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Tiempos de peste y miedo


Las ciudades vaciadas

Granada, Córdoba, Almería

       Las pestes duran dos años. La Covid 19 acabará en el próximo año, o al menos empezará a remitir. Hemos recorrido ciudades guardando todos las medidas recomendadas, más todas aquellas que aconseja la cordura. Las economías de los países no podían pararse más. Un Estado, al igual que una familia, vive de sus ingresos. Si la rueda se detiene de modo permanente, entonces llegará el colapso. Hemos visto cosas y tomado notas, porque el verano está solo en su mitad y el otoño se augura muy incierto. La incertidumbre, que es mucha, trae detrás el temor y ambas cosas se notan en las ciudades.

         Hay necesidad de salir y moverse. El riesgo que se corre es casi el mismo que quedándose en la propia ciudad. Se sale lo indispensable y también por necesidad. La salud psíquica también es importante, después del larguísimo y duro encierro en Melilla. Los datos de comunidades y rebrotes están ahí, pero eso también parte era la Covid oculta.

            En España, los meses vacacionales son julio y agosto, y aunque es la época del calor, las ciudades se veían llenas de gente y activas. El verano del año 2020, el que nadie olvidará, porque durará dos años, la situación ha sido diferente. La población sale a la calle, pero solo lo indispensable. No se ve bullicio en ningún lado y solo aparecen llenos lugares muy determinados y casi todos relacionados con el ocio.

         La principal preocupación es la salud, pero desde El Alminar pensamos que “el contagio no es irremediable” sino más bien evitable. Es lo que hemos visto y palpado. Nuestra visión es esperanzada, porque el azar también es una opción con la que contar, si se cumplen todas las recomendaciones necesarias y se es riguroso en su observancia. No se puede bajar la guardia ni un solo momento y hay que evitar aquello en lo que percibimos riesgo.

             En aquellas ciudades en donde la peste ha golpeado de modo implacable, la gente no comete excesos y el uso de las mascarillas es generalizado. Hay un 10% de personas que siempre intenta burlar, cualquier norma, pero eso será siempre así. Lo que podemos evitar, está siempre relacionado con nosotros mismos.

          Este año no hemos interrumpido las publicaciones del Alminar. Las reflexiones parten siempre desde una mismo y son saltos en el vacío, pero también son necesarias. Queda la incertidumbre económica, la que más preocupa. Hay gasto, pero es el indispensable. Se ven tiendas vacías, tiendas ya cerradas y las que tienen actividad, están muy reducidas de visitantes. Todo está en el ambiente. Estamos en medio de una peste.

 

Melilla en el día de antes


              El título es de Umberto Eco, y la idea de Yolanda Tamara Crespo, amiga y directora del El Faro en Melilla en 2007, antes de que El Alminar existiera, y me pareció buena. ¿Cuál es la última imagen que capturamos con nuestras cámaras antes de iniciarse el confinamiento social?.  Se trata pues de buscar las mejores imágenes de un mundo que habrá cambiado cuando volvamos a posar el pie en las calles nuevamente. Se trata de ver belleza en donde solo un día después estaría asentada la amenaza.

               Son muchos los que se entretuvieron diciendo durante días que los resfriados mataban más gente, y que ahora realizan comparaciones con la peste negra, la gripe española (que nunca lo fue), la plaga de Justiniano, o acumulan las cifras de fallecidos por el cólera, el sarampión o la viruela. Para las últimas mencionadas no existían vacunas (que muchos rechazan en creencias ciegas). Para las primeras y hasta hace solo un siglo, la epidemia de la gripe española (1918) que además coincidió con la I Guerra Mundial, baste decir que no existía la Sanidad, por eso las cifras de fallecidos se contaban por millones.

                La Cruz Roja surge a partir de 1863 a iniciativa de Henry Dunantporque hasta esa fecha ni siquiera se recogía a los heridos en los campos de batalla, que pasaban días en agonías inimaginables hasta que la muerte, o algún alma caritativa, que siempre han existido, se los llevaba en el primer caso, o los recogía en el segundo. Si no fuese por la existencia y desarrollo de la Sanidad, los fallecidos por la pandemia del Covid-19 ya se contarían por cientos de miles. Aunque no proceda en este caso porque se trata de un virus, recordaremos que la penicilina G o primer antibiótico, fue descubierta por Alexander Fleming en 1928. Hasta su aplicación en enfermedades o en operaciones quirúrgicas, lo normal no era sobrevivir.

             Así pues volveremos a las calles, pero el mundo que conocíamos se habrá transformado, tras esta batalla contra lo invisible que estamos librando. Cambiará nuestra forma de relacionarnos, tanto entre nosotros, como con el mundo o nuestro entorno. Cambiarán conceptos e ideas y como siempre ha sucedido tras una crisis de esta magnitud, como cualquiera de las epidemias históricas, o tras cualquier guerra entre humanos, el mundo mejorará para todos/as.

                  Ayer el presidente del Gobierno Pedro Sánchez ofreció un titular tremendo, pese a que la opinión común era que no dijo ninguno, y es este: “La amenaza está en cualquier lado”. Desde El Alminar esperamos y deseamos volver a vernos todas/os, en las mismas calles en las que siempre nos hemos encontrado. No hay que olvidarse nunca de defender la Sanidad Pública. Ese es el gran avance al que no podemos renunciar jamás, de no existir, estaríamos escribiendo de otra cosa.

                   Luego, cuando esto acabe, juntos/as, nos tocará volver a levantar este país y vendrá un tiempo largo, de duros sacrificios, que tendremos que sobrellevar entre todas/os, porque esto es el equivalente a una guerra. También habrá que compensar a los trabajadores de La Sanidad, que han estado en primera línea y desde el primer momento.

 

En estado de alarma


        La única forma de detener la curva de contagio es impedir por completo el movimiento en las calles, salvo lo estrictamente necesario. La principal misión de cada ciudadana/o es no ser contagiado y no contagiar. Solo el confinamiento en la casas puede romper el puente humano por el que se transmite el virus, la amenaza biológica, aunque el virus no sea un organismo vivo. Es un agente infeccioso de pequeño tamaño y composición simple que solo puede multiplicarse en células vivas de humanos, animales, plantas u otras bacterias. Los virus no pueden vivir en el vacío.

             Frente al vacío de las calles y ante la ausencia de población está la amenaza que no se ve. En la región contigua a Chernóbil en 1986, soldados y agentes patrullaban armados para hacer frente a un  amenaza que no podía verse, ni olerse, aunque sí detectarse. La Unión Soviética se arruinó intentando paliar y contener la amenaza de la radiación. El coronavirus arruinara países, modificará nuestros hábitos y provocará cambios en el sistema económico, tanto mundial como en países y regiones. El asalto al mundo que ha provocado el capitalismo empieza ya a tener consecuencias.

              Los bancos tienen todo nuestro dinero, pero no pueden devolverlo a la vez. Gran parte de ese dinero no está, y cuentan con que lo retiramos poco a poco. Igual sucede con los supermercados, están abastecidos pero no están preparados para que toda la población acuda a comprar a la vez: cuentan que que espaciamos nuestras compras, un vez por semana, una vez al mes o cada tres días. Al sistema sanitario le sucede lo mismo, está preparado para atendernos, pero poco a poco. A pesar  de lo que se diga, acudimos al médico después de enfermar, o cuando nos sucede algo como un accidente, o cuando se tiene un problema que ya precisa cirugía o tratamientos específicos.

                En Melilla, los profesionales sanitarios (funcionarios y contratados laborales), trabajan desde hace años en condiciones de saturación, y lo hemos ido contando en este blog. En estos días se les está llevando al borde de la extenuación y de la enfermedad por estrés y agotamiento. Deberíamos tener desde 2016, el hospital nuevo en marcha, y al menos un incremento un tercio en la plantilla sanitaria, en todos sus segmentos, desde profesionales médicos, de enfermería y auxiliares, hasta celadores/as y limpiadoras. Los que paralizaron el hospital ahí siguen, paseándose altivos por la calle, confiando en tener un nueva oportunidad de ejercer el poder. El nuevo hospital no habría evitado la pandemia, pero no estaríamos en una situación tan crítica.

                Adaptarse a un confinamiento en las casas lleva su tiempo, por eso todo se ha hecho de manera escalonada, al igual que la suspensión de acontecimientos deportivos, culturales y religiosos. Haber detenido todo de golpe nos habría llevado a la gran depresión, tanto económica como social. Ahora, casi la totalidad de la población ha aceptado la situación

                  Hay que aprovechar la ausencia de personas y vehículos en las calles para sanear toda la ciudad. La presencia y el olor del ácido úrico sigue detectándose en muchas zonas. Se había prolongado la cultura heredada del acontecimiento, del homenaje, de FITUR, de la obras, sin decidirse a romper claramente con esos modos reprochables, mientras la ciudad seguía su declive. Hay que limpiar con desinfectante y a diario, calzadas, aceras, bancos, rincones, pasadizos, calle a calle, día por día.

            Si es necesario arruinarse por salvar a una ciudad, a un país y a toda su población, se hace. Esa es la lección de Chernóbil. Se arruinaron, pero salvaron al mundo. El dinero público no está para otra cosa. La próxima Medalla de Oro, calle y monumento, se lo dedican específicamente al personal sanitario de Melilla,  sin el que esta ciudad no sería nada. Busquen solo información oficial (https://coronavirus.epidemixs.org/#/opening)

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/01/25/la-leyenda-del-hospital-fantasma/

Reflexiones sobre una pandemia


La cultura de la higiene y el Covid-19

     Las virulentas epidemias que diezmaron la población europea a lo largo de la Edad Media tenía un elemento que actuaba como catalizador: la falta de la cultura de la higiene, esencial en el mundo romano, y desaparecida tras su caída en 476. Hay que recordar que la mortalidad neonatal y la de las mujeres parturientas se redujo de un modo drástico cuando el doctor húngaro Ignaz Semmelweis en 1847, descubrió algo tan sencillo como la obligación de “lavarse las manos”, por parte de los profesionales de la obstetricia.

      En charlas con un profesional sanitario en días pasados, comentamos esa ausencia de cultura de la higiene en la población, que todos damos por sentada y que sin embargo es una práctica que dista mucho de ser seguida por todos/as. En Melilla hay una cultura terrible y es la de toquetear todos los productos antes de comprarlos y echarlos en la bolsa. Productos alimenticios expuestos en la parte superior de los mostradores de bares o establecimientos, sin la protección adecuada. También la de vender trozos de pizzas y empanadas en los quioscos próximos a los institutos de la ciudad, con la total carencia del certificado de manipulación de alimentos. Un capítulo aparte sería el del estado de los aseos, obligatorios en los locales de restauración, en la mayoría de bares y restaurantes de la ciudad.

       Sin embargo, hay un capítulo más preocupante aún, y es la gran cantidad de población en nuestra ciudad, que ni siquiera tiene en sus casas, por ciertas especificidades del desarrollo urbano de la ciudad, esas condiciones que consideramos como higiénicas. Hay barrios de la ciudad, en la que las condiciones higiénicas permanecen ancladas en el principio del siglo XX. Lo peor, es que en las dos últimas décadas y a pesar del gran volumen de dinero que se ha manejado desde el Ayuntamiento, no se ha hecha nada por mejorar esas condiciones. Hay casas insalubres en todas las zonas de Melilla. Y aun así, hay un tercer escalón de insalubridad, el de la población mendiga o mendicante.

                                La población mendiga de Melilla

             Nadie ha hecho nada por ellos en los últimos 20 años, ni siquiera un censo. La ciudad del derroche, de Fitur y de los cruceros,  solo tiene un albergue para personas sin hogar, inaugurado en 2000,  bajo la breve presidencia de Mustafa Aberchán. Desde el Alminar hemos cifrado esa población en un millar de personas, que vive, duerme y hace sus necesidades fisiológicas en las calles, y así durante los 365 días del años. En caso de que una de esa personas necesitase asistencia sanitarias, primero precisaría de ser desinfectada, antes de poder ser atendida.

             El ácido úrico es el olor más fuerte de los que excreta el ser humano y el único que repele a los tiburones. Si alguna vez cae al mar en una zona infectada de escualos, procure orinarse encima y salvará la vida. Es un consejo de los manuales militares de supervivencia. En nuestra ciudad hay zonas, como el callejón del Tostadero (junto al Hipersol), cuyo olor a ácido úrico espanta con solo pasar por sus inmediaciones. Hay puntos de residencia de población mendicante, que deben ser desinfectados de inmediato, así como el túnel de la Puerta de la Marina y gran parte de la ciudad Vieja. Es un recomendación para la Consejería de Salud Pública, a cuya frente se encuentra el dinámico Mohamed Mohamed, que encontrará siempre apoyo en este modestísimo blog.

  Tienen que llevar a cabo un limpieza de choque en toda la ciudad. Todo suma en la cultura de la higiene. Higiene personal, higiene colectiva en establecimientos e higiene social en la ciudad y junto pondremos la mayor trinchera al Corona-virus. Estamos ante una crisis sanitaria, pero también del modelo de sociedad y ante la crisis final del modelo capitalista de consumo.

 

La pandemia del Coronavirus


La sobreexposición a la información

            Lo primero que debemos decir a la gente es que no se deje estafar en la búsqueda de protección para un posible contagio por coronavirus. Se oye ya  que en determinados establecimientos piden entre 10 y 100€ por una mascarilla o cajas de mascarillas. Las únicas adecuadas para este caso serían las de “riesgo biológico” como las utilizadas en Chernobyl y su precio supera los 60€ y no se sirven a particulares.  Es más, muchas de las compañías productoras de este tipo de protección como 3M, ya informan de que no tiene stocks disponibles, salvo las más comunes.

       La gente está buscando mascarillas quirúrgicas en las farmacias, pero en la ferreterías disponen de mascarillas protectoras para diversos tipos de agentes contaminantes, cuyo precio oscila entre los 0,60 céntimos y los 5€, que ofrecen una protección suficiente, llegado el caso de que se recomendase su uso. El miedo es humano y también la búsqueda de cierta sensación de protección, pero ante todo, debe evitarse el abuso. Estamos expuestos a decenas de partículas y agentes contaminantes, y sin embargo no usamos mascarillas con filtros de carbono para ir por la calle.

          El coronavirus, su rápida y desconocida forma de propagación e incluso origen, pasará ya a la historia de la humanidad con nombre propio, aunque se encuentre a mucha distancia de la peste negra, la gran epidemia que azotó a la Europa medieval. La malaria, o la gripe común son enfermedades endémicas en el primer caso, y estacional en el segundo, cada una de las cuales provocan más muertos que el Covid-19, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no se plantea declararlas como pandemias con carácter mundial.

              En el presente caso la propia OMS ha resultado como el primer agente en la propagación del miedo, y también en el de la presunta xenofobia, al insistir en China como en el origen de la enfermedad. Hasta el día de hoy, toda la información que llega desde este organismo es atemorizante.

                                      ¿Qué hacer frente al coronavirus?

               Afortunadamente, China es un Estado mixto, de tipo socialista aunque inmerso en la economía de mercado, que controla todos los recursos básicos de producción y todos los sectores estratégicos de la economía. La rapidez con la que aislaron la región de origen y la construcción de dos inmensos hospitales en tan solo 10 días, habla mucho de su eficacia, aunque no deban dejar de señalarse los errores de valoración cometidos en el inicio de la epidemia.

             El segundo consejo sería el de hacer caso de las recomendaciones sanitarias de los propios gobiernos y acudir a los servicios médicos en cuenta alguien manifieste tener los síntomas de alarma, Evitar la propagación del pánico, y esperar a la verificación de los casos que se determinen en cada zona, sería un consejo general, aparte de no viajar a las zonas en donde la epidemia se muestre más aguda, o en donde ya se hayan aislado zonas, así como manifestar claramente cuando se proceda de una de ellas, pero no alarmarse hasta que no se presenten síntomas claros (fiebres, dificultades respiratorias, e  inflación u obstrucción de garganta). Estas son las recomendaciones del Ministerio de Sanidad.

           La situación de Irán se está viendo agravada por culpa de las sanciones estadounidenses, que les impiden acceder al mercado internacional para proveerse de productos antisépticos, o incluso de mascarillas quirúrgicas. A través de las redes sociales están pidiendo ayuda al mundo, mientras afrontan en soledad la crisis sanitaria. Volvemos a insistir en que las mascarillas quirúrgicas no sirven de nada fuera del propio ambiente sanitario, y que además son desechables. No pueden usar más allá de un día, incluidas las mascarillas de uso industrial, o de ambientes contaminados, como las que se utilizan para trabajar con amianto, material que inunda Melilla.

                 Estamos siendo víctimas de una sobreexposición a la información, en la que accedemos a los contagios y a los fallecimientos casi en directo, y es esta situación la que está creando la alarma, y el que ya se hayan agotado las mascarillas quirúrgicas en las farmacias, que por cierto, no deberían venderlas, salvo en los casos para los que se recomiendan. Por lo demás, y afortunadamente de nuevo, vivimos en la zona del mundo en la que tenemos unos medios sanitarios que pueden hacer frente a crisis epidémica de estas características, aunque los ejecutivos de la OMS no aliente precisamente a la tranquilidad.

Nota:https://www.msn.com/es-es/noticias/internacional/el-resto-del-mundo-no-está-preparado-para-el-coronavirus-según-un-enviado-de-la-oms-que-acaba-de-regresar-de-china/ar-BB10pQRN?ocid=spartanntp

Recursos:https://coronavirus.jhu.edu/map.html