Archivo de la etiqueta: cosas que no suceden

Noticias que no son


      Hace dos semanas escribíamos sobre las cosas que no suceden, que son todas aquellas de las que no se habla, aunque se vean. Las noticias que no son, serían aquellas que suceden, pero de las que nadie se molesta en escribir, bien por desidia, o simplemente por falta de interés en escribir sobre hechos, aparentemente aislados, pero que pueden tener relación entre sí. Relacionar hechos con cosas no es nada fácil. Es una labor metódica de observación, en puntos diferentes de la ciudad, en días distintos y con objetos cuyos puntos de ignición son muy diferentes.

     Desde hace mucho tiempo, la proximidad de una nueva lista de planes de empleo, que casualmente coinciden con periodos electorales, incendian los ánimos, y provocan combustiones espontáneas, ya sea de un coche, un contenedor de papel, e incluso una papelera vieja.

       Alguien comunica su intención de publicar una lista de beneficiarios de algo, e inmediatamente empiezan a aparecer cosas quemadas. En realidad, lo único que podemos afirmar, sin temor a equivocarnos es: aquí ha ardido algo. El resto es interpretación y arriesgarse.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/04/29/cosas-que-no-suceden/

Cosas que no suceden


           Si no hay observador, no hay hecho observado. Para que algo exista debe darse cuenta de ello. A veces, las cosas suceden tan rápido, que no da tiempo a escribirlas, o incluso suceden tantas veces, que ya no se distingue unas de otras, o incluso parece la misma, o no haber sucedido nunca.

              Para hacer una rotonda en la plaza del 1º de mayo, en donde está el demonio Crono, se arrancaron árboles hace mucho tiempo*, y dimos cuenta de ello. Luego los árboles fueron trasplantados y murieron **, y también lo escribimos. Parece que siempre escribimos sobre lo mismo, pero no, porque se trata de acciones diferentes, muy separadas en el tiempo.

            Hace no demasiados días volvieron a reponer los árboles del lugar en donde fueron colocados,  tras ser arrancados de su antigua posición en la calle Duquesa de La Victoria. Aquellos árboles trasplantados murieron, y la acera estuvo meses sin los ficus. Ahora han vuelto a colocar allí dos ejemplares, procedentes de algún lugar indeterminado. Tras varios días asentados en el lugar maldito, parece que seguirán la misma suerte que los anteriores.

            Un edificio histórico de un siglo de antigüedad (con un bello voladizo de artesonado de madera), que han conocido generaciones enteras, desaparece en una semana y ya nadie se vuele a acordar de él. Hay árboles que no se reponen nunca de esas podas y talas salvajes; y edificios de los que nunca más se vuelve a saber.

            Notas:*https://elalminardemelilla.com/2014/02/03/los-arboles-sobrantes/; **https://elalminardemelilla.com/2014/05/25/la-vision-de-los-arboles-muertos/