Archivo de la etiqueta: Europa al borde del abismo

La crisis económica que ellos generaron


                   Las consecuencias que pagamos nosotros

                Lo primero que hay que decir es que esta crisis económica está causada por las entidades financieras, su desmedida codicia, su afán de lucro, sus beneficios y sueldos indecentes que todavía mantienen. Algunas han sido tan saqueadas por sus gestores que han quedado en situación de quiebra y han tenido que ser rescatadas por los bancos centrales, o sea, por el dinero público. Los grandes bancos españoles expusieron sus activos al ladrillo y a otros productos tóxicos y ahora, el mismo Estado del que pedían su práctica desaparición,  se ve obligado a inyectarles vertiginosas sumas (que no siempre son hechas públicas)  para evitar su colapso y el de todo el sistema económico.

                      La semilla del mal está en el origen

     Tal y como se dice en el libro “Europa al borde del Abismo”: La cláusula del <no salvamento> (no bailt-out), introducida en el Tratado de Maasticht, impedía a los Estados Europeos financiar su deuda con préstamos del Banco Central Europeo, pero dejaba vía libre para financiarse de modo indiscriminado en los mercados financieros, que siempre exigen reformas fiscales favorables a las rentas del capital, reducción del gasto público, flexibilidad laboral y privatizaciones”.

      Los mercados financieros no son ni eficientes ni racionales, responden únicamente a sus intereses del capital y ha resultado suicida y temeraria la política de los dirigentes Europeos, de exponer sus economías a los vaivenes de esos mismos mercados. Todo esto respondía y responde a las exigencias del neoliberalismo más radical, a los que se han añadido los problemas añadidos de la deuda y de los déficits. Lo curioso es que hayan sido los propios dirigentes nacionales europeos, los que al aceptar las exigencias alemanas, hayan metido al conjunto de Europa  en esta situación.

         Las economías están expuestas a la especulación financiera, que provoca crisis  y en consecuencia déficits. Lo siguiente es presionar sobre los países para reducir gastos sociales, devaluación de sueldos y encarecimiento de materias primas. El dirigente sindical europeo John Monks comparó en una carta enviada a la Comisión Europea en enero de 2011, las medidas de ajuste impuestas a los países, con las cláusulas de reparación y castigo impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles en 1919 (ob., pág 12).

           El economista Thomas Coutrot, autor del primer capítulo del libro, propone un cambio total de paradigma  para la supervivencia de Europa, con cuatro prioritarias medidas:

(1)- Liberar a los Estados de la tutela de los mercados financieros, permitiendo la compra de deuda soberana por parte del BCE.

(2)- Trasladar los costes de la recesión y las pérdidas de los bancos a sus accionistas y a los particulares más acomodados. Es inaceptable imponer el paro, la precariedad laboral y el descenso salarial para proteger y preservar a las élites financieras.

(3)-   Desarmar a  la especulación que se ceba con Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, España y luego Francia, gravando las transacciones financieras, empezando por las que se realizan en euros, y regular los mercados de derivados, especialmente los basados en materias primas y agrícolas. Prohibir a los bancos la especulación y desmantelar a los que son demasiado grandes como para quebrar.

(4)-  Instaurar un auténtico espíritu cooperativo entre las políticas económicas europeas, en lugar de propiciar la competencia y los ajustes a la baja, ejerciendo presión sobre Alemania.

      Que nadie piense que los que han comprado un piso o un coche, con los bancos mirando hacia otro lado, son los que han causado esta crisis. Esa es la excusa para desproteger a los ciudadanos, reducir sus salarios, enfrentar a trabajadores contra trabajadores,  menguar sus pensiones, retrasar la edad de jubilación  y hacer decaer los derechos conqusitados a lo largo de décadas.  A todo esto se suma en España el despilfarro del dinero publico y el estallido de la burbuja inmobiliaria, pero esos eran problemas añadidos del modelo económico español. Hablamos de personas y grupos de especuladores, que tienen más dinero que muchos países juntos.