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La rampa de la discordia


                   Situación límite en las clínicas radiológicas Remartínez

   La Justica les está dando la razón, pero lentamente, tanto que las Clínicas radiológicas de los doctores Remartínez resisten a duras penas el estrangulamiento de pacientes y diagnósticos procedentes del INGESA (Instituto de Gestión Sanitaria), a base de reducción de gastos corrientes, reducción de plantilla y de jornada laboral, y también a costa de la salud laboral de sus empleados y gestores. Hay que recordar una vez más, que la parte concertada que el INGESA gestiona mediante concursos públicos, había sido ganada por estas clínicas, la de Tomografía Computerizada y la de Imagen Diagnóstica.

     Hace unos días, el INGESA, ante la pérdida de médicos especialistas en Melilla (radiología y endocrinología) y la inexistencia de otras (dermatología), hacía hincapié en la dificultad para cubrir estas plazas en la ciudad. No explicaron ni porqué se marchan los especialistas, ni porqué está sin cubrir la de radiología, cuyo responsable y propietario de la plaza está expedientado por el propio organismo gestor.

                               Todo por una rampa

      Las clínicas de los doctores Remartínez fueron también apartadas del catálogo de compañías de prestación de servicios sanitarios, excepto DKV, Maphre y Sanitas, eliminando el derecho del paciente a escoger su propio médico y especialista. Quien tiene opción para ello, invierte su propio dinero y recursos, en pagar los diagnósticos que considera de mayor calidad, con los mejores medios técnicos, y los mejores especialistas.

     ¿Cuál fue la causa de la exclusión ambas clínicas del concurso de prestación de servicios diagnósticos que habían ganado?. Una rampa, esta que mostramos, que tiene una accesibilidad suficiente, mientras que algunos organismos públicos, clínicas médicas, consultas y todo tipo de establecimientos de cara al público siguen sin tenerlas. Esta rampa es una muestra clara de que la ley y las exigencias de accesibilidad puede aplacarse a favor o en contra.

        ¿Qué es la accesibilidad suficiente?. Es sencillo, la clínica de tomografía computerizada fue fundada antes de existir cualquier normativa de accesibilidad, pero se fue adaptando a todas las ulteriores reformas. Un documento notarial de 7 de abril de 2016 da fe de que esta clínica cuenta con rampa de acceso exterior y una rampa elevadora interior, dos aseos, de los cuales uno está adaptado para personas impedidas o con movilidad reducida. Durante años han entrado y salido de allí las camillas hospitalarias con pacientes para diagnosis clínicas. En la clínica de imagen diagnóstica esta eliminado el escalón de la calle, existe un ascensor interior y tanto el ortopantomógrafo como el mamógrafo están situados en la planta baja del inmueble, y no el sótano. Estas deficiencias inexistentes, fueron tenidas en cuenta por el dictamen del Consejo de Estado, para anular la concesión pública de la diagnosis clínica a estas empresas y clínicas melillenses. También y es igualmente importante, cuentas con todas las medidas de seguridad elaboradas por el Consejo de Seguridad Nuclear.

          La accesibilidad suficiente quiere decir que ambas clínicas son accesibles para cualquier persona con discapacidad, sin que cumplan de modo exacto la última normativa aprobada. Este criterio fue aplicado por la Consejería de Fomento, en la Comisión Técnica de Accesibilidad, en su sesión del 5 de junio de 2016, para seguir permitiendo la actividad comercial de una farmacia antigua, sin que tuviese que ser demolida. La rampa actual difiere en 8 centímetros de los criterios actuales.

         Todos podríamos nombrar al menos 10 lugares en los que hay atención al público, en los que si se aplicase con el mismo rigor la última normativa de accesibilidad que a las clínicas Remartínez, ni siquiera podrían estar abiertos, y eso sin entrar en la de sanidad y seguridad laboral. Lo peor de todo es la calidad diagnóstica que se está negando a la ciudadanía melillense, además del perjuicio que se está haciendo a estas dos clínicas emblemáticas de la ciudad.

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El muro inclinado del Cash Diplo


 

              El Cash Diplo es un supermercado de venta al mayor y al detall donde va media Melilla a abastecer sus pequeños comercios. Entran coches constantemente y además tiene aparcamientos. Por la acera pasan cientos de personas camino del mal llamado “polígono industrial”, porque en él no hay industria ninguna. El 90% son almacenes de productos comerciales de todo tipo, tamaño y uso.

              El muro que delimita la zona contigua al Cash Diplo está completamente vencido, con la verticalidad perdida por encima de la línea de lo peligroso. Una sola patada, un golpe de viento o cualquier otra circunstancia puede reducirlo a escombros y ponerlo en el suelo. La única ley que se cumple en Melilla, además de la de la entropía, es la de La Gravedad, descubierta por el inglés Newton y cuya explicación omitimos.

             Hace tiempo, pregunté a un constructor el porqué los muros de las azoteas de Melilla suelen resquebrajarse con facilidad, y porqué algunos muros parecen tan endebles y se caen con facilidad. La explicación fue más sencilla de lo esperado: Porque generalmente el arranque del muro se hace desde el suelo, sin la necesaria cimentación, e incluso sin el forjado interior que le diese más consistencia y firmeza. Suelen ser solo filas de ladrillo, bien de cemento o arcilla, levantadas a ras del suelo. Esto explica muchas cosas.

         ¿Cuánto tiempo lleva este muro así, cuanto tiempo le resta para caerse?. En alguno de los tramos ya carece de la verja anti-intrusión. La Consejería de Fomento, tan atenta para medir milimétricas desviaciones en rampas de acceso a clínicas médicas y apercibirlas de cierre, debería también vigilar aquello que ni siquiera precisa de instrumentación técnica alguna, para medir su inclinación, su peligrosidad y su peligro de caída inminente. Lo que cualquier ciudadano percibe de un vistazo, necesita de meses de investigación en las consejerías competentes, o del ramo.