islam actual nada tiene que ver con el esplendor de la civilización omeya y andalusí. Lo que se ha producido es una ideologización de la religión, a un lado y otro. Quizá también, esto lo añadimos desde El Alminar, a la apropiación de la cultura islámica por parte de la religión, en lo que constituyó una de las etapas más luminosas de la historia hispana, al menos hasta el hundimiento del califato de Córdoba. Al-Ándalus nos libró de las tinieblas feudales que se adueñaron de toda Europa.

Este parece ser el empeño de la Junta Islámica de Melilla, reivindicar la cultura y la ciencia. Las jornadas y la clausura, no dejó bellas imágenes de verdadera interculturalidad, como el estreno del Coro islámico de las Voces del Paraíso, dentro de una capilla cristiana. Además, en la clausura intervinieron el profesor de arquitectura de la Universidad de Granada José Manuel López Osorio, y la cardióloga Nasiba Abseselam Mohamed, que actualmente integra la plantilla del Hospital Comarcal.