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Concepción Pozurama López


             Concepción Pozurama y Alberto Castro Girona

           La rehabilitación del puente de las Minas del Rif, que no de los alemanes, nos ha llevado hasta dos nombres casi olvidados, el del general Alberto Castro Girona, comandante general de Melilla entre 1925 y 1927; y el de su esposa Concepción Pozurama López. Pese al corto espacio de tiempo que estuvieron en la ciudad, dejaron algunas obras permanentes, que dan testimonio de sus nombre.

          La más emblemática, la que lleva el nombre de castro Girona, es la capilla de la Cruz Roja o de San Francisco Javier, bendecida el 27 de septiembre de 1927. La madrina e inspiradora de su construcción fue Concepción Pozurama, quien el jueves Santo de 1925, le dijo a la madre Superiora de la Comunidad de Hijas de la Caridad: “No, madre, esto no puede ser, esto no puede continuar así; esto no es digno ni de Jesús, ni de este edifico. Es necesario que se edifique enseguida una capilla”. Su voluntad e intención se cumplió y dos años después, y casi al punto de marcharse de Melilla, se inauguró la capilla que hoy conocemos. La réplica a tamaño completo del Cristo de Limpias, es también una donación de Concepción Pozurama, pero para la capilla Castrense, bendecida el 22 de noviembre de 1923. Actualmente puede contemplarse en esta capilla.

              En Navalperal de Pinares (Ávila), en la ermita del Cristo, existe una talla de un crucificado firmada por Jerónimo Pozurama, artista que tenía el taller en Madrid. Es casi igual al existente en Melilla, y sigue la línea naturalista y expresiva del imaginero Gregorio Fernández. La talla original del Cristo de Limpias sigue considerándose de autor anónimo. Esta figura de Navalperal es conocida como Cristo de la Indulgencia.

              Alberto Castro Girona siempre estuvo en el escalafón por encima de Franco, y esto hizo que nunca recibiera del futuro Dictador el más mínimo privilegio. En todas las circunstancias en la que se encontraron en la Guerra de Marruecos, Franco estuvo siempre bajo su mando. No se sublevó contra la República, pero aún así fue puesto bajo arresto, dado su inmenso prestigio. Murió el 3 de agosto de 1968, con el rango de Tte. General y está enterrado en el cementerio de San isidro en Madrid, junto a la que fuera su esposa. En Palencia aseguran que dejó escritas unas memorias, que no han aparecido nunca, y que probablemente contuviese referencias sobre Francisco Franco.

                 María de la Concepción Pozurama López, presidenta de Cruz Roja en Melilla, nació en un entorno que podría situarse entre las provincias de León, Palencia y Valladlid, sin que pueda precisarse el dato. Probablemente compartiese los orígenes palentinos con Alberto Castro Girona, quien también tenía orígenes filipinos por parte de madre. Falleció el 21 de febrero de 1978. Concepción tuvo al menos dos hermanos, Elisa y Enrique. Se casaron en 1905, con autorización registrada por el Consejo Supremo de la Guerra, siendo él capitán del Regimiento de Covadonga nº40. La orden la firmó el general Weyler.

              La mezquita del Habús

            Es la primera mezquita edificada en Melilla por los españoles, y es el otro gran legado de Alberto Castro Girona, cuyo empeño personal la hizo posible, pese a las muchas resistencias en contra. En el mes de octube el general Castro Girona recibió la visita de los Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, que llegaron a la ciudad el día 7, en su tercera visita a Melilla. La dos anteriores fueron en 1904 y 1911.

            En un principio se pensó que la nueva mezquita fuera inaugurada por Los Reyes, pero se descartó la idea, pues la historia de la ciudad con las mezquitas siempre fue problemática. La mezquita del Habús se inauguró el 18 de octubre de 1927 con la presencia del Gran Visir de Marruecos Ben Azúz, el director de Intervención Civil del Alto Comisario de España en Marruecos sr. Teodomiro Aguilar y el comandante general interino Gonzalez Carrasco. No estuvo Castro Girona, pero la mezquita se inició y acabó durante su mandato

Nota:http://navalperaldepinares.es/turismo-y-senderismo/monumentos/capilla-del-cristo/

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El Cristo de Limpias de La Cruz Roja de Melilla


 

         

                  Donado en 1927 por Concepción Prozurama        

                  Enrique Delgado

       En septiembre de 1927 se inauguró la capilla del Hospital de Cruz Roja, conocida hoy como de San Francisco Javier. La capilla se adornó, además de los exornos propios de las iglesias, con diversas imágenes de santos de los de mayor devoción en la ciudad. Todos sin faltar uno, se pueden ver actualmente en la capilla.

        El dato que había caído en el más absoluto olvido, era que uno de los tres “crucificados” que la adornan y que está situado en la capilla lateral de la derecha, es una réplica en talla de madera del afamadísimo Cristo de la Agonía de Limpias y que fue donado para la inauguración por Concepción Prozurama, esposa del Comte. Gral. Arturo Castro Girona.

         Lo sorprendente es que ese importante dato ha sido obviado por los que hasta ahora han sido considerados como los cronistas religiosos de Melilla, Fernández de Castro y Moya Casals. Ninguno de los dos hace referencia al importantísimo culto al Cristo de Limpias que se desarrolló en Melilla entre 1920 y 1989.

        Moya Casals, autor del libro “Melilla piadosa y tradicional”, en el que relata la historia de cada iglesia, sus inauguraciones y sus imágenes, detalla la composición de la nueva iglesia de La Cruz Roja, pero inexplicablemente olvida el detalle de la donación de Concepción Prozurama, quien probablemente la encargó teniendo en cuenta lo arraigado que ya estaba el culto en la ciudad.

       En 1922 “El Telegrama del Rif” publicaba una referencia acerca de la fama que tenía de milagroso, una reproducción del busto del Cristo de Limpias que existía en el cementerio y que posteriormente pasó a la Iglesia de San Agustín. En 1927, casi en las mismas fechas se matriculó un barco de la flota pesquera de Melilla con ese nombre.

       No es de extrañar que “Conchi Prozurama” quisiera fijar el culto al Cristo de Limpias en Melilla, con una réplica de cuerpo completo del Cristo de la Agonía (nombre con el que era venerado en Cádiz), y de la que no existen demasiadas  réplicas, pues lo que se comercializa y difunde por todo el mundo cristiano es sólo la reproducción del busto, de gran fama también, o casi mayor que la propia talla, a la que casi nadie ha visto.

          Lo que no sabe tanta gente es que el Cristo de Limpias es una talla a cuerpo completo del año 1700 aproximadamente y de autor anónimo. Su singularidad estriba en que reproduce a Cristo en los momentos finales de su agonía, con la cabeza en una posición tan forzada y con tanto realismo, que la expresión del rostro cambia según la posición desde la que se mire, es más, si se recorre la imagen de derecha a izquierda parece seguir al observador con la mirada. Esto dio origen a las famosas miradas del Cristo en Limpias y dieron origen a los “celebérrimos milagros” que hicieron saltar la imagen a la fama mundial en 1918. El culto se inició en Cádiz, en donde se inició su fama prodigiosa. Finalmente la talla acabó en la localidad cántabra de Limpias, que es en donde se el venera y de la que ha tomado su nombre.

          El manto del olvido cubrió a esta imagen y a su donante, pero también la protegió, pues visto lo sucedido en Melilla, en donde desaparecieron tantas imágenes en el período iconoclasta (1974-1989), esta réplica de estuco quedó a salvo, gracias a haber sido olvidada, pues de todos es sabido que si el Cristo de Limpias tenía centenas de seguidores, también poderosos enemigos.

         El busto venerado en San Agustín durante 60 años, fue retirado del culto por  decisión del párroco Jesús Hurtado y a su vez el busto desapareció para pasar a manos privadas. Todavía hoy sigue sin saberse el paradero final del busto, aunque la lista final de los posibles destinatarios finales no excede de tres personas.

       PD: El clericalismo militante y el franquismo sobre todo, desvirtuaron la historia de la imagen e intentaron apropiarse de su fama, con lo que quedó vinculada a los sectores sociales más conservadores del País. 

    Nota: En la capilla en donde está la replica del Cristo de Limpias, puede verse, en el centro de la imagen, la figura del Resucitado que se procesionaba en Batería Jota, antes de ser sustituido por el actual.

El Cristo de Limpias del barrio del Real


      Leyenda y desaparición del Cristo de Limpias del Real                      Enrique Delgado

              La historia del llamado Cristo de la agonía se origina en Cádiz en 1700, talla en madera que se veneraba en la Iglesia de los padres Franciscanos. En aquellos años las inundaciones y los terremotos asolaban la ciudad y tras en derrumbe de la iglesia, la imagen (a tamaño natural), pasa a la capilla privada de Diego de La Piedra, caballero cántabro de la orden de Santiago. Ya por entonces la talla del Cristo de la agonía se asociaba a prodigios y milagros, como el de detener las aguas tras un maremoto.

             En 1755 al fallecer Diego de La Piedra y ordenó en su testamento que el Cristo fuera llevado a su ciudad natal de  Limpias en Cantabria, costeando también la restauración de la Iglesia de San Pedro y la realización de su Altar Mayor, al que se añadirán las imágenes de La Virgen María y la del evangelista San Juan. Gracias al poder transformador del dinero, la desvencijada iglesia se convertirá en el Santuario del Santísimo Cristo de la agonía de Limpias. Por contra, en Cadiz, son muy venerada la advocación de: “La agonía de Cristo”.

              Al igual que con muchas obras artísticas de gran realismo, tanto sagradas como profanas, y dado lo forzado de la postura de la cabeza, los ojos del Cristo de Limpias parecen seguirte con la mirada y según desde donde se fotografíe el busto, la expresión del rostro parece cambiar. El caso es que a partir de 1919, tras la finalización del la I Guerra Mundial empiezan a sucederse la fama de los prodigios del Cristo y Limpias se convierte en un lugar de peregrinación Mundial y la fama y las reproducciones del busto llegan a todas partes, incluida Melilla.

                  El origen del culto

                    La posible introductora del culto al Cristo de Limpias en Melilla fue Emilia Magdalena Estévez, fallecida en 1934, quien regentaba junto a su marido unas bodegas en el barrio del Industrial al que acudían gran cantidad de gentes del mar, aunque otras fuentes apuntan hacia la tumba de “la pintora italiana” del cementerio de Melilla, como el más seguro origen de esta peculiar devoción, que falleció también en la década de 1930.

         En el mostrador de la tienda de comestibles del barrio de pescadores del Industrial, siempreestaba a la vista el busto del afamado Cristo y esto explicará que en 1921, un barco de la flota pesquera melillense se bautizase en 1921, con el nombre de Cristo de Limpias.

        Al morir la dueña, las gentes que la conocían llevaron el busto a su tumba del cementerio y allí se originó el culto al Cristo de Limpias en nuestra ciudad. Todos los viernes decenas de hombres y mujeres de Melilla, recorrían el trayecto entre sus casas y el cementerio para rendir culto al busto cristífero, que se encontraba dentro de una hornacina de madera y cristal y que otros refieren como metálica. Lo curioso es que pese a la importancia de la peregrinación y el gran número de personas que participaba en ella, no tuviese el más mínimo reflejo en la prensa, salvo una pequeña columna rimada publicada en 1927, cuando “el busto” estaba todavía en la tienda y no en el cementerio.

         La situación dio un importante vuelco cuando la familia de la dueña de la tienda, viendo la importancia que había cobrado este culto, decidieron a finales de la década de 1940, trasladar/donar el busto a la Iglesia de San Agustín del Real, que era la parroquia a la que le correspondía el barrio del Industrial. El maná del Cristo de Limpias, traducido en decenas de limosnas y dádivas permitió financiar proyectos asistenciales, como el comedor o la guardería y la adquisición de numerosos inmuebles por parte de la parroquia de San Agustín, como el que hoy sirve de Casa-Residencia a los Padres Paúles en la calle del Gral. Villalba. Como ejemplo sirva decir que en 1954 el Cristo de Limpias recaudó 54000 Ptas. de la época, en donaciones sólo procedentes del cepillo y las lámparas.

            Todos los viernes, hileras de peregrinos atravesaban, algunos descalzos, la ciudad para dirigirse a la iglesia del Barrio del Real y así se mantuvo durante 3 décadas. El asunto debía ser tan importante que ya lo recoge el cronista religioso Moya Casals en su obra Melilla piadosa y tradicional, publicada en los años 50.

             Cuando estas cosas empiezan a quedar fuera de control, la Iglesia del Real se llenaba los viernes de centenas de velas encendidas y se ocasionaba  tal tumulto que no se podía dar misa, la Santa Madre Iglesia suele actuar con contundencia y así, de un solo golpe se decidió acabar con el culto al busto de limpias, escondiéndolo, y haciéndolo desaparecer para siempre entre finales de 1988 o principios de 1989, con la excusa de las obras de remoción de la iglesia de San Agustín.

         La fecha la sabemos gracias a Josefina Gasulla, quien junto con otras mujeres inició una recogida de firmas para solicitar el restablecimiento del culto al Cristo de Limpias, pero sólo obtuvieron la seca respuesta del entonces Obispo de Málaga Don Ramón Buxarrais, fechada el 10 de abril de 1989, en la que les informaba que el busto había sido retirado por decisión del párroco Jesús Hurtado y que él no podía hacer nada.

                 ¿Qué ocurrió con el busto del Cristo de Limpias?.

        Nada hay claro y cada cual tiene su pequeña porción de los hechos. En un principio parece ser que el padre Paul Jesús Hurtado lo retiró a sus aposentos mientras ideaba una solución definitiva, pero después todo es confusión.

              Por un lado se afirma que siguió un culto itinerante por el barrio del Real y en algunos próximos, como El Monte y El Tesorillo. También se afirma que al final quedó fijado en alguna casa El rastreo minucioso de iglesias y tumbas del cementerio tampoco ha dado resultado, aunque he hallado muchas reproducciones en casas, en parroquias, en el cementerio. Por el rastro y el eco que ha dejado, está claro que sí fue una devoción extraordinariamente popular en Melilla.