Archivo de la etiqueta: estatua de franco

Viernes 13 y el Estatuto de Melilla


                                Pepe Megías agita las aguas del pantano

        En un pantano reina la calma y el silencio. Quién quiera que tire allí una piedra observará que no ocurre absolutamente nada. No se mueven ni los pájaros ni las ranas. Nada altera su quietud. En una marisma hay bullicio, en el pantano, que es su opuesto, no. Pepe Megías, peso pesado del socialismo melillense durante dos décadas, las mismas que lleva ahora vinculado a la formación de Mustafa Aberchán. Pepe Megías es hoy el director de la UNED de Melilla, y en el pasado fue Consejero de Economía en “el año de Aberchán” y eso es lo que ha intentado, agitar las aguas del pantano del conformismo local, con un artículo titulado ¿Quo vadis Melilla?.

           Cuando Coalición por Melilla llevó a una comisión municipal su propuesta del 13 de marzo como posible para el día de la Autonomía, en El Alminar no dijimos nada, por puro cansancio y hartazgo. No hubiésemos escrito nada, ni aunque se hubiese propuesto el 28 de diciembre como fiesta autonómica. El 13 de marzo es simplemente el día de la nada. Es una propuesta sin sentido y sin fundamento, aunque como regalo nos prometía retirar ese día la estatua de Franco.

             Llevamos muchos años diciendo que el 17 de septiembre no es el día de Melilla, aunque sí la efeméride de la conquista, y proponiendo una alternativa, la del 7 de junio, fecha en que la Corona de España aceptó la ciudad de Melilla bajo su dominio. Hasta ese día de 1556, Melilla era solo una ciudad perteneciente al Ducado de Medina Sidonia, y esto ya lo escribimos en el año 2011. ¿Por qué este día?. El primer motivo y el más importante es porque el Día de Melilla debe reflejar necesariamente, como condición sine qua non, su vinculación efectiva con el Reino de España. La segunda razón que lo avalaría sería que no es un día de sangre, como exige CPM, ni refleja una acto bélico, como apunta José Megías.

                                      La importancia del año 1995

              El año 1995 fue un año importante para la ciudad, pero no por la aprobación del Estatuto de Ciudad Autónoma, asunto al que nadie dio importancia y que se consideró solo un trámite administrativo. Fue rechazado por todos excepto por PP y PSOE, que fueron los partidos que lo pactaron y aprobaron en el Congreso. Entre 1991-1995 la composición del Ayuntamiento era la siguiente: PP 12 concejales, PSOE 11 y Partido Nacionalista Español (PNEM), 2.

              En 1995 surgió una formación nueva, Coalición por Melilla, el día 1 de abril, cuyo primer portavoz era Yahfar Hassan Yahía,  apareció rechazando el Estatuto ya aprobado, por omitir, esconder la realidad rifeña y amazigh de la entonces segunda comunidad mayoritaria de la ciudad. En mayo se celebrían las primeras elecciones locales bajo la fórmula estatutaria y esta nueva formación obtuvo un primer resultado de 4 escaños con 4072 votos.

              Este año significó también el regreso a la política de Juan José Imbroda tras un lustro de oscurecimiento, con otra neoformación, Unión del Pueblo Melillense, heredera del la anterior UMI (Unión Melillense Independiente). Los discursos de su congreso celebrado en el mes de marzo les convierte en los precursores de Junts per Cat, pero bajo la fórmula de Junts per Mel. Solo se encontraba a 5 años de acceder al Poder, pero con el PP de Ignacio Velázquez en proceso de descomposición acelerada, pese a que obtendría 14 diputados, el discurso de Imbroda y su UPM, se situaba en la línea de Puigdemont, y su rechazo frontal a un Estatuto que venía impuesto desde Madrid. El entonces ideólogo del partido, Daniel Conesa lanzaba esta advertencia: “Lo importante de su aprobación, es que comienza el plazo para su denuncia, ya que se podrá presentar un recurso de inconstitucionalidad, ya que este Estatuto representa una violación flagrante de los derechos constitucionales de ceutíes y melillenses”.

            La firma del Estatuto el día 13, pero lunes, y su publicación en el BOE el martes 14, coincidió con un temporal que derrumbó casas  y anegó casi toda la ciudad. Conocido esto, ahora ya se puede celebrar el próximo 13 de marzo, o secundar el movimiento ciudadano propuesto por Pepe Megías, Director de la UNED de Melilla.

 Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/07/7-de-junio-el-verdadero-dia-de-melilla/

 

 

El síndrome de Casandra


                  Casandra fue una profetisa griega de gran poder adivinatorio, a la que los dioses temían, y éstos, para neutralizar su poder, consiguieron que nadie de los que escuchaban sus profecías, la creyese. No es que yo esté a la altura de Casandra, no es que haga a menudo profecías. Sin embargo creo que “los dioses” nublaron el entendimiento a quienes decidieron la fecha del 20 de Noviembre como día de la convocatoria electoral. Nunca me dio buena sensación esa fecha y así lo escribí en El Alminar el pasado 14 de septiembre:………………. “Yo todavía no he entendido ni comprendido la causa última de la fecha de convocatoria. Quizá se hizo pensando en que la izquierda estaría ese día movilizada y acudirá a votar en mayor proporción, aunque lo que creo es que “la derecha”, siempre movilizada, votará en masa, en una ola de grandes proporciones, que sin llegar a ser Tsunami, nos barra de modo uniforme y sostenido, desde Cabo de Gata hasta Finisterre, desde Isla Cristina hasta Palafrugell.

       Por si fuera poca semejante advertencia, el pasado 14 de octubre volví a recordar o advertir hacia donde nos estábamos encaminando, ya sin remedio: ………………..” El 2o de noviembre ya significaba en España un antes y un después, pero con la decisión del Presidente Zapatero de convocar las “elecciones generalísimas” para esa fecha, el 20N entrará en el calendario histórico de España, con la aureola de las fechas decisivas. Nada fue igual a partir de aquel 20 de noviembre de 1975 y ya nada volverá a ser lo mismo tras el 20 de noviembre de 2011.

    Los días 9 (la decisión de rebelarse),  y 19 (el invierno azul) de noviembre, volví a publicar mis impresiones adelantadas sobre el inminente desastre que se avecinaba (para los socialistas, claro), pero en esos momentos ya las cosas eran evidentes casi para todo el mundo. Las advertencia, las de verdad, hay que hacerlas en su momento justo y con suficiente antelación, para que puedan ser tenidas en cuenta. La excesiva proximidad o el inmediato instante posterior ya no valen para nada.

La lancha del Caudillo


                         Hacia el 20 de Noviembre

          Que en Melilla alguien decida llamar a su embarcación “Caudillo”, no causa extrañeza alguna, solo cabe un poco de asombro porque la matriculación del barco se haya hecho en 1999, porque para llamar así a una lancha, a solo un año del cambio de milenio, hace falta valor. En esos años gobernaba Aznar y se pudo pensar que volvían más que viejos tiempos, viejos aires. En cualquier caso la embarcación está en dique seco, aunque cuidada y parece que de momento el aire no sopla en su favor, como tampoco lo hizo en la Semana Náutica de Melilla, en la que apenas dispusieron de un sólo día de viento.

        Pero quizá todo cambie dentro de poco, el próximo 20 de noviembre, fecha en la que el Gobierno socialista ha decidido convocar las próximas Elecciones Generales , a las  que llamara acertadamente el diario Público : “Elecciones Generalísimas”. Yo todavía no he entendido ni comprendido la causa última de la fecha de convocatoria. Quizá se hizo pensando en que la izquierda está ese día movilizada y acudirá a votar en mayor proporción, aunque lo que creo es que “la derecha”, siempre movilizada, votará en masa, en una ola de grandes proporciones, que sin llegar a ser Tsunami, nos barra de modo uniforme y sostenido, desde Cabo de Gata hasta Finisterre, desde Isla Cristina hasta Palafrugell.

    Mientras tanto aquí seguimos, ya con la batalla perdida contra el recuerdo inmerecido de Franco en nuestra ciudad. Con su inamovible estatua en el Puerto, la del que nunca salvó a Melilla y que tampoco visitó jamas. Con una lancha que llama Caudillo y que quizá vuelva a navegar pronto, y con otra estatua de Franco, esta a caballo, convertida en pieza de museo y en objeto visitable.

Simbología franquista. La cuestión pendiente


             La ruta de los olvidados

    El pasado 1 de mayo acudí con los representantes, afiliados y simpatizantes  del PSOE en Melilla al cementerio municipal, al tradicional recorrido que los socialistas melillenses realizan desde hace 27 años.

       Conducidos por Francisco Narváez, “Culi”, concejal socialista entre 1983 y 1991, que lleva ejerciendo de “cicerone de los olvidados” desde 1984, pude ver tumbas de represaliados del franquismo que ya conocía, junto a otras que nunca había localizado o no sabía en dónde estaban, sobre todo, el emplazamiento de las fosas comunes, en donde yacen todos los que defendieron La República en 1936 y los que fueron ejecutados y represaliados con posterioridad al Golpe de Estado de 1936.

         Es un sano ejercicio de memoria y de agradecimiento pasear por entre las solitarias y silenciosas tumbas de personas conocidas, como la del General Romerales, la de los hermanos Gómez Galindo, la del alcalde Antonio Díez, junto a otras a las que ya habita el olvido. Por ello, este recorrido que invariablemente realizan los socialistas melillenses es muy digno de tener en cuenta  y de ser fomentado.

     Sin embargo, mientras uno siente un sincero agradecimiento hacia todas aquellas personas a las que les fue arrancada su vida en la represión franquista, siente también una indignación constante al trato que recibe la memoria de todas estos hombres y mujeres que fueron asesinados por defender sus ideas, a veces ni siquiera por eso, pues fueron asesinados simplemente por tenerlas.

     Y uno se indigna cuando piensa que se pide la declaración del campo santo melillense “como cementerio nacional de héroes” ( militares les falta decir). Serían héroes no lo dudo, pero héroes a la fuerza, soldados de reemplazo traídos aquí obligatoriamente a “las guerras coloniales de Marruecos”.  Héroes forzados a defender los intereses comerciales de las compañías que explotaron las materias primas del Rif, héroes obligados a defender como causas patrióticas, lo que sólo eran objetivos económicos disfrazados de causas nobles y a veces ni eso.

     Y se siente indignación cuando se piensa en que una entidad adlátere  y satélite de La Consejería de Cultura van a recibir 9000€ por una colección de 147  fichitas, con estos héroes forzados, y que no se fomente ni con siquiera un euro, un ” campo de la memoria ” (como sí han hecho en Ceuta), a los 300 melillenses asesinados pro la implacables balas de Falange o las de los rencorosos militares franquistas. Eso sí, el espaldón “fascista” de la antigua Cruz de Los Caídos sí ha sido instalado en una parcela del cementerio, cuando su destino debió ser la escombrera.

       Y mientras tanto, la estatua de Franco (dedicada al Generalísimo por acuerdo de Pleno de diciembre de 1975), sigue en su lugar, así como el “vil y feo monumento de la plaza Héroes de España, así como todas y cada una de los 60 nombres de calles de falangistas y militares golpistas.

        Está claro que cada uno homenajea lo que quiere o con lo que se siente identificado.